Ayer se halló a Jaime Preciado, joven residente de nuestra comunidad, muerto en su propia casa. El cuerpo de la víctima estaba tendido en el suelo con un cuchillo clavado en la espalda y una bolsa de churros en la mano. Eran las 8.15 de la mañana cuando la policía recibía una llamada de Delia Requejo, amiga del fallecido que se encontraba en la misma casa la mañana de autos. Delia encontró el cuerpo sin vida de su amigo en la cocina, mientras otros amigos permanecían en el salón de la casa. La policía científica se personó inmediatamente en el domicilio de la víctima en la calle Polo y Peyrolón. De momento no hay ningún sospechoso, pero, como afirma Becky Eleyson, jueza instructora del caso, es posible que el señor Preciado contara con muchos enemigos dado el cargo político que desempeñaba con tanto tino: el de asesor estilístico de la alcaldesa de esta ciudad, Tina Barrizal. El primer paso en la investigación es determinar la causa de la muerte, por lo que se realizará la autopsia de la víctima. La reacción de la alcaldesa no se ha hecho esperar, en el mismo balcón del Ayuntamiento comparecía para expresar su condolencia a la familia del fallecido así como para manifestar su pesar particular puesto que ahora deberá elegir un nuevo asesor.
Hemos firmado una denuncia formal con respecto a esta noticia. Es bien sabido que el señor Preciado era muy apreciado en toda la comunicdad, aunque, por lo que parece no por todo su conjunto. Sin embargo, apelando a nuestros intereses, pensamos que la noticia confiere y sentencia un grave error. ¿es necesaria la información de los churros?, Ya tenemos bastante con los anuncios de las biofrutas¡¡¡, hemos pasado de formularnos una cocina con clase y virtud (vease morcillas, chorizos y demas), a pasar a sentirnos obligados a ofrecer plasticos con sabor a gas mediococidos.
Es nuestra obligación solicitar que la noticia olvide si el señor preciado (que ya tiene bastante con lo suyo para encima tacharlo de gordinflon y colesteroso) estaba ingiriendo churros o palomitas de maiz, ya que es muy facilmente asociar, como bien prodria haber dicho Freud, su muerte con el susodicho alimento.
Con todos los respetos, un humilde panadero.
Debo decir que lamento mucho la muerte del señor Preciado, pero esta tragedia me brinda la oportunidad de mostrarle a esta gran ciudad lo valioso de mi trabajo.
Paseaba por el centro histórico mientras saboreaba un delicioso helado cuando algo llamó mi atención. Un tremendo gentío se dirigía hacia la plaza del Ayuntamiento. Mi curiosidad fue superior a mi deseo de tranquilidad y me dirigí hacia allí, siguiendo a la multitud. "¿Qué estará ocurriendo?" Me preguntaba entre cucharada y cucharada...
Y cuando llegué, mis dudas se disiparon. Allí estaba ella, encaramada en el balcón de la Casa Consistorial de la Capital del Túria (situada a orillas del Mediterráneo y sede de la Séptima Pesadilla's Cup).
El suelo se estremeció... y se hizo el silencio. Y entonces, cogió el micro y dijo las palabras mágicas: "Señor Juez, puede comenzar la investigación".





