Sólo los jóvenes se mueven
Viajando en autobús por Madrid esta tarde me he dado cuenta de que la ciudad es intransitable para los mayores. No voy a hablar de las obras, pues ya se hace insorportable. Algo tan simple como coger el autobús puede ser una odisea: cuestas, conductores que no esperan, monederos que se enredan y, sobre todo, asientos inexistentes. Da lástima ver a un viejecillo aguantando de pie, agarrado a una barra de hierro, superando frenazos y acelerones, durante diez minutos. Algunos, he observado, viajan una o dos paradas. Y es que la vida moderna está hecha para los jóvenes, y sanos.
Lo mismo pasa con los móviles, con botones tan pequeños que apenas se ven. Algunos fabricantes se han dado cuenta de ello y están adaptando las nuevas tecnologías a los mayores. Por supuesto que todo ello no es necesario para vivir, pero ayuda mucho.
Nuestros mayores tienen mucho que contar. Hoy lo he comprobado. Tenía una entrevista con una mujer de 86 años que quería contarme cómo ligaba de joven. La verdad es que iba poco ilusionada porque el tema no parecía dar mucho así. Aún así, a mí lo del diálogo intergeneracional me encanta y he lamentado mucho llegar diez minutos tarde. La señora me ha deleitado con historias de familia, de amor, de muerte y de vida. Hilvanadas con poca memoria, pero muy interesantes.
Siempre me he quejado de que a mis abuelos no les gusta contar historias. Los jóvenes tenemos que aprender a escuchar, eso está claro, para poder comprender el mundo de hoy, para poder narrar a las nuevas generaciones nuestra historia más íntima. Ojalá más mayores tomen la iniciativa de esta mujer y se atrevan a destapar su vida. Un aplauso, de momento, a la campaña de Caixa Catalunya Tienes una historia que contar.
Lo mismo pasa con los móviles, con botones tan pequeños que apenas se ven. Algunos fabricantes se han dado cuenta de ello y están adaptando las nuevas tecnologías a los mayores. Por supuesto que todo ello no es necesario para vivir, pero ayuda mucho.
Nuestros mayores tienen mucho que contar. Hoy lo he comprobado. Tenía una entrevista con una mujer de 86 años que quería contarme cómo ligaba de joven. La verdad es que iba poco ilusionada porque el tema no parecía dar mucho así. Aún así, a mí lo del diálogo intergeneracional me encanta y he lamentado mucho llegar diez minutos tarde. La señora me ha deleitado con historias de familia, de amor, de muerte y de vida. Hilvanadas con poca memoria, pero muy interesantes.
Siempre me he quejado de que a mis abuelos no les gusta contar historias. Los jóvenes tenemos que aprender a escuchar, eso está claro, para poder comprender el mundo de hoy, para poder narrar a las nuevas generaciones nuestra historia más íntima. Ojalá más mayores tomen la iniciativa de esta mujer y se atrevan a destapar su vida. Un aplauso, de momento, a la campaña de Caixa Catalunya Tienes una historia que contar.
Comentario:
El verano pasado mi abuela me contó las cosas que tuvo que hacer ella de joven. Se marchó a Barcelona con 18 años a trabajar y así aprendió catalán....y mil cosas más de amores y desamores...la verdad es que hay muchísima gente que ha tenido una vida muy interesante pero no lo sabemos ver porque creemos que por que sean "viejos" (algún día nosotros llegaremos) solo desvarían y enchochecen...¡la verdad es que podemos aprender tanto eschuchándolos!
Besos y gracias por entrar en mi blog
la dama
Besos y gracias por entrar en mi blog
la dama





