amarga rugosa
Sí, sólo quiero verte bailar, a ti que el esqueleto conservas intacto. No preguntes, como todas mis respuestas va a ser difusa y contradictoria, tanto como la luz que envuelve tus manos, las que llevan una cerveza desde hace un buen rato. La miro y no se acaba, ¿estás bebiendo o regurgitando? Lo ves, lo he vuelto a hacer, cuestionando tus hábitos, señalándote sin saber que, tal vez, en lo más profundo de tu triste existencia, pueda existir una brizna de salero, perdido en toda la infamia que te rodea.
¿A quién quieres engañar? ¡Desde pequeño has odiado la cerveza! Esa amargura rugosa que te rodea la base de la lengua y tensa tus musculillos faciales obligándote a forzar una mueca de disgusto y repugnancia. Al final acabarás acostumbrándote, está claro, pero deja de hacer el ridículo en medio de este antro donde no ponen más que canciones pastelonas de los ochenta. Observa a tu alrededor. La gente las baila intentando fingir un falso gusto por lo que se supone que está de moda, por ser superguays. Y tú con tu cerveza en medio de la pista. Deja de pretender ser lo que no eres y arrástrate de una vez hasta mí. Espero que no vayas a pasar toda la noche ahí de plantón, espantapajáricamente tieso, tímido, encorvado, inepto.
Sólo hay que ver tu mirada, perdida en el horizonte de las luces verdirojas que te apuntan, como señalando un crimen que tu inocencia jamás ni sospecharía cometer, pero que acabarás pagando. Otros como tú que se mueven a destiempo, afectados por alguna neurotóxica ilegalidad no te hacen desviar la mirada de mí. Un peculiar escenario camaleónico de cuerpos hormonados. Un ambiente cargado de humo y sudor. Y yo. En medio de todo tu universo. Yo.

Y sabes qué te voy a decir?
Te diré que si deseas saborearme esta noche, tenerme sólo para ti, acapararme entre tus sueños(esos que jamás se cumplieron ni cumplirán), te diré: “¿por qué no?”.Tal vez pueda succionar un poco de tu triste inocencia, acariciar esa carne aterciopelada rebosante de juventud, jugar con tus pelos suavizados por algún cosmético barato, y prometerte el infinito. Seguro que darías tu alma por una pizca de atención.
Y aún sabiendo que soy un vampiro hambriento de incautos perdidos, y aún sabiéndote presa fácil de mis fauces, y aún siendo consciente de tu dolor y humillación cuando me harte de ti, aún así, vendrás a mí…estarás a mi merced…
…y serás feliz…
¿A quién quieres engañar? ¡Desde pequeño has odiado la cerveza! Esa amargura rugosa que te rodea la base de la lengua y tensa tus musculillos faciales obligándote a forzar una mueca de disgusto y repugnancia. Al final acabarás acostumbrándote, está claro, pero deja de hacer el ridículo en medio de este antro donde no ponen más que canciones pastelonas de los ochenta. Observa a tu alrededor. La gente las baila intentando fingir un falso gusto por lo que se supone que está de moda, por ser superguays. Y tú con tu cerveza en medio de la pista. Deja de pretender ser lo que no eres y arrástrate de una vez hasta mí. Espero que no vayas a pasar toda la noche ahí de plantón, espantapajáricamente tieso, tímido, encorvado, inepto.
Sólo hay que ver tu mirada, perdida en el horizonte de las luces verdirojas que te apuntan, como señalando un crimen que tu inocencia jamás ni sospecharía cometer, pero que acabarás pagando. Otros como tú que se mueven a destiempo, afectados por alguna neurotóxica ilegalidad no te hacen desviar la mirada de mí. Un peculiar escenario camaleónico de cuerpos hormonados. Un ambiente cargado de humo y sudor. Y yo. En medio de todo tu universo. Yo.

Y sabes qué te voy a decir?
Te diré que si deseas saborearme esta noche, tenerme sólo para ti, acapararme entre tus sueños(esos que jamás se cumplieron ni cumplirán), te diré: “¿por qué no?”.Tal vez pueda succionar un poco de tu triste inocencia, acariciar esa carne aterciopelada rebosante de juventud, jugar con tus pelos suavizados por algún cosmético barato, y prometerte el infinito. Seguro que darías tu alma por una pizca de atención.
Y aún sabiendo que soy un vampiro hambriento de incautos perdidos, y aún sabiéndote presa fácil de mis fauces, y aún siendo consciente de tu dolor y humillación cuando me harte de ti, aún así, vendrás a mí…estarás a mi merced…
…y serás feliz…
Comentario:
Pobrecillo....que cruel puede llegar a ser la gente:p
mxs!
mxs!