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Diario libre y no liberal
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Cristianismo y cristianicismo
Antonio Duato

Moderador y editor de ATRIO ¿Creyentes en Jesús o defensores de todo el legado cultural del cristianismo?

"A un profesor de filosofía árabe en la Sorbonne y en Munich, Rémi Brague (Europa, la vía romana, Gredos, 1005), se le ocurrió distinguir entre cristianos (los seguidores de Cristo) y cristianistas (los defensores de la cristiandad o civilización cristiana). De alguna manera explicaba así la diferencia entre musulmanes (creyentes en Alá) e islamistas (defensores del Islam). Y aclaraba que el problema del contraste no se presenta tanto entre creyentes (musulmanes y cristianos) cuanto entre promotores de civilizaciones vinculadas al hecho religioso (cristianistas e islamistas) que quieren defender esta vinculación cultural como exigencia de la propia fe pues ésta se considera desprotegida si no está integrada en su correspondiente cultura.

Cuando descubrí esta distinción pensé que era muy sintetizadora de la crítica que se puede hacer a los católicos integristas: son más cristianistas que cristianos. Pero me di cuenta de que esta apelación, en vez de tomarla como crítica, los integristas la esgrimían como lema. Quienes han aireado la terminología y la figura de Brague en España han sido precisamente los movimientos más integristas: el Opus Dei que lo invitó a la Universidad de Navarra y Comunión y Liberación que le dedicó una entrevista en su revista 30Días .

Vale la pena ver esta última referencia y leer toda la entrevista. Brague intenta ser equilibrado y denuncia el peligro de ser sólo cristianistas oportunistas, como Charles Maurras de Actión Française, que se llegó a confesar “católico ateo” para defender los valores eternos de “la France” frente al liberalismo. Reconoce que, desde el punto de vista de la fe, lo principal es ser “cristiano”, pero afirma: “los que defienden el valor del cristianismo y su papel positivo en la historia me caen desde luego mejor que los que lo niegan. No pretendo por supuesto desanimarles. Me gustaría incluso que fueran más numerosos en Francia”.

Hace unas semanas, tras sus vacaciones y su viaje a Alemania, Benedicto XVI concedió en Castelgandolfo una audiencia especial a Oriana Fallaci (ver Wikipedia, donde se hace referencia a la última entrevista traducida por Libertad Digital. Véase también la noticia de la audiencia y el debate surgido en Religión Digital). Oriana Fallaci, es hoy el icono de la moderna cristianista europea que “habla claro” contra la amenaza del Islam. Consternación y escándalo en el Vaticano. Se justificó la entrevista porque ella la había pedido, tal vez porque se quería convertir… ¿Una señal de simpatía del nuevo papa hacia los nuevos “aliados útiles”, los cristianistas laicos e incluso ateos, los nuevos “teocon”? Más bien esa es mi interpretación.

Y la fuente de una enorme preocupación que me asalta desde hace años: ¿qué es lo que a dominar como objetivo estratégico principal de la comunidad eclesial? ¿La causa de Jesús, depurando su mensaje para que puede llegar a ser fuente de inspiración a los hombres de todos los tiempos y culturas? ¿O la causa de la Cristiandad como tipo de civilización (arte, símbolos, catedrales, relato de los reyes magos en Mateo, reliquias de los reyes magos en Colonia…) porque es una civilización que recogió la memoria de Jesús en el pasado y es la única que ayuda a perdurar su memoria y seguimiento en el futuro?"

¿Què quiero decir? Pues que una jerarquía, necesaria y que tiene como misión según la COnstitución dogmática Sacrosantum COncilium, no sirve al Reino y la implantación de estos en el mundo, no los de la cultura occidental, no sirve y debe ser criticada.
Esa es la misión de la Jerarquía como pastores. Ser Cristiano es ser seguidor de Cristo y por tanto la inculturación de los valores del Reino es intercultural.
Ser cristiano es luchar y encarnar militantemente los valores del Evangelio que trascieden a la Iglesia por cuanto que está es servidora del Reino y no creadora de los valores. Es custodia pero no creadora y por tanto el sesgo occidental, es accidental. No cabe el catolicismo ateo, ni el catolicismo sociológico. Sólo es posible el catolicismo militante abierto a los valores del Reino, es decir la encarnación de Cristo, la paz, la justicia, la igualdad, la tolerancia activas. Es más la violencia evangélica es necesaria para la implantación del Reino cuyo mayor enemigo no es el sexo (dad al Cesar lo que es del Cesar), sino el Dinero. La mayor amenaza a la libertad del hombre es el dinero, ya lo puso de manifiesto Jesús. La metáfora del Camello y los ricos, la parábola del joven Rico, la historia de ZAqueo, los mercaderes del templo.
Cristianistas e Islamistas se abrazan.
Fallaci eres una mercader en el templo.
No