MAL.
No he podido actualizar el blog ni el domingo ni el lunes, tal y como hago habitualmente, puesto que me ha sido del todo imposible acceder a él. Parece ser que a otros "escritiblogs" les ha sucedido lo mismo.
Hoy parece que ya.com funciona con normalidad. De todas formas, no habrá nuevo post hasta el domingo o el lunes.
¡Pero qué estoy diciendo! El tedio y el aburrimiento, el verme rodeado de un populacho memo no pensante me ha conducido a la gratificante ocupación de burlarme de todas las deidades y mitos de la humanidad.
Angosto, escarpado, duro, amargo y sembrado de pesares ha sido el camino. La imbecilidad imperante en el universo conocido me abocó a un mundo sórdido de oscurantismo, drogas duras y alcohol de quemar, así como la irrefrenable necesidad de vejar brutalmente a innumerables putas y follar todo aquello que se moviera o tuviera vida.
En lo más profundo de un pozo casi insondable no hallé otra solución para mi tormento que la de invertir mi tiempo en el desafore y la autodestrucción. Todos los psicoanalistas en los que confié me han arruinado en inservibles sesiones de terapia y han terminado por estampar sus cráneos contra paredes acolchadas y en practicar el puenting sin cuerda.
Por lo tanto, la terapia más apropiada para una mente delirante y diarreica como la mía no es otra que la de tener un blog y plasmar todo tipo de barbaridades. Por eso hay que escribir, para no dislocar el continuo y sentir que mi miserable existencia en el caos tiene algún fin.
Ya lo decía mi profesor de antropología, que por cierto, se parece al reverendo que sale en la película de "Poltergeist": anti, escribe si te gusta. La escritura es placentera, gratifica la sesera y calma los nervios. Te alejará de los males que aquejan a la humanidad y te hará ser mejor persona. Pero sobretodo, tómatelo en serio y cultívala cada día, como haces con tus putas macetas de marihuana.
Mucha razón tenía mi profesor, ya que él era un excelente escritor aficionado del cual recibí los primeros impulsos de ponerme a escribir pequeños bocetos de letras e historias.
Cuando me corregía alguna redacción se metamorfoseaba con rapidez vertiginosa en un ser violentísimo de piel verdosa y musculatura desproporcionada. Con una mirada de mil infiernos exclamaba: ¡señor, serás un buen estudiante pero esto es un excremento, un galimatías sin sentido! ¡ un párrafo, una idea, anti, un párrafo, una idea! ¡está todo junto y desestructurado!
Cuando aprendí a escribir más o menos de forma ordenada y estructurada, con un desarrollo lógico en la forma, que no en el contenido, volvía a traerle otros bocetos de historias y en lugar de convertirse en un ser monstruoso, su cabeza giraba sobre su tronco como si fuera el rotor de un helicóptero y decía: hay tantas faltas de ortografía que se me nubla la vista, y además, ¿tú sabes lo que son las tildes, anti? ¡porque ya deberías saberlo!
Todavía hoy, creía mantener contacto con mi profesor de antropología. Está jubilado y vivimos cerca el uno del otro. Anteayer me volvió a regalar un libro, esta vez para mi cumpleaños, titulado "Los renglones torcidos de dios", de Torcuato Luca de Tena. Aunque muy amplio, él conoce mi extenso gusto literario y asegura que me gustará mucho.
De eso hace dos días, y hace uno que me enteré que lo fulminó un ataque al corazón. Más allá de la retórica banal en este tipo de casos, con mi profesor de 68 años murió para mí un amigo, un amigo de verdad. No sólo mío, sino también de mis padres y de otros tantos alumnos que tuvieron la grandeza y la suerte de conocerlo.
Fue un hombre entrañable y tierno, con mucho genio, sí, pero tierno, y sólo inspiraba bondad. Era muchas cosas, pero lo más importante es que fue una buena persona. Y ahora está muerto.Y está muerto para siempre.Y está ausente para siempre. Y lo que más me duele, lo que se clava como un puñal al rojo vivo en mi vientre, es pensar que está ausente de verdad, que aquí no hay ninguna máscara ilusoria.
No puedo leer el libro que me regaló porque me recuerda lo injusto de su partida y la vista se me torna borrosa con las lágrimas; y si existe el Creador, odiarlo un poco más de lo que acostumbro es lo único que me alivia.
Hoy parece que ya.com funciona con normalidad. De todas formas, no habrá nuevo post hasta el domingo o el lunes.
¡Pero qué estoy diciendo! El tedio y el aburrimiento, el verme rodeado de un populacho memo no pensante me ha conducido a la gratificante ocupación de burlarme de todas las deidades y mitos de la humanidad.
Angosto, escarpado, duro, amargo y sembrado de pesares ha sido el camino. La imbecilidad imperante en el universo conocido me abocó a un mundo sórdido de oscurantismo, drogas duras y alcohol de quemar, así como la irrefrenable necesidad de vejar brutalmente a innumerables putas y follar todo aquello que se moviera o tuviera vida.
En lo más profundo de un pozo casi insondable no hallé otra solución para mi tormento que la de invertir mi tiempo en el desafore y la autodestrucción. Todos los psicoanalistas en los que confié me han arruinado en inservibles sesiones de terapia y han terminado por estampar sus cráneos contra paredes acolchadas y en practicar el puenting sin cuerda.
Por lo tanto, la terapia más apropiada para una mente delirante y diarreica como la mía no es otra que la de tener un blog y plasmar todo tipo de barbaridades. Por eso hay que escribir, para no dislocar el continuo y sentir que mi miserable existencia en el caos tiene algún fin.
Ya lo decía mi profesor de antropología, que por cierto, se parece al reverendo que sale en la película de "Poltergeist": anti, escribe si te gusta. La escritura es placentera, gratifica la sesera y calma los nervios. Te alejará de los males que aquejan a la humanidad y te hará ser mejor persona. Pero sobretodo, tómatelo en serio y cultívala cada día, como haces con tus putas macetas de marihuana.
Mucha razón tenía mi profesor, ya que él era un excelente escritor aficionado del cual recibí los primeros impulsos de ponerme a escribir pequeños bocetos de letras e historias.
Cuando me corregía alguna redacción se metamorfoseaba con rapidez vertiginosa en un ser violentísimo de piel verdosa y musculatura desproporcionada. Con una mirada de mil infiernos exclamaba: ¡señor, serás un buen estudiante pero esto es un excremento, un galimatías sin sentido! ¡ un párrafo, una idea, anti, un párrafo, una idea! ¡está todo junto y desestructurado!
Cuando aprendí a escribir más o menos de forma ordenada y estructurada, con un desarrollo lógico en la forma, que no en el contenido, volvía a traerle otros bocetos de historias y en lugar de convertirse en un ser monstruoso, su cabeza giraba sobre su tronco como si fuera el rotor de un helicóptero y decía: hay tantas faltas de ortografía que se me nubla la vista, y además, ¿tú sabes lo que son las tildes, anti? ¡porque ya deberías saberlo!
Todavía hoy, creía mantener contacto con mi profesor de antropología. Está jubilado y vivimos cerca el uno del otro. Anteayer me volvió a regalar un libro, esta vez para mi cumpleaños, titulado "Los renglones torcidos de dios", de Torcuato Luca de Tena. Aunque muy amplio, él conoce mi extenso gusto literario y asegura que me gustará mucho.
De eso hace dos días, y hace uno que me enteré que lo fulminó un ataque al corazón. Más allá de la retórica banal en este tipo de casos, con mi profesor de 68 años murió para mí un amigo, un amigo de verdad. No sólo mío, sino también de mis padres y de otros tantos alumnos que tuvieron la grandeza y la suerte de conocerlo.
Fue un hombre entrañable y tierno, con mucho genio, sí, pero tierno, y sólo inspiraba bondad. Era muchas cosas, pero lo más importante es que fue una buena persona. Y ahora está muerto.Y está muerto para siempre.Y está ausente para siempre. Y lo que más me duele, lo que se clava como un puñal al rojo vivo en mi vientre, es pensar que está ausente de verdad, que aquí no hay ninguna máscara ilusoria.
No puedo leer el libro que me regaló porque me recuerda lo injusto de su partida y la vista se me torna borrosa con las lágrimas; y si existe el Creador, odiarlo un poco más de lo que acostumbro es lo único que me alivia.
Comentario:
Lo siento rey, de corazón.
Lee ese libro cuando puedas, es genial, a mí me atrapó desde la primera página.
Y Felicidades por tu cumpleaños, muchas feliZidades :)
Lee ese libro cuando puedas, es genial, a mí me atrapó desde la primera página.
Y Felicidades por tu cumpleaños, muchas feliZidades :)
Comentario:
Un beso... enorme.
Ahora piensa en tus plantas de marihuana... ellas si estan aquí... y te necesitan.
Ahora piensa en tus plantas de marihuana... ellas si estan aquí... y te necesitan.
Comentario:
Ausente? ¡Qué dices!
Está aquí, en cada una de tus líneas.
Al menos hoy, para mí, lo está.
Está aquí, en cada una de tus líneas.
Al menos hoy, para mí, lo está.
Comentario:
Lo siento precioso. No hay palabras que valgan.
El libro es muy bueno...
Todo mi cariño
El libro es muy bueno...
Todo mi cariño
Comentario:
Lo siento mucho Anti.
Parece que sin nunguna duda sus enseñanzas te dejaron mucho... escribes estupendamente, con tu estilo pero muy bien...
Saludos
Parece que sin nunguna duda sus enseñanzas te dejaron mucho... escribes estupendamente, con tu estilo pero muy bien...
Saludos
Comentario:
Siento tu pérdida.
No creo que esté ausente del todo mientras la gente que le quiso siga acordándose de él.
Un abrazo
No creo que esté ausente del todo mientras la gente que le quiso siga acordándose de él.
Un abrazo