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TERAPIA EXTREMA
Te puede gustar o no, pero no te dará lo mismo.
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Yo no sufro de locura...la disfruto cada minuto. Baqueira Beret Hoteles
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ESTIMULA EL HIPOCAMPO CON...
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UNO DE TANTOS.
Pocas veces somos conscientes de nuestra propia mortalidad hasta que ésta no se manifiesta, pero es sabido por todos que algún día acudirá a nosotros la señora de la guadaña, nos pasará su gélido brazo huesudo por encima de los hombros y se nos llevará consigo.

Por lo tanto, uno, al final, se muere.

Esto es una certeza cósmica, aplastante, indebatible, irrefutable y tan real como las delegaciones de hacienda. Lo que sí es más falso que teletienda es aquello de... "Tengo un blog y escribo en él para mí mismo, me da igual que no me lean". Yo no me lo creo, escribimos en nuestras bitácoras porque nos gusta la escritura y para sentir, sencillamente, un reconocimiento que llega a través de los comentarios o de aquél que no comenta pero nos lee con regularidad. Otra cosa sería la temática del blog.

Por supuesto, de la misma manera que el infame Paco Porras decidió dedicar su vida de parásito juntahongos al noble arte primigenio de la adivinación mediante la fascinante manipulación de frutas y hortalizas, es lícito y legítimo que cualquier persona escriba lo que le dé la gana en un blog, aunque muchas de ellas carezcan de los mínimos exigibles para sacar provecho de un espacio en blanco y llenarlo de letras.

Sí, lo sabemos todos, la muerte acecha, los jueces siguen utilizando la censura, la mierda de perro en el agua flota, la monarquía es una lacra, "el jueves" ha sufrido un revés dictatorial, La Duquesa De Alba es más fea que Gollum, Rajoy escupe demagogia mientras cecea, Zapatero parece un fuego fatuo con las cejas que lleva y el mundo de la blogosfera se impregna con el cochambre que expelen varios textos de bitácoras pésimamente escritos, desestructurados, sentimentaloides, aburridos y ñoños.

No me cabe más que sentirme gratamente complacido de que no sólo algunos me leen y comentan, sino que he sido uno de los seleccionados por Igrein en el meme premiador.

Leo a todos mis enlaces y a muchos que no lo están, por lo tanto, mi humilde reconocimiento premiador se extiende a todos ellos mucho más allá y por encima de normas y reglas de memes, y en especial, a José María O. O. Una persona que tuve el gran placer de conocer y de la cual recibí los primeros impulsos que me llevaron a escribir lo que me saliera de los cojones en una bitácora, cuando a mí, el mundo de la blogosfera me importaba menos que el apareamiento de las larvas.

Así que, de ti depende, lector o lectora, que TERAPIA EXTREMA siga con sus puertas abiertas, pues se nutre de ser leída y comentada, apareciendo en ella artículos, textos y escritos que sólo y únicamente responden y atienden a mi estado psíquico, alucinatorio, anímico y/o etílico. El día que aquí no se comente o no se lea, ya sea porque os aburristeis o porque os empezó a dar más asco que un vaso de pus, las puertas de este espacio se cerrarán como el coño de una monja de clausura.

Los auténticos ganadores sois vosotros, no yo.

Y la muerte nos ronda, el sol estropea los muebles si no pones toldo en el balcón o bajas la persiana, hay mujeres que hablan demasiado alto y son difíciles de soportar, la carne de pescuezo no es saludable y este blog es...
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LA BÚSQUEDA. 1ª PARTE.
Finales de septiembre del 2006, la Costa Brava.

Querida Doménica Cazarnosa , como que no encuentro manera de comunicarme contigo a través del móvil que siempre tienes descargado o fuera de cobertura, me veo en la urgencia de enviarte esta carta a la dirección de correo de tu pc. Ya que sé que lo tienes siempre arrancado, con los ventiladores girando las 24 horas del día para refrigerar los componentes electrónicos que deben de estar más castigados que un toro de lidia en la fiesta nazi-onal.

Me encuentro en un ricón en penumbras, con mi portátil entre cascos de cerveza ya vacíos, en el interior de un lúgubre bareto de moteros que van rapados, llevan barbas hasta el esternón y portan visibles, tatuajes que parecen sacados de la mente enferma y torturada de aquél que ha visto "La matanza de Texas" tantas veces que saca a la mujer de la cama para poner en su lugar a la motosierra del garaje.

Como ya sabes, el mejor amigo que tenemos en común, orden genético, decidió insonorizarse harto de tener que vivir sometido bajo la opresión de un código humano social-civilizado que lo único que conseguía era provocarle urticarias y largas y agónicas diarreas.

Para llevar a cabo tal desintoxicación de lo social, emprendió un viaje a las tupidas y frondosas selvas Amazónicas parar volver a reencontrarse, por segunda vez en su ajetreada vida, con sus amigos los jíbaros y la tribu de los Enawene.

Dijo que regresaría de su periplo viajero la primera semana de septiembre, y faltan tres días para acabar dicho mes, por lo tanto, me veo en la acuciante necesidad de salir a su encuentro pues me invade el negro pensamiento de que algo de suma gravedad le ha ocurrido.

Doménica, sabes que él haría lo mismo por mí, y ahora también sabes el porqué de mis estados febriles, que como te decía una y otra vez, no se debían a la ingestión masiva de alucinógenos.

Te pido, por favor, aún sabiendo que no te va a gustar, que en mi ausencia, seas tú la que cuides el crecimiento de los cactus de peyote que se trajo orden genético de las llanuras de México así como sus pequeñas plantaciones de marihuana que tiene en su terreno.

No sé el tiempo que estaré fuera, no hace falta que limpies mi piso, pero si querría que una vez al día le quites el polvo a mi colección de CD de Anthrax y Slayer y que cuides como agua de mayo mis vinilos de Ostiaputa, MCD (me cago en dios), piorreah, putakaska y Los muertos de Cristo.

Por último, y lo más difícil para mí... Cómo te lo diría, Doménica, me siento sabedor de que eres muy activa sexualmente por lo que no te sientas culpable de abrirte solícita y lujuriosa a otras pollas mientras yo busco a orden, entiendo que puedas tener telarañas en tu móvil, pero de ninguna manera en tu coño. Si por el contrario, decides respetar lo que yo siento por ti y tus dedos están doloridos de hacerse pajas, puedes pedirle a la vecina del tercero su consolador, sí, ésa que tiene la cara llena de piercings. Te lo dejará porqué me debe favores, no sexuales eh.

Parto dentro de dos días. Apuro mi octava cerveza.
Te quiero Doménica, volveremos, orden genético y yo.

Antidogmático.

Continuará...
 
...Y SIGO.
Un día, impepinablemente, sucede a otro día. Qué más da a que hora me acueste. Sigo despertándome mucho después de que lo haga el sol con la visión borrosa y con dolor de sesos, será que degluto más cubatas de lo debido y acabo acostándome más ebrio que Massiel en una noche de gala.

Siéntome la interioridad de mi cráneo como un puto tambor aporreado a la vez que me laceran unas incómodas erupciones estomacales que arden. No duran mucho tales sensaciones, en gallumbos delante del espejo, baño en agua mi jeta castigada por los excesos y todo se torna nítido, claro y preciso. Vuelvo a tener una cara saludable, miro a las retinas que aparecen en el cristal y veo colores de mala leche, rayos, truenos y una expresión acerada como diciendo... ¡desalmados hijos de la gran puta, no habéis acabado conmigo, vuelvo al ruedo! Y sonrío.

Salvo raras excepciones ocultas por los gobiernos occidentales y orientales somos iguales a la hora de cagar. Los mecanismos de mi aparato excretor funcionan con perfección y eficiencia. Ardores, erupciones y la sensación de combustión interna desaparecen con gran alivio y me pregunto una vez más si soy el único mortal masculino de la Vía Láctea que cuando defeca aplicado y la materia inorgánica cae inevitable hacia abajo para chocar contra el agua, ésta, salpica los huevos. Eso sí que me jode, ¡mierda!

Es menester una ducha de efectos divinos como toque final de una gran canción para enfrentarnos con el devenir cotidiano de un nuevo y glorioso día en esta sociedad mema, involucionada y acapullada, y de paso, sanear mi piel suciamente impregnada de efluvios, vapores y pestes de sesiones etílico-nocturnas incontroladas y absurdas. De alientos malolientes exhalados por bocas con piños amarillentos llenos de caries y de putas de coño húmedo fumadoras de mescalina.

Nada como almorzar comestibles químicamente adulterados por la industria competente, que uno no vive en el campo, sino en la bendita ciudad, pero así es. Qué basura más sabrosa venden en los grandes almacenes, y es que hay que almorzar, hay que nutrirse, al menos los que podemos.

Ya está, ya estoy bien, nuevo, completo, íntegro, despierto, duchado, almorzado, recién cagado, preparado para lo que me tenga que venir encima como un superhéroe de pelis americanas.

Pongo los pies en la calle y empiezo a gastar las suelas contra una acera llena de inmundicia. Pese a que son las 16 horas, el astro rey está dando más por culo de lo que a mí me gustaría, o debe ser que hoy me hallo más receptivo de lo acostumbrado a sus potentes fulgores. Nada que no solucione unas gafas de sol.

Mucha gente pasa por mi lado. Sigo devolviendo el saludo a aquéllos que me saludan y que alguna vez mandé a que se los follara un pez rata a cuatro patas.
Sigo mirando a las chicas y mujeres ligeritas de ropa aunque se sientan incómodas por mi escrutinio. Si no quieren polvo, que no vayan a la era, claro que si quieren echar un polvo, si me va bien, las complaceré.
Sigo consciente de que una miseria atroz ha tomado las calles, de que a la justicia se le cae la balanza siempre en desequilibrio, y de que la avaricia se folla a la libertad mientras ésta llora.
Sigo siendo el menda que cuando no va con Doménica Cazarnosa va con su trupe de amigos "descerebraos", vomitando y escupiendo en el glamour y la moda. Mientras andamos, arrímate a nosotros si quieres, no tenemos prejuicios, pero lleva cuidado, por dónde pasamos salpica la mierda.
Sigo riéndome de ti si me da la gana, vengas de dónde vengas, sencillamente porqué antes me reí de mí mismo.
Sigo pensando que pese a mi admirable salud y envidiable atractivo físico debiera practicar con seriedad algún deporte, pero como no existe todavía un deporte que consista en fregar suelos con la cabellera de la reina Sofía, seguiré dedicándome con saña académica a leer panfletos de contracultura y libros prohibidos.
Aunque me golpeen adversidades y reveses de mala fortuna, sigo adoptando un semblante divertido y burlón. Los malos momentos no me superan, me fortalecen y entrenan y por eso sigo, tengo y necesito como el comer y el follar situaciones y momentos que me mantengan despierto, avizor y alerta.

Por cierto, dice la "gangrena", puto troll para otros, que desaparece del mundo de los blogs y que le perdone su insana manera de divertirse, si acaso, que le perdone Amaranta. Yo digo a los que me dieron un voto de confianza y a los que me comentaron con mucha cacota engañados por la "gangrena" que...

Pese a quién pese, TERAPIA EXTREMA continúa, yo para rato tengo cuerda, ¿de acuerdo?
 
ENTRAÑABLES RECUERDOS DE ANTAÑO
Malo es vivir de hechos acaecidos en el pasado y encima estar viviendo dentro de tu propio caparazón interior como si fueras una pequeña tortuga común y que tus relaciones sean tan pobres que sólo se reduzcan a oír tu propia respiración y flatulencias. Pero yo, sin ganas de evitarlo, últimamente me acuerdo de momentos pasados que no he olvidado, permanecen imborrables en mi materia gris como el tatuaje en la piel, y por mucho que a lo mejor quisiera extinguirlos de mis adentros, nunca desaparecerán al cien por cien, así como la tinta introducida bajo la epidermis.

Quizás puedo olvidar que de niños jugábamos con balones de fútbol, que montábamos en nuestras bicis para cubrir escarpados terrenos montañosos con la esperanza de encontrarnos con algún animal y comprobar quién era más rápido o que, en "el escondite", nos escondíamos tan bien que al final teníamos que dejarlo porque nadie encontraba a nadie, pero me gusta recordar y evocaré las hábiles e ingeniosas putadas que llevábamos a cabo con enternecedora inocencia en tardes diáfanas.

Entonces yo era un niño, desconocía que mucho más adelante iba a ser consciente hasta el tuétano de la oligarquía socio-cloaquera en la que me vería sumergido hasta el cuello y que en lugar de balones y bicis aparecerían como una bestia enloquecida, hambrienta y brutal las hipotecas, los datos bancarios, la mafia empresarial, la delincuencia inmobiliaria, el dolor infligido a los de nuestra propia raza y un extenso, consumido, lucrativo y variado mar pornográfico.

Me crié en un pueblo. A veces veía Barrio Sésamo, leía a Spiderman y La Masa y otras salía a la calle a patear mierda y porquería. En la puta rue si no te sabes espabilar, siempre vendrá un canijo más cabroncete que tú y te dará impulsos acelerados de "espabilamiento mega precoz". Como decía la canción aquélla: " un hombre no se hace en un día, pero en un día pueden ponerte el culo como una sandía".

En la mayoría de agrupaciones de canijo-mocosos cabroncetes siempre hay dominantes. Éramos como una hermandad, si administraban de hostias a "uno de los nuestros" (buena película) toda la puta banda de mocosillos íbamos a darle unos cuantos mamporros al que no era de los nuestros. Se utilizaba la fuerza bruta y muy de nuestra noble especie patadas, puñetazos imprecisos y escupitajos del tamaño de pelotas de pin pon propulsados a la velocidad del sonido contra el ojo del enemigo. Cuando el único vencedor de tales chiquilladas sin sentido era el cansancio y ambos frentes se distanciaban, empleábamos utensilios de gran precisión y total carencia de sofisticación como piedras con cantos afilados.

No obstante, a diferencia de piedras y guijarros, sí éramos sofisticados cuando nos disponíamos a elaborar con sumo cuidado y mimo infantiloide las bromas y putadas jodedoras para el día de los santos inocentes.

Normalmente, empezábamos en casa de la Demetria. Entonábamos cánticos de los más radicales seguidores de fútbol con nuestras vocecillas para que se asomara por el balcón o ventana, por supuesto no sin antes tener la munición preparada cuál francotiradores... Huevos y fruta pasada la aguardaban, pero nunca lográbamos dejarla como si hubiera sido cruelmente vilipendiada por un enfervorecido e inculto populacho en tiempos de la inquisición medieval. Escapaba con el delantal revoloteando entre sus cuatro paredes muy poco manchada mascullando algo así como: ¡¡¡La madre que sus pariooooooó, cabroneeee hijo de putaaaa!!!

Luego, entre carcajadas, que era lo más inofensivo de nosotros, la pandilla de canijo-mocosos cabroncetes continuábamos con nuestros actos de entretenimiento inaceptable gastando la munición que no podíamos utilizar contra Demetria en estamparla contra coches y demás vehículos de tracción mecánica.

Atábamos cubos llenos de agua a las puertas y pulsábamos el timbre. La buena persona que abría, a menudo, se encontraba con que tenía que fregar la entrada. A las amas de casa más desconfiadas, las que nunca abrían, les anudábamos una cuerda al pomo de la puerta, y de éste, a la farola, contenedor o papelera más cercana. Pegábamos las narices contra el cristal de la planta baja hasta dejar nuestras fosas nasales en ángulos casi imposibles y les hacíamos muecas grotescas a los habitantes del inmueble hasta provocar sus iras para que fueran a por nosotros; ese método era infalible.

Inocentadas punzantes, travesuras vandálicas, actitud díscola, mierda lapa, que consiste en defecar dentro de una caja de zapatos, rociarla abundantemente con alcohol, depositarla frente a la puerta de la víctima, prenderle fuego y pulsar el timbre. Pequeños petardillos de elaboración casera del tamaño de manzanas condimentados con lejía y pegotillos de aluminio a modo de metralla para hacerlos estallar en sitios concurridos y salir por patas ( ¡OJO!) No mirar cuando estalle, o te puedes quedar más cegato que Daredevil.

De mi generación, como en las otras restantes, hay de todo, y es que algunos padres, acomodados, tontillos e ineptos, con tal de no escuchar a sus vástagos les regalan lo que éstos quieren, atiborrándolos sobretodo de lo que el opio del pueblo (la televisión) les incita a desear y a poseer. Luego los matriculan en la escuela para que los programen y tiendan a realizar los errores que ellos mismos han cometido.

Mis padres me mandaban a la escuela pero no me empachaban de lo que la tele me ofrecía de forma adictiva y preciosista, siempre me escuchaban, y es que aprendí que se mejora mucho la riqueza interior relacionándote en la calle, menos cultura general, aprendes de todo.

Ahora que ya no soy un niño, o quizás soy un niño atrapado en el cuerpo de un hombre, quién sabe, no puedo ni quiero olvidar aquellas andanzas hijoputescas. Ya nada es y será como antes, y aunque me parezca insólito, siento hasta una pequeñísima sensación de vergüenza al evocar todo aquello, pero no puedo evitar decir... Que entrañables recuerdos de antaño!!!
 
LA GANGRENA
Es ya una realidad, convive entre nosotros, anida parasitando cuál molesta e infecta ladilla en un blog ajeno. Podía haber sido mi bitácora u otra la mancillada por tan atrevida intromisión en un espacio que es único y exclusivo de otra persona, que no es el suyo propio. Pero así actúan e invaden estas molestas criaturas, necesitan de otras vidas para olvidar las suyas, tristes e inexistentes como tales.

Si fuera realmente inteligente ni siquiera estaría escribiendo un texto sobre las sensaciones que me produce semejante híbrido y sus actos risibles y tontorrones para desprestigiar a cierta persona, pero como que jamás me atribuí tan, a veces, necesaria condición, permitiré que mis siempre inquietos pensamientos fluyan sin prohibiciones hasta llegar a los dedos.

Tan rastrera y viscosa forma de vida parece ser, por su manera de expresarse en la escritura, que ha sido criada en algún lugar de Latinoamérica, en cualquier caso el mundo de la blogosfera se ha removido incómodo ante una herida abierta, sangra con alarmante profusión y está empezando a infectarse. Quiero pensar, y seguro que mis elucubraciones no son desacertadas, que más gente en estos espacios de estos dominios se hacen eco de esta sorprendente situación ajena y que quizás plasmen las impresiones que hayan recibido bajo la misma o parecida tesitura en que yo las reflejo.

Ya finalizando el escrito, este menda enviará una misiva a los que manejan el cotarro en ya.com para solicitar una medida de acción, contundente, certera y desprovista de toda compasión imaginable contra la gangrena que nos acecha en forma de repulsiva pústula latinoamericana en nuestros culos europeos.

Entiéndase que sea de Latinoamérica es simplemente una apreciación personal, importa tanto su nacionalidad como la reproducción de la anchoa, lo que sí importa es lo que ha hecho, y sólo por sus putos y rastreros actos debiera ser gaseado de la blogosfera o proyectado a velocidad lumínica a la galaxia más lejana conocida.