¿Quién inventó el pluriempleo?
Lo bueno de estar pluriempleada este verano es que no me queda tiempo de deprimirme y pensar que, por primera vez en la carrera, me ha quedado una asignatura para septiembre. Lo malo es que no me da tiempo ni a buscar los apuntes (y al profesor no le da tiempo a contestarme a un mail de mierda, con perdón).
Lo bueno de estar pluriempleada es que no me da tiempo a preocuparme porque no tengo habitación donde vivir cuando vuelva a Getafe en octubre. Lo malo es que no tengo tiempo de buscar y menos de desplazarme a Madrid a verla.
Lo bueno de estar pluriempleada es que sólo paso por casa para comer, dormir y arreglar el ADSL. Lo malo es que aún tengo tres cajas de la mudanza sin abrir, con todas las cosas importantes que pueden contener tres cajas.
Lo bueno de estar pluriempleada es que no tengo que preocuparme de buscar vacaciones, patearme agencias y recibir e-mails absurdos de vuelos baratos. Lo malo es que por tercer año consecutivo me quedo sin vacaciones de verano.
Lo bueno de estar pluriempleada es que no me da tiempo a echar de menos a mi novio. Lo malo es que tenemos que hacer malabarismos con el horario para vernos e, incluso, para hablar por teléfono.
Lo bueno de estar pluriempleada es que dentro de tres o cuatro años tendré terminada la carrera, amueblaré la casa, me casaré y, quizá entonces, me vaya de vacaciones en verano. Prefiero estar pluriempleada que estar pluriaburrida.
Lo bueno de estar pluriempleada es que no me da tiempo a preocuparme porque no tengo habitación donde vivir cuando vuelva a Getafe en octubre. Lo malo es que no tengo tiempo de buscar y menos de desplazarme a Madrid a verla.
Lo bueno de estar pluriempleada es que sólo paso por casa para comer, dormir y arreglar el ADSL. Lo malo es que aún tengo tres cajas de la mudanza sin abrir, con todas las cosas importantes que pueden contener tres cajas.
Lo bueno de estar pluriempleada es que no tengo que preocuparme de buscar vacaciones, patearme agencias y recibir e-mails absurdos de vuelos baratos. Lo malo es que por tercer año consecutivo me quedo sin vacaciones de verano.
Lo bueno de estar pluriempleada es que no me da tiempo a echar de menos a mi novio. Lo malo es que tenemos que hacer malabarismos con el horario para vernos e, incluso, para hablar por teléfono.
Lo bueno de estar pluriempleada es que dentro de tres o cuatro años tendré terminada la carrera, amueblaré la casa, me casaré y, quizá entonces, me vaya de vacaciones en verano. Prefiero estar pluriempleada que estar pluriaburrida.





