La cara oculta de la Luna...
Lo que algunos conocen como Némesis...
Acerca de
mi... Cuando los vientos soplen tan fuertemente como les sea posible, y los árboles sean capaces de bailar a su compás sin autodestruirse... Cuando las tormentas tiñan de furia y rencor permanentemente, un cielo azul de oscuro aspecto... Cuando la lluvia incesante se canse de golpear cada ente con sus acuosos cuerpos, para unirse a ellos en una fugaz explosion... Cuando la nieve tiña del color enrojecido de la sangre... Cuando la Luna sea más foco que el Sol...Cuando el Sol deje de proporcionar calor... Cuando las estrellas apaguen la luz de su mirada hacia el Universo...Y la Tierra sea contaminada... Mi presencia se hará latente ante ti. Preguntame entonces, lo que gustes. Made in Gallaecia
Sindicación
 
Anabel Lee
Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
una doncella vivía
y su nombre era Annabel Lee;
y esta doncella vivía sin otro pensamiento
que quererme y ser querida por mí.

Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar:
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Tal fue la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.

Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí...
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de los que eran nuestros mayores,
de muchos que eran más sapientes que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee;
Así, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.

Edgar Allan Poe

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