De los problemas de conciencia y las maravillas del alma...
No sé a quién dirijo estas palabras... sólo sé que pocas veces en mi vida había sentido tal contradicción en mis sentimientos...
Por un lado recibo los mails que me machacan la conciencia, me muestran la realidad del mundo, la cruda, cruel, injusta y horrible realidad... Que el organismo internacional de la salud (la OMS) miente y participa en el negocio de la pobreza, de la muerte y de la miseria que afecta a millones de personas...nada nuevo, por otro lado, pero al fin y al cabo, es horrible leerlo... que mientras tanto, estoy en mi casa, leyendo eso y sintiéndome frustrada por no hacer nada... me gustaría hacerlo, quiero hacerlo... creo que es mi deber, no como sanitario, si no como persona...pero el hecho es que sentada no estoy haciendo nada.
Ante esta situación, el mayor problema de todos... lo que de verdad me mata es que no sé lo que hacer... qué se puede hacer ante estas situaciones tan horribles? En un mundo en el que todos mienten, oprimen, se aprovechan del otro... viendo además en la tele una peli en la que un traficante de armas se pasa una vida de lujo, comodidad y (sorprendentemente), tiene sólo algunos momentos de arrepentimiento... y sigo pensando que no sé lo que se puede hacer...
Hasta ahora no hay contradicción, simplemente me siento mal, inútil, algo que no ayuda en nada a la sociedad, que no colabora para un mundo mejor...que se siente tan perdida que no es capaz de empezar a moverse por el pánico de no saber hacia dónde...
...y lo que de verdad es curioso, lo que me sorprende enormemente...es que lo único que pensaba durante toda la noche era en volver a hablar con una persona, con la que he hablado hace apenas dos horas...con la que nunca he hablado (por ahora) sobre política, derechos, justicia, igualdad, acceso a medicamentos esenciales, guerra (aunque tengo muchas ganas de hablarle de eso)...porque cuando hablo con ella, lo único en lo que puedo pensar es en que me gustaría estar con ella, en que quiero que me cuente su vida, que se mejore de su resfriado, que sepa que estaré esta noche si empeora y necesita hablar con alguien...y con quien siento que el mundo no puede ser tan malo como parece...
Esta pequeña, pero crucial contradicción...
¿Qué parte de nosotros deja de mirar a lo que tenemos justo delante para mirar un poco más allá? ¿Por qué somos capaces de emocionarnos con unas palabras al otro lado del teléfono, tanto como podemos indignarnos con la tristeza de la realidad que nos rodea?
Buenas noches.
Por un lado recibo los mails que me machacan la conciencia, me muestran la realidad del mundo, la cruda, cruel, injusta y horrible realidad... Que el organismo internacional de la salud (la OMS) miente y participa en el negocio de la pobreza, de la muerte y de la miseria que afecta a millones de personas...nada nuevo, por otro lado, pero al fin y al cabo, es horrible leerlo... que mientras tanto, estoy en mi casa, leyendo eso y sintiéndome frustrada por no hacer nada... me gustaría hacerlo, quiero hacerlo... creo que es mi deber, no como sanitario, si no como persona...pero el hecho es que sentada no estoy haciendo nada.
Ante esta situación, el mayor problema de todos... lo que de verdad me mata es que no sé lo que hacer... qué se puede hacer ante estas situaciones tan horribles? En un mundo en el que todos mienten, oprimen, se aprovechan del otro... viendo además en la tele una peli en la que un traficante de armas se pasa una vida de lujo, comodidad y (sorprendentemente), tiene sólo algunos momentos de arrepentimiento... y sigo pensando que no sé lo que se puede hacer...
Hasta ahora no hay contradicción, simplemente me siento mal, inútil, algo que no ayuda en nada a la sociedad, que no colabora para un mundo mejor...que se siente tan perdida que no es capaz de empezar a moverse por el pánico de no saber hacia dónde...
...y lo que de verdad es curioso, lo que me sorprende enormemente...es que lo único que pensaba durante toda la noche era en volver a hablar con una persona, con la que he hablado hace apenas dos horas...con la que nunca he hablado (por ahora) sobre política, derechos, justicia, igualdad, acceso a medicamentos esenciales, guerra (aunque tengo muchas ganas de hablarle de eso)...porque cuando hablo con ella, lo único en lo que puedo pensar es en que me gustaría estar con ella, en que quiero que me cuente su vida, que se mejore de su resfriado, que sepa que estaré esta noche si empeora y necesita hablar con alguien...y con quien siento que el mundo no puede ser tan malo como parece...
Esta pequeña, pero crucial contradicción...
¿Qué parte de nosotros deja de mirar a lo que tenemos justo delante para mirar un poco más allá? ¿Por qué somos capaces de emocionarnos con unas palabras al otro lado del teléfono, tanto como podemos indignarnos con la tristeza de la realidad que nos rodea?
Buenas noches.
...y la inspiración llega de repente...
Pues sí... probablemente mañana me vuelva a sentir como este mes atrás... un poco perdida, un poco harta de todo, un poco cansada de no tener grandes (ni pequeños) proyectos... pero ahora mismo, en este minuto, me siento inspirada.
Mi parcelita de creatividad, en la que tengo esos proyectos artísticos, está abierta ahora mismo... y tengo muchas ganas de hacer cosas... lástima que sean las 11 de la noche, y que vaya a acostarme dentro de un rato... porque mañana se habrá ido, y volveré a sentirme incapaz de hacer nada.
Ahora mismo sería cuando miraría a esa persona que todos tenemos en mente y le diría: "sí, me gustas. Pienso en ti todos los días, y varias veces al día. Sigo poniéndome nerviosa cuando hablamos, y mucho más si nos vemos... y me encantaría que llegásemos a algo más íntimo". Y me quedaría en la gloria... pero claro, esto son sólo pensamientos que duran lo mismo que un suspiro... así que eso es lo que haré... suspirar.
Ahora, y hasa la próxima, me despido... aprendiendo poco a poco a dejar de hacer promesas... o a cumplirlas en su caso!
Volver a presentarse
Cuando te muestras como eres realmente.
Ése es el momento en el que realmente te presentas... dejando muy lejos el típico "Hola, me llamo fulanita", aparte de las primeras impresiones, de la mirada desconfiada, de mi supuesta mala leche... son sólo apariencias.
Cuando dices toda la verdad.
Olvidando aquellas verdades a medias, reuniendo el valor necesario para decir de una vez la verdad, aunque en ocasiones se tarden... ¿nueve meses?
Cuando sabes que no te guardas nada para ti.
Es la sensación de plenitud, saber que no has dejado nada en tu interior, que aquello que se clavaba como una astilla ha dejado de molestar, ha curado y desaparecido.
Cuando superas el miedo.
Entonces sabes que, una vez más, tu valentía pudo más que la inseguridad de ser una persona diferente, de ser quien eres, como eres y como has decidido seguir tu camino.
Y así, llegamos al siguiente reto... a las siguientes verdades, a darnos a conocer al mundo, evitando la mirada desconfiada, los malos modos, las sonrisas incómodas...
Buenas noches.
Un día cualquiera...
HOY es un día cualquiera... nada lo diferencia de los demás... despierto a la misma hora, abro las ventanas de par en par para dejar que el aire fresco me golpee en la cara, enciendo la cafetera... mmm... nada mejor que el olor del café por la mañana.
Después de desayunar me siento en mi mesa, delante de tantos folios, todos escritos, subrayados... pero los ojos se me van por la ventana, que queda justo delante de la mesa. Desde esa ventana veo una casa muy vieja, en ruinas, tiene un tejado hundido por partes, con las tejas rotas, donde los gatos echan la siesta después de dar su paseo, tiene también una terraza con una varanda de hierro oxidado, ninguna ventana tiene cristales, las fachadas son de ladrillo visto... la casa es de color marrón, parece que es todo del mismo color. Yo la he remodelado millones de veces, he pintado de nuevo los marcos de las ventanas, a las que he puesto cristales, hay una reja nueva, un tejado nuevo, algunas flores... incluso la he dibujado algunas veces... es mi casa, la que veo todos los días al levantarme, y de la que me despido por las noches.
Sí, es otro día como los demás... sin embargo... la sensación es distinta, ¿por qué? ¿qué hace que tantos días iguales en actos sean tan diferentes en sensaciones? Quizá no haya una respuesta a la pregunta... pero me gusta que sea así... y quizá no quiera saber la respuesta.
Buenas noches casa, hasta mañana.
¿Por qué nos complicamos tanto la vida?
Hace un tiempo tomé la "firme" decisión de escribir aquí sobre un tema que ciertamente me interesa... el feminismo, de todos los puntos de vista, con diferentes enfoques... y lo cierto es que me encantaría estar haciéndolo... pero no lo hago en absoluto... me dedico a estudiar, a tener cargo de conciencia por haber pasado una resaca de las buenas en plenos exámenes, me dedico a vivir, a conocerme... quizá esto último es a lo que dedico más fuerza... a conocerme.
¿Y qué estoy haciendo? nada... seguir mintiendo a la gente... con verdades a medias, siempre las mismas. ¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Siempre metas... algunas alcanzables, la mayoría simples ilusiones... a las que nunca llego del todo, siempre parece que voy a llegar a esas metas, cuando descubro que no hay forma de llegar... y que volveré a contentarme con haberlo intentado... a contentarme.
Siempre tengo que tener mis historias cerca de mí, un amor inalcanzable, un secreto inconfesable, un deber incumplido... todos estos "in" no hacen más que mantener esas metas bien lejos, para asegurarme de nunca llegar... ¿qué pasaría si llegase? disfrutaría ese amor, confesaría ese secreto, cumpliría mis deberes... entonces tendría otra ilusión inalcanzable, otro sueño imposible... y así.
¿Y entonces? entonces dentro de siete horas suena el despertador... pasaré estudiando casi todo el día... y nada cambiará. Se me olvidarán estas reflexiones hasta la próxima vez que me cuestione lo que estoy haciendo con mi vida... así de... ¿sencillo?





