Un gran susto
Ayer me enteré de algo que había sucedido el día anterior, el lunes, y menos mal que tuve noticia de ello ya pasado porque si lo llego a vivir en directo menudo disgusto…
Resulta que al pequeño Nachete (mi sobrino pequeño) le encanta jugar con la manguera que tienen sus padres en la terraza de casa, se lo pasa pipa mojando todo lo que tiene alrededor e incluso a si mismo. Con estos calores es entendible que el niño se vuelva loco con el agua, se debe quedar muy fresquito.
Pues bien, el lunes estaba Nacho jugando como siempre a mojarlo todo y su mamá controlándole. Cuando llegó la hora de comer, la madre decidió que ya estaba bien de agua y se dispuso a coger una toalla para secar al niño y darle la comida. En el segundo y medio que tardó en girarse para coger la toalla que tenía al lado preparada y darse la vuelta para envolver al niño, éste se resbaló con el agua y cayó al suelo. Como el ruido no fue muy grande y el niño no lloraba pensó que no se había hecho daño, así que fue a levantarle del suelo mientras le decía: ¿Qué ha pasado Nachete? Al parecer el niño miró muy serio a su mamá y de repente se le pusieron los ojos en blanco y se desmayó. La madre empezó a darle palmaditas y a agitarle para que se espabilase, pero el niño no reaccionaba. Asustada porque pasaban los minutos y el niño seguía sin dar señales decidió llamar al 112, donde no cogían el teléfono. Como no sabía que hacer y veía que el niño empezaba a ponerse morado lo cogió en brazos y salió a la calle pidiendo auxilio, rogando que algún coche los llevase hasta el ambulatorio. Al ver que nadie la ayudaba intentó llamar otra vez al 112, pero seguían sin cogerle el teléfono. De repente se acordó de una amiga suya que, con un poco de suerte, no estaría muy lejos y tal vez podría llevarlos al ambulatorio, así que la llamó. Su amiga le dijo que tardaría 5 minutos en llegar. Ella estaba histérica, pues Nacho ya estaba de color negruzco, su cuerpecito parecía estar inerte y por más que le gritaba y le zarandeaba no sucedía nada. En esos momentos de terror de repente se le ocurrió meter al niño bajo el grifo de la cocina. Y cual fue su sorpresa que al caerle agua en la carita Nacho abrió los ojos y empezó a toser.
Aunque ya tenía los ojos abiertos y parecía que respiraba con normalidad, el niño seguía sin moverse, como si su cuerpo siguiese desmayado. Cuando llegó la amiga le llevaron al ambulatorio, donde les dijeron que lo mejor era que llevasen a Nacho a urgencias al hospital para que le hiciesen pruebas. Allí le hicieron un montón de pruebas para descartar cualquier posible lesión producida por el golpe. Con el paso de las horas y al ver a otros niños, Nacho empezó a espabilarse y a sonreír como siempre.
La pediatra que le atendió descartó cualquier lesión y dijo que no había sido nada pues ni siquiera tenía rastro del golpe, ni un chichón ni nada. Le dijo a la madre que a veces los niños entran en shock simplemente por el susto que se llevan al caerse o al darse un golpe, e incluso se asustan más al ver que sus papás también se asustan. Dijo también que cuando esto sucede, con salpicarles la carita con agua suelen reaccionar, igual que hizo Nacho al meterle bajo el grifo.
No quiero ni pensar que le pasase algo al pequeñajo… Afortunadamente solo ha sido un gran susto.
Canción del día: Texas - Say what you want
Resulta que al pequeño Nachete (mi sobrino pequeño) le encanta jugar con la manguera que tienen sus padres en la terraza de casa, se lo pasa pipa mojando todo lo que tiene alrededor e incluso a si mismo. Con estos calores es entendible que el niño se vuelva loco con el agua, se debe quedar muy fresquito.
Pues bien, el lunes estaba Nacho jugando como siempre a mojarlo todo y su mamá controlándole. Cuando llegó la hora de comer, la madre decidió que ya estaba bien de agua y se dispuso a coger una toalla para secar al niño y darle la comida. En el segundo y medio que tardó en girarse para coger la toalla que tenía al lado preparada y darse la vuelta para envolver al niño, éste se resbaló con el agua y cayó al suelo. Como el ruido no fue muy grande y el niño no lloraba pensó que no se había hecho daño, así que fue a levantarle del suelo mientras le decía: ¿Qué ha pasado Nachete? Al parecer el niño miró muy serio a su mamá y de repente se le pusieron los ojos en blanco y se desmayó. La madre empezó a darle palmaditas y a agitarle para que se espabilase, pero el niño no reaccionaba. Asustada porque pasaban los minutos y el niño seguía sin dar señales decidió llamar al 112, donde no cogían el teléfono. Como no sabía que hacer y veía que el niño empezaba a ponerse morado lo cogió en brazos y salió a la calle pidiendo auxilio, rogando que algún coche los llevase hasta el ambulatorio. Al ver que nadie la ayudaba intentó llamar otra vez al 112, pero seguían sin cogerle el teléfono. De repente se acordó de una amiga suya que, con un poco de suerte, no estaría muy lejos y tal vez podría llevarlos al ambulatorio, así que la llamó. Su amiga le dijo que tardaría 5 minutos en llegar. Ella estaba histérica, pues Nacho ya estaba de color negruzco, su cuerpecito parecía estar inerte y por más que le gritaba y le zarandeaba no sucedía nada. En esos momentos de terror de repente se le ocurrió meter al niño bajo el grifo de la cocina. Y cual fue su sorpresa que al caerle agua en la carita Nacho abrió los ojos y empezó a toser.
Aunque ya tenía los ojos abiertos y parecía que respiraba con normalidad, el niño seguía sin moverse, como si su cuerpo siguiese desmayado. Cuando llegó la amiga le llevaron al ambulatorio, donde les dijeron que lo mejor era que llevasen a Nacho a urgencias al hospital para que le hiciesen pruebas. Allí le hicieron un montón de pruebas para descartar cualquier posible lesión producida por el golpe. Con el paso de las horas y al ver a otros niños, Nacho empezó a espabilarse y a sonreír como siempre.
La pediatra que le atendió descartó cualquier lesión y dijo que no había sido nada pues ni siquiera tenía rastro del golpe, ni un chichón ni nada. Le dijo a la madre que a veces los niños entran en shock simplemente por el susto que se llevan al caerse o al darse un golpe, e incluso se asustan más al ver que sus papás también se asustan. Dijo también que cuando esto sucede, con salpicarles la carita con agua suelen reaccionar, igual que hizo Nacho al meterle bajo el grifo.
No quiero ni pensar que le pasase algo al pequeñajo… Afortunadamente solo ha sido un gran susto.
Canción del día: Texas - Say what you want
Comentario:
pues sí, la próxima vez que le pase algo a alguien, que llame al 092 que no falla.
En mi bloque hace unos meses escuchamos que se estaban peleando una pareja, quise llamar al 112 para que viniera alguien, y en vista que no me lo cogían llamé directamente a la policia nacional (que cogieron la llamada en seguida) y vinieron al poco tiempo
menos mal que a tu sobrino no le pasó nada...menudo susto
En mi bloque hace unos meses escuchamos que se estaban peleando una pareja, quise llamar al 112 para que viniera alguien, y en vista que no me lo cogían llamé directamente a la policia nacional (que cogieron la llamada en seguida) y vinieron al poco tiempo
menos mal que a tu sobrino no le pasó nada...menudo susto
Comentario:
Espero k el peke ya este recuperado del todo y vosotros del susto k os llevasteis!!!
besos wapa!!!
besos wapa!!!
Comentario:
En Euskadi funciona bien el 112, por lo menos todas las veces que he llamado por temas con los usuarios en el Centro de Día, han salido bien.
Me alegro de que todo quedara en un susto pero pobrecillos los dos, el peque y su mami.
Un beso!
Me alegro de que todo quedara en un susto pero pobrecillos los dos, el peque y su mami.
Un beso!
Comentario:
Pues vaya susto que se dio el crio..puff menos mal que no paso nada...
kissex
kissex
Comentario:
112 = basura...
así funcionan algunas cosas...
...pero por suerte Nachete se encuentra bien, menos mal...
1 besín!
así funcionan algunas cosas...
...pero por suerte Nachete se encuentra bien, menos mal...
1 besín!





