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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
¡Qué duro es esto del cine!
Gracias a Telefónica, que me felicita el Año de esta forma, me las veo y me las deseo para actualizar. Espero que disfrutéis de turrones y mazapanes en mi ausencia. ¡Feliz Año!

Ayer vi el documental sobre cómo se hizo Los Pájaros, de Hitchcock. Los que nos interesamos por el efectos especiales damos gracias por haber nacido en la Era de la Informática y no tener que apañárnoslas con los métodos que se veían forzados a utilizar para hacer un croma (un personaje recortado sobre un fondo). Salta a la vista que los fondos son falsos y, sin embargo, ¡eran los más perfeccionados de la época!

Los Pájaros tiene el encanto del cine que hoy llamaríamos artesanal. Cuando uno la ve por segunda vez y se pone a analizar detalles (para eso estudiamos cine, hombre) descubre cosas que hacen que el corazón le dé saltitos dentro del pecho. Una gran película, sí señor, véanla otra vez, con atención. Y veánse los extras del dvd.

¡Qué duro es esto del cine! Y si no que se lo digan a Terry Gilliam, director de un proyecto de superproducción que tendría por nombre The man who killed Don Quixote. Un proyecto que se quedó en agua de borrajas, y digo bien, pues en los primeros días de rodaje un aguacero se llevó por delante el decorado ¡y hasta el paisaje! Para entonces Jean Rochefort (un impresionante Don Quijote) ya sufría una doble hernia discal que le impidió proseguir con el rodaje. Como ya no podía ocurrir nada peor, decidieron abandonar la película.

Todo ello quedó plasmado en el primer y único un-making off de la historia, llamado Lost in La Mancha. Se proyectó en cines y cosechó varios premios, pero tras más de una hora completamente identificados con el equipo de la película, queda un sabor agridulce de lo que pudo ser y no fue. Sobre todo ¡qué pena no ver a Johnny Depp en el papel de un falso Sancho Panza!

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