...y al mundo en el bolsillo pequeño de mi pantalón...
Me despierto sobresaltada. Faltan 40 minutos para las 8 de la mañana. Me tranquilizo por un segundo cuando de repente ¡no! Mierda de cambio de hora, pienso. Bueno, después de llegar 10 minutos tarde al súper (me permiten hasta media hora, ventajas de ser una "enchufada" jejeje) comienzo mi jornada laboral sin problemas (el cambio bien, los códigos de la fruta y el llavero de los demás, un boli, papel en la impresora...).
Han llegado las 2 de la tarde bien rápido. Hoy el resumen de la jornada es: una flipada que casi llama a la policía porque no queríamos cambiarle un billete de 500 (por motivos de seguridad...), un par de despistes con los códigos de la fruta y del pan, varias compras de hasta 270 euros (familia muy grande, decía uno jejeje) y una pelea entre dos rumanos (dicen que eran rumanos, no lo sé) que ha acabado con la intervención (tardía, para variar) de la policía. Vamos, lo normal.
Cuando he salido y mi jefe me ha llevado a casa (ventajas de ser una "enchufada" jijiji) el móvil me rebosaba de mensajes (vaaale, exagero, sólo eran tres o cuatro). Al llegar a casa todo iba bien hasta que mi hermana me dice: tenemos dos cositas. No sé por qué me he sentido súper rara. Luego he abierto los regalos, súper chulos (uno de ellos es una indirecta muy directa de que ya no soy una niña y debo comportarme como una mujer) y después he leído la tarjeta de mi hermana, a solas. Sin saber por qué me he echado a llorar. Es lo que decía en el otro post, que soy una llorica. Pero esta vez me he sorprendido hasta yo misma. No podía dejar de llorar, y mi madre flipaba conmigo. En la comida con los ojos nublados y de postre una tarta, pues a llorar más. Si seré idiota que aun me acuerdo y se me escapan las lágrimas...
La cuestión es que no sé el motivo por el que me he puesto así, pero creo que ha sido todo un poco. Siempre digo de coña que no quiero cumplir más años, pero en realidad me da igual, el tiempo tiene que pasar (inexorabLemente, como diría el Notario). Yo no sé que habrán pensado hoy de mí en mi casa, pero de tonta del culo no creo que bajaran. Y sigo sin saber por qué estoy así.
Creo que también ha influido una cosa que vengo recordando hace unos días. Tendría yo unos, no sé, ocho añitos cuando merendando en la terraza de casa de mis abuelos miré por la ventana. Era la misma visión de todos los días pero yo la veía distinta. De repente me pregunté cómo sería mi vida con 20 años (entonces me imaginaba casada y con algún hijo ya, tú flipa). Y pensé que pasara lo que pasara siempre estaría con mi familia, en especial con mi abuela, y que nunca me iría de su lado. Ahora tengo la respuesta a esa pregunta, y ni estoy casada, ni tengo hijos, ni mi abuela está conmigo ni estoy todo el tiempo con mi familia. Si lo miro así parece que nada me ha salido como esperaba, pero a esa tierna edad todo se ve distinto.
Tal vez hoy recordaba a mi abuela también, y deseaba con todas mis fuerzas que ella pudiera haber celebrado mi cumpleaños conmigo. Hace casi nueve años que no la tenemos con nosotros y no he llorado desde entonces por ella más que en alguna ocasión, sobretodo cuando estaba reciente su partida. Pero por alguna razón hoy no dejo de pensar en ella. En lo que me habría regalado, en lo que me habría dicho... Supongo que mañana ya estaré mejor, cuando cumpla 20 años y un día. Pero esta noche seguiré pensando en ella y en todos en general, porque tengo una familia preciosa (con excepciones, pero preciosa). Y no se imaginan cuanto les extraño cuando no estoy en el pueblo con ellos; y no se imaginan cuánto extraño a mi abuela aunque nunca diga nada. Sólo espero que esté donde esté, si me puede ver, se sienta orgullosa de mí y de todos en general tanto como nos sentimos nosotros de ella.
Como banda sonora hoy llevo en mente a los Hombres G. "El tiempo no es mi amigo" y "Mi cumpleaños" son mis dos canciones de hoy. "Escucho suavemente que se acaba el día, me duele más cada peldaño de mi vida. Hoy es mi cumpleaños... felicítame".
Aunque puede que este año esté un poco más optimista que los sentimientos que expresa David en ambas canciones (estas dos fueron la banda sonora de mi 19 cumpleaños) y la parte escogida sea: "Tengo mi propia habitación, mis árboles de invierno y mi balón; y al mundo en el bolsillo pequeño de mi pantalón".
PD1: A mi hermana, gracias por ser como eres. Y gracias por hacerme el honor de ser tu hermana. ¿Cómo quieres que me aguante y no llore? Es imposible.
PD2: Al resto de la familia que se acuerda de mí, gracias por estar ahí.
PD3: A todos, gracias por acordaros de mi y hacerme sentir especial por un día.
PD4: A Chosen one (creo que es así ¿no?), gracias por felicitarme antes incluso de que yo dijera que es mi cumpleaños O_o jejeje
¡Un besazo a todos y feliz semana!
Han llegado las 2 de la tarde bien rápido. Hoy el resumen de la jornada es: una flipada que casi llama a la policía porque no queríamos cambiarle un billete de 500 (por motivos de seguridad...), un par de despistes con los códigos de la fruta y del pan, varias compras de hasta 270 euros (familia muy grande, decía uno jejeje) y una pelea entre dos rumanos (dicen que eran rumanos, no lo sé) que ha acabado con la intervención (tardía, para variar) de la policía. Vamos, lo normal.
Cuando he salido y mi jefe me ha llevado a casa (ventajas de ser una "enchufada" jijiji) el móvil me rebosaba de mensajes (vaaale, exagero, sólo eran tres o cuatro). Al llegar a casa todo iba bien hasta que mi hermana me dice: tenemos dos cositas. No sé por qué me he sentido súper rara. Luego he abierto los regalos, súper chulos (uno de ellos es una indirecta muy directa de que ya no soy una niña y debo comportarme como una mujer) y después he leído la tarjeta de mi hermana, a solas. Sin saber por qué me he echado a llorar. Es lo que decía en el otro post, que soy una llorica. Pero esta vez me he sorprendido hasta yo misma. No podía dejar de llorar, y mi madre flipaba conmigo. En la comida con los ojos nublados y de postre una tarta, pues a llorar más. Si seré idiota que aun me acuerdo y se me escapan las lágrimas...
La cuestión es que no sé el motivo por el que me he puesto así, pero creo que ha sido todo un poco. Siempre digo de coña que no quiero cumplir más años, pero en realidad me da igual, el tiempo tiene que pasar (inexorabLemente, como diría el Notario). Yo no sé que habrán pensado hoy de mí en mi casa, pero de tonta del culo no creo que bajaran. Y sigo sin saber por qué estoy así.
Creo que también ha influido una cosa que vengo recordando hace unos días. Tendría yo unos, no sé, ocho añitos cuando merendando en la terraza de casa de mis abuelos miré por la ventana. Era la misma visión de todos los días pero yo la veía distinta. De repente me pregunté cómo sería mi vida con 20 años (entonces me imaginaba casada y con algún hijo ya, tú flipa). Y pensé que pasara lo que pasara siempre estaría con mi familia, en especial con mi abuela, y que nunca me iría de su lado. Ahora tengo la respuesta a esa pregunta, y ni estoy casada, ni tengo hijos, ni mi abuela está conmigo ni estoy todo el tiempo con mi familia. Si lo miro así parece que nada me ha salido como esperaba, pero a esa tierna edad todo se ve distinto.
Tal vez hoy recordaba a mi abuela también, y deseaba con todas mis fuerzas que ella pudiera haber celebrado mi cumpleaños conmigo. Hace casi nueve años que no la tenemos con nosotros y no he llorado desde entonces por ella más que en alguna ocasión, sobretodo cuando estaba reciente su partida. Pero por alguna razón hoy no dejo de pensar en ella. En lo que me habría regalado, en lo que me habría dicho... Supongo que mañana ya estaré mejor, cuando cumpla 20 años y un día. Pero esta noche seguiré pensando en ella y en todos en general, porque tengo una familia preciosa (con excepciones, pero preciosa). Y no se imaginan cuanto les extraño cuando no estoy en el pueblo con ellos; y no se imaginan cuánto extraño a mi abuela aunque nunca diga nada. Sólo espero que esté donde esté, si me puede ver, se sienta orgullosa de mí y de todos en general tanto como nos sentimos nosotros de ella.
Como banda sonora hoy llevo en mente a los Hombres G. "El tiempo no es mi amigo" y "Mi cumpleaños" son mis dos canciones de hoy. "Escucho suavemente que se acaba el día, me duele más cada peldaño de mi vida. Hoy es mi cumpleaños... felicítame".
Aunque puede que este año esté un poco más optimista que los sentimientos que expresa David en ambas canciones (estas dos fueron la banda sonora de mi 19 cumpleaños) y la parte escogida sea: "Tengo mi propia habitación, mis árboles de invierno y mi balón; y al mundo en el bolsillo pequeño de mi pantalón".
PD1: A mi hermana, gracias por ser como eres. Y gracias por hacerme el honor de ser tu hermana. ¿Cómo quieres que me aguante y no llore? Es imposible.
PD2: Al resto de la familia que se acuerda de mí, gracias por estar ahí.
PD3: A todos, gracias por acordaros de mi y hacerme sentir especial por un día.
PD4: A Chosen one (creo que es así ¿no?), gracias por felicitarme antes incluso de que yo dijera que es mi cumpleaños O_o jejeje
¡Un besazo a todos y feliz semana!
Sonrisas y lágrimas
El jueves cuando bajé del autobús mi madre no sabía que estaba en el pueblo. Mi hermana le había dicho que no sabía a qué hora llegaría, pero luego me dijo que yo le dijera que le había dicho que le dijera a mami que viniera a por mí a las 5 y media. Un lío. Cuando entré por la puerta y me dijo: "¿Qué haces aquí?" y le contesté todo seria que hacía media hora que le estaba esperando en la parada, y que le había dicho a mi hermana que le dijera a mami que me esperara en la parada a tal hora, me taladró los tímpanos. "¿Tu hermana? ¡No le hagas caso a tu hermana que está loca!". Entonces no pude seguir fingiendo. Me duró poco la broma. Soy muy mala actriz, sobretodo en esas circunstancias. Me entró un ataque de risa y me abracé a ella.
Y es que yo tengo un problema con la risa. Me da en cualquier momento. Siempre me dicen que si es cierto que la risa es salud, viviré muchos años; yo les contesto que viviré muchos años con muchas arrugas.
Pero lo cierto es que es un problema tener una risa tan fácil como la mía. En cualquier momento me da un ataque y me meo (a veces llego a temer que la expresión "mearse de la risa" se haga realidad en mi persona, pero creo que si llegara el caso me reiría aun mas).
Mi madre dice que es genético, que su prima nosequien era como yo. Sentada en cualquier sitio se reía sin motivo aparente. Me cuenta que su madre alucinaba: ¡Esta chiquilla se ríe hasta de un entierro! Y va a ser verdad que es genético. Haremos un árbol genealógico.
A veces, por las noches, mi hermana y yo hemos tenido auténtico pánico a despertar a mi hermano o a mis padres con nuestra risa, y nos tapábamos con las almohadas casi asfixiándonos. Nos siguen dando ataques por cualquier chorrada.
En el cole y luego en el instituto era más de lo mismo. Todo el mundo leyendo o prestando atención mientras a mí me daban mis ataques. Y es verdaderamente bochornoso. En alguna ocasión los profesores me han invitado a salir a la calle a que me diera el aire. Lo bueno es que siempre tenía a mi compañera al lado y cuando ella se calmaba me daba a mí, y cuando me calmaba yo le daba a ella. Horrible. Me acuerdo y ¡qué calores!
Trabajando es igual. Cuando viene alguien simpático (de acuerdo con mi clasificación de clientes) y suelta alguna barbaridad me da palo que el cliente siguiente se piense que me rio de él. En la primera zapatería, el primer verano que trabajé (con mi hermana, imaginaos) me reí más que en toda mi vida. Un día de estos contaré "El verano de mi vida". En la otra zapatería me reía con mis compañeras y a veces con mi jefe, pero nada que ver. Y luego en el súper me meaba con el encargado. Un día una señora extranjera pedía veneno para ratones, y le preguntó literalmnte: "¿Algo para matar ratones?" Cuando escuché: "¿Para matar ratones? Pos un gato" pensé que me moría (ya ves tú la tontería pa' yo reírme tanto... por eso digo que es un problema).
Pero si algo me caracteriza de verdad es que con la misma facilidad con la que me rio, me echo a llorar. Exactamente igual. Bueno, miento. Antes sí era así. No soportaba que me dijeran nada, que me echaran broncas ni nada por el estilo. Pronto se me llenaban los ojos de lágrimas y empezaba a hacer pucheros. Ahora lo pienso, y de verdad, tuve que ser insoportable.
Pero ahora me pasa menos por cosas tan tontas como esas. Lloro por otras cosas, pero igual soy de lágrima fácil.
Por ejemplo con las pelis. Como sea una peli de final feliz casi seguro que lloraré.
Si estoy esperando a que algo me salga bien, y resulta que me sale mal, de pura rabia probablemente también llore. Y me cabreo conmigo misma.
Y por supuesto si me dan alguna mala noticia, dependiendo de cuál sea su magnitud, también lloraré.
Y después me rio de la tontería de llorar con la peli, con el disgusto, con la noticia.
Soy así de contradictoria. A veces dudo poder encontrar a alguien que me soporte con mis contradicciones. No sé si encontraré a alguien que me aguante con la tontería de llorar con una chorrada y después reírme con otra, pero lo mío no tiene remedio ya. De todas formas, soy persona, como diría el Neng; rio y lloro cuando quiero y por lo que quiero. Porque dicen que expresar tus sentimientos es muy sano, y yo tengo intención de vivir muchos años y con muchas arrugas.
Un besote y disfrutad del finde (sobretodo del domingo por la mañana por mí jeje).
Y es que yo tengo un problema con la risa. Me da en cualquier momento. Siempre me dicen que si es cierto que la risa es salud, viviré muchos años; yo les contesto que viviré muchos años con muchas arrugas.
Pero lo cierto es que es un problema tener una risa tan fácil como la mía. En cualquier momento me da un ataque y me meo (a veces llego a temer que la expresión "mearse de la risa" se haga realidad en mi persona, pero creo que si llegara el caso me reiría aun mas).
Mi madre dice que es genético, que su prima nosequien era como yo. Sentada en cualquier sitio se reía sin motivo aparente. Me cuenta que su madre alucinaba: ¡Esta chiquilla se ríe hasta de un entierro! Y va a ser verdad que es genético. Haremos un árbol genealógico.
A veces, por las noches, mi hermana y yo hemos tenido auténtico pánico a despertar a mi hermano o a mis padres con nuestra risa, y nos tapábamos con las almohadas casi asfixiándonos. Nos siguen dando ataques por cualquier chorrada.
En el cole y luego en el instituto era más de lo mismo. Todo el mundo leyendo o prestando atención mientras a mí me daban mis ataques. Y es verdaderamente bochornoso. En alguna ocasión los profesores me han invitado a salir a la calle a que me diera el aire. Lo bueno es que siempre tenía a mi compañera al lado y cuando ella se calmaba me daba a mí, y cuando me calmaba yo le daba a ella. Horrible. Me acuerdo y ¡qué calores!
Trabajando es igual. Cuando viene alguien simpático (de acuerdo con mi clasificación de clientes) y suelta alguna barbaridad me da palo que el cliente siguiente se piense que me rio de él. En la primera zapatería, el primer verano que trabajé (con mi hermana, imaginaos) me reí más que en toda mi vida. Un día de estos contaré "El verano de mi vida". En la otra zapatería me reía con mis compañeras y a veces con mi jefe, pero nada que ver. Y luego en el súper me meaba con el encargado. Un día una señora extranjera pedía veneno para ratones, y le preguntó literalmnte: "¿Algo para matar ratones?" Cuando escuché: "¿Para matar ratones? Pos un gato" pensé que me moría (ya ves tú la tontería pa' yo reírme tanto... por eso digo que es un problema).
Pero si algo me caracteriza de verdad es que con la misma facilidad con la que me rio, me echo a llorar. Exactamente igual. Bueno, miento. Antes sí era así. No soportaba que me dijeran nada, que me echaran broncas ni nada por el estilo. Pronto se me llenaban los ojos de lágrimas y empezaba a hacer pucheros. Ahora lo pienso, y de verdad, tuve que ser insoportable.
Pero ahora me pasa menos por cosas tan tontas como esas. Lloro por otras cosas, pero igual soy de lágrima fácil.
Por ejemplo con las pelis. Como sea una peli de final feliz casi seguro que lloraré.
Si estoy esperando a que algo me salga bien, y resulta que me sale mal, de pura rabia probablemente también llore. Y me cabreo conmigo misma.
Y por supuesto si me dan alguna mala noticia, dependiendo de cuál sea su magnitud, también lloraré.
Y después me rio de la tontería de llorar con la peli, con el disgusto, con la noticia.
Soy así de contradictoria. A veces dudo poder encontrar a alguien que me soporte con mis contradicciones. No sé si encontraré a alguien que me aguante con la tontería de llorar con una chorrada y después reírme con otra, pero lo mío no tiene remedio ya. De todas formas, soy persona, como diría el Neng; rio y lloro cuando quiero y por lo que quiero. Porque dicen que expresar tus sentimientos es muy sano, y yo tengo intención de vivir muchos años y con muchas arrugas.
Un besote y disfrutad del finde (sobretodo del domingo por la mañana por mí jeje).
Investigación sociológica desde el punto de vista de una cajera normal en un súper normal...
Cuando trabajas de cara al público tienes que tener una paciencia enorme. En mi caso, creo que tengo demasiada. Pero todo tiene un límite, así que cualquier día de estos comienzo a mandar a la porra a todo aquel que me toque las narices.
Trabajando un domingo desde las 9 de la mañana, te encuentras con todo tipo de gente en todo tipo de circunstancias. Y a veces me suelto a mí misma un "Tú flipa".
En base a esto, podemos clasificar a los clientes, y por extensión a la sociedad en general, en varios tipos (por supuesto, de manera general; si profundizamos un poco más no acabamos nunca):
-Cliente amable: te dice cosas como "hola", "buenos días", "qué tal"... Hablas con él/ella como si os conociérais de toda la vida e incluso llegas a no pedirle cambio con tal de no molestarle. Te da pena hasta despedirte de él/ella. Ejemplo: Un señor, cuando trabajaba en el otro súper, que venía todos los fines de semana por la mañana y siempre me decía cosas bonitas (tipo: "Una sonrisa como la tuya un domingo a las 9 y media de la mañana no tiene precio". Excesivamente confianzudo, pero a quién le amarga un dulce...).
-Cliente simpático: tiene una sonrisa en la boca, te dice hola y adiós, pero nada más en el trasiego de pasar productos por el láser. Si le pides cambio, puede que se preocupe por buscártelo o puede que no. Ojo porque si lo tiene te buscará hasta el último céntimo del bolsillo para llenarte el cajón de moneditas. Ejemplo: Una señora, conocida de toda la vida en el pueblo, cuando trabajaba en el otro súper, le pedí no recuerdo bien cuánto, quince céntimos o así, y me sacó el monedero: "Ahora que no hay cola, me vas a cambiar todo esto" (tres euros en céntimos, uno por uno y dos por dos... Casualmente ese día iba mal de céntimos y me vino de perlas).
-Cliente relajado: Viene a comprar con un solo billete, a poder ser de 50 euros. Si le pides cambio se palpará los bolsillos mientras te dice que no con una sonrisita de "te jodes y bailas" en los labios. Te tocará joderte y rebuscar en el cajón cambio suficiente para devolverle. Si viene a primera hora, te hará una putada porque no tendrás suficiente cambio; si viene a última hora y te toca abrir una bolsita de monedas para devolverle, también será una putada porque te tocará después contar más, pero si tienes el cajón lleno de monedas te hará un favor porque así a la hora de hacer caja contarás menos; así, lo mejor es que venga en el intermedio entre esas dos horas puntas. Ejemplo: Hoy viene una señora, a comprar no se qué, no llegaba la cosa a 11 euros, y me suelta un billetazo de 50 euros. Le pido uno, para devolverle 40 enteros, y me dice sonriente que no. Lo dicho, un "te jodes y me cambias".
-Cliente confundido: Se equivoca de establecimiento y entra al súper pensando que es un banco. Y si es a primera hora, mejor, más te fastidia. Lo bueno viene cuando le pides cambio y te saca los céntimos del pico mientras tú estás viendo que tiene cambio suficiente como para hacerte un favor, así que decides ser una descarada y le dices que si te puede dar ese eurito que tiene ahí. Te arriesgas a que te diga: "Pero es que quiero que me cambies..." to' sonriente. Ante semejante respuesta ¿qué puedes hacer? Resignarte y cambiarle, qué remedio. Ejemplo: 9 y media de la mañana, recién abiertos; un par de billetes de 5 y otros pocos de 10; tratando de poner orden en el cajón. De pronto un aquarius de naranja me hace cerrarlo. 1'18, aparece en el monitor; transcribo las palabras, redundantes porque el chico ya ha visto el precio. Abre la cartera y simula buscar algo. Un billete marrón vuela hasta mis manos. "¿No tienes más pequeño?". Mete la mano en el bolsillo y saca dos euros con cuarenta céntimos, siempre lo recordaré. Coge 20 céntimos y me los da. Mirada melancólica al euro que desaparece de mi vista. Suelto un bufido y le doy el cambio. ¡Que tengas un buen día, cabroncete!
-Cliente exigente: Te pone las cosas ordenadas según el tipo de producto que sea: delante los yogures, congelado, embutido, carne... Luego el arroz, las galletas, el azúcar... Detrás la fruta y la verdura... Por último el papel y los productos de limpieza. Cuando pasas las cosas y embolsas, te pide como quiere que las pongas: aquí lo frío, para que se mantenga; aquí lo de limpiar; aquí los huevos; nena, pon los yogures así porque si no luego están volcados. Tú flipa. Ejemplo: Un día, en el otro súper también, vino un señor con un carro lleno hasta arriba, a embolsar sólo por él (vamos, iba solo). Conforme pasaba las cosas procuraba dejarlas de forma ordenada, sin que nada blando se espachurrara y tal. Cuando la caja se me llenó de cosas pasadas y por embolsar, y veia que aquello no paraba, yo continué pasando y ordenando. Cuál es mi sorpresa cuando empieza el tío: "Ah no no no no, no niña, esto no me lo pongas así porque yo llevo galletas y cosas delicadas, y como tenga una galleta rota es a tu cuenta y tú me la devuelves". Con toda mi tranquilidad le contesté: "Estoy procurando no poner nada blando debajo, si se fija bien no hay nada pesado encima de las galletas ni de otra cosa delicada. Dígame qué puedo hacer si no tengo más sitio donde poner las cosas, ¿embolsamos todo esto y luego vuelve y pasamos el resto? O qué". El tío siguió diciéndome que si se rompía la dichosa galleta de no se qué yo se la tendría que pagar. Pasé de discutir. Cuando embolsamos la primera tanda por completo le dije: "¿Ahora sí? ¿Ya puedo continuar?". Tú flipa... Hoy ha venido al súper donde estoy ahora, y se ha pasado por mi caja. Llevaba una maquinilla de afeitar y dos cajas de condones. He estado a punto de decir: "Qué, hoy hay movida ¿no?" y preguntarle por las puñeteras galletas, pero he preferido callarme.
-Cliente precavido: Es el que lleva la cuenta hecha desde que entró por la puerta. Parece que lleven una maldita máquina registradora en la mente. Algunos incluso te dicen el coste total antes de que le des al botoncito, y por supuesto llevan el dinero justito. Pero su cuenta debe coincidir con el total de la caja. Si no es así automáticamente tú eres la culpable. Cuando les das la cuenta (no me gusta decir "tiket") la revisan delante de tus narices y te preguntan por cualquier tontería. Ejemplo: El domingo pasado llega un hombre, creo que era inglés, y antes de dejar las cosas en la cinta me dice: "¡Cuatro! Jajaja". Yo pensando pobre, ya se le ha olvidado tomar las pastillas. Pero no. Paso las pocas cosas que llevaba y me señala la mantequilla: "Este, descuento". Le digo que sí y miro el monitor. 5 euros y algo. Cuando el doy al total y se hace el descuento veo que efectivamente en el monitor dice 4'00€. Jodida calculadora humana.
-Cliente impaciente: Es el que no tiene espera. Ya puede estar pasándote algo malo que a él/ella le da lo mismo. Te mira, bufa, mira el reloj y se cambia a otra caja. Pues tú mismo/a. Ejemplo: Hoy una señora se dejaba el agua, y ha vuelto a por ella. Ha tardado nada y menos en volver, pero la que iba detrás no ha tenido paciencia y se ha ido a otra caja. Cuando le he cobrado a la señora del agua y a la que iba detrás, ella aun estaba en la otra caja (sejoda jijiji). Aunque el colmo de los colmos fue un día que se me desmayó una señora en la caja mientras le cobraba a los que iban delante, y el tío al que le estaba cobrando lo único que supo decir mientras la cogía de un brazo fue: "El dinero, Mari, coge el dinero" a su mujer. Eso sí se merece un "Tú flipa".
-Cliente coñazo: Donde quiera que esté se hace notar. Normalmente acaba hablando con el encargado y todo. Se inventa cualquier excusa para armar la de dios, por el simple hecho de que a él le da la real gana. Y por supuesto él siempre lleva la razón, no intentes contradecirle. Esos se llevaban más en las zapaterías en las que trabajé, y durante esos 3 veranos vi unos cuantos de ellos. Ejemplo: Hoy un hombre, no sé aun por qué, ha montado un jaleo en la panadería tremendo. Yo sólo entendía: "Yo pan integral, uno pan integral" y la chica súper apurada. Después se ha pasado por otra caja, no por la mía menos mal, y seguía dando el coñazo hasta que se ha ido, porque ya era hora de cierre.
-Cliente de última hora: Faltan diez minutos para cerrar y los ves con toda su pachorra entrar con el carro y con intenciones de llenarlo. A la hora en punto las luces se apagan, pero sabes que ellos siguen por allí, y no puedes irte hasta que no paguen. Resultado: te jodes un rato. Cuando pasan por tu caja tienes que rezar además por que lleven dinero o la tarjeta pase. Si no, a ver qué miercola haces. Ejemplo: Una tarde, ya cerrados, viene un carro enorme. Empiezo a pasar las cosas y allí ninguno de los cuatro embolsaban. Al final cuando les pedí el dinero eran 151'51€. Me sacan 151'50 y se ponen a rebuscar por el 0'01 que faltaba. "Ya, ya esta. Es igual" Luego me faltó un céntimo en la caja jaja. Y lo mismo los que no llevan dinero y se les ha olvidado la tarjeta. Qué rabia. También vino un día una señora, toda mojada porque estaba lloviendo, a por un litro de leche porque se acababa de encontrar un perrito o un gatito y no tenía qué darle. Ahí sí que casi le doy un par de besos y todo a la señora, ¡más bonica!
-Cliente siguiente: Es esa barrita de metal o plástico que nadie utiliza y por consiguiente tantos conflictos nos crea a las cajeras. ¡Si es súper fácil de usar! Deberían hacer cursillos acelerados para clientes de súper, y ahí enseñar a la gente cómo comportarse en la cola de una caja. ¿Para qué diablos sirve el protocolo si luego nadie usa la barrita de "Cliente siguiente" y muchos no saben tratar a las cajeras? Hay que joderse...
No si yo debería haber ido para socióloga, o psicóloga por lo menos. Esta gente cada vez está peor, y lo más fuerte de todo es que tú parece que seas la que está mal de la cabeza (a ver si va a ser eso...).
Pero la moraleja de este post es que, además de que aprendes a manejar tu paciencia y tus nervios, trabajando de cara al público aprendes a conocer un poco más a las personas del mundo. Es una buena manera de ver que no todo es blanco ni todo es negro, y cuando te topas con alguien así to' majo (yo a los majos les llamo bonicos, independientemente del físico) te alegra darte cuenta de que no sólo tú intentas ser charming con el mundo que te rodea...
PD: Sí que me ha quedado largo el post... Un poco más y me sale una tesis doctoral. Ah, Sibel: no somos adolescentes, somos proyecto de adultos, que no es lo mismo. Y te aseguro que te lo pasas muy bien.
Trabajando un domingo desde las 9 de la mañana, te encuentras con todo tipo de gente en todo tipo de circunstancias. Y a veces me suelto a mí misma un "Tú flipa".
En base a esto, podemos clasificar a los clientes, y por extensión a la sociedad en general, en varios tipos (por supuesto, de manera general; si profundizamos un poco más no acabamos nunca):
-Cliente amable: te dice cosas como "hola", "buenos días", "qué tal"... Hablas con él/ella como si os conociérais de toda la vida e incluso llegas a no pedirle cambio con tal de no molestarle. Te da pena hasta despedirte de él/ella. Ejemplo: Un señor, cuando trabajaba en el otro súper, que venía todos los fines de semana por la mañana y siempre me decía cosas bonitas (tipo: "Una sonrisa como la tuya un domingo a las 9 y media de la mañana no tiene precio". Excesivamente confianzudo, pero a quién le amarga un dulce...).
-Cliente simpático: tiene una sonrisa en la boca, te dice hola y adiós, pero nada más en el trasiego de pasar productos por el láser. Si le pides cambio, puede que se preocupe por buscártelo o puede que no. Ojo porque si lo tiene te buscará hasta el último céntimo del bolsillo para llenarte el cajón de moneditas. Ejemplo: Una señora, conocida de toda la vida en el pueblo, cuando trabajaba en el otro súper, le pedí no recuerdo bien cuánto, quince céntimos o así, y me sacó el monedero: "Ahora que no hay cola, me vas a cambiar todo esto" (tres euros en céntimos, uno por uno y dos por dos... Casualmente ese día iba mal de céntimos y me vino de perlas).
-Cliente relajado: Viene a comprar con un solo billete, a poder ser de 50 euros. Si le pides cambio se palpará los bolsillos mientras te dice que no con una sonrisita de "te jodes y bailas" en los labios. Te tocará joderte y rebuscar en el cajón cambio suficiente para devolverle. Si viene a primera hora, te hará una putada porque no tendrás suficiente cambio; si viene a última hora y te toca abrir una bolsita de monedas para devolverle, también será una putada porque te tocará después contar más, pero si tienes el cajón lleno de monedas te hará un favor porque así a la hora de hacer caja contarás menos; así, lo mejor es que venga en el intermedio entre esas dos horas puntas. Ejemplo: Hoy viene una señora, a comprar no se qué, no llegaba la cosa a 11 euros, y me suelta un billetazo de 50 euros. Le pido uno, para devolverle 40 enteros, y me dice sonriente que no. Lo dicho, un "te jodes y me cambias".
-Cliente confundido: Se equivoca de establecimiento y entra al súper pensando que es un banco. Y si es a primera hora, mejor, más te fastidia. Lo bueno viene cuando le pides cambio y te saca los céntimos del pico mientras tú estás viendo que tiene cambio suficiente como para hacerte un favor, así que decides ser una descarada y le dices que si te puede dar ese eurito que tiene ahí. Te arriesgas a que te diga: "Pero es que quiero que me cambies..." to' sonriente. Ante semejante respuesta ¿qué puedes hacer? Resignarte y cambiarle, qué remedio. Ejemplo: 9 y media de la mañana, recién abiertos; un par de billetes de 5 y otros pocos de 10; tratando de poner orden en el cajón. De pronto un aquarius de naranja me hace cerrarlo. 1'18, aparece en el monitor; transcribo las palabras, redundantes porque el chico ya ha visto el precio. Abre la cartera y simula buscar algo. Un billete marrón vuela hasta mis manos. "¿No tienes más pequeño?". Mete la mano en el bolsillo y saca dos euros con cuarenta céntimos, siempre lo recordaré. Coge 20 céntimos y me los da. Mirada melancólica al euro que desaparece de mi vista. Suelto un bufido y le doy el cambio. ¡Que tengas un buen día, cabroncete!
-Cliente exigente: Te pone las cosas ordenadas según el tipo de producto que sea: delante los yogures, congelado, embutido, carne... Luego el arroz, las galletas, el azúcar... Detrás la fruta y la verdura... Por último el papel y los productos de limpieza. Cuando pasas las cosas y embolsas, te pide como quiere que las pongas: aquí lo frío, para que se mantenga; aquí lo de limpiar; aquí los huevos; nena, pon los yogures así porque si no luego están volcados. Tú flipa. Ejemplo: Un día, en el otro súper también, vino un señor con un carro lleno hasta arriba, a embolsar sólo por él (vamos, iba solo). Conforme pasaba las cosas procuraba dejarlas de forma ordenada, sin que nada blando se espachurrara y tal. Cuando la caja se me llenó de cosas pasadas y por embolsar, y veia que aquello no paraba, yo continué pasando y ordenando. Cuál es mi sorpresa cuando empieza el tío: "Ah no no no no, no niña, esto no me lo pongas así porque yo llevo galletas y cosas delicadas, y como tenga una galleta rota es a tu cuenta y tú me la devuelves". Con toda mi tranquilidad le contesté: "Estoy procurando no poner nada blando debajo, si se fija bien no hay nada pesado encima de las galletas ni de otra cosa delicada. Dígame qué puedo hacer si no tengo más sitio donde poner las cosas, ¿embolsamos todo esto y luego vuelve y pasamos el resto? O qué". El tío siguió diciéndome que si se rompía la dichosa galleta de no se qué yo se la tendría que pagar. Pasé de discutir. Cuando embolsamos la primera tanda por completo le dije: "¿Ahora sí? ¿Ya puedo continuar?". Tú flipa... Hoy ha venido al súper donde estoy ahora, y se ha pasado por mi caja. Llevaba una maquinilla de afeitar y dos cajas de condones. He estado a punto de decir: "Qué, hoy hay movida ¿no?" y preguntarle por las puñeteras galletas, pero he preferido callarme.
-Cliente precavido: Es el que lleva la cuenta hecha desde que entró por la puerta. Parece que lleven una maldita máquina registradora en la mente. Algunos incluso te dicen el coste total antes de que le des al botoncito, y por supuesto llevan el dinero justito. Pero su cuenta debe coincidir con el total de la caja. Si no es así automáticamente tú eres la culpable. Cuando les das la cuenta (no me gusta decir "tiket") la revisan delante de tus narices y te preguntan por cualquier tontería. Ejemplo: El domingo pasado llega un hombre, creo que era inglés, y antes de dejar las cosas en la cinta me dice: "¡Cuatro! Jajaja". Yo pensando pobre, ya se le ha olvidado tomar las pastillas. Pero no. Paso las pocas cosas que llevaba y me señala la mantequilla: "Este, descuento". Le digo que sí y miro el monitor. 5 euros y algo. Cuando el doy al total y se hace el descuento veo que efectivamente en el monitor dice 4'00€. Jodida calculadora humana.
-Cliente impaciente: Es el que no tiene espera. Ya puede estar pasándote algo malo que a él/ella le da lo mismo. Te mira, bufa, mira el reloj y se cambia a otra caja. Pues tú mismo/a. Ejemplo: Hoy una señora se dejaba el agua, y ha vuelto a por ella. Ha tardado nada y menos en volver, pero la que iba detrás no ha tenido paciencia y se ha ido a otra caja. Cuando le he cobrado a la señora del agua y a la que iba detrás, ella aun estaba en la otra caja (sejoda jijiji). Aunque el colmo de los colmos fue un día que se me desmayó una señora en la caja mientras le cobraba a los que iban delante, y el tío al que le estaba cobrando lo único que supo decir mientras la cogía de un brazo fue: "El dinero, Mari, coge el dinero" a su mujer. Eso sí se merece un "Tú flipa".
-Cliente coñazo: Donde quiera que esté se hace notar. Normalmente acaba hablando con el encargado y todo. Se inventa cualquier excusa para armar la de dios, por el simple hecho de que a él le da la real gana. Y por supuesto él siempre lleva la razón, no intentes contradecirle. Esos se llevaban más en las zapaterías en las que trabajé, y durante esos 3 veranos vi unos cuantos de ellos. Ejemplo: Hoy un hombre, no sé aun por qué, ha montado un jaleo en la panadería tremendo. Yo sólo entendía: "Yo pan integral, uno pan integral" y la chica súper apurada. Después se ha pasado por otra caja, no por la mía menos mal, y seguía dando el coñazo hasta que se ha ido, porque ya era hora de cierre.
-Cliente de última hora: Faltan diez minutos para cerrar y los ves con toda su pachorra entrar con el carro y con intenciones de llenarlo. A la hora en punto las luces se apagan, pero sabes que ellos siguen por allí, y no puedes irte hasta que no paguen. Resultado: te jodes un rato. Cuando pasan por tu caja tienes que rezar además por que lleven dinero o la tarjeta pase. Si no, a ver qué miercola haces. Ejemplo: Una tarde, ya cerrados, viene un carro enorme. Empiezo a pasar las cosas y allí ninguno de los cuatro embolsaban. Al final cuando les pedí el dinero eran 151'51€. Me sacan 151'50 y se ponen a rebuscar por el 0'01 que faltaba. "Ya, ya esta. Es igual" Luego me faltó un céntimo en la caja jaja. Y lo mismo los que no llevan dinero y se les ha olvidado la tarjeta. Qué rabia. También vino un día una señora, toda mojada porque estaba lloviendo, a por un litro de leche porque se acababa de encontrar un perrito o un gatito y no tenía qué darle. Ahí sí que casi le doy un par de besos y todo a la señora, ¡más bonica!
-Cliente siguiente: Es esa barrita de metal o plástico que nadie utiliza y por consiguiente tantos conflictos nos crea a las cajeras. ¡Si es súper fácil de usar! Deberían hacer cursillos acelerados para clientes de súper, y ahí enseñar a la gente cómo comportarse en la cola de una caja. ¿Para qué diablos sirve el protocolo si luego nadie usa la barrita de "Cliente siguiente" y muchos no saben tratar a las cajeras? Hay que joderse...
No si yo debería haber ido para socióloga, o psicóloga por lo menos. Esta gente cada vez está peor, y lo más fuerte de todo es que tú parece que seas la que está mal de la cabeza (a ver si va a ser eso...).
Pero la moraleja de este post es que, además de que aprendes a manejar tu paciencia y tus nervios, trabajando de cara al público aprendes a conocer un poco más a las personas del mundo. Es una buena manera de ver que no todo es blanco ni todo es negro, y cuando te topas con alguien así to' majo (yo a los majos les llamo bonicos, independientemente del físico) te alegra darte cuenta de que no sólo tú intentas ser charming con el mundo que te rodea...
PD: Sí que me ha quedado largo el post... Un poco más y me sale una tesis doctoral. Ah, Sibel: no somos adolescentes, somos proyecto de adultos, que no es lo mismo. Y te aseguro que te lo pasas muy bien.
Crónica de una borrachera anunciada
Yo que quería hacerme diaria en esto de escribir en mi rinconcito… y al final no puedo (mejor dicho, no me dejan).
El domingo quería escribir sobre mi primer día laboral en un nuevo súper, pero la página estaba algo chunga… El lunes quería escribir, pero un profesor nos recordó que teníamos que entregar un trabajo el miércoles a más tardar, así que me llevé la tarde entera con el dichoso “seminario”. El martes acompañé a mi compañera de piso al centro a comprarse una crema y de paso vimos tiendas, así que se nos pasó la tarde. Y el miércoles salí a las siete de prácticas y me puse a escribir, con la mala suerte de que el PC se colgó, así que me cabreé y ya no escribí nada. Y ayer jueves puff… al ser fiesta en la universidad estuve todo el día fuera de casa, y cuando llegué no tenía ganas de nada. Resumiré un poco el día de ayer.
Me levanto súper tarde y me pongo a limpiar. A las 12 me doy una ducha, me visto y llamo a alguien para que me diga dónde están. Seis intentos y nada que me contesta… Al final me llama y me dice dónde están. Me voy con mi compañera de piso a la gasolinera a por vasos y allí me encuentro con dos chicos de químicas y me cuentan qué tal todo.
Cuando me voy a ir me llaman los de mi clase y me dicen que les espere que van a por hielo. Llegan a la gasolinera y me despido de los químicos. Llevamos el hielo a la gente y ya estaban todos tocados. La delegada hacía y decía cosas raras. Luego cuatro decidimos ir a mi casa a comer, compramos pizzas y helado. Cuando acabamos, una dice que se tiene que ir, así que nos quedamos tres. Yo había quedado con mis ex compañeras de químicas, así que fuimos a buscarlas. ¡Menuda alegría! ¡Qué ganas tenía de verlas! Aunque faltó una, pero bueno, ya la veré. Están guapísimas.
Nos sentamos y me contaron qué tal iban las clases y todo lo demás. Mis dos compañeras de clase se fueron y yo me quedé con las químicas. Seguimos hablando y riendo, recordando buenos momentos del año pasado. Pronto a dos de ellas les llamó la naturaleza y fuimos a la aventura de buscar un baño. Las llevé a la cantina y la cola salía por la puerta. Yo me quedé esperando, y allí pude comprobar cómo aun no se había puesto el sol y la gente ya había hasta potado en las esquinas. ¡Qué mal está la peña!
Cuando salimos de los baños cruzamos de nuevo la cantina y una de estas dos pilló un recogedor del suelo y se lo llevó:
-Charming: Tía, deja el recogedor porque como me vea el camarero que voy contigo cuando le pida la tortilla me la va a dar fría.
-Compi 1: Bah, le dices que fui a pedirte un cleenex y ya no me despegué de ti en toda la tarde, que no me conoces de nada. Además, hemos pagado casi 1000 euros de matrícula, lo mínimo que nos merecemos es una agenda y un recogedor ¿no crees?
-Compi 2: Déjala y no le digas nada que al final la van a pillar, tú disimula.
Llegamos al rinconcito donde estábamos la mar de bien y seguimos charlando. Compi 3 comenzó a bailar con la música y a inventarse la letra de las canciones: “A mí me da igual, yo ya voy pedo, ya no tengo vergüenza”. Al rato se sientan al lado un chico y una chica, y llaman a la prima de compi 1, le dan dos besos y le dicen no se qué. La prima vuelve partiéndose de la risa. Al momento nos llaman a compi 2 y a mí:
-Borrachín: ¡La de blanco (yo), la de rosa (compi 2), ¡venid!
Compi 2 y Charming disimulando.
-Borrachín: Blaaaaancooooo, roooooosaaaaaa, que veeengaaan. (Vamos). Yo quiero saber qué estudiáis.
-Compi 2: Química (dice mientras el tío le da dos besos y la otra tía se acerca para presentarse).
-Borrachín: Químicaaaaaaa, mi vidaaaaaa, acetilsalicílico hasta la muerteeeeee. ¿Y tú como te llamas? (a mí)
-Charming: Me llamo Charming.
-Borrachín, tomando una botella plateada: ¡Chaaaarrrrrrrrmiinnnnnnng! ¿Quieres un poco? (niego con la cabeza y la otra chica se me presenta).
-Borrachín: Ella es fulanita (no recuerdo el nombre), y es el putón mas grande de la universidad.
-Borrachina: ¡Soy la más cornuda, pero esta noche el cabrón que me los ha puesto se va a llevar el doble!
Al final mi compi y yo nos alejamos mientras que el par de dos cogió a otras víctimas. Seguimos a lo nuestro, bailando y comiendo bollicao (sí, bollicao). Al rato miramos para atrás y la borrachina estaba dándose el lote con un tío, que en una de esas la tomó en brazos y cayeron al suelo y todo. Dos minutos después escucho que ella le pregunta su nombre, de lo que deduzco que ni siquiera se conocían. Qué fuerte. Se despidieron y se fueron. Sin comentarios.
A todo esto yo seguía bailando con estas y de vez en cuando mirando hacia donde estaban nuestras cosas (yo no llevaba nada en el bolso más que la cartera con 5 euros y los cleenex, pero llevaba las llaves, el DNI y alguna cosilla más). Cuál es mi sorpresa cuando miro y no veo mi bolso. Mierda, pienso. Miro al lado y veo a un tío rebuscando algo. Cojo a compi 3 del brazo y señalo hacia donde estaba el tío.
-Charming: ¿Pos no que está registrándome el bolso?
-Compi3: ¿Ese es tu bolso? Tía y qué hace.
-Charming, acercándose al individuo y sospechando que la castaña que llevaba encima era de aupa: ¿Qué buscas, si puedo saberlo?
-Colgao: Cómo que qué busco, este bolso es mío.
-Charming: No… no puede ser tuyo porque es mío, tu bolso lo llevas colgado.
-Colgao: Que no que no… Que es mío. Mis compañeros estaban sentados aquí, y estas son nuestras cosas.
-Prima de compi1: Pues tus compañeros te han dejado tirado, pero el bolso es de ella, no ves que es un bolso de mujer…
-Charming, a punto de sacarle una compresa del bolso para ver si la reconocía como suya: Venga, dámelo.
-Colgao, reteniendo el bolso: Que no tía, que es mío.
-Charming, tirando bien fuerte: Que me lo des. (Lo cojo, palpo en el bolsillo abierto a ver si estaban las llaves y compruebo que están, abro el bolsillo donde estaba la cartera y la saco, comprobando que también estaba. Abro la cartera y le pregunto si la reconoce. A todo esto el tío estaba como centrándose).
-Colgao: Bueno, pues lo siento, yo pensaba que era mío, porque mis colegas se han pirado y yo no sé dónde están…
Me cuelgo el bolso de una vez alucinando en colores. El tío se larga disculpándose de nuevo. Minutos después se nos acerca un tío:
-Tío: Chicas, una foto ¿no? De buen rollito…
-Compi3 silencio, mirada, silencio, mirada…
-Tío: ¿No?
-Compi3 silencio, mirada, silencio, mirada…
-Tío silencio, mirada…
El compañero del tío raro prepara la cámara y nos echa una foto. Luego dice que no se veía en la pantallita de la cámara, nos echa otra (yo me puse detrás de no se quien para no salir). se largan toqueteando el trasto.
Llega otra amiga de estas, con su chico (creo); se hacen un porro y se levanta viento. La amiga en cuestión se pone a rebuscar entre los restos, y consigue rescatar mogollón de cosas… Botellita de fanta, botellita de tinto de verano, botellita de sangría, una nevera portátil, una palangana, dos o tres cubos, una sombrilla de la playa, un carro del Hiperber… lo normal, vamos. Llena el carrito y dice que para la acampada ya tiene recursos. Al final se despiden y se van todos, nos quedamos las cuatro mosqueteras. Les llama de nuevo la naturaleza, y se van detrás de un arbusto. Nos quedamos compi2 y yo hablando de que ahora estoy mejor en este sitio y tal, que he aprobado todo (mates sigue sin contar), que estoy muy contenta, ella me cuenta que está muy bien, que las clases bien y los exámenes regular porque es un poco gandulilla… De pronto miramos la hora y vemos que falta poco para que salga el tren y estas dos sin venir aun. Cogemos su mochila y vamos a buscarlas. Las encontramos sentadas hablando y sin mear aun.
Llegamos un minuto antes de que saliera el tren. Por la calle compi 1 y compi3 cantando… qué era lo que cantaban… ah sí: Tengo gambas, tengo chopitos, tengo cocretas, tengo jamón… o algo así. Pasó un chico haciendo footing y dándonos la mano. Qué risa. En la taquilla de la estación el tío debió fliparlo con nosotras.
Y llegó la despedida. Qué triste. Pero bueno, volveré a verlas pronto, en cuanto pueda.
-Compi1: ¡Y no te dejes el pelo largo que así estás más guapa!
De camino a casa un guiri me pregunta por la estación de trenes y una tía me confunde con otra persona. Muy fuerte la peña… Llego justo para ver Los hombres de Paco, ceno lo que quedó a mediodía y un yogur, y me acuesto. A la 1 y pico me llega un mensaje de compi3: Se me han perdido los porros, a ver si mañana puedes volver a donde estuvimos y los ves. Esta mañana me he acercado un momento y estaba todo limpio. Ni bolsas, ni botellas, ni nada de nada. Puede que se colaran entre el césped, pero yo no los he visto. Le mando un mensaje de vuelta y me llama, con una voz de resacosa impresionante. Dice que anoche estuvieron hasta las 3 con unos Erasmus y volvieron a casa andando porque no tenían dinero para un taxi, pero que lo pasaron gloria.
Y esta es mi crónica de una borrachera anunciada (no la mía, porque yo no bebí, pero el resto se ocupó de beberse lo mío…). Ahora, el lunes de vuelta a la cruda realidad (examen a las 12 y media y prácticas de 4 a 8 pfff).
Pero ayer fue una locura, y todo lo que me reí y lo bien que me lo pasé mereció la pena. Mis besazos enormes a mis niñas químicas que cada día son mejores y las quiero más. Y mis besazos también a mis compañeras de clase por supuesto ¡que son soles todas!
El domingo quería escribir sobre mi primer día laboral en un nuevo súper, pero la página estaba algo chunga… El lunes quería escribir, pero un profesor nos recordó que teníamos que entregar un trabajo el miércoles a más tardar, así que me llevé la tarde entera con el dichoso “seminario”. El martes acompañé a mi compañera de piso al centro a comprarse una crema y de paso vimos tiendas, así que se nos pasó la tarde. Y el miércoles salí a las siete de prácticas y me puse a escribir, con la mala suerte de que el PC se colgó, así que me cabreé y ya no escribí nada. Y ayer jueves puff… al ser fiesta en la universidad estuve todo el día fuera de casa, y cuando llegué no tenía ganas de nada. Resumiré un poco el día de ayer.
Me levanto súper tarde y me pongo a limpiar. A las 12 me doy una ducha, me visto y llamo a alguien para que me diga dónde están. Seis intentos y nada que me contesta… Al final me llama y me dice dónde están. Me voy con mi compañera de piso a la gasolinera a por vasos y allí me encuentro con dos chicos de químicas y me cuentan qué tal todo.
Cuando me voy a ir me llaman los de mi clase y me dicen que les espere que van a por hielo. Llegan a la gasolinera y me despido de los químicos. Llevamos el hielo a la gente y ya estaban todos tocados. La delegada hacía y decía cosas raras. Luego cuatro decidimos ir a mi casa a comer, compramos pizzas y helado. Cuando acabamos, una dice que se tiene que ir, así que nos quedamos tres. Yo había quedado con mis ex compañeras de químicas, así que fuimos a buscarlas. ¡Menuda alegría! ¡Qué ganas tenía de verlas! Aunque faltó una, pero bueno, ya la veré. Están guapísimas.
Nos sentamos y me contaron qué tal iban las clases y todo lo demás. Mis dos compañeras de clase se fueron y yo me quedé con las químicas. Seguimos hablando y riendo, recordando buenos momentos del año pasado. Pronto a dos de ellas les llamó la naturaleza y fuimos a la aventura de buscar un baño. Las llevé a la cantina y la cola salía por la puerta. Yo me quedé esperando, y allí pude comprobar cómo aun no se había puesto el sol y la gente ya había hasta potado en las esquinas. ¡Qué mal está la peña!
Cuando salimos de los baños cruzamos de nuevo la cantina y una de estas dos pilló un recogedor del suelo y se lo llevó:
-Charming: Tía, deja el recogedor porque como me vea el camarero que voy contigo cuando le pida la tortilla me la va a dar fría.
-Compi 1: Bah, le dices que fui a pedirte un cleenex y ya no me despegué de ti en toda la tarde, que no me conoces de nada. Además, hemos pagado casi 1000 euros de matrícula, lo mínimo que nos merecemos es una agenda y un recogedor ¿no crees?
-Compi 2: Déjala y no le digas nada que al final la van a pillar, tú disimula.
Llegamos al rinconcito donde estábamos la mar de bien y seguimos charlando. Compi 3 comenzó a bailar con la música y a inventarse la letra de las canciones: “A mí me da igual, yo ya voy pedo, ya no tengo vergüenza”. Al rato se sientan al lado un chico y una chica, y llaman a la prima de compi 1, le dan dos besos y le dicen no se qué. La prima vuelve partiéndose de la risa. Al momento nos llaman a compi 2 y a mí:
-Borrachín: ¡La de blanco (yo), la de rosa (compi 2), ¡venid!
Compi 2 y Charming disimulando.
-Borrachín: Blaaaaancooooo, roooooosaaaaaa, que veeengaaan. (Vamos). Yo quiero saber qué estudiáis.
-Compi 2: Química (dice mientras el tío le da dos besos y la otra tía se acerca para presentarse).
-Borrachín: Químicaaaaaaa, mi vidaaaaaa, acetilsalicílico hasta la muerteeeeee. ¿Y tú como te llamas? (a mí)
-Charming: Me llamo Charming.
-Borrachín, tomando una botella plateada: ¡Chaaaarrrrrrrrmiinnnnnnng! ¿Quieres un poco? (niego con la cabeza y la otra chica se me presenta).
-Borrachín: Ella es fulanita (no recuerdo el nombre), y es el putón mas grande de la universidad.
-Borrachina: ¡Soy la más cornuda, pero esta noche el cabrón que me los ha puesto se va a llevar el doble!
Al final mi compi y yo nos alejamos mientras que el par de dos cogió a otras víctimas. Seguimos a lo nuestro, bailando y comiendo bollicao (sí, bollicao). Al rato miramos para atrás y la borrachina estaba dándose el lote con un tío, que en una de esas la tomó en brazos y cayeron al suelo y todo. Dos minutos después escucho que ella le pregunta su nombre, de lo que deduzco que ni siquiera se conocían. Qué fuerte. Se despidieron y se fueron. Sin comentarios.
A todo esto yo seguía bailando con estas y de vez en cuando mirando hacia donde estaban nuestras cosas (yo no llevaba nada en el bolso más que la cartera con 5 euros y los cleenex, pero llevaba las llaves, el DNI y alguna cosilla más). Cuál es mi sorpresa cuando miro y no veo mi bolso. Mierda, pienso. Miro al lado y veo a un tío rebuscando algo. Cojo a compi 3 del brazo y señalo hacia donde estaba el tío.
-Charming: ¿Pos no que está registrándome el bolso?
-Compi3: ¿Ese es tu bolso? Tía y qué hace.
-Charming, acercándose al individuo y sospechando que la castaña que llevaba encima era de aupa: ¿Qué buscas, si puedo saberlo?
-Colgao: Cómo que qué busco, este bolso es mío.
-Charming: No… no puede ser tuyo porque es mío, tu bolso lo llevas colgado.
-Colgao: Que no que no… Que es mío. Mis compañeros estaban sentados aquí, y estas son nuestras cosas.
-Prima de compi1: Pues tus compañeros te han dejado tirado, pero el bolso es de ella, no ves que es un bolso de mujer…
-Charming, a punto de sacarle una compresa del bolso para ver si la reconocía como suya: Venga, dámelo.
-Colgao, reteniendo el bolso: Que no tía, que es mío.
-Charming, tirando bien fuerte: Que me lo des. (Lo cojo, palpo en el bolsillo abierto a ver si estaban las llaves y compruebo que están, abro el bolsillo donde estaba la cartera y la saco, comprobando que también estaba. Abro la cartera y le pregunto si la reconoce. A todo esto el tío estaba como centrándose).
-Colgao: Bueno, pues lo siento, yo pensaba que era mío, porque mis colegas se han pirado y yo no sé dónde están…
Me cuelgo el bolso de una vez alucinando en colores. El tío se larga disculpándose de nuevo. Minutos después se nos acerca un tío:
-Tío: Chicas, una foto ¿no? De buen rollito…
-Compi3 silencio, mirada, silencio, mirada…
-Tío: ¿No?
-Compi3 silencio, mirada, silencio, mirada…
-Tío silencio, mirada…
El compañero del tío raro prepara la cámara y nos echa una foto. Luego dice que no se veía en la pantallita de la cámara, nos echa otra (yo me puse detrás de no se quien para no salir). se largan toqueteando el trasto.
Llega otra amiga de estas, con su chico (creo); se hacen un porro y se levanta viento. La amiga en cuestión se pone a rebuscar entre los restos, y consigue rescatar mogollón de cosas… Botellita de fanta, botellita de tinto de verano, botellita de sangría, una nevera portátil, una palangana, dos o tres cubos, una sombrilla de la playa, un carro del Hiperber… lo normal, vamos. Llena el carrito y dice que para la acampada ya tiene recursos. Al final se despiden y se van todos, nos quedamos las cuatro mosqueteras. Les llama de nuevo la naturaleza, y se van detrás de un arbusto. Nos quedamos compi2 y yo hablando de que ahora estoy mejor en este sitio y tal, que he aprobado todo (mates sigue sin contar), que estoy muy contenta, ella me cuenta que está muy bien, que las clases bien y los exámenes regular porque es un poco gandulilla… De pronto miramos la hora y vemos que falta poco para que salga el tren y estas dos sin venir aun. Cogemos su mochila y vamos a buscarlas. Las encontramos sentadas hablando y sin mear aun.
Llegamos un minuto antes de que saliera el tren. Por la calle compi 1 y compi3 cantando… qué era lo que cantaban… ah sí: Tengo gambas, tengo chopitos, tengo cocretas, tengo jamón… o algo así. Pasó un chico haciendo footing y dándonos la mano. Qué risa. En la taquilla de la estación el tío debió fliparlo con nosotras.
Y llegó la despedida. Qué triste. Pero bueno, volveré a verlas pronto, en cuanto pueda.
-Compi1: ¡Y no te dejes el pelo largo que así estás más guapa!
De camino a casa un guiri me pregunta por la estación de trenes y una tía me confunde con otra persona. Muy fuerte la peña… Llego justo para ver Los hombres de Paco, ceno lo que quedó a mediodía y un yogur, y me acuesto. A la 1 y pico me llega un mensaje de compi3: Se me han perdido los porros, a ver si mañana puedes volver a donde estuvimos y los ves. Esta mañana me he acercado un momento y estaba todo limpio. Ni bolsas, ni botellas, ni nada de nada. Puede que se colaran entre el césped, pero yo no los he visto. Le mando un mensaje de vuelta y me llama, con una voz de resacosa impresionante. Dice que anoche estuvieron hasta las 3 con unos Erasmus y volvieron a casa andando porque no tenían dinero para un taxi, pero que lo pasaron gloria.
Y esta es mi crónica de una borrachera anunciada (no la mía, porque yo no bebí, pero el resto se ocupó de beberse lo mío…). Ahora, el lunes de vuelta a la cruda realidad (examen a las 12 y media y prácticas de 4 a 8 pfff).
Pero ayer fue una locura, y todo lo que me reí y lo bien que me lo pasé mereció la pena. Mis besazos enormes a mis niñas químicas que cada día son mejores y las quiero más. Y mis besazos también a mis compañeras de clase por supuesto ¡que son soles todas!





