Nieve, nieve
Todo el mundo habla de la nieve, así que yo no voy a ser menos.
En Ciudad Real no nevaba de esta manera desde 1997. La noticia, el sábado 28, era que toda España estaba nevada menos Ciudad Real. Sin embargo, al día siguiente la nieve hizo acto de presencia, cubriendo las calles con una capa de unos cinco centímetros.
A algunos nos vino mal porque hubiéramos querido coger el coche, pero la mayoría disfrutamos de un día distinto donde las batallas de bolas y los muñecos eran algo normal. El campo estaba precioso, supongo que debió de recibir con alegría la nieve después de un otoño y un invierno tan secos.
Todos estaban ilusionados, emocionados; los más pequeños se maravillaban al ver por vez primera la nieve. Pensé que, si viviéramos en un lugar donde esta estampa fuera más habitual, estaríamos hasta la coronilla de tanta nieve por arriba y por abajo, del frío, del consumo eléctrico, de los resbalones, de los coches que no arrancan... pero, como es un día ¡a disfrutar!
Un consejo: en días como estos lo ideal es irse a estudiar a la Biblioteca General de la Universidad. El domingo estábamos como en familia, calentitos y con multitud de asientos para nosotros. Podíamos hablar sin molestar a los demás.
En Ciudad Real no nevaba de esta manera desde 1997. La noticia, el sábado 28, era que toda España estaba nevada menos Ciudad Real. Sin embargo, al día siguiente la nieve hizo acto de presencia, cubriendo las calles con una capa de unos cinco centímetros.
A algunos nos vino mal porque hubiéramos querido coger el coche, pero la mayoría disfrutamos de un día distinto donde las batallas de bolas y los muñecos eran algo normal. El campo estaba precioso, supongo que debió de recibir con alegría la nieve después de un otoño y un invierno tan secos.
Todos estaban ilusionados, emocionados; los más pequeños se maravillaban al ver por vez primera la nieve. Pensé que, si viviéramos en un lugar donde esta estampa fuera más habitual, estaríamos hasta la coronilla de tanta nieve por arriba y por abajo, del frío, del consumo eléctrico, de los resbalones, de los coches que no arrancan... pero, como es un día ¡a disfrutar!
Un consejo: en días como estos lo ideal es irse a estudiar a la Biblioteca General de la Universidad. El domingo estábamos como en familia, calentitos y con multitud de asientos para nosotros. Podíamos hablar sin molestar a los demás.





