La cara oculta de la Luna...
Lo que algunos conocen como Némesis...
Acerca de
mi... Cuando los vientos soplen tan fuertemente como les sea posible, y los árboles sean capaces de bailar a su compás sin autodestruirse... Cuando las tormentas tiñan de furia y rencor permanentemente, un cielo azul de oscuro aspecto... Cuando la lluvia incesante se canse de golpear cada ente con sus acuosos cuerpos, para unirse a ellos en una fugaz explosion... Cuando la nieve tiña del color enrojecido de la sangre... Cuando la Luna sea más foco que el Sol...Cuando el Sol deje de proporcionar calor... Cuando las estrellas apaguen la luz de su mirada hacia el Universo...Y la Tierra sea contaminada... Mi presencia se hará latente ante ti. Preguntame entonces, lo que gustes. Made in Gallaecia
Sindicación
 
Entaponando realidades...
En un día cualquiera, de una vida cualquiera, (en concreto: la suya), pasaban las horas sin ser contadas y odiaba eso que algunos llaman vida. Ella en concreto no sabía respirarla. No la sentía, pero tampoco quería pensar que estaba ya, muerta, que el flujo de su sangre no corría por sus venas, ya que tenia la esperanza de que hubiese algo más de lo que sus ojos alcanzaban a ver.
De viaje ahora estaba. La misma rutina, pero diferente. Pero diferente…en un lugar distinto del mismo mundo, pero a su lado mas de lo mismo. Las mismas caras de desagrado, las mismas miradas de indiferencia, el mismo desprecio…
Ahogada en mares de melódicas armonías, entaponaba realidades con música, para cambiar el mundo a su manera. ¿Quién ha dicho que eso no se pueda?...ella sabia perfectamente cómo.
Los chirridos de los niños alborotados de su alrededor, se convertían en cantos alzados a algún dios. Los amantes discutiendo en un parque, simulaban combatir en un duelo por ser el más dulce en sus cánticos, los que paseaban o andaban en patines a toda prisa, median el compás de sus emociones…las voces de la gente, las miradas que se le clavaban y sentía con pesar en su coronilla, le daban igual. Todo parecía ficción, nada era real. Si era un sueño, pronto se despertaría a ese mundo acaramelado donde todo era genial y cualquier sentimiento sintonizaba felicidad. Ese mundo del que provenía. Desde luego, un mundo totalmente contrario a lo que este significaba para ella. Por eso nadie comprendía porque se pasaba la vida buscando algo que para ellos era nada, en vez de limitarse a vivir y seguir con lo que ahora tenía. Por eso nadie la entendía.
Y la música seguía purificando sus oídos, ahogando y pintando el silencio a su modo y semejaza. Cambiando el mundo por la forma de dar sus pasos. Dejándose llevar al compás del pentagrama, que ahora cobraba vida de las manos de su Frankenstein dándole sentido y concordancia al mundo que ella no entendía.
Cuantas veces había dejado volar su “todo” en lugares perdidos que nadie sabia que existían, soñando con su propia salvación y libertad.
Cuantas veces se había tumbado en una tupida y frecuentemente, mojada hierba visionado el cielo, con toda su plenitud y magnitud, llegando a imaginarlo, como esa manta que la cubría y protegía, y olvidando por completo la tierra que pisaba, hasta el punto de creer, que debajo de su cuerpo hallaría el vacío.
Cuantas veces se preguntó si en realidad la carne que la cubría y el hueso que la llenaba, no seria en realidad una malévola imitación de la vil y fría porcelana de esas muñecas tan neutrales de los escaparates de tiendas ajenas…que se rompería fácilmente…cuantas, si ese tintineo de su pecho, no seria un viejo y malgastado reloj que se depositó allí por defecto…cuantas si el aire que se auto administraba, no contendría alguna sustancia tóxica que la hacia sentirse tan mal y diferente a los demás…
Al menos viajando podía creerse que el mundo cambiaba allí por donde ella pasaba, a la voz de Cristina Scabbia y sus otras musas que embrujaban sus sentidos…al menos en diferentes lugares del mismo mundo, quedaban certeras sus sospechas de que aquello que pensaba del planeta, no cambiaba aunque lo hiciese el lugar…
Pero conservaba la fe en que, algún día, iría a aquel sitio al que su cuerpo pertenecía y su alma llamaba…
Cuando su reloj no contase más segundos.

 
Comentario:
mantengo una lucha constante para conseguir de nuevo, colgar akellas imagenes, pero aun no lo he conseguido, por lo que ahora me kedare sin subirlas una temporada,
Besos y perdon a kien le moleste!
No