F. F.
Hace ya unos años, cinco muchachos de Vitoria decidieron unir sus talentos musicales y formar un grupo. Con su disco de presentación tuvieron un éxito tremendo que se mantendría en producciones posteriores trascendiendo las fronteras de la península.
Siendo ya una banda musical sólidamente consolidada en estas tierras y en otras de habla hispana, el grupo sufrió y sufre en la actualidad, en éste, nuestro país, una censura a quemarropa en los medios y en sus actuaciones, viéndose forzados a anular conciertos y demás eventos donde ellos participan.
Periodistuchos, perros de prensa y varias personas que trabajan para el cuarto poder, indeseables que se prostituyen para las dos fuerzas políticas principales de esta tierra, sacan las letras de sus canciones de contexto, practican demagogia y todo se ha convertido en una despiadada a la vez que absurda caza de brujas.
Dado la proximidad de las fechas que se nos vienen encima, he aquí una canción del grupo hostigado.
FELIZ FALSEDAD
Otra vez llega la navidad, La gente emana felicidad
todos sonríen sin parar, ¿a quién pretenden engañar?
si todo sigue igual...
es navidad en Jerusalén, y en navidad matan también
jesusito ya va a nacer, que te pille un palestino ¡cacho cabrón!
y que te cuelgue de un pino.
el gran negocio va a comenzar, los precios por las nubes están
todos como locos a comprar, todo sea porque es navidad
y hay que aparentar, ¡anda ya!
Turrón, un pavo y champán, eso no nos puede faltar
aunque mañana no haya para comer, todo sea porque es navidad
y hay que aparentar.
Los pobres niños son machacados por la televisión,
por miles de anuncios de juguetes, en los que el niño solo tiene
que apretar un botón, y para nada cuenta su imaginación.
Por eso y más ¡me cago en la navidad!
puta navidad ¡me cago en la puta navidad!
Millones de abetos cortaos, por una estúpida tradición,
que luego acabaran tirados, en la basura, en cualquier lado,
luces por toda la ciudad, para intentarla disfrazar,
anuncios de paz y hermandad, que después ya de nada valdrán
Me da asco la nochevieja, todos puestos hasta el gorro,
desahogan su frustración, hoy todo está permitido,
le meto mano a esta chica y a este le meto un sopapo,
¡qué divertido soy!
Por eso y más ¡me cago en la navidad!
puta navidad ¡me cago en la puta navidad!
por eso y muchas cosas más me cago en la puta navidad!
de verdad que asco me da tanta hipocresía, tanta falsedad,
venga idiotas a comprar, el consumo es el espíritu de la navidad
¡os vamos a sacar hasta la médula espinal!
¡feliz falsedad... amiguitos!
(Léase esto en tono de burla) Y Jesús en el pesebre sonríe porque está alegre...
Ocuparía mucho espacio y sería tedioso reflejar aquí el origen del gran negocio que son las fechas navideñas, cómo se ha ido transformando todo con el paso del tiempo, etc., etc., etc. Habría que remontarse siglos atrás, pero para criticar algo se ha de estar documentado primero, y yo, pese a estarlo, hoy no tengo ganas.
El año que viene supongo que pensaré como la canción. Así que nadie me diga que las personas son las hipócritas y no las fiestas navideñas, ya que las tradiciones son un reflejo de nuestra idiotez e involución; y de nuestro modo de vida.
No es que sea pesimista, al contrario. ¿Cómo iba serlo si vivo bien, como y duermo caliente?
Soy realista, y serlo, no va reñido con ser optimista, sólo que no logro soportar cierta clase de imbecilidad humana.
Siendo ya una banda musical sólidamente consolidada en estas tierras y en otras de habla hispana, el grupo sufrió y sufre en la actualidad, en éste, nuestro país, una censura a quemarropa en los medios y en sus actuaciones, viéndose forzados a anular conciertos y demás eventos donde ellos participan.
Periodistuchos, perros de prensa y varias personas que trabajan para el cuarto poder, indeseables que se prostituyen para las dos fuerzas políticas principales de esta tierra, sacan las letras de sus canciones de contexto, practican demagogia y todo se ha convertido en una despiadada a la vez que absurda caza de brujas.
Dado la proximidad de las fechas que se nos vienen encima, he aquí una canción del grupo hostigado.
FELIZ FALSEDAD
Otra vez llega la navidad, La gente emana felicidad
todos sonríen sin parar, ¿a quién pretenden engañar?
si todo sigue igual...
es navidad en Jerusalén, y en navidad matan también
jesusito ya va a nacer, que te pille un palestino ¡cacho cabrón!
y que te cuelgue de un pino.
el gran negocio va a comenzar, los precios por las nubes están
todos como locos a comprar, todo sea porque es navidad
y hay que aparentar, ¡anda ya!
Turrón, un pavo y champán, eso no nos puede faltar
aunque mañana no haya para comer, todo sea porque es navidad
y hay que aparentar.
Los pobres niños son machacados por la televisión,
por miles de anuncios de juguetes, en los que el niño solo tiene
que apretar un botón, y para nada cuenta su imaginación.
Por eso y más ¡me cago en la navidad!
puta navidad ¡me cago en la puta navidad!
Millones de abetos cortaos, por una estúpida tradición,
que luego acabaran tirados, en la basura, en cualquier lado,
luces por toda la ciudad, para intentarla disfrazar,
anuncios de paz y hermandad, que después ya de nada valdrán
Me da asco la nochevieja, todos puestos hasta el gorro,
desahogan su frustración, hoy todo está permitido,
le meto mano a esta chica y a este le meto un sopapo,
¡qué divertido soy!
Por eso y más ¡me cago en la navidad!
puta navidad ¡me cago en la puta navidad!
por eso y muchas cosas más me cago en la puta navidad!
de verdad que asco me da tanta hipocresía, tanta falsedad,
venga idiotas a comprar, el consumo es el espíritu de la navidad
¡os vamos a sacar hasta la médula espinal!
¡feliz falsedad... amiguitos!
(Léase esto en tono de burla) Y Jesús en el pesebre sonríe porque está alegre...
Ocuparía mucho espacio y sería tedioso reflejar aquí el origen del gran negocio que son las fechas navideñas, cómo se ha ido transformando todo con el paso del tiempo, etc., etc., etc. Habría que remontarse siglos atrás, pero para criticar algo se ha de estar documentado primero, y yo, pese a estarlo, hoy no tengo ganas.
El año que viene supongo que pensaré como la canción. Así que nadie me diga que las personas son las hipócritas y no las fiestas navideñas, ya que las tradiciones son un reflejo de nuestra idiotez e involución; y de nuestro modo de vida.
No es que sea pesimista, al contrario. ¿Cómo iba serlo si vivo bien, como y duermo caliente?
Soy realista, y serlo, no va reñido con ser optimista, sólo que no logro soportar cierta clase de imbecilidad humana.
Etiquetas: navidad
LIBERACIÓN.
Otra maldita noche más recuerdo como llegué hasta aquí. Una y otra vez, como un insecto odioso y repugnante, vuelven a mí el recuerdo de aquellos momentos fatídicos que lo cambiaron todo.
Antes poseía una vida y era como tú y como tú, era como vosotros y también tenía sueños. Reía, sentía y amaba pero desde aquel día terrible todo aquello se esfumó dando paso a un sinfín de oscuros tormentos y pesadillas negras.
Sólo puedo mover los ojos, es lo único que me obedece, lo único sano que queda de lo que fui una vez. Los llantos y compasión de familiares y amigos han acabado por convertirse en una serenata enloquecedora, absurda, en un sin sentido atroz y asqueroso que me carcome con saña endemoniada.
Después de nueve años, las que fueran mis amistades ya no pisan el hospital, continúan con sus vidas mientras que la mía me fue arrebatada por el señor destino cuando decidió tirar de la cadena y hacerla desaparecer con toda la mierda. Lo que me ha tocado padecer no es más que un cruel desengaño, la farsa hiriente de un despiadado inclemente, la locura vertida gota a gota sobre los débiles latidos de mi corazón roto.
De vez en cuando veo a gente vestida de blanco; hace años que dejaron de mirarme. Me doy cuenta de que nada vale nada, de que mi única compañía es el pulso eléctrico de una máquina que tiene más actividad que yo, y como otras tantas veces, intento moverme y vuelvo a ser consciente de que ya no soy el amo de lo que una vez fue mi cuerpo. Es entonces cuando la impotencia se apodera de mi escasa cordura y lloro en silencio con la fuerza de diez mil almas torturadas.
No puedo soportar más este suplicio, estar muerto en vida ¿A qué coño estáis jugando si no hay solución? ¿No veis que soy un envoltorio muerto con ojos que lloran?
Vuestros juicios sobre la vida y la muerte me la repatean, ya nada tiene sentido para mí; todo está muerto. Por favor, que alguien ponga fin a este sucio calvario, a este infierno sin nombre. Por favor, que alguien desenchufe ese puto trasto.
Tan sólo quiero acabar.
Antes poseía una vida y era como tú y como tú, era como vosotros y también tenía sueños. Reía, sentía y amaba pero desde aquel día terrible todo aquello se esfumó dando paso a un sinfín de oscuros tormentos y pesadillas negras.
Sólo puedo mover los ojos, es lo único que me obedece, lo único sano que queda de lo que fui una vez. Los llantos y compasión de familiares y amigos han acabado por convertirse en una serenata enloquecedora, absurda, en un sin sentido atroz y asqueroso que me carcome con saña endemoniada.
Después de nueve años, las que fueran mis amistades ya no pisan el hospital, continúan con sus vidas mientras que la mía me fue arrebatada por el señor destino cuando decidió tirar de la cadena y hacerla desaparecer con toda la mierda. Lo que me ha tocado padecer no es más que un cruel desengaño, la farsa hiriente de un despiadado inclemente, la locura vertida gota a gota sobre los débiles latidos de mi corazón roto.
De vez en cuando veo a gente vestida de blanco; hace años que dejaron de mirarme. Me doy cuenta de que nada vale nada, de que mi única compañía es el pulso eléctrico de una máquina que tiene más actividad que yo, y como otras tantas veces, intento moverme y vuelvo a ser consciente de que ya no soy el amo de lo que una vez fue mi cuerpo. Es entonces cuando la impotencia se apodera de mi escasa cordura y lloro en silencio con la fuerza de diez mil almas torturadas.
No puedo soportar más este suplicio, estar muerto en vida ¿A qué coño estáis jugando si no hay solución? ¿No veis que soy un envoltorio muerto con ojos que lloran?
Vuestros juicios sobre la vida y la muerte me la repatean, ya nada tiene sentido para mí; todo está muerto. Por favor, que alguien ponga fin a este sucio calvario, a este infierno sin nombre. Por favor, que alguien desenchufe ese puto trasto.
Tan sólo quiero acabar.
Etiquetas: eutanasia
ENSAYO.
No creo en los Oscar, no creo en los Grammy ni en el falsamente llamado arte; tampoco creo en el banco de Santander.
Creo en mí, creo en ti y en todas las mansiones presidenciales y museos a los que podemos prender fuego. Creo que si el Príncipe de Asturias volviera a poner los pies en mi ciudad volverían a quitar la mierda que hay en ella.
El tiempo de Paco Martínez Soria, Gracita Morales y demás actores casposos hace tiempo que quedó atrás. Lentamente, como un animal herido, el cine de este país emerge de sus frías y hediondas catacumbas donde fue condenado al ostracismo durante años por producciones cutres y aberrantes que harían blanquear en un acceso de cruel paroxismo la piel de todos los jugadores negros de la NBA.
Creo que en la actualidad -y por fin- en este país de palurdos, pillos y anormales se hace otro tipo de cine al de antaño y que éste ha renacido para encontrarse con un público predispuesto que nada tiene que ver con el de hace 50 años. Con el tiempo todo mejora.
Creo que mi blog puede mejorar, creo en él y en otros que leo, y pese a quien pese, debe integrarse en esta burda farsa patatera que nos ha tocado vivir para luchar denodadamente contra la imbecilidad imperante; para tal divertimento se requiere cierta aptitud, predisposición, cantidades ingentes de paciencia e innegablemente, tiempo.
Además de que: por el momento, me hallo libre de cargas familiares y con flacas intenciones de tenerlas, llenándome de moho entre páginas amarillentas de libros viejos mientras Doménica acaba sus estudios.
Soy omnímodo cuando no tengo sueño y presto atención. Diletante de la escritura chorra. Epígono humanista de alguien que sienta más inquietudes que yo. Todo esto va muy bien para que tu bitácora no sea monotemática; te inspirará y no será una mierda.
Paladín de sudokus y palimpsestos antiguos, de los acrósticos en habla hispana (esto no sirve para mucho salvo para que tengas jaquecas y acabes con los ojos doloridos), del polvo pélvico descomedido y el onanismo duradero.
Usufructuario de mi cerebro, del alcohol, del costo y del recuerdo de todas las putas que me llegué a follar en cuchitriles que apestaban a sudor.
Práctico de pies a cabeza, multifuncional, militante de la ergonomía concienzuda y aplicada (sin duda, el punto más importante para que tu blog progrese debidamente). Cabal como pocos y empático voluntarioso de obras cinematográficas infravaloradas por la industria.
Delectable de la anatomía femenina y de sus entrepiernas húmedas. Atractriz de infieles y adúlteras que deseen sentir sus orificios llenos, repletos, colmados. El más gallardo si duermo más de 7 horas y eyaculo con frecuencia.
Obstinado burlador y ejecutor del displicente, también empeñado en curar la onicofagia (sobretodo la tuya, Basileia). Voraz lector de textos enmarañados que se limpia la zurrapa del culo con prensa rosa.
Tremendamente ladino, zascandil, mordaz, avispado y ocurrente. Ecuánime con aquello que desconozco. Refulgente entre los votantes portadores de seseras adormecidas por el opio del pueblo.
Contra el aburrimiento de mi propio blog: criptógrafo aficionado de resoluta e inigualable perspicacia.
Bien, esta bitácora, mejorar, no sé si mejorará, pero por supuesto absteneros personas timoratas, botarates, acartonados, dogmáticos, creyentes influenciables, portadores de falsa modestia, consumidores de CD de O.T. , lectores de Vogue, Cosmopolitan, idólatras y personas que nunca habéis amorrado vuestras narices a un libro que no sea el libro gordo de Petete.
Creo en mí, creo en ti y en todas las mansiones presidenciales y museos a los que podemos prender fuego. Creo que si el Príncipe de Asturias volviera a poner los pies en mi ciudad volverían a quitar la mierda que hay en ella.
El tiempo de Paco Martínez Soria, Gracita Morales y demás actores casposos hace tiempo que quedó atrás. Lentamente, como un animal herido, el cine de este país emerge de sus frías y hediondas catacumbas donde fue condenado al ostracismo durante años por producciones cutres y aberrantes que harían blanquear en un acceso de cruel paroxismo la piel de todos los jugadores negros de la NBA.
Creo que en la actualidad -y por fin- en este país de palurdos, pillos y anormales se hace otro tipo de cine al de antaño y que éste ha renacido para encontrarse con un público predispuesto que nada tiene que ver con el de hace 50 años. Con el tiempo todo mejora.
Creo que mi blog puede mejorar, creo en él y en otros que leo, y pese a quien pese, debe integrarse en esta burda farsa patatera que nos ha tocado vivir para luchar denodadamente contra la imbecilidad imperante; para tal divertimento se requiere cierta aptitud, predisposición, cantidades ingentes de paciencia e innegablemente, tiempo.
Además de que: por el momento, me hallo libre de cargas familiares y con flacas intenciones de tenerlas, llenándome de moho entre páginas amarillentas de libros viejos mientras Doménica acaba sus estudios.
Soy omnímodo cuando no tengo sueño y presto atención. Diletante de la escritura chorra. Epígono humanista de alguien que sienta más inquietudes que yo. Todo esto va muy bien para que tu bitácora no sea monotemática; te inspirará y no será una mierda.
Paladín de sudokus y palimpsestos antiguos, de los acrósticos en habla hispana (esto no sirve para mucho salvo para que tengas jaquecas y acabes con los ojos doloridos), del polvo pélvico descomedido y el onanismo duradero.
Usufructuario de mi cerebro, del alcohol, del costo y del recuerdo de todas las putas que me llegué a follar en cuchitriles que apestaban a sudor.
Práctico de pies a cabeza, multifuncional, militante de la ergonomía concienzuda y aplicada (sin duda, el punto más importante para que tu blog progrese debidamente). Cabal como pocos y empático voluntarioso de obras cinematográficas infravaloradas por la industria.
Delectable de la anatomía femenina y de sus entrepiernas húmedas. Atractriz de infieles y adúlteras que deseen sentir sus orificios llenos, repletos, colmados. El más gallardo si duermo más de 7 horas y eyaculo con frecuencia.
Obstinado burlador y ejecutor del displicente, también empeñado en curar la onicofagia (sobretodo la tuya, Basileia). Voraz lector de textos enmarañados que se limpia la zurrapa del culo con prensa rosa.
Tremendamente ladino, zascandil, mordaz, avispado y ocurrente. Ecuánime con aquello que desconozco. Refulgente entre los votantes portadores de seseras adormecidas por el opio del pueblo.
Contra el aburrimiento de mi propio blog: criptógrafo aficionado de resoluta e inigualable perspicacia.
Bien, esta bitácora, mejorar, no sé si mejorará, pero por supuesto absteneros personas timoratas, botarates, acartonados, dogmáticos, creyentes influenciables, portadores de falsa modestia, consumidores de CD de O.T. , lectores de Vogue, Cosmopolitan, idólatras y personas que nunca habéis amorrado vuestras narices a un libro que no sea el libro gordo de Petete.
Etiquetas: ego
