logotipo

img_google
ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Sensibles princesas
Ayer tuve ocasión de ver Princesas, de Fernando León de Aranoa. Si bien el cine español, en general, no goza de mi simpatía, esta película, sencilla, cotidiana, sensible, me ha sorprendido. Leer en los créditos el nombre del director ya nos da una idea de qué cine vamos a ver: Barrio y Los lunes al sol fueron grandes éxitos en su carrera. La verdad es que a mí nunca me han gustado mucho, especialmente la segunda.

En Princesas destaca, sobre todo, el guión. Intercala de forma maestra las reflexiones serias (sobre la nostalgia, sobre la ambición, etc.) con momentos de risa de puro absurdo. Las reflexiones a las que me refiero se hacen en sitios tan cotidianos como una peluquería o un piso de alquiler. Fernando León ha conseguido dar dimensión a sus dos personajes principales, espléndidamente interpretados por Candela Peña y Micaela Nevárez, que les han valido el Goya a la mejor actriz protagonista y a la mejor actriz de reparto (aunque, en mi opinión, estos permios no significan nada en el contexto en el que se dan, pero para gustos se hicieron los colores).

Además, del guión se desprende también una magnífica labor de documentación. En contra de lo que se predica del cine español, Princesas recoge las emociones más íntimas de unos personajes hasta ahora estereotipados. Emociones íntimas que a mí, en particular, me sorprendieron: la mayor ilusión de Caye (C. Peña) es que su amor la recoja después del trabajo.

Voy a poner una pega que nada tiene que ver con lo específicamente cinematográfico: creía que existía una especie de proyecto de autorregulación (vamos, eso no es decir nada, digamos que existía la intención) de que no se mostrara a los personajes fumando durante toda la película, para no inducir a la gente a que adopte malos hábitos. Esto se lo han saltado: al menos en la mitad de las escenas, Candela Peña tiene un cigarrillo en los labios.
No