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Soy tía.
La pequeña nació el 24 de Diciembre, es la primera hija de mi único hermano. Vino al mundo un mes antes, supongo que para ser un precioso regalo de Navidad para sus padres, para mi madre que por fin tiene una nieta y para mi, que me he estrenado como tía.
Ayer fui a verla, aún es muy chiquita. Ejercí de tita un buen rato, le di el biberón, le cambie el pañal , me hice un millón de fotos y la volví a dejar en su cunita dormida como un angelito.
LLevaba un beso, encargo de una persona muy especial, beso que recibió justo antes de volverla a acostar, cuando ya dormía en mis brazos.
Tener un bebé en mis brazos, otra vez.
Quien sabe si algún día...
Pero de momento soy tía.
La pequeña nació el 24 de Diciembre, es la primera hija de mi único hermano. Vino al mundo un mes antes, supongo que para ser un precioso regalo de Navidad para sus padres, para mi madre que por fin tiene una nieta y para mi, que me he estrenado como tía.
Ayer fui a verla, aún es muy chiquita. Ejercí de tita un buen rato, le di el biberón, le cambie el pañal , me hice un millón de fotos y la volví a dejar en su cunita dormida como un angelito.
LLevaba un beso, encargo de una persona muy especial, beso que recibió justo antes de volverla a acostar, cuando ya dormía en mis brazos.
Tener un bebé en mis brazos, otra vez.
Quien sabe si algún día...
Pero de momento soy tía.
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De un tiempo a esta parte, escribir se me hace muy difícil. No encuentro una explicación sencilla, mi cabeza se llena de miles de palabras, de sentimientos que justo ahí, expreso con facilidad. Intentar que todo esto salga simplemente por mi boca, ya es una tarea dura, parecen querer pelearse por salir todos el primero y lo único que consiguen es quedarse todos dentro.
Los "no sé como decirlo", "no sé como explicártelo" o los " no encuentro las palabras" , se han vuelto frases habituales.
Y si intento escribirlas;si intento escribirlas el desastre es aún mayor.
Siempre he dicho que mi talento para las letras era muy limitado, muchas veces pensé que el poco que tenía lo gasté escribiendo cuentecitos de princesas, relatos cortitos para mis ejercicios cuando intente aprender y lo poco o mucho que escribí aquí.
Aunque también puede haber otra explicación.
Valentina.
Sí, ella es en cierto modo culpable, porque no está. Algunas veces creí perderla pero siempre regresaba. Lo hacía con la desafortunada aparición de otro personaje por el que ella sencillamente vivía. Por él vino a este mundo y cuando yo decidí que él tenía que desaparecer de una vez por todas y para siempre, se la llevó.
Puede que ella se haya llevado consigo mi parte valiente, pero creo que no lo soy mucho menos sin ella. Siempre dije que yo era la que pensaba y ella la que actuaba sn pensar, sólo dejándose llevar por los muchos sentimientos que le daban coraje y fuerza. Esos sentimientos están en mi, no los mismo, pero si mejores. Quizá yo me esté conteniendo, quizá no extiendo mis alas para volar, pero si las ejercito y hago mis pinitos, para que estén fuertes el día que de verdad decida echarme a volar sin mirar mucho atrás.
Sólo la echo de menos a la hora de escribir, puedo sentir la misma pasión que ella, puedo demostrarla a quien la merece, hacerle sentir con caricias lo que no sé decir con palabras. Pero echo de menos que la pasión haya desaparecido de mis letras.
El amor llena mi corazón como nunca, porque es amor de verdad, tan de verdad que os podría decir que es como en los cuentos, aunque os parezca que eso no puede ser. Un amor al que la gran mayoría de los días le pongo trabas, porque quiero lo mejor para él y yo no me considero eso. Un amor de ese que dejarías ir si supieras que va a ser inmensamente feliz sin ti. Un amor que amaré toda mi vida pase lo que pase.
Puede que si, que me hiciera falta un poquito de lo que era Valentina, para que me quite más de una tontería de la cabeza y me recuerde que hay que vivir.
Los "no sé como decirlo", "no sé como explicártelo" o los " no encuentro las palabras" , se han vuelto frases habituales.
Y si intento escribirlas;si intento escribirlas el desastre es aún mayor.
Siempre he dicho que mi talento para las letras era muy limitado, muchas veces pensé que el poco que tenía lo gasté escribiendo cuentecitos de princesas, relatos cortitos para mis ejercicios cuando intente aprender y lo poco o mucho que escribí aquí.
Aunque también puede haber otra explicación.
Valentina.
Sí, ella es en cierto modo culpable, porque no está. Algunas veces creí perderla pero siempre regresaba. Lo hacía con la desafortunada aparición de otro personaje por el que ella sencillamente vivía. Por él vino a este mundo y cuando yo decidí que él tenía que desaparecer de una vez por todas y para siempre, se la llevó.
Puede que ella se haya llevado consigo mi parte valiente, pero creo que no lo soy mucho menos sin ella. Siempre dije que yo era la que pensaba y ella la que actuaba sn pensar, sólo dejándose llevar por los muchos sentimientos que le daban coraje y fuerza. Esos sentimientos están en mi, no los mismo, pero si mejores. Quizá yo me esté conteniendo, quizá no extiendo mis alas para volar, pero si las ejercito y hago mis pinitos, para que estén fuertes el día que de verdad decida echarme a volar sin mirar mucho atrás.
Sólo la echo de menos a la hora de escribir, puedo sentir la misma pasión que ella, puedo demostrarla a quien la merece, hacerle sentir con caricias lo que no sé decir con palabras. Pero echo de menos que la pasión haya desaparecido de mis letras.
El amor llena mi corazón como nunca, porque es amor de verdad, tan de verdad que os podría decir que es como en los cuentos, aunque os parezca que eso no puede ser. Un amor al que la gran mayoría de los días le pongo trabas, porque quiero lo mejor para él y yo no me considero eso. Un amor de ese que dejarías ir si supieras que va a ser inmensamente feliz sin ti. Un amor que amaré toda mi vida pase lo que pase.
Puede que si, que me hiciera falta un poquito de lo que era Valentina, para que me quite más de una tontería de la cabeza y me recuerde que hay que vivir.





