
Decir Juanra Labrador es decir Valencia. Es decir fallas, flores, luz y color. Desde su más tierna infancia ha vivido por y para las Fallas. Julio Tormo es su referente y su gran pasión hubiera sido ser Fallera Mayor. Un sueño imposible que se transformó en una meta viable pero ilusionante también: ser diseñador de manteletas y peinetas del traje folclórico valenciano. Desde entonces se dedica en cuerpo y alma a la creación y confección de estos productos artesanales.

Nacidos ambos en Gandía, ya sus madres tenían una estrecha relación pues compartían peluquero. La amistad entre los pequeños Preciado y Labrador surgió así de una forma natural e inevitable. Un sincero afecto que se fue consolidando con el tiempo hasta llegar a su culmen en el año que cursaban COU. Hacían juntos letras mixtas, jugaban los sábados a paddle y los martes y jueves se reunían en la sede provincial del Partido Popular. Es allí donde ambos conocieron a la alcaldesa, Tina Barrizal, por entonces ya alcaldesa, que dio un mitin una calurosa tarde primaveral. Una tarde decisiva para Jaime, que quedó encandilado de la belleza serena de Barrizal. Un mes después de esta experiencia ocurriría el trance que marchitó la flor de la amistad de los jóvenes.






