La crisis de Tercero: claves y manifiesto
Ya que María habla en su espacio personal de la Crisis de Tercero de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III (no pongo link porque sólo se ve con msn) yo también lo haré.
Entré en la carrera porque desde que tenía 8 años quise estudiar Periodismo. La verdad es que yo sólo leía novela y El pequeño país, pero me parecía que ser periodista era lo más parecido a ser escritora, que es lo que realmente me propongo. Como me daba la nota y, en mi ignorancia, creí que Periodismo duraba 5 años en vez de 4, decidí hacer la conjunta. Y aquí estoy, en tercero ya (cómo pasa el tiempo).
En el ecuador de la carrera, las ilusiones de mis compañeros han empezado a desmoronarse. La mayoría han renegado del periodismo para interesarse por el cine y se quejan del mercado laboral. La verdad: está difícil en todas partes, excepto para ingenieros y médicos. Aunque llevo un año buscando prácticas, incluso no remuneradas, por la tarde, no encuentro nada que tenga que ver, remotamente, con nuestra carrera. Cuando me apunté al paro, la chica me miró con cara de esto-ya-lo-he-oido-muchas-veces cuando le dije que mi opción de empleo era algo relacionado con mis estudios.
¿Por qué estamos en crisis? Primero: mucha teoría y pocas prácticas. Somos muchos alumnos en clase y no aprovechamos el magnífico estudio de radio y el plató que tenemos en la Universidad. La realidad es que en el resto de facultades de comunicación están bastante peor que nosotros, con ordenadores que no funcionan, inexistencia de medios técnicos modernos, etc, etc. Segundo: la vivienda por las nubes, los sueldos por los suelos, vivimos lejos de casa, reñimos con las compañeras de piso. Tercero: miles de trabajos que hacer (como periodistas de verdad, sin cobrar y sin tiempo para estudiar), prácticas en grupos de 6 personas que hay que coordinar (con los inevitables roces, grupillos, etc.) y estudiar el día antes de cada examen. Cuarto: te piden idiomas, experiencia laboral y un montón de cursos, cuantos más mejor, para cogerte en unas prácticas (¿cuántas horas tiene el día? Dividid).
Pues sí, yo ya no estoy ilusionada. Al menos no como cuando tienes 15 o 16 años y ya sabes que te vas a ir de casa a los 18 a pelearte, aunque sólo ligeramente, con la vida (sí, reconozcámoslo, la mayoría tenemos a los papás detrás dándonos apoyo). En cambio, sí estoy satisfecha. Estoy a gusto porque ahora sé cuál es la realidad, porque la ilusión no vale para mucho, pero sí el aprendizaje, el saber enfrentarte a situaciones bajo presión. Y eso es lo que estoy aprendiendo: a no perder la paciencia, a controlar los ataques de ansiedad, a hablar con la gente, a compartir. Y eso es lo que, hasta ahora, me ha dado la carrera. Aunque he de reconocer que escribo mucho peor que antes de empezar a estudiar.
Entré en la carrera porque desde que tenía 8 años quise estudiar Periodismo. La verdad es que yo sólo leía novela y El pequeño país, pero me parecía que ser periodista era lo más parecido a ser escritora, que es lo que realmente me propongo. Como me daba la nota y, en mi ignorancia, creí que Periodismo duraba 5 años en vez de 4, decidí hacer la conjunta. Y aquí estoy, en tercero ya (cómo pasa el tiempo).
En el ecuador de la carrera, las ilusiones de mis compañeros han empezado a desmoronarse. La mayoría han renegado del periodismo para interesarse por el cine y se quejan del mercado laboral. La verdad: está difícil en todas partes, excepto para ingenieros y médicos. Aunque llevo un año buscando prácticas, incluso no remuneradas, por la tarde, no encuentro nada que tenga que ver, remotamente, con nuestra carrera. Cuando me apunté al paro, la chica me miró con cara de esto-ya-lo-he-oido-muchas-veces cuando le dije que mi opción de empleo era algo relacionado con mis estudios.
¿Por qué estamos en crisis? Primero: mucha teoría y pocas prácticas. Somos muchos alumnos en clase y no aprovechamos el magnífico estudio de radio y el plató que tenemos en la Universidad. La realidad es que en el resto de facultades de comunicación están bastante peor que nosotros, con ordenadores que no funcionan, inexistencia de medios técnicos modernos, etc, etc. Segundo: la vivienda por las nubes, los sueldos por los suelos, vivimos lejos de casa, reñimos con las compañeras de piso. Tercero: miles de trabajos que hacer (como periodistas de verdad, sin cobrar y sin tiempo para estudiar), prácticas en grupos de 6 personas que hay que coordinar (con los inevitables roces, grupillos, etc.) y estudiar el día antes de cada examen. Cuarto: te piden idiomas, experiencia laboral y un montón de cursos, cuantos más mejor, para cogerte en unas prácticas (¿cuántas horas tiene el día? Dividid).
Pues sí, yo ya no estoy ilusionada. Al menos no como cuando tienes 15 o 16 años y ya sabes que te vas a ir de casa a los 18 a pelearte, aunque sólo ligeramente, con la vida (sí, reconozcámoslo, la mayoría tenemos a los papás detrás dándonos apoyo). En cambio, sí estoy satisfecha. Estoy a gusto porque ahora sé cuál es la realidad, porque la ilusión no vale para mucho, pero sí el aprendizaje, el saber enfrentarte a situaciones bajo presión. Y eso es lo que estoy aprendiendo: a no perder la paciencia, a controlar los ataques de ansiedad, a hablar con la gente, a compartir. Y eso es lo que, hasta ahora, me ha dado la carrera. Aunque he de reconocer que escribo mucho peor que antes de empezar a estudiar.
Comentario:
Estoy totalmente de acuerdo en todo lo que has dicho. En todo!! Incluso en lo de escribir peor que antes de comenzar la carrera. A mí también me pasa, no sé porque... supongo que será el estrés.





