¿Qué es la presentación de un libro?
La presentación de un/unos libro/s se podría resumir como una convención de frikis al más puro estilo de los informáticos, solo que en literatura.
Normalmente, el que abre el acto es el Editor/a, que pronuncia unas palabras sobre su labor al frente de los sueños de gloria de los escritores noveles. Cada autor que acude a presentar su libro debe tener un padrino, a no ser que sea prestigiosamente reconocido. Este padrino es una figura de muy diversa naturaleza: puede ser marido/esposa del autor, alguien que forme parte de la editorial, un conocido del mundillo literario, etc. Lo importante es, ante todo, que alabe la obra de la que se habla (para eso está allí.) Los que se vanaglorian de saber expresarse en público y pretenden desbancar la idea de escritor como ser solitario y atormentado, suelen leer un discurso, muy preparado pero salpicado de expresiones coloquiales y muletillas, para darle más frescura. Los que no son tan expertos, o simplemente son tímidos, leen un fragmento de alguien más experto que ellos y se detienen al menos cinco minutos en explicar por qué citan esa frase y no otra y por qué utilizan a ese autor y no a otro.
Recitar poesía es imprescindible, aunque se esté hablando de prosa o de cuentos para niños. La poesía es la madre de la literatura, el Arte entre el arte... decir que sólo escribes novela (y que no te gusta la poesía) parece relegarte al plano de "este/a tipo/a no sabe apreciar la belleza, no tiene sensibilidad". Por supuesto, entre poema y poema hay que hacer filosofía al respecto, llamar a la revolución, reivindicar el papel de las personas sensibles en este mundo caníbal y dárselas de personaje melancólico.
Cuando el acto ha terminado, hay que tomarse unas cañas. Antes, es necesario comprar el libro, pedir el autógrafo al autor en cuestión e hilvanar conversaciones con unos y con otros, para integrarse entre la elite de los escritores semi noveles. Hay que intercambiar direcciones, prometer leer cosas y sonreír, sobre todo sonreír. Y no ponerse nervioso/a porque no se conozca a nadie: es lo que tienes los frikis, que se te acercan y te hablan con la confianza de un amigo de toda la vida.
Como escritora que soy, no me gusta esta clase de eventos. Quizá cuando yo sea la protagonista le coja el gustillo (algo que dudo; la apariciones en público no me aterran: simplemente, no van conmigo). Con este post no quiero decir en modo alguno que menosprecie a todos los que ayer acudieron conmigo a la presentación de los libros de Ediciones Atlantis en la Sala Triángulo de Madrid; es que hay que hacer un poco de burla al gremio.
Normalmente, el que abre el acto es el Editor/a, que pronuncia unas palabras sobre su labor al frente de los sueños de gloria de los escritores noveles. Cada autor que acude a presentar su libro debe tener un padrino, a no ser que sea prestigiosamente reconocido. Este padrino es una figura de muy diversa naturaleza: puede ser marido/esposa del autor, alguien que forme parte de la editorial, un conocido del mundillo literario, etc. Lo importante es, ante todo, que alabe la obra de la que se habla (para eso está allí.) Los que se vanaglorian de saber expresarse en público y pretenden desbancar la idea de escritor como ser solitario y atormentado, suelen leer un discurso, muy preparado pero salpicado de expresiones coloquiales y muletillas, para darle más frescura. Los que no son tan expertos, o simplemente son tímidos, leen un fragmento de alguien más experto que ellos y se detienen al menos cinco minutos en explicar por qué citan esa frase y no otra y por qué utilizan a ese autor y no a otro.
Recitar poesía es imprescindible, aunque se esté hablando de prosa o de cuentos para niños. La poesía es la madre de la literatura, el Arte entre el arte... decir que sólo escribes novela (y que no te gusta la poesía) parece relegarte al plano de "este/a tipo/a no sabe apreciar la belleza, no tiene sensibilidad". Por supuesto, entre poema y poema hay que hacer filosofía al respecto, llamar a la revolución, reivindicar el papel de las personas sensibles en este mundo caníbal y dárselas de personaje melancólico.
Cuando el acto ha terminado, hay que tomarse unas cañas. Antes, es necesario comprar el libro, pedir el autógrafo al autor en cuestión e hilvanar conversaciones con unos y con otros, para integrarse entre la elite de los escritores semi noveles. Hay que intercambiar direcciones, prometer leer cosas y sonreír, sobre todo sonreír. Y no ponerse nervioso/a porque no se conozca a nadie: es lo que tienes los frikis, que se te acercan y te hablan con la confianza de un amigo de toda la vida.
Como escritora que soy, no me gusta esta clase de eventos. Quizá cuando yo sea la protagonista le coja el gustillo (algo que dudo; la apariciones en público no me aterran: simplemente, no van conmigo). Con este post no quiero decir en modo alguno que menosprecie a todos los que ayer acudieron conmigo a la presentación de los libros de Ediciones Atlantis en la Sala Triángulo de Madrid; es que hay que hacer un poco de burla al gremio.
Comentario:
¿De verás es así de previsible? juur, esperaba algo más creativo. Cuando seas tú la que presentes tu libro innova un poquito hazme caso :P
BESOTES!!
BESOTES!!





