La cara oculta de la Luna...
Lo que algunos conocen como Némesis...
Acerca de
mi... Cuando los vientos soplen tan fuertemente como les sea posible, y los árboles sean capaces de bailar a su compás sin autodestruirse... Cuando las tormentas tiñan de furia y rencor permanentemente, un cielo azul de oscuro aspecto... Cuando la lluvia incesante se canse de golpear cada ente con sus acuosos cuerpos, para unirse a ellos en una fugaz explosion... Cuando la nieve tiña del color enrojecido de la sangre... Cuando la Luna sea más foco que el Sol...Cuando el Sol deje de proporcionar calor... Cuando las estrellas apaguen la luz de su mirada hacia el Universo...Y la Tierra sea contaminada... Mi presencia se hará latente ante ti. Preguntame entonces, lo que gustes. Made in Gallaecia
Sindicación
 
Crónica de una locura; "como librarte de los que te jodieron la vida, de una manera elegante y eficaz"
Y estaba serena. A pesar de que muchos verían es sus cercanos actos la prueba irrefutable de un ser con excesiva demencia y sin perjuicios, ella estaba serena. Ya no le temblaba la voz al gritar, ya no le fallaban las piernas al andar… ya no seria nunca mas lo que fue, ¡nunca una cobarde! ¡Nunca cabizbaja! ¡Nunca ente errante de tierras de Ellos! ¡Nunca mas se escondería entre las sombras por Ellos! ¡Jamás volvería a ser lo que era! Y tampoco lo quería. Había tomado una decisión.
Caminaba…caminaba, sí, aunque parecía flotar y rizar el viento con sus ligeros pasos…
Respiraba… y el mugriento aire que por Ahí se hallaba, entraba en sus pulmones y salía purificado…
Miraba… y la mirada perdida de aquella sucia y vieja muñeca de trapo, se había fijado en un punto…y en lo que quería, lo que haría. ¡Ya no temblarían mas sus ojos por las lagrimas derramadas!
Palpitaba… y su corazón no latía más enérgicamente que la fuerza de sus anhelos…
Sonreía…sonreía porque sabia que muy pronto, todo acabaría y nadie sufriría mas las cosas que ha ella, Ellos le habían hecho pasar.
Y recordaba…recordaba… recordaba mientras se dirigía hacia Ellos…

A las “cosas de todos los días” no se les puede dar un inicio, pero si tuviera que hacerlo, diría que de ello hacían más que 2 años, ¡mucho mas! casi una vida...
Por una parte se sentía agradecida, solo por una… ¡sí! Contradictorio, lo sabia, pero gracias a Ello, hoy en día era como es y sabia lo que era la vida y que podía esperar de ella y de lo demás...
Pero… por otra…por qué, una vez aprendida la lección, ¿seguían intentando “explicársela” de nuevo? ¿Por que se creían con derecho a aplicarla si ni Ellos sabían lo que enseñaban? ¿Por que la vida era sociedad que se obsesionaba en enmascarar a las personas, y colocarles falsos antifaces?: Ellos “los fuertes”, ella “la débil”. Y lo peor es que había quién le hacia caso a esa vida...
Esbozó una sonrisa casi, crepitosa, al nadarle por la cabeza esa idea…sabia muy bien que si se libraban de mascaras y de todo lo demás, ella no seria la débil. Y muy pronto quedaría demostrado. ¡NO! Ya estaba muy cansada de hacer de sus oídos sordos, de sus palabras eco dentro de su boca y de memorizar el suelo que aun, milagrosamente, la sostenía en pie. Y esbozaba una sonrisa, porque sabía que algo dentro de ella había estado demasiado tiempo enjaulado, luchando por deshacerse de esos fríos, pero candentes a la vez, hierros mal forjados. ¡Y lo había conseguido! Para bien o para mal, Eso, ya no se quedaría mas dentro de su cuerpo. La vil semilla de su maldad y desconfianza, se segaría hoy. Ellos lo habían creado, y Ellos se lo quedarían. Había llegado el momento en el que cobrarían por todas aquellas deudas que dejaron pendientes con ella, por todo aquel sufrimiento psicológico que había pasado por el fruto del propio “azar escogido” por Ellos. Sentirían lo mismo que ella, ¡de eso estaba segura! Y no pensaba hacerlo despacio, se tomaría su tiempo.
De repente, se detuvo. Había llegado. Ante ella estaba el mugriento establecimiento donde aquella escoria se amontonaba para fumar, y darle al cuerpo cualquier tipo de sustancia que a el se le antojase. Había ido por la parte de atrás, puesto que estaba justo delante de la puerta de salida de emergencia. En ese barrio, las calles eran callejones y la noche, oscuridad perpetua, clamoroso silencio… y había algo de niebla que borraba la vista, por unos minutos, si postrabas la mirada perdida en un punto azaroso.
Estaba allí y eso, había sido lo más “difícil”. El hecho en si de que le hubiese resultado tan sumamente sencillo, aun le aumentaba mas las ganas de seguir. No le temblaba la voz. Sonreía con malicia, y en sus ojos…¡¡SUS OJOS!! ¡Podía hacer que dejases de respirar con un segundo de una sola de sus miradas!… aquellos ojos azul-verdosos ahora estaban rojos, rojos y negros como el fuego del infierno, y se encendían a medida que sus piernas la dirigían a su destino.
"No le hagas a los demas lo que no quieres que te hagan" y eso Ellos ¡jamás lo habian tenido en cuenta! Al fin y al cabo, ¡ella no era así! Lo que nunca había sido, lo era ahora.
En su mano llevaba un arma.
No tenia frió, a pesar de ir en manga corta y falda, el calor que bullía de lo más profundo de sus deseos, la mantenía caliente y la alimentaba. Ahora solo tenia sed, una sed terrible que le nublaba el pensamiento… sed de VENGANZA.
Se quedo quieta por esos instantes, delante de la puerta, intentando grabar la imagen de la corroída entrada en su memoria. Intentando grabar el momento de la forja de sus destinos, el de Ellos, y, tras ese proceso, golpeó la puerta cómo si tratando de entrar en su propia casa, estuviera.
Casi simultáneamente salio un hombre a recibirla. No cavilo ni siquiera en su mirada, le rebano la cabeza de un golpe seco hacia la yugular y dejo que rodase por el suelo, al tiempo que su cuerpo se desplomaba con mas lentitud. Con la mirada gélida, pero mas a gusto que cuando había llamado a la puerta, siguió caminando.
Al entrar en la sala donde se concentraban todo ese despojo social, casi no podía ni ver. Estaba completamente llena de humo, y percibía un extraño, aunque peculiar, olor.
La catana chorreaba el líquido rojo que había salido de aquel infeliz. Cierto, ¡ni siquiera le conocía! Pero a veces, los inocentes tenían que pagar por cosas que los culpables habían realizado. ¡Así es la vida! Y ella lo sabía muy bien.
Los divisó al instante entre toda aquella ciega multitud. Parecían no haberse inmutado por su presencia, ni siquiera por sus ropas salpicadas de sangre o por aquella catana que aun manchada, no dejaba de resplandecer. Y acortando distancias entre los dos polos, se acercó. Echo una ojeada alrededor y comprobó que algunos de ellos empezaron a mirarla, a percatarse de su presencia y a vociferarle preguntas que jamás obtendrían respuesta.
La chica levantó su arma blanca, y como gota de lluvia que resbala por las ventanas, decapitó a todos aquellos que se le echaron encima, a todos los que no eran “los principales”. Esto le sirvió de detonante para que esos Principales despertasen de sus sueños de líneas curvas y figuras sin sentido, e, inútilmente, se intentasen levantar de los sofás como podían y defenderse de aquella silueta que no les parecía corresponder con la persona que conocían.
Algunos juraron, otros lloraban o gritaban entre sollozos. Era inútil, en el bajo en el que estaban habia una acústica muy reservada y ni siquiera fuera podía oírseles. Aunque fuese así, nadie acudiría en su ayuda. La sentencia estaba dictaminada: DEBIAN MORIR.
No sintió pena, ni compasión, solo alivio que se iba en más y más aumento a medida que las tripas surgían de su interior hacia fuera, o las cabezas rebanadas rodaban por el suelo con expresión aterradora.
Aquellos que más se lo merecían sufrieron. No tuvieron la suerte de haber sido decapitados, tuvieron que aguantar que les rebanasen la piel del torso a tiras, mientras las entrañas se les iban saliendo de su sitio, o que se vieran perder las extremidades de su cuerpo, antes de que pudieran hacer nada.
Y fue entonces cuando lo vio, a él, al cabecilla de Todos lo Gilipollas, y, soltando la cabellera rebanada de uno de "los suyos", se le acercó con paso silencioso.
Miró a su alrededor y se dio cuenta de que, fuera como fuere la manera en la que había acabado de esa forma, sabia que ya no habría mas. La vio acercarse a él con el mismo paso ligero que cuando surgió de entre las sombras y la niebla de la habitación, con la misma mirada fría pero que irradiaba la excitacion del momento. Sabia que estaba disfrutando con ello, lo leía en sus ojos a pesar de dolerle los suyos al mirarla. No sabía cómo, no entendía por qué, pero sabia que acabaría con su vida, y, al momento sintió que algo cálido y mojado le resbalaba por las piernas y le dejaba todo un rastro en el pantalón. Estaba acojonado, ¡pero acojonado de verdad! Y la visión de sus compañeros por el suelo mas que pena, le provocó profundas arcadas… ¡parecían puzzles!
Y se arrodillo en el justo instante en el que ella llego a sus pies.
- ¡No lo hagas por favor! No… ¡¡me mates!!- le suplico sin mirarla
- Vaya…esto no me lo esperaba…creía que tu eras el cazador y yo la presa- sonrió. El grado de su ironía solo lo median sus ojos, por ello lo obligó a mirárselos amarrándolo por el pelo.- ¿Cómo diablos habrá podido pasar esto…eh?- y simultáneamente, lo golpeó contra la mesa. Se le abrió una pequeña brecha en la frente, de la que empezaba a brotar sangre.
- ¡Yo no te he hecho nada, tía! ¡Y si lo hice fue sin querer! ¡¡Perdona!!-
Dejo de golpearlo por un momento y, salvo por los aullidos de algunos futuros cadáveres que retumbaban desde el suelo, la habitación quedo en silencio. Y se rió, ¡se rió con ganas! tan escandalosamente que las paredes empezaron a temblar de la misma manera que su victima.
- Tú…eres un despojo social…- Él sollozaba, esa pausa le había dado “esperanzas”- Y este mundo ya es demasiado cabrón para que las personas como tu lo hagan aun peor… - el gritaba implorando clemencia – Me jodiste la vida, tú y tu par de amigos que os creíais con capacidad de juzgar y castigar a vuestro antojo. Yo solo os enseño esas cosas que la vida no ha hecho con vosotros, y sí en cambio, con la gente como yo, y si es lo único y último que aprendereis, habrá merecido la pena.
- ¡Perdona, lo siento joder! ¡Te prometo que no volveré a hacer nada, pero déjame vivo por favor! No esta bien que acabes así conmigo, yo…-
- ¿Y acaso lo fue que lo hicierais vosotros conmigo? - le volvió a golpear, pero esta vez con sus manos desnudas. La catana reposaba a su vera.- Tú también me “pillaste de improviso” en mi vida, ¡no avisasteis precisamente! Os tomabais la vida de los demas como una broma, un fiesta para vosotros, y nosotros ¡NO-SOMOS-PEONES!Es por ello que no tendré mas remedio que matarte, junto con tus queridos amigos.-
Él empezó a desesperarse y agitar las extremidades intentando librarse de aquellas garras que nunca vio con tanta fuerza, pero solo consiguió que la catana regresara a las manos de ella y le desgarrara el estomago. De su boca nació un grito desalentador, y ella, acercando la catana a su cuello y agarrándolo por la cabeza, le susurro al oído:
- Quien siembra...¡recoge!
Y con un último golpe, seco y contundente, acabó su trabajo.
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Salio de allí de la misma manera que entro, firme, segura y con caminar agil y sencillo, pero con una media sonrisa de satisfacción y la sensación de un trabajo bien hecho...¡y con un peso menos con el que cargar!
Limpió el filo de su bien amada catana y la enfundó. Nunca se había imaginado para qué le hubiera servido aquellos puntos acumulados en el restaurante Chino, en aquellas noches solitarias…Ahora sabia que la vida estaba llena de cosas azarosas, pero sólo con el objeto de encaminar a cada persona a su destino.
Y limpia de conciencia y "de vida", se propuso hacer borrón y cuenta nueva, y comenzarla desde el principio...
Y serena caminaba…


 
Comentario:
Gracias por tu apoyo cielo!! ^_^ TQ!
 
Comentario:
Ellos se creen seguros en su mundo,ellos se creen superiores en su mundo,ellos piensan que tienen derecho a despreciar a los demas por el simple echo de PENSAR,VESTIR,SER distintos a ELLOS.
Ellos no merecen la pena...ellos son basura...y solo merecen PUDRIRSE.

No