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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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León el Mediterráneo
En León el Africano, escrito por Amin Maalouf en 1986, hay dos protagonistas, uno individual y otro colectivo. El primero es Hasan (que a lo largo de la novela recibirá múltiples nombres, adoptando aquí y allá el que más le conviene), exiliado de Granada a finales del siglo XV y, por tanto, ciudadano del mundo. El segundo protagonista no es ni más ni menos que los pueblos que se extienden a lo largo de la cuenca mediterránea, por los cuales Hasan viaja, a quienes conoce, con quienes negocia y de los que extrae una profunda sabiduría de la que sólo da cuenta en las páginas finales.

Pese a que la novela está dividida en pequeños capítulos, se diferencian claramente, al menos, 3 partes (que se podrían corresponder, casi, con las tres principales mujeres que marcan su vida). La primera parte es extensa y abarca desde los recuerdos que ni el mismo Hasan ha vivido, aquellas vivencias transmitidas oralmente por allegados, hasta el inicio de su adolescencia cuando, de buenas a primeras, se encuentra convertido en embajador de su tierra adoptiva. La segunda parte es la que llamaríamos de descubrimiento, no tanto de la vida en sí sino del mundo que hay a su alrededor. En sus continuos viajes, en sus apasionados amores y en sus múltiples encontronazos con la política y la justicia, Hasan nos describe detalladamente la cultura y la sociedad que se va encontrando. En el último tercio del libro las observaciones son más ligeras, pues Hasan, ahora Juan León de Médicis, ha entrado en una madurez donde sólo le apetece mirar atrás. Aquí es adoptado por la curia romana y aceptado en los mismísimos brazos del Papa.

Destaca especialmente la capacidad de adaptación de Hasan. Es capaz de adoptar diversas religiones, en mi opinión guiado más por las costumbres (y las conveniencias) que por profunda convicción. Hasan tiene muy claros sus orígenes, añora su tierra arrebatada pero no por ello se siente abatido. Granada es para él sinónimo de su infancia, con toda su inocencia y esplendor. Establece su casa en cualquier lugar del mundo y se mezcla con las más variadas gentes. Es curioso cómo el autor logra introducir a los más importantes personajes de la época sin que por ello se resienta la trama (Lutero, los Médicis, los papas... son sólo algunos ejemplos); es más, esa proliferación de personajes enriquece de tal manera la novela que nos hace encontrarnos de bruces con un mosaico cultural del que podemos presuponer cierto rigor histórico.

León el Africano es una novela distinta a la novela histórica a la que nos estamos acostumbrando últimamente. En esencia no es sino una novela de aventuras. El tono, salvo por algunas expresiones, alude a una suerte de crónica periodística (no en vano el autor ejerció el periodismo) que se hace ligera de leer y muy creíble. Al principio cuesta un poco engancharse, sobre todo porque el autor exige una inmersión total en el relato que haga percibir olores, sabores, imágenes de una época que no hemos conocido. Pronto el relato comienza a avanzar, nos sentimos cómodos en compañía de Hasan, gozamos con su atrevimiento y sufrimos con sus penalidades. Es en ese momento, cuando conseguimos olvidarnos del siglo XXI, cuando la historia ya no nos abandona.

 
Comentario:
Gracias por la descripción tan apasionada que has hecho de este libro, que por cierto tengo hace años y aún no me había decidido a leerlo.
Lo pondré entre los primeros de mi lista, espero conseguir una inmersión profunda en esa época que me haga despegar de la locura de la actual.
No