logotipo

img_google
Diario de un Alma Hipotecada
¿Alguno de vosotros tenía sueños y esperanzas?, yo también, los dejé al otro lado.
Acerca de
Tengo 32(+1) años, que se le va hacer, y todo lo que soñé o pensé acerca de la vida que me esperaba se quedó en la esquina de no se que año, por que, estoy seguro, yo no lo dejé pasar. Tengo mis sueños incumplidos por ahí, en cualquier cajón, pero me temo que van a caducar si no les presto la atención que se merecen.
Ahora estoy leyendo:

El hijo del acordeonista

De Bernardo Atxaga

Sindicación
 
Mi Weblog
Nunca fui bueno con los diarios, comenzaba con mucha ilusión intentando contar todo lo que me pasaba, y, ante la fuerte convicción de que mi vida, de tan normal, era aburrida, pasaba a leer historias de otros que, sin duda, eran mas interesantes.

Hasta que un día intenté, con poco éxito, ser yo el narrador de historias y vidas apasionantes, pero los Simpson ya estaban creados y los hijos del capitan Grant habían crecido ya fuera de la protección del capitán Nemo, no pude crear ciudades fantásticas ni sentimientos arrebatados, así que, como los fracasos de mis diarios, me dejé poco a poco arrebatar por la monotonía, y por una vida media en un mundo medio.

El problema, como siempre, es necesitar dinero para vivir, y, sobre todo, haber sufrido el milagro de encontrar hace años un trabajo que me de de comer (y como bastante), y que me ha permitido bajar mi, ya de por si escaso cociente intelectual, al de una puerta (sin lacar). Por si era poco, mi entorno, ya casi cadudo con edades comprendidas entre los treinta y los treinta y pocos, se han convertido en estereotipos de lo que la gente espera, matrimonios, niños, hipotecas y demás lastres, se han convertido en la rutina que ha terminado por arrebatarme aquellas ilusiones de joven, que no se donde cojones dejé.

Por eso me dispongo a intentar contar aquí lo que la vida me va dando, que son sorpresas, si, muchas bastante crueles y algunas un poco canallas. Ya veremos, pero os aviso, estoy cansado de tanta normalidad aburrida. Veremos que pasa a partir de mañana, por que, a mi pesar, las cosas pasan siempre a partir de mañana.