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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
La novela efectiva
Dos razones me llevaron a ver El diablo viste de Prada (David Frankel, 2006): a) el precioso cartel donde aparece un zapato rojo cuyo tacón es un tridente y b) la expectativa de ver a Meryl Streep convertida en jefa malvada. Lo demás me traía sin cuidado, pues sabía que iba a pasar un ratito agradable viendo una comedia americana más. Y así fue.

Ayer terminé de leer la novela en la que se basó, escrita por Lauren Weisberger y convertida en bestseller americano. Se trata de una novela amena, agradable, que se lee sin ningún problema y no hace trabajar demasiado al intelecto. Hace gala de un fantástico sentido el humor y trabaja con una gran ironía a lo largo de todo el relato. Su gran virtud es que sabe destacar los pequeños momentos que describen una situación que se alarga en el tiempo.

No creo que la novela tenga más objetivo que el de entretener. No creo en serio que pretenda cargarse una de las bases sobre la que se sustenta nuestra sociedad: el culto a la estética. Aprovecha el leve conservadurismo americano que subyace a toda comedia romántica: la importancia de la familia, la importancia de los valores, el enorme sacrificio que supone elegir entre nuestra carrera y nuestro amor, amigos, etc. El final es el esperado, con mayor o menor dosis de originalidad, porque no puede ser otro.

Por eso digo que El diablo viste de Prada es una novela efectiva, que sabe qué tiene que contar y cuándo, con un lenguaje claro que nos desvela los entresijos del mundo de la moda y del famoseo como si los pudiéramos tocar con los dedos y con los personajes justos y necesarios (el héroe, el oponente, el ayudante, etc., ;) miraos a Propp un poquillo).

Desde luego, es una de las mejores novelas para un fin de examenes, para un letargo en la playa o una semisiesta bajo el aire acondicionado.
No