logotipo

img_google
ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Encuentros en la tercera fase
Hace un mes, más o menos, fui a tomar café con unas amigas a un irlandés. Algo en el camarero me llamó la atención y, mientras mi amiga charlaba con él, no podía dejar de pensar si era él. Reconocí sus ojos y enseguida supe que en más de una ocasión había soñado con ellos. Es extraño encontrarte años después con alguien que te ha gustado realmente, al que has intentado conquistar, al que has acosado, al que te has declarado... y que te ha dado calabazas. Él me miró un par de veces, pero ni siquiera sé si me reconoció.

Este jueves salí de copas con unos amigos. Salíamos de tomarnos la penúltima cuando, al abrir la puerta del bar, un chico desde la calle me señaló y comenzó a decir: "a esta la conozco, yo te conozco..." a voces (los excesos etílicos es lo que tienen). "¿Tú eres de natación?" Le contesté que no y le vacilé un poco, pensando que era un niño que se estaba riendo de mí. Pero su cara me sonaba...

Uno de los chicos con los que yo iba se despidió de él llamándole por su nombre y entonces supe quién era. Sí, también me había gustado. Había guardado durante mucho tiempo una foto suya en mi mesilla de noche, había escuchado canciones cursis pensando en él... jamás tuve valor para decirle nada, sólo para gritarle tío bueno (que no lo era ni lo es) cuando me lo cruzaba por la calle. Desde la distancia, no sé qué era más ridículo.

Durante mi adolescencia más asquerosamente adolescente hice cosas extrañas... pero encontrarme en tan poco tiempo con tantos retazos de pasado da que pensar. Hice un repaso de todos esos chicos que me han gustado, delante de los cuales he hecho el ridículo, de aquellos a los que he querido, de aquellos que no me han querido y de aquellos que alguna vez tuvieron un minuto para mí. Del primer chico que me encontré hubiera vuelto a enamorarme porque ha cambiado mucho pero sigue siendo guapo, sigue teniendo esos ojos que me atraparon... aunque ya no sonríe tanto. De este segundo chico ¿qué me pudo llamar la atención? Me costó reconocerle porque ahora, con 25 años, mide lo mismo que cuando tenía 16. Antes eso me parecía adorable, aunque mis amigas se burlaban de él (y de mí) por ello. Ahora todo atractivo ha desaparecido.

¿Y ahora? ¿Qué haría ahora mismo si no tuviera novio? ¿Seguiría corriendo detrás de los chavales en busca del beso soñado? ¿Me prestaría a una noche de sexo sin más? ¿Tendría valor para volver a decirle a un chico, a la cara, que me gusta y soportar que me conteste que sólo me quiere como amiga? ¿Me seguirían gustando todos o tendría algo de criterio? Dónde... dónde... dónde termina la adolescencia y comienza... ¿lo demás?
No