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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Amores platónicos vs. escepticismo sentimental
El amor platónico parece haber perdido su lugar dentro de una sociedad viciada por el escepticismo en todos los ámbitos, especialmente en el sentimental. Somos una sociedad desengañada, donde pocos creen ya en cuentos de hadas y a lo máximo que aspiramos es a que alguien nos rescate de nuestra abominable existencia. Esperamos el amor, pero nunca estamos satisfechos. Cuando una relación marcha bien, siempre hacemos algo para empeorarla. Ansiamos la estabilidad y, a la vez, huímos de ella. Por eso, en los tiempos que corren, creo necesario reivindicar el amor platónico.

Y es que tener un amor platónico es, cuanto menos, sano. Un amor platónico es algo más que el calor en el estómago que se siente ante un póster de nuestro actor preferido. En mi opinión, el amor platónico verdaderamente bonito es el que se siente por alguien de carne y hueso y no por una imagen bidimensional.

El amor platónico nos espera en cualquier lugar. Es un chico en el metro, un compañero de trabajo o de clase. No hay que buscar demasiado. Su principal función es hacernos la vida más agradable. El amor platónico hará que se nos haga un poco menos duro apretujarnos cual sardinas en el metro o que nos cosquilleen las plantas de los pies al llegar al lugar de trabajo. El amor platónico nos hace intentar averiguar si él hoy irá a clase o no. En cuanto lo veamos entrar por la puerta, algo se encenderá en nuestra mente, en nuestro corazón, en el estómago o en otras partes más susceptibles de ser encendidas. El amor platónico hace que nos tiemble la barbilla cuando nos habla, que nos suden las manos cuando pasa a nuestro lado, hace que nos derritamos cuando nos mira fijamente.

Lo que no hay que olvidar, en ningún momento, es que el amor platónico no es Amor. ¿Por qué lo llamo amor platónico si no es tal? Porque lo que se siente es lo más parecido al milagro del comienzo de una relación, pero no es lo mismo.

Nos enamoramos platónicamente de alguien a quien no conocemos y al que, posiblemente, no conoceremos jamás. Nos cruzaremos con él, hablaremos del tiempo, pero nunca llegaremos a saber realmente cómo es. El amor platónico requiere una persona real pero, no obstante, nos enamoramos de la imagen que proyectamos en nuestra mente. Nos enamoramos del timbre de su voz para rememorarlo antes de irnos a dormir, como una oración, pero quizá descubramos que en realidad su voz no es tan bonita. Nos enamoramos de su mirada, pero de repente un día nos mira de una manera distinta, o no nos mira. Nos enamoramos de sus gestos, pero miramos una foto y resulta que los gestos se han quedado congelados en el tiempo, que así detenidos no resultan tan sexys como recordábamos. Puede ser que un día consigamos tomarnos una copa con él y resulte que su conversación no es tan cautivadora como esperábamos.

Sin embargo, cuando volvamos al metro, al trabajo, a clase, seguiremos sintiendo el cosquilleo y trataremos de ponernos a estudiar lo más concentrados posible, pero siempre se nos escapará una miradilla curiosa en busca de una conexión con nuestro amor platónico. Las más de las veces, la conexión no se producirá, pero si lo hace, el instante será mágico y eterno y durará cuantas veces lo rescatemos de nuestra memoria.
 
Comentario:
JOOOOOO Patriiii. Escribes superbien...yo ya perdí mi chispa hace tiempo.

Besazos
Esta que ya no es nada.
No