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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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La quinta maravilla
Trompeta, saxo, armónica, piano, guitarra, bajo y una voz arrolladora... Música española y mexicana se mezclaron una noche de agosto en la Plaza de Toros de Tomelloso (Ciudad Real). Era el concierto de La Quinta Estación.

Soprende que hoy en día, tal y como está el panorama musical español, surja una voz tan potente, tan pura y tan llena de matices como la de Natalia Jiménez, la cantante del grupo. Y esto nos debería hacer reflexionar acerca de los talentos que nacen en nuestro país y se ven obligados a emigrar para triunfar. La tradicional subestimación de lo nuestro, en resumidas cuentas.

La Quinta Estación puso a disposición de un público escaso aunque entregado toda una orquesta polifacética. La música fue magnífica en su ejecución y la calidad de sonido acompañó.

El concierto comenzó con Tu peor error y, ante las exigencias del público, se despidieron con el mismo tema. El espectáculo dejó lugar a la acción, con unas 1500 personas de todas las edades dando saltos y palmas incansablemente. No obstante, varias baladas que ponían la piel de gallina dejaron patente una inestimable calidad musical. El punteo de guitarra española y unos aires de flamenco acompañaron a Rompe el Mar. Esperaré despierta se convirtió en un rock dulce con algo de reagge. Entre canción y canción los músicos nos deleitaron con algunos solos (bajo, trompeta, saxo...) Tras la fingida despedida (y sin hacerse de rogar mucho, ya que la cantante estaba disfrutando de la entrega de su público) llegó El sol no regresa y El mundo se equivoca.

La Quinta Estación dejó buen sabor de boca en los asistentes con grandes dosis de buena música envuelta en una sencilla puesta en escena.

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