Viaje a la parodia
No es la primera vez que se propone el concepto de viaje como medio de reflexión, de descubrimiento o crecimiento personal, pero Viaje a Darjeeling (Wes Anderson, 2007), a pesar de que parte de este punto, lo parodia constantemente. Tres hermanos intentan reencontrarse a sí mismos después de un año sin hablarse y se embarcan en una aventura cuya profundidad queda oculta (o resaltada, según se mire) por el más completo absurdo.
Los tres hermanos se adentran en una India pintoresca como un elefante en una cacharrería. Tres personajes a cada cual más ridículo, geniales dentro de su absurdo, interpretados perfectamente por Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman.
La película tiene dos principales aciertos: uno, la distancia que media entre los personajes y la situación que viven, que los hace moverse por inercia en un limbo de sentimientos y acciones; otro, los diálogos magistralmente construidos, las situaciones inverosímiles en las que se ven envueltos, en definitiva, un trabajo de guión espectacular.
Viaje a Darjeeling recoge el testigo depositado por otras películas como Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) en la difícil tarea de mostrar la realidad y sus contrastes desde un punto de vista ácido y cínico. La sencillez oculta la verdadera profundidad. No propone moralejas ni dictados de opinión. Lo que hay es lo que hay. Y está muy bien hecho.
Los tres hermanos se adentran en una India pintoresca como un elefante en una cacharrería. Tres personajes a cada cual más ridículo, geniales dentro de su absurdo, interpretados perfectamente por Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman.
La película tiene dos principales aciertos: uno, la distancia que media entre los personajes y la situación que viven, que los hace moverse por inercia en un limbo de sentimientos y acciones; otro, los diálogos magistralmente construidos, las situaciones inverosímiles en las que se ven envueltos, en definitiva, un trabajo de guión espectacular.
Viaje a Darjeeling recoge el testigo depositado por otras películas como Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) en la difícil tarea de mostrar la realidad y sus contrastes desde un punto de vista ácido y cínico. La sencillez oculta la verdadera profundidad. No propone moralejas ni dictados de opinión. Lo que hay es lo que hay. Y está muy bien hecho.
Comentario:
De acuerdo, veré esa peli. Me has convencido.
Besos y hasta luego,
yo
Besos y hasta luego,
yo





