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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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El triunfo del hombre corriente
Lo confieso: cuando estoy de examenes veo todos los concursos de la televisión. No sé muy bien la razón, pero me atrevo a aventurar a que es una forma de que las neuronas mantengan contacto con una parte del mundo. Así, estos días he visto La ruleta de la Suerte, Cifras y Letras, Alta Tensión y Pasapalabra. La semana que viene me engancharé a Quién quiere ser millonario, seguro.

En la última clase de Teoría y Crítica del cine y la televisión contemporáneos, nuestro profesor Roberto Cueto decía que la televisión es el triunfo del hombre corriente. Hasta hace unos años, sólo aparecían en la pequeña pantalla la gente que hacía algo realmente grandioso. A los concursos acudían eruditos y niños empollones. Ahora puede salir cualquiera y lo que se premia no es el conocimiento sino la suerte. Cuando alguien acierta una respuesta entre múltiples opciones es, con perdón, de chorra.

El caso es que quien más quien menos se embolsa mil euritos y la alegría de haber estado en televisión y saludar a sus seres queridos desde esa pequeña gran dimensión. A mí me gustaría ir a La Ruleta de la Suerte, la verdad, porque a mí eso de adivinar paneles siempre se me dio bien. Lo que me echa para atrás es que me vea la gente ahí haciendo el payaso, obligada a sonreír como boba y aguantando las voces de un público que te anima porque alguien se lo está indicando (y si no lo hacen no les dan el bocata).

Debe ser que no soy lo suficientemente corriente como para morirme de ganas de salir en televisión. A veces me pregunto qué se le pasa a alguien por la cabeza para ir a contar sus miserias delante de mi tocaya Patricia. Entiendo que alguien que lleva diez años buscando a su hijo-madre-primo no tenga otro medio de mayor repercusión para anunciarse pero ¿para pedir en matrimonio hace falta la televisión? Aún más grave ¿es necesaria para decirle a tu hija que haga la cama? ¿Está ese millón de personas que te está viendo interesado en saber si eres gay o no?

Lo que es cierto es que yo tengo un blog y que a nadie le tiene que importar tampoco qué escriba o qué deje de escribir. Por ello, seguiré pensándome si ir a concursar o no mientras practico, no vaya a ser que sea de los que se vuelven a casa con los bolsillos vacíos.

No