Enamorada...
Desde pequeña, siempre estuvo enamorada del amor. Durante toda su infancia entregó su pequeño corazón a una fantasía. Aunque le temblaba la voz cuando hablaba con él, cuando jugaban en el recreo, su amor fue un amor de cartas perfumadas escondidas en la mochila, de esperanzas basadas en las canciones de Disney. El único consuelo que recibió fue un beso tonto en la comisura de los labios mientras jugaban al conejo de la suerte.
Fue la adolescencia el tiempo de búsqueda del amor perdido. Siempre trató de encontrar en otros el cariño que ella imaginó que existía. Hubo momentos malos: los rechazos, las envidias, los celos, los abandonos, los "seremos amigos"... Y hubo momentos buenos: las miradas encendidas, los besos en los portales, las poesías en los tejados, la luz de una farola colándose por la rendija de la persiana en una buhardilla imaginada... Tras muchos relatos fingidos, tras muchos poemas en la basura, tras infinitas canciones de amor, se convenció de que el amor no existía. Y con el paso de los meses, y de las personas, supo que tenía que dejar de perseguir fantasmas débilmente reflejados en espejos.
Y cuando dejó de buscarlo, el amor la encontró a ella. Fue un amor dulce, tranquilo y sensato. Nada que ver con la pasión encendida de las mejores escenas del cine, nada que ver con el fervor de los encuentros de una noche que le relataban sus amigas, nada que ver con las complicadas relaciones que aparecían en las revistas del corazón... El amor fue extremadamente sencillo. Dos personas que se quieren, se entienden y se comparten. Hasta entonces había vivido el amor a través de representaciones, de figuraciones culturales exageradas que imponían una tremenda frustración a sus momentos felices.
Fue entonces cuando descubrió que no le gustaban las cosas sencillas. La vida, sin intrincados recovecos, parecía perder el brillo especial de los colores saturados. No hay nada más feliz, más completo, que el amor imaginado. A la luz del sol, el precioso amor siempre parece desteñir, como cubierto de lluvia. Siempre quiso tener lo que no tenía.
Apareció él. Aunque antes de él fueron muchos otros. Recuerdos recreados a partir de situaciones inexistentes. Sensaciones experimentadas a partir de fascinaciones propias. Apareció él y, al igual que apareció, desapareció con el tiempo, con la realidad. Nunca existió nada entre ambos, nunca su relación pareció traspasar la barrera de la fantasía, de las redes tirantes que los desunían. Y el barniz de la realidad acabó con su paciencia, dejó de insistir y decidió acercarse al amor que tenía a su lado en la cama, palpable y constante.
Pronto comenzó a añorar añorarlo. A echar de menos echar de menos sus conversaciones cotidianas. A dejar de desear derretirse en su boca como una chocolatina. A olvidarse de mirar continuamente su asiento vacío. Pronto olvidó los sueños en los que había soñado con sus brazos. Después desapareció la inquietud horas antes de verlo. Lo que nunca olvidó fue recordarse que lo amaba, convencerse de que lo necesitaba para subsistir en un mundo sin ilusión. Comenzó a escribir una relación nunca existente sobre deseos que no deseaba. Y siguió enamorada de enamorarse, enamorada del amor.
Y el amor verdadero siguió palpable a su lado en la cama, sin atreverse a moverse para no despertarla.
Fue la adolescencia el tiempo de búsqueda del amor perdido. Siempre trató de encontrar en otros el cariño que ella imaginó que existía. Hubo momentos malos: los rechazos, las envidias, los celos, los abandonos, los "seremos amigos"... Y hubo momentos buenos: las miradas encendidas, los besos en los portales, las poesías en los tejados, la luz de una farola colándose por la rendija de la persiana en una buhardilla imaginada... Tras muchos relatos fingidos, tras muchos poemas en la basura, tras infinitas canciones de amor, se convenció de que el amor no existía. Y con el paso de los meses, y de las personas, supo que tenía que dejar de perseguir fantasmas débilmente reflejados en espejos.
Y cuando dejó de buscarlo, el amor la encontró a ella. Fue un amor dulce, tranquilo y sensato. Nada que ver con la pasión encendida de las mejores escenas del cine, nada que ver con el fervor de los encuentros de una noche que le relataban sus amigas, nada que ver con las complicadas relaciones que aparecían en las revistas del corazón... El amor fue extremadamente sencillo. Dos personas que se quieren, se entienden y se comparten. Hasta entonces había vivido el amor a través de representaciones, de figuraciones culturales exageradas que imponían una tremenda frustración a sus momentos felices.
Fue entonces cuando descubrió que no le gustaban las cosas sencillas. La vida, sin intrincados recovecos, parecía perder el brillo especial de los colores saturados. No hay nada más feliz, más completo, que el amor imaginado. A la luz del sol, el precioso amor siempre parece desteñir, como cubierto de lluvia. Siempre quiso tener lo que no tenía.
Apareció él. Aunque antes de él fueron muchos otros. Recuerdos recreados a partir de situaciones inexistentes. Sensaciones experimentadas a partir de fascinaciones propias. Apareció él y, al igual que apareció, desapareció con el tiempo, con la realidad. Nunca existió nada entre ambos, nunca su relación pareció traspasar la barrera de la fantasía, de las redes tirantes que los desunían. Y el barniz de la realidad acabó con su paciencia, dejó de insistir y decidió acercarse al amor que tenía a su lado en la cama, palpable y constante.
Pronto comenzó a añorar añorarlo. A echar de menos echar de menos sus conversaciones cotidianas. A dejar de desear derretirse en su boca como una chocolatina. A olvidarse de mirar continuamente su asiento vacío. Pronto olvidó los sueños en los que había soñado con sus brazos. Después desapareció la inquietud horas antes de verlo. Lo que nunca olvidó fue recordarse que lo amaba, convencerse de que lo necesitaba para subsistir en un mundo sin ilusión. Comenzó a escribir una relación nunca existente sobre deseos que no deseaba. Y siguió enamorada de enamorarse, enamorada del amor.
Y el amor verdadero siguió palpable a su lado en la cama, sin atreverse a moverse para no despertarla.
Vampire heart (HIM, Dark Light, 2005)
Os presento nuestra nueva creación: un videoclip de la canción Vampire heart (HIM, Dark light, 2005) montada con escenas de famosas películas y con las frases más destacadas de la letra.
Conocí a HIM con su segundo disco, aquel Razorblade Romance que me descubrió una manera nueva de hacer música. Aunque el love metal está ya más que asentado, en su momento (allá por 1999) resultaba algo sorprendente: la estética gótica del heavy utilizaba las imágenes demoníacas de siempre para mostrar la realidad, fascinante y dolorosa, del amor. Una vuelta de tuerca al heavy metal y, más que nada, un nicho de mercado: chicas adolescentes que buscaban "algo diferente". Las adolescentes "hijas" de la Loka, renegadas de la Superpop. Pero, sorprendentemente, HIM parecía (y parece) gustar a todo el mundo.
El concierto al que asistí en La Riviera con motivo de la presentación de Dark Light fue todo un espectáculo. Aunque la puesta en escena no es nada del otro mundo, Ville Valo es un gran actor que explota en expresividad sobre el escenario.
Pese a la importancia de la estética en HIM, no se prodigan en vídeoclips. Un vistazo en youtube basta para comprender que son los fans los que aportan el acervo audiovisual de la banda. Yo no he querido ser menos.
La asignatura de Postproducción Digital (de quinto de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid) proponía cualquier creación audiovisual. La evaluación se basaría en la postproducción, de modo que perder tiempo en la producción parecía innecesario. Tomamos entonces las películas de vampiros más conocidas y sacamos las escenas que más remitían a la letra y, por supuesto, que más nos gustaron. Mi compañera María se ocupó de los textos; yo, del montaje. Y eso fue todo. Eso y unas cuantas horas delante del ordenador dejándonos los ojos. El resultado está ahora a la vista de todos. Espero que lo disfrutéis.
Dedicado a nuestra Universidad, que nos chupa la sangre...
Conocí a HIM con su segundo disco, aquel Razorblade Romance que me descubrió una manera nueva de hacer música. Aunque el love metal está ya más que asentado, en su momento (allá por 1999) resultaba algo sorprendente: la estética gótica del heavy utilizaba las imágenes demoníacas de siempre para mostrar la realidad, fascinante y dolorosa, del amor. Una vuelta de tuerca al heavy metal y, más que nada, un nicho de mercado: chicas adolescentes que buscaban "algo diferente". Las adolescentes "hijas" de la Loka, renegadas de la Superpop. Pero, sorprendentemente, HIM parecía (y parece) gustar a todo el mundo.
El concierto al que asistí en La Riviera con motivo de la presentación de Dark Light fue todo un espectáculo. Aunque la puesta en escena no es nada del otro mundo, Ville Valo es un gran actor que explota en expresividad sobre el escenario.
Pese a la importancia de la estética en HIM, no se prodigan en vídeoclips. Un vistazo en youtube basta para comprender que son los fans los que aportan el acervo audiovisual de la banda. Yo no he querido ser menos.
La asignatura de Postproducción Digital (de quinto de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid) proponía cualquier creación audiovisual. La evaluación se basaría en la postproducción, de modo que perder tiempo en la producción parecía innecesario. Tomamos entonces las películas de vampiros más conocidas y sacamos las escenas que más remitían a la letra y, por supuesto, que más nos gustaron. Mi compañera María se ocupó de los textos; yo, del montaje. Y eso fue todo. Eso y unas cuantas horas delante del ordenador dejándonos los ojos. El resultado está ahora a la vista de todos. Espero que lo disfrutéis.
Dedicado a nuestra Universidad, que nos chupa la sangre...
"Memeando"
Sigo un meme (¿alguien sabe por qué se llama así?) que me ha mandado mi Becaria preferida. El juego consiste en nombrar seis cosas que me gusten, otras seis que no me importen y otras seis que no me gusten y, después, encargarle este mismo trabajito a seis blogueros empedernidos a los que frecuente. Como mis amigos en internet se cuentan con los dedos de una mano (no llegan a seis) propongo seguir el meme en el apartado de comentarios.
Lo que me gusta
- Leer y escribir
- Domir y comer chocolate
- Conducir
- Los conciertos
- Los días de lluvia y truenos, siempre que esté resguardada
- Tener la comida hecha cuando llego a casa
Lo que no me importa
- Organizar quedadas por e-mail a las que nadie acude
- Quedarme un sábado sin salir
- Que me critiquen constructivamente
- Comer fuera de casa
- Organizar equipos de trabajo
- Lavar los platos y tender la ropa
Lo que no me gusta
- Juzgar sin conocer a alguien
- Sentir que sobro en algún sitio
- La gente que se aprovecha del trabajo de los demás
- Tener líos siempre que contrato internet
- Planchar
- Los vestidos rojos
¡Ahora es vuestro turno!
Lo que me gusta
- Leer y escribir
- Domir y comer chocolate
- Conducir
- Los conciertos
- Los días de lluvia y truenos, siempre que esté resguardada
- Tener la comida hecha cuando llego a casa
Lo que no me importa
- Organizar quedadas por e-mail a las que nadie acude
- Quedarme un sábado sin salir
- Que me critiquen constructivamente
- Comer fuera de casa
- Organizar equipos de trabajo
- Lavar los platos y tender la ropa
Lo que no me gusta
- Juzgar sin conocer a alguien
- Sentir que sobro en algún sitio
- La gente que se aprovecha del trabajo de los demás
- Tener líos siempre que contrato internet
- Planchar
- Los vestidos rojos
¡Ahora es vuestro turno!
My twelve points go to...
Eurovisión ya está aquí. Como demostró la primera semifinal, emitida el día 20 de mayo en La2, entre chikichikis y pavos irlandeses hay cosas que verdaderamente merecen la pena. Aunque Eurovisión parece haberse quedado en la mentalidad española (no sabemos si por resentimiento o por desinterés) como reducto de lo kitsch, lo camp y, en resumidas cuentas, lo ridículo, el caso es que a mí siempre me ha gustado (especialmente seguir las votaciones). Aquí va mi selección...
ISRAEL: The fire in your eyes
Compuesta por Dana International, ganadora de Eurovisión 98, e interpretada por el ganador del Operación Triunfo israelí.
RUSIA: Believe
Dima Bilan quedó segundo en Eurovisión 2006. En el escenario lo acompaña el campeón mundial de patinaje artístico.
NORUEGA: Hold on to be strong
Los antecedentes de Maria Haukaas se explican en el vídeo.
GRECIA: My secret combination
Aunque no es mi preferida, tiene muchos puntos para ser ganadora, aunque sea por la coreografía. Pegadiza.
ARMENIA: Qele Qele
Podría convertirse en una buena canción del verano. Qele quele...
AZERBAIJAN: Day after day
Ángeles y demonios.
BOSNIA: Laka
Premio a la puesta en escena más original. Muy buen trabajo en la música.
Creo que Eurovisión 2008 ha incrementado su calidad respecto a años anteriores. El famoso pavo irlandés se ha quedado fuera en la semifinal, junto con otras buenas canciones que no han entrado. A falta del resto de semifinalistas, al menos me quedo con diez o doce canciones que reflejan el buen nivel de la música europea.
El Chikichiki es un gran producto para España: Rodolfo Chikilicuatre ya se ha ganado la fama y le queda todavía tiempo para explotar su personaje hasta que el público se harte. La1 conseguirá sin duda récord de audiencia este año, quizá por esa fascinación que ejerce en los espectadores el hecho de saber que van a ver algo ridículo y que impide retirar la mirada de la pantalla. Aunque muchos digan que el Chikichiki es el reflejo de una España casposa, de portería cotilla, en mi opinión es un gran producto. Personalmente me parecían mucho más ridícula la actuación de Las Ketchup de hace dos años o de D'Nash el año pasado.
ISRAEL: The fire in your eyes
Compuesta por Dana International, ganadora de Eurovisión 98, e interpretada por el ganador del Operación Triunfo israelí.
RUSIA: Believe
Dima Bilan quedó segundo en Eurovisión 2006. En el escenario lo acompaña el campeón mundial de patinaje artístico.
NORUEGA: Hold on to be strong
Los antecedentes de Maria Haukaas se explican en el vídeo.
GRECIA: My secret combination
Aunque no es mi preferida, tiene muchos puntos para ser ganadora, aunque sea por la coreografía. Pegadiza.
ARMENIA: Qele Qele
Podría convertirse en una buena canción del verano. Qele quele...
AZERBAIJAN: Day after day
Ángeles y demonios.
BOSNIA: Laka
Premio a la puesta en escena más original. Muy buen trabajo en la música.
Creo que Eurovisión 2008 ha incrementado su calidad respecto a años anteriores. El famoso pavo irlandés se ha quedado fuera en la semifinal, junto con otras buenas canciones que no han entrado. A falta del resto de semifinalistas, al menos me quedo con diez o doce canciones que reflejan el buen nivel de la música europea.
El Chikichiki es un gran producto para España: Rodolfo Chikilicuatre ya se ha ganado la fama y le queda todavía tiempo para explotar su personaje hasta que el público se harte. La1 conseguirá sin duda récord de audiencia este año, quizá por esa fascinación que ejerce en los espectadores el hecho de saber que van a ver algo ridículo y que impide retirar la mirada de la pantalla. Aunque muchos digan que el Chikichiki es el reflejo de una España casposa, de portería cotilla, en mi opinión es un gran producto. Personalmente me parecían mucho más ridícula la actuación de Las Ketchup de hace dos años o de D'Nash el año pasado.
Dueños del cine negro
Dice Cahiers España, en su edición de mayo, que Dueños de la calle (David Ayer, 2008) ni tiene la elegancia de L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) o La Dalia Negra (Brian de Palma,2006) ni aporta nada nuevo al cine negro, que ahora vuelve a ponerse de moda. Y tiene razón. Pero eso no quita que sea una buena película.
Comparte con L.A. Confidential y La Dalia Negra el género y el autor de la novela en la que se basan, James Ellroy. Nada más. L.A. Confidential es una obra maestra, pero no por ello todas las películas que adapten a James Ellroy tienen que serlo, a pesar de que este autor sea considerado uno de los grandes de la novela policiaca norteamericana L.A Confidential destaca no sólo por su elegancia, cualidad que le es innegable, sino por la intricada caracterización de personajes, lo cual constituye la verdadera trama y se erige como su gran valor. Y Dueños de la calle no tiene nada que ver con eso.
(Respecto a La Dalia Negra, poco puedo hablar puesto que no la he visto -está en esa lista interminable de cosas pendientes- pero Brian de Palma da ciertas garantías.)
El cine negro ha vuelto a ponerse de moda, eso es indudable (desde aquí una servidora da gracias a la industria hollywoodiense). Aunque Dueños de la calle tiene más de cine policiaco que de cine noir en sentido estricto. La influencia de David Ayer se nota en la estética videoclipera (al estilo de sus películas previas: The fast and the furious, S.W.A.T, y Training Day, por ejemplo.) Keanu Reeves está correcto y no sé si su inexpresividad es una demanda bien cubierta del personaje, pero el resultado es más que aceptable. Forrest Whitaker convence también en su papel de jefe de policía de conductas controvertidas.
Por otra parte, la excelente calidad que rodea a la ficción televisiva en los últimos años empieza a hacer notar su influencia en el cine. Como sopresa tenemos a Hugh Laurie que, aunque está bien en este nuevo registro, no puede evitar algún deje de House que lastra su personaje y lo hace menos creíble. Amaury Nolasco (el que fuera Sucre en Prison Break) sigue demostrando que le falta consistencia a la hora de interpretar (aunque esperemos que pronto cambie de registro para dejar de ser, siempre, sólo "el latino").
Y, por último, la violencia. Es irremediable destacar que impregna cada escena. Sorprendentemente, la presencia de sexo (que suele ir de la mano en cualquier relato) es casi inexistente; sólo se desvela en los diálogos, excesivamente gremiales pero coherentes con la trama. La violencia, pese a que se presenta como un espectáculo, consigue transmitir la dialéctica entre el bien y el mal, entre la honestidad y la corrupción. El personaje de Keanu Reeves (Tom Ludlow) se decanta siempre por el uso de la violencia para contrarrestar a "los malos" y sólo muy avanzada la película se da cuenta (más o menos) de que ha sido sólo un peón más en un juego gigantesco donde lo menos importante es la protección "de los buenos".
No obstante, Dueños de la calle no es ningún ensayo sobre el bien y el mal, como a veces pretende ser. Hay que olvidarse, en cierto modo, de las pretensiones no culminadas de la película y centrarse en la extraña sensación que invade al espectador, que durante días ha visto a la corrupción policial impregnarse en la realidad más cercana (y me refiero a Coslada), de que esas casi dos horas de ficción quizá alberguen algo de realidad.
Comparte con L.A. Confidential y La Dalia Negra el género y el autor de la novela en la que se basan, James Ellroy. Nada más. L.A. Confidential es una obra maestra, pero no por ello todas las películas que adapten a James Ellroy tienen que serlo, a pesar de que este autor sea considerado uno de los grandes de la novela policiaca norteamericana L.A Confidential destaca no sólo por su elegancia, cualidad que le es innegable, sino por la intricada caracterización de personajes, lo cual constituye la verdadera trama y se erige como su gran valor. Y Dueños de la calle no tiene nada que ver con eso.
(Respecto a La Dalia Negra, poco puedo hablar puesto que no la he visto -está en esa lista interminable de cosas pendientes- pero Brian de Palma da ciertas garantías.)
El cine negro ha vuelto a ponerse de moda, eso es indudable (desde aquí una servidora da gracias a la industria hollywoodiense). Aunque Dueños de la calle tiene más de cine policiaco que de cine noir en sentido estricto. La influencia de David Ayer se nota en la estética videoclipera (al estilo de sus películas previas: The fast and the furious, S.W.A.T, y Training Day, por ejemplo.) Keanu Reeves está correcto y no sé si su inexpresividad es una demanda bien cubierta del personaje, pero el resultado es más que aceptable. Forrest Whitaker convence también en su papel de jefe de policía de conductas controvertidas.
Por otra parte, la excelente calidad que rodea a la ficción televisiva en los últimos años empieza a hacer notar su influencia en el cine. Como sopresa tenemos a Hugh Laurie que, aunque está bien en este nuevo registro, no puede evitar algún deje de House que lastra su personaje y lo hace menos creíble. Amaury Nolasco (el que fuera Sucre en Prison Break) sigue demostrando que le falta consistencia a la hora de interpretar (aunque esperemos que pronto cambie de registro para dejar de ser, siempre, sólo "el latino").
Y, por último, la violencia. Es irremediable destacar que impregna cada escena. Sorprendentemente, la presencia de sexo (que suele ir de la mano en cualquier relato) es casi inexistente; sólo se desvela en los diálogos, excesivamente gremiales pero coherentes con la trama. La violencia, pese a que se presenta como un espectáculo, consigue transmitir la dialéctica entre el bien y el mal, entre la honestidad y la corrupción. El personaje de Keanu Reeves (Tom Ludlow) se decanta siempre por el uso de la violencia para contrarrestar a "los malos" y sólo muy avanzada la película se da cuenta (más o menos) de que ha sido sólo un peón más en un juego gigantesco donde lo menos importante es la protección "de los buenos".
No obstante, Dueños de la calle no es ningún ensayo sobre el bien y el mal, como a veces pretende ser. Hay que olvidarse, en cierto modo, de las pretensiones no culminadas de la película y centrarse en la extraña sensación que invade al espectador, que durante días ha visto a la corrupción policial impregnarse en la realidad más cercana (y me refiero a Coslada), de que esas casi dos horas de ficción quizá alberguen algo de realidad.
Vaya protección de datos
En la Biblioteca Municipal de Ciudad Real pusieron, hace ya tiempo, un sistema de autopréstamo (no se sabe si para agilizar los préstamos, para que los bibliotecarios no trabajen mucho o para ambas cosas). Para los vírgenes en la materia diré que es parecido a un cajero: hay que pasar por el láser tu tarjeta identificativa, luego colocar los libros de uno en uno en el desmagnetizador y, por último, imprimir un recibo donde figura nombre completo, libros prestados y fecha de devolución.
Una vez que el potencial lector tiene en su poder el recibo tiene dos opciones: tirarlo a la papelera o usarlo como marcapáginas (yo, hace mucho ya, coleccionaba marcapáginas y los tenía muy ordenaditos, ahora ya tengo todos ocupados en la multitud de libros que me estoy leyendo a la vez y, los que no cumplen esta función, simplemente han desaparecido; por ello me veo obligada a utilizar folletos de propaganda, que son más prácticos... bueno, me desvío del tema).
Hoy he devuelto un libro y, entre sus páginas, me he encontrado el recibo de otra persona, que hacía un par de meses se había llevado ese mismo ejemplar. Qué sorpresa al reconocer el nombre de un compañero de colegio (tiene un apellido tan rimbombante que no se puede olvidar, se sabía que iba a ser escritor).
Desde que terminamos el colegio sólo había vuelto a coincidir con él en dos ocasiones. La primera vez fue en una entrega de premios de literatura del instituto, donde compartimos el primer premio, yo con una especie de relato hipnótico-surrealista y él con una narración sobre el campo y la caza. La segunda vez que nos vimos fue cuando nos concedieron el Premio de Relato Corto de la Diputación (allá por principios de los dosmiles), yo como ganadora (con un relato sobre una chica que okupaba un piso por amor) y él como finalista (nunca llegué a leerlo). Hablamos algo en las cañas de rigor tras la entrega de premios y supe que seguía escribiendo y que le seguía gustando la caza.
No sé por qué yo siempre había pensado que se había mudado de ciudad, pero se ve que no ha sido así. Ni siquiera sé que estudia, pero gracias al recibo veo que ha sacado dos libros que yo también he leído. Debe estar haciendo un trabajo sobre violencia y televisión porque, de lo contrario, una persona normal no se lleva a casa tres libros sobre el mismo tema el mismo día.
A partir de esta escasa información yo, que soy muy dada a las fantasías, ya tendré un dibujo de su vida al completo hasta que vuelva a saber de él. No es que tenga especial interés, es que estas pequeñas casualidades de la vida darían, como él bien entendería, para escribir un gran libro. (Algún día lo haré... o lo hará)
Una vez que el potencial lector tiene en su poder el recibo tiene dos opciones: tirarlo a la papelera o usarlo como marcapáginas (yo, hace mucho ya, coleccionaba marcapáginas y los tenía muy ordenaditos, ahora ya tengo todos ocupados en la multitud de libros que me estoy leyendo a la vez y, los que no cumplen esta función, simplemente han desaparecido; por ello me veo obligada a utilizar folletos de propaganda, que son más prácticos... bueno, me desvío del tema).
Hoy he devuelto un libro y, entre sus páginas, me he encontrado el recibo de otra persona, que hacía un par de meses se había llevado ese mismo ejemplar. Qué sorpresa al reconocer el nombre de un compañero de colegio (tiene un apellido tan rimbombante que no se puede olvidar, se sabía que iba a ser escritor).
Desde que terminamos el colegio sólo había vuelto a coincidir con él en dos ocasiones. La primera vez fue en una entrega de premios de literatura del instituto, donde compartimos el primer premio, yo con una especie de relato hipnótico-surrealista y él con una narración sobre el campo y la caza. La segunda vez que nos vimos fue cuando nos concedieron el Premio de Relato Corto de la Diputación (allá por principios de los dosmiles), yo como ganadora (con un relato sobre una chica que okupaba un piso por amor) y él como finalista (nunca llegué a leerlo). Hablamos algo en las cañas de rigor tras la entrega de premios y supe que seguía escribiendo y que le seguía gustando la caza.
No sé por qué yo siempre había pensado que se había mudado de ciudad, pero se ve que no ha sido así. Ni siquiera sé que estudia, pero gracias al recibo veo que ha sacado dos libros que yo también he leído. Debe estar haciendo un trabajo sobre violencia y televisión porque, de lo contrario, una persona normal no se lleva a casa tres libros sobre el mismo tema el mismo día.
A partir de esta escasa información yo, que soy muy dada a las fantasías, ya tendré un dibujo de su vida al completo hasta que vuelva a saber de él. No es que tenga especial interés, es que estas pequeñas casualidades de la vida darían, como él bien entendería, para escribir un gran libro. (Algún día lo haré... o lo hará)
Cuatro historias
Casi todas las situaciones son susceptibles de análisis: cálculo de probabilidades, suposición de la posición del contrario, abstracción de la propia opinión... las relaciones sentimentales son todo un juego de estrategia. Habrá quien teorice sobre ello; yo me voy a limitar a exponer.
Situación A
Chica A comenzó a salir, sin muchas ganas, con un chico que andaba detrás de ella. Durante los tres años que duró la relación sus amigas creyeron que Chica A dejaría a Chico A de un momento a otro y con cualquier razón. Chico A la dejó de buenas a primeras sin demasiadas explicaciones. Chica A pasó un mes ahogando sus penas y después se recuperó con algún que otro altibajo. Ha tenido alguna que otra relación esporádica (leáse rollete) hasta que apareció Chico J. Un par de noches de discoteca, algún beso robado (y apasionado) y alguna que otra situación comprometida. Chico J quiere ir en serio. Ella niega que haya ninguna relación. Pero Chico J le gusta, seguramente más de lo que pueda reconocer. Y es que Chico J está cometiendo algunos errores imperdonables para Chica A: la llama por teléfono, intenta quedar a solas con ella, le dice que es preciosa... Chica A tiene miedo: no quiere comprometerse. Chica A está a la defensiva: "a ver si este chico no va a ser lo que parece". Chica A finge desinterés: no es ella quien ha tomado la iniciativa. El entorno de Chica A apoya la relación, por eso Chica A lo rechaza. A Chica A no le gustan las cosas fáciles.
Situación B
Hace seis meses Chico B, amigo de Chica B desde hace mucho tiempo, le declaró su amor incondicional cuando ella no se lo esperaba. Le pidió una oportunidad, dijo que iría por ella al fin del mundo, aseguró que no le importaba esperar el tiempo que fuera necesario ya que Chica B acaba de salir de una larga relación (a distancia). Chica B lo rechazó porque le pareció "demasiado débil". Dejaron de hablar durante unos meses, tras los cuales retomaron su relación de amistad. Chico B tenía un ligue, nada serio, y colgaba sus fotos en internet. Chica B se puso celosa. Al principio no lo quería reconocer, pero Chico B comenzó a gustarle. De un día para otro empezó a tener dificultades para dormir y a pensar en él durante todas las horas del día. Ella se deshizo en lamentos, creyendo que había perdido su oportunidad. Hace unos días Chico B le dijo a Chica B que seguía sintiendo lo mismo y preguntó si lo quería: "un poco", respondió Chica B después de haber pasado semanas asegurando que lo amaba. ¿No lo ama de verdad y es sólo un capricho? ¿Chica B tiene miedo de iniciar una nueva relación (de nuevo a distancia)? ¿Chica B debe superar sus miedos y decidir de una vez por todas qué le importa, y qué no, en la vida?
Situación C
Chica C es amiga de Chico C desde hace algún tiempo. Intercambian libros, películas y mails durante los viajes. Se llaman de vez en cuando. Para Chico C, ella siempre ha sido como su hermana pequeña. La ha protegido de todo mal, ha buscado trabajo para ella y la ha apoyado cada vez que se encontraba en dificultades. Desde hace unas semanas, Chica C siente algo distinto por Chico C. Quedaron a cenar después de mucho tiempo sin verse. Chico C acababa de dejar a su novia, con la que salía desde hacía ocho años. Su sueño es amar a una mujer, casarse y formar una gran familia. Justo lo que quiere Chica C que, además, es tímida por naturaleza. Han salido juntos algunas veces, han intercambiado miradas y alguna que otra indirecta, nunca demasiado comprometida. Chica C no sabe qué significan esas miradas: ¿Chico C sólo siente cariño por ella? ¿Chico C se ha dado cuenta de que ella le tira los tejos y le sigue el juego? ¿Chico C quiere iniciar una relación y no se atreve a dar el primer paso? Decisión: seguir quedando, insistir cada vez un poco más... hasta que él deje ver si está interesado.
Situación D
Entre Chica D y Chico D siempre ha habido lo que, en términos de guión, se llama "tensión sexual no resuelta". Tanto uno como otro tienen pareja estable y reconocida. Han salido juntos alguna vez, se han tomado una copa de más, han tenido conversaciones serias y conversaciones absurdas... y se lo han pasado muy bien juntos. Chica D sólo quería sexo pero desde hace un tiempo su deseo se ha transformado en algo más. Chica D nunca ha ocultado, ante él, su atracción. Él ha hecho como que no se enteraba del tema, pero ante "un punto de giro" siempre ha reaccionado brusca e inexplicablemente. Ante insinuaciones abiertas, él no ha dicho ni sí ni no. ¿A Chico D le gusta jugar? ¿A Chico D le gusta Chica D pero no quiere poner en peligro su relación? ¿Chico D, simplemente, no sabe lo que quiere? ¿Chica D tiene que olvidarse de él y centrarse en su relación? ¿La paciencia de Chica D es infinita?
Hasta aquí la exposición. Ahora os toca a vosotros interpretar. Yo he analizado cada caso al milímetro en la última semana. Y no tienen fácil solución...
Situación A
Chica A comenzó a salir, sin muchas ganas, con un chico que andaba detrás de ella. Durante los tres años que duró la relación sus amigas creyeron que Chica A dejaría a Chico A de un momento a otro y con cualquier razón. Chico A la dejó de buenas a primeras sin demasiadas explicaciones. Chica A pasó un mes ahogando sus penas y después se recuperó con algún que otro altibajo. Ha tenido alguna que otra relación esporádica (leáse rollete) hasta que apareció Chico J. Un par de noches de discoteca, algún beso robado (y apasionado) y alguna que otra situación comprometida. Chico J quiere ir en serio. Ella niega que haya ninguna relación. Pero Chico J le gusta, seguramente más de lo que pueda reconocer. Y es que Chico J está cometiendo algunos errores imperdonables para Chica A: la llama por teléfono, intenta quedar a solas con ella, le dice que es preciosa... Chica A tiene miedo: no quiere comprometerse. Chica A está a la defensiva: "a ver si este chico no va a ser lo que parece". Chica A finge desinterés: no es ella quien ha tomado la iniciativa. El entorno de Chica A apoya la relación, por eso Chica A lo rechaza. A Chica A no le gustan las cosas fáciles.
Situación B
Hace seis meses Chico B, amigo de Chica B desde hace mucho tiempo, le declaró su amor incondicional cuando ella no se lo esperaba. Le pidió una oportunidad, dijo que iría por ella al fin del mundo, aseguró que no le importaba esperar el tiempo que fuera necesario ya que Chica B acaba de salir de una larga relación (a distancia). Chica B lo rechazó porque le pareció "demasiado débil". Dejaron de hablar durante unos meses, tras los cuales retomaron su relación de amistad. Chico B tenía un ligue, nada serio, y colgaba sus fotos en internet. Chica B se puso celosa. Al principio no lo quería reconocer, pero Chico B comenzó a gustarle. De un día para otro empezó a tener dificultades para dormir y a pensar en él durante todas las horas del día. Ella se deshizo en lamentos, creyendo que había perdido su oportunidad. Hace unos días Chico B le dijo a Chica B que seguía sintiendo lo mismo y preguntó si lo quería: "un poco", respondió Chica B después de haber pasado semanas asegurando que lo amaba. ¿No lo ama de verdad y es sólo un capricho? ¿Chica B tiene miedo de iniciar una nueva relación (de nuevo a distancia)? ¿Chica B debe superar sus miedos y decidir de una vez por todas qué le importa, y qué no, en la vida?
Situación C
Chica C es amiga de Chico C desde hace algún tiempo. Intercambian libros, películas y mails durante los viajes. Se llaman de vez en cuando. Para Chico C, ella siempre ha sido como su hermana pequeña. La ha protegido de todo mal, ha buscado trabajo para ella y la ha apoyado cada vez que se encontraba en dificultades. Desde hace unas semanas, Chica C siente algo distinto por Chico C. Quedaron a cenar después de mucho tiempo sin verse. Chico C acababa de dejar a su novia, con la que salía desde hacía ocho años. Su sueño es amar a una mujer, casarse y formar una gran familia. Justo lo que quiere Chica C que, además, es tímida por naturaleza. Han salido juntos algunas veces, han intercambiado miradas y alguna que otra indirecta, nunca demasiado comprometida. Chica C no sabe qué significan esas miradas: ¿Chico C sólo siente cariño por ella? ¿Chico C se ha dado cuenta de que ella le tira los tejos y le sigue el juego? ¿Chico C quiere iniciar una relación y no se atreve a dar el primer paso? Decisión: seguir quedando, insistir cada vez un poco más... hasta que él deje ver si está interesado.
Situación D
Entre Chica D y Chico D siempre ha habido lo que, en términos de guión, se llama "tensión sexual no resuelta". Tanto uno como otro tienen pareja estable y reconocida. Han salido juntos alguna vez, se han tomado una copa de más, han tenido conversaciones serias y conversaciones absurdas... y se lo han pasado muy bien juntos. Chica D sólo quería sexo pero desde hace un tiempo su deseo se ha transformado en algo más. Chica D nunca ha ocultado, ante él, su atracción. Él ha hecho como que no se enteraba del tema, pero ante "un punto de giro" siempre ha reaccionado brusca e inexplicablemente. Ante insinuaciones abiertas, él no ha dicho ni sí ni no. ¿A Chico D le gusta jugar? ¿A Chico D le gusta Chica D pero no quiere poner en peligro su relación? ¿Chico D, simplemente, no sabe lo que quiere? ¿Chica D tiene que olvidarse de él y centrarse en su relación? ¿La paciencia de Chica D es infinita?
Hasta aquí la exposición. Ahora os toca a vosotros interpretar. Yo he analizado cada caso al milímetro en la última semana. Y no tienen fácil solución...
El patrimonio desconocido (II)
Siguiendo con las excursiones campestres, el jueves 1 de mayo aproveché para viajar con mi familia por La Mancha. En los últimos tiempos, el término "La Mancha" es lo único que sirve por estas tierras para explotar nuestro escaso filón turístico. Y digo escaso no porque en sí lo sea, sino porque nosotros, los mismísimos manchegos, somos los que solemos echar por tierra lo que tenemos y apreciar más lo del vecino que lo que nos rodea.
¿Qué es La Mancha? Llanuras inmensas, parcheadas de múltiples colores: verde oliva, verde uva, amarillo mostaza, marrón tostado, rojo azafrán... como un gigantesco traje de payaso tendido a secar. Molinos vigilantes de maquinaria muerta, a la espera de un tiempo que pasa y pasa. Castillos memorables de murallas derruidas, vestigios de un tiempo pasado, imponentes sobre menguados cerros, expectantes de su propio paisaje. Casas blancas y azuladas, sembradas aquí y allá en calles estrechas, embarradas y empedradas.
Mi excursión comenzó por Puerto Lápice, cuya plaza parece destinada a un reportaje fotográfico. De planta rectangular, destaca por sus balcones rojos sobre blanco. La Virgen del Buen Consejo tiene su sencilla iglesia, con preciosas vidrieras, sólo unos metros más allá. Y, justo al lado, una venta cervantina con todos los aperos dispuestos para hacer las delicias del turista.
Seguimos el viaje hacia Villacañas, que celebraba el día grande de sus fiestas en honor al Cristo de la Viga. Sus danzantes, ataviados con un tan atractivo como gracioso traje rojo, blanco y dorado, están reconocidos como "de interés turístico regional". Cada año subastan la posibilidad de ser danzante, puja que este año alcanzó los 4500 euros. Sobre un escenario recitan dichos, típicos y actuales, y ejecutan su peculiar danza.
De Villacañas sale un alto porcentaje de la producción española de puertas de madera. Una gigantesca fábrica tras otra aparecen alineadas a la entrada del pueblo. En los últimos tiempos viven una de las crisis más graves de su historia, que está dejando a muchos obreros en el paro y que ha llevado a echar el cierre a muchas fábricas. Tuvimos la posibilidad de visitar Sanrafael y, pese a ser una de las más pequeñas, nos impresionaron sus amplias instalaciones y su gran cantidad de maquinaria. Los maderos se apilaban en torres, ordenados como soldados en formación, y pueden verse las puertas en todas sus fases de elaboración.
Visitamos también Tembleque, un pueblo a pocos kilómetros de Villacañas, desierto pero con una plaza tan bonita como mal conservada.
La última parada antes de volver a casa fue Consuegra. En la cima del monte desde el que se divisa la amplitud de la llanura manchega se elevan un castillo y varios molinos, uno de los cuales se puede visitar, aunque no tiene la maquinaria entera. Para llegar allí hay una carretera estrecha, así que se puede llegar cómodamente en coche.
La Mancha es pasado y es presente, aunque no en todos los casos hemos sabido integrar bien los tiempos. Más bien hemos idolatrado, y a la vez temido, el progreso y hemos tomado lo malo más veces que lo bueno. Mientras que en otras tierras cuidan su patrimonio y lo explotan turísticamente hasta que no da más de sí, los manchegos sólo sabemos destacar El Quijote y la gastronomía y olvidamos todo lo demás: los siglos de historia, los ilustres personajes que nacieron o pasaron por nuestras tierras... tampoco hemos sabido aprovechar nuestro potencial como eterna tierra de paso.
Así que merece la pena acercarse a estos pueblos y conocer un poco la verdadera Mancha, aquella que se aleja del Festival del Teatro de Almagro, las infinitas representaciones del Quijote y del "mucho pan, mucho aceite y mucho tocino".
¿Qué es La Mancha? Llanuras inmensas, parcheadas de múltiples colores: verde oliva, verde uva, amarillo mostaza, marrón tostado, rojo azafrán... como un gigantesco traje de payaso tendido a secar. Molinos vigilantes de maquinaria muerta, a la espera de un tiempo que pasa y pasa. Castillos memorables de murallas derruidas, vestigios de un tiempo pasado, imponentes sobre menguados cerros, expectantes de su propio paisaje. Casas blancas y azuladas, sembradas aquí y allá en calles estrechas, embarradas y empedradas.
Mi excursión comenzó por Puerto Lápice, cuya plaza parece destinada a un reportaje fotográfico. De planta rectangular, destaca por sus balcones rojos sobre blanco. La Virgen del Buen Consejo tiene su sencilla iglesia, con preciosas vidrieras, sólo unos metros más allá. Y, justo al lado, una venta cervantina con todos los aperos dispuestos para hacer las delicias del turista.
Seguimos el viaje hacia Villacañas, que celebraba el día grande de sus fiestas en honor al Cristo de la Viga. Sus danzantes, ataviados con un tan atractivo como gracioso traje rojo, blanco y dorado, están reconocidos como "de interés turístico regional". Cada año subastan la posibilidad de ser danzante, puja que este año alcanzó los 4500 euros. Sobre un escenario recitan dichos, típicos y actuales, y ejecutan su peculiar danza.
De Villacañas sale un alto porcentaje de la producción española de puertas de madera. Una gigantesca fábrica tras otra aparecen alineadas a la entrada del pueblo. En los últimos tiempos viven una de las crisis más graves de su historia, que está dejando a muchos obreros en el paro y que ha llevado a echar el cierre a muchas fábricas. Tuvimos la posibilidad de visitar Sanrafael y, pese a ser una de las más pequeñas, nos impresionaron sus amplias instalaciones y su gran cantidad de maquinaria. Los maderos se apilaban en torres, ordenados como soldados en formación, y pueden verse las puertas en todas sus fases de elaboración.
Visitamos también Tembleque, un pueblo a pocos kilómetros de Villacañas, desierto pero con una plaza tan bonita como mal conservada.
La última parada antes de volver a casa fue Consuegra. En la cima del monte desde el que se divisa la amplitud de la llanura manchega se elevan un castillo y varios molinos, uno de los cuales se puede visitar, aunque no tiene la maquinaria entera. Para llegar allí hay una carretera estrecha, así que se puede llegar cómodamente en coche.
La Mancha es pasado y es presente, aunque no en todos los casos hemos sabido integrar bien los tiempos. Más bien hemos idolatrado, y a la vez temido, el progreso y hemos tomado lo malo más veces que lo bueno. Mientras que en otras tierras cuidan su patrimonio y lo explotan turísticamente hasta que no da más de sí, los manchegos sólo sabemos destacar El Quijote y la gastronomía y olvidamos todo lo demás: los siglos de historia, los ilustres personajes que nacieron o pasaron por nuestras tierras... tampoco hemos sabido aprovechar nuestro potencial como eterna tierra de paso.
Así que merece la pena acercarse a estos pueblos y conocer un poco la verdadera Mancha, aquella que se aleja del Festival del Teatro de Almagro, las infinitas representaciones del Quijote y del "mucho pan, mucho aceite y mucho tocino".





