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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
¿Seré la Buñuel del futuro?
Si algo tienen de peculiar las fiestas de Navidad es que las comidas suponen un rito como cualquier otro y se repiten año tras año con increíble precisión. A mi padre le gusta, a mediados de diciembre, aventurar qué pasará, quién dirá qué, de qué se hablará y casi siempre acierta. En una de esas conversaciones trascendentales (o absurdas) que se tienen en la vida yo le comenté que el hecho en sí de reunirse para comer no es más que una convención. Me preguntaba qué hubiera pasado si a los seres humanos, en vez de ocurrírseles ponerse a comer todos vestidos de bonito, les hubiera dado por cagar juntos. Es decir, que el hecho de comer y cagar es natural y no se me ocurre por qué a uno se le valora positivamente y a otro negativamente. Así, empezamos a imaginar qué pasaría si nos reuniéramos para cagar y nos escondiéramos para comer. Algo tan obvio como esto cambiaría todo nuestro sistema social en un periquete.

Sólo sé expresarme escribiendo (aunque en un futuro espero expresarme audiovisualmente, si mis escasos dones me lo permiten) y pensé en escribir un pequeño cuento de Navidad a raíz de esta conversación. La escena estaría situada en un futuro no demasiado lejano y el hecho de cagar todos juntos en la mesa supondría una evolución, a la vez que el acto de comer se había devaluado.

No estoy loca, no. Buñuel ya lo pensó antes que yo, nada más y nada menos que en 1974, y no me he enterado hasta hoy. La locura de película no es ni más ni menos que Le fantôme de la liberté y sólo he visto este trozo, por lo que no puedo opinar del resto de la película. En esta escena, una pareja llega a casa de otra y se sientan elegantemente en una mesa con retretes alrededor. Allí, mientras defecan, leen, fuman, charla y hablan de, hablando en plata, mierda. Hay una niña pequeña que, en un momento de la escena, dice: "mamá, tengo hambre". La madre la reprende: "niña, no se dicen esas groserías en la mesa". Uno de los hombres se levanta y va a un cubículo donde, tras cerrar con pestillo, abre una mesa desplegable y engulle algo que le suben en un elevador. Una de las chicas llama a la puerta y él, con la boca llena, dice: "está ocupado".

¿Veis? Si es que yo era una visionaria, pero nací tarde.

 
Comentario:
Justo hoy, aqui en este sitio alejado, llevamos hablando mis compis de piso y yo dos noches hablando de cosas escatologicas, y ensennandome palabras en frances como cuando se es pequenno. Con lo serios q parecer los franceses, les tendriais q oir hablar de esas cosas. El gato huye cuando nos oye. Hasta hicimos un dibujo muy imaginativo e ilustrativo, q esta colgado del toilette.
No