Volvamos al cole
Yo sólo os lo aviso: en septiembre, todos volvemos al cole, aunque no nos incumba.
En unos días, todo se relacionará con la vuelta al cole, una expresión que, en mis tiempos (no tan lejanos) no se utilizaba como tal. Debió venir en el saco de la Logse. Los telediarios, a falta de mejores noticias, nos calcularán promenorizadamente los gastos que conlleva.
Los últimos veranos los he pasado trabajando en una mercería y, a la vuelta de las vacaciones, sólo se vende medio metro de velcro blanco adhesivo por alumno, letras adhesivas orladas con un osito o un elefantito estudioso y cinta blanca de algodón para colgar el baberito y la toallita en la percha. El resto de cosas permanecen cubiertas de polvo en las estanterías porque son las librerías las que hacen el agosto.
Desde que se generalizaron los vales para el material de estudio, que ya es gratuito en toda la educación primaria y parte de la secundaria, han proliferado las mochilas de las Bratz y de las Tortugas Ninja con brillos fluorescentes, los estuches de dos pisos con sensores luminosos y los sacapuntas pegados a osos horribles. Una librera me comentó que, desde que el material es gratuito, las librerías ganan más dinero porque los padres se lo gastan en "los complementos". Dado que los libros se pueden aprovechar y no valen para nada... ¿por qué no deleitar a mi hijo con el estuche brillante de Jordi Labanda en la versión infantil?
Mi hermano y yo nos llevamos cuatro años e íbamos al mismo colegio: los libros no eran gratuitos y nunca nos sirvieron los mismos porque los cambiaban continuamente. Con algo de suerte, pude aprovechar los de lengua cuando hice el bachillerato porque, para colmo, cursé el de letras, así que todos los de química y física fueron relegados a una caja de cartón. En mi casa jamás se habló de qué cara era la vuelta al cole porque mi madre nos confeccionaba los estuches con los restos de pantalones vaqueros, y con ellos íbamos tan felices. Aún llevo orgullosa a la Universidad el que me cosió en tercero de la ESO.
Lo que más recuerdo es la ceremonia de forrar los libros. Comprar el tubo rígido de celofán transparente e ir forrando uno a uno cada uno de ellos, tan nuevos, con ese olor tan especial, lavándose las manos antes de comenzar para no profanar aquella materia divina. Los libros eran una caja de sorpresas que en diciembre ya odiábamos pero, el primer día, la mochila pesadísima que nos provocaba escoliosis viajaba repleta de libros nuevos y perfectos.
¡Y qué me decís de los cuadernos! Creo que el amor por la primera hoja de una libreta de rayitas es común a todas las generaciones. Qué pulcramente escribíamos en la primera hoja, tan fuerte que se marcaba en las diez siguientes, con una letra redonda, de cuaderno Rubio. Según pasabas las hojas, los trazos se iban emborronando. ¡Y la caja de 12 lápices Alpino, afilados, ordenados perfectamente! El primer trazo, siempre tan definido, y el color blanco que siempre se quedaba sin achicar, porque ¿dónde demonios se escribía con un lápiz blanco? El azul y el verde eran los primeros que se gastaban, y poco a poco se astillaba la madera, y la caja ya no era la misma, y volvíamos a suspirar por la de 24 colores.
Así es la vida. Sólo durante los primeros días, vuelvo al cole. El 2 de septiembre ya se habrá vuelo insoportable. Y el 2 de octubre por la noche me acordaré de que voy a la Universidad, y llevaré siete folios doblados por la mitad, metidos en el bolso, y un bolígrafo bic. Y escribiré entusiasmada, y nos tomaremos un café a la salida de clase, y esa tarde no habrá nada que hacer porque no tendremos deberes. Nos habremos encontrado con los compis, que habrán cambiado y se habrán cortado el pelo, y vendrán morenos de sus vacaciones. Y eso no cambia nunca, nunca, en el cole, en el instituto o en la Universidad: siempre esperamos ver las caras conocidas.
En unos días, todo se relacionará con la vuelta al cole, una expresión que, en mis tiempos (no tan lejanos) no se utilizaba como tal. Debió venir en el saco de la Logse. Los telediarios, a falta de mejores noticias, nos calcularán promenorizadamente los gastos que conlleva.
Los últimos veranos los he pasado trabajando en una mercería y, a la vuelta de las vacaciones, sólo se vende medio metro de velcro blanco adhesivo por alumno, letras adhesivas orladas con un osito o un elefantito estudioso y cinta blanca de algodón para colgar el baberito y la toallita en la percha. El resto de cosas permanecen cubiertas de polvo en las estanterías porque son las librerías las que hacen el agosto.
Desde que se generalizaron los vales para el material de estudio, que ya es gratuito en toda la educación primaria y parte de la secundaria, han proliferado las mochilas de las Bratz y de las Tortugas Ninja con brillos fluorescentes, los estuches de dos pisos con sensores luminosos y los sacapuntas pegados a osos horribles. Una librera me comentó que, desde que el material es gratuito, las librerías ganan más dinero porque los padres se lo gastan en "los complementos". Dado que los libros se pueden aprovechar y no valen para nada... ¿por qué no deleitar a mi hijo con el estuche brillante de Jordi Labanda en la versión infantil?
Mi hermano y yo nos llevamos cuatro años e íbamos al mismo colegio: los libros no eran gratuitos y nunca nos sirvieron los mismos porque los cambiaban continuamente. Con algo de suerte, pude aprovechar los de lengua cuando hice el bachillerato porque, para colmo, cursé el de letras, así que todos los de química y física fueron relegados a una caja de cartón. En mi casa jamás se habló de qué cara era la vuelta al cole porque mi madre nos confeccionaba los estuches con los restos de pantalones vaqueros, y con ellos íbamos tan felices. Aún llevo orgullosa a la Universidad el que me cosió en tercero de la ESO.
Lo que más recuerdo es la ceremonia de forrar los libros. Comprar el tubo rígido de celofán transparente e ir forrando uno a uno cada uno de ellos, tan nuevos, con ese olor tan especial, lavándose las manos antes de comenzar para no profanar aquella materia divina. Los libros eran una caja de sorpresas que en diciembre ya odiábamos pero, el primer día, la mochila pesadísima que nos provocaba escoliosis viajaba repleta de libros nuevos y perfectos.
¡Y qué me decís de los cuadernos! Creo que el amor por la primera hoja de una libreta de rayitas es común a todas las generaciones. Qué pulcramente escribíamos en la primera hoja, tan fuerte que se marcaba en las diez siguientes, con una letra redonda, de cuaderno Rubio. Según pasabas las hojas, los trazos se iban emborronando. ¡Y la caja de 12 lápices Alpino, afilados, ordenados perfectamente! El primer trazo, siempre tan definido, y el color blanco que siempre se quedaba sin achicar, porque ¿dónde demonios se escribía con un lápiz blanco? El azul y el verde eran los primeros que se gastaban, y poco a poco se astillaba la madera, y la caja ya no era la misma, y volvíamos a suspirar por la de 24 colores.
Así es la vida. Sólo durante los primeros días, vuelvo al cole. El 2 de septiembre ya se habrá vuelo insoportable. Y el 2 de octubre por la noche me acordaré de que voy a la Universidad, y llevaré siete folios doblados por la mitad, metidos en el bolso, y un bolígrafo bic. Y escribiré entusiasmada, y nos tomaremos un café a la salida de clase, y esa tarde no habrá nada que hacer porque no tendremos deberes. Nos habremos encontrado con los compis, que habrán cambiado y se habrán cortado el pelo, y vendrán morenos de sus vacaciones. Y eso no cambia nunca, nunca, en el cole, en el instituto o en la Universidad: siempre esperamos ver las caras conocidas.
¿Copiar es ser original?
La cultura audiovisual actual se caracteriza, entre otras cosas, porque las imágenes se alimentan de otras imágenes. Esta retroalimentación parece un tema baldío, pero múltiples autores (citemos a Baudrillard como máximo exponente) han dedicado su obra a plantear disquisiciones sobre algo que nos parece tan obvio e, incluso, nos divierte.
Hoy por hoy, todo nos remite a algo. Ya antes de Scary Movie, pasando por Shrek y Esta no es otra estúpida película americana se habían producido películas a base de fragmentos de otras, pasados por la Turmix y, algunas, con un resultado espectacular.
Debo haber educado mi vista en los últimos tiempos (al final la carrera va a servir para algo) y ayer me saltó a la vista uno de los ejemplos más claros que he visto en mi vida: el nuevo anuncio de Tulipán Negro.
A propósito (en publicidad nada es casual), dicho anuncio es una réplica casi exacta de la popular serie Sexo en Nueva York. Las actrices son prácticamente idénticas, las posturas, los gestos... Sin exagerar, la letra utilizada es la misma que la que podemos ver en los títulos de los capítulos. ¡Hasta el mac portátil de Carrie es igual!
¿Copiar sigue significando ser original? ¿Por qué nosotros, espectadores, damos palmadas de alegría cada vez que establecemos referencia entre una imagen y otra? ¿Que una serie como Sexo en Nueva York haya tenido un gran éxito significa que por ello compraremos más desodorante Tulipán Negro?
De momento, algo han conseguido: que yo hable de ello. Y, como yo, a otros también le ha llamado la atención. Pinchad aquí y veréis que marbelous (hacia el final de los comentarios de la página) también lo hace. Lamento no haber encontrado el anuncio y no haber podido colgároslo aquí, pero podeís verlo actualmente en cualquier cadena de televisión.
Hoy por hoy, todo nos remite a algo. Ya antes de Scary Movie, pasando por Shrek y Esta no es otra estúpida película americana se habían producido películas a base de fragmentos de otras, pasados por la Turmix y, algunas, con un resultado espectacular.
Debo haber educado mi vista en los últimos tiempos (al final la carrera va a servir para algo) y ayer me saltó a la vista uno de los ejemplos más claros que he visto en mi vida: el nuevo anuncio de Tulipán Negro.
A propósito (en publicidad nada es casual), dicho anuncio es una réplica casi exacta de la popular serie Sexo en Nueva York. Las actrices son prácticamente idénticas, las posturas, los gestos... Sin exagerar, la letra utilizada es la misma que la que podemos ver en los títulos de los capítulos. ¡Hasta el mac portátil de Carrie es igual!
¿Copiar sigue significando ser original? ¿Por qué nosotros, espectadores, damos palmadas de alegría cada vez que establecemos referencia entre una imagen y otra? ¿Que una serie como Sexo en Nueva York haya tenido un gran éxito significa que por ello compraremos más desodorante Tulipán Negro?
De momento, algo han conseguido: que yo hable de ello. Y, como yo, a otros también le ha llamado la atención. Pinchad aquí y veréis que marbelous (hacia el final de los comentarios de la página) también lo hace. Lamento no haber encontrado el anuncio y no haber podido colgároslo aquí, pero podeís verlo actualmente en cualquier cadena de televisión.
Esos extraños especímenes: los informáticos
¿En qué momento de la Nueva Era Internauta han aparecido estas criaturas? ¿Qué tienen en común? Desarrollando un poco los sentidos, reconocerás a un informático a distancia.
Según mi profesor de postproducción, un programador es una persona sin vida social, al que le pasan las pizzas por debajo de la puerta y que sólo ha tenido una novia en su vida. Los programadores suelen ser desastrados y despistados... mi pregunta es ¿piden esos requisitos para entrar en la carrera?
Algo en lo que me he fijado también es que ningún informático ha terminado la carrera, pero sabe más que cualquier ingeniero aeronáutico que se precie. Estudias LADE y no ves un libro de contabilidad en tu vida, pero en el primer año de informática ya sabes programar sobre Linux, diseñar páginas web, montar redes... en un día es capaz de aprenderse las diferencias entre todos los procesadores del mercado y conoces de qué tarjeta gráfica se sirve cada programa de diseño... Y, según me han dicho, hasta tercero no coges un destornillador y desmontas un trasto.
Escribo este post hoy porque una amiga me ha enseñado una foto de su novio para preguntarme qué me parece.
- ¿No estudiará informática?
- Pues sí, ¿por qué?
¿Estar rodeada de informáticos me hace distinguirlos a simple vista? Entonces, si tengo ese sexto sentido... ¿por qué sigo cargándome el ordenador día tras día?
Para Eva, por la conversación.
Según mi profesor de postproducción, un programador es una persona sin vida social, al que le pasan las pizzas por debajo de la puerta y que sólo ha tenido una novia en su vida. Los programadores suelen ser desastrados y despistados... mi pregunta es ¿piden esos requisitos para entrar en la carrera?
Algo en lo que me he fijado también es que ningún informático ha terminado la carrera, pero sabe más que cualquier ingeniero aeronáutico que se precie. Estudias LADE y no ves un libro de contabilidad en tu vida, pero en el primer año de informática ya sabes programar sobre Linux, diseñar páginas web, montar redes... en un día es capaz de aprenderse las diferencias entre todos los procesadores del mercado y conoces de qué tarjeta gráfica se sirve cada programa de diseño... Y, según me han dicho, hasta tercero no coges un destornillador y desmontas un trasto.
Escribo este post hoy porque una amiga me ha enseñado una foto de su novio para preguntarme qué me parece.
- ¿No estudiará informática?
- Pues sí, ¿por qué?
¿Estar rodeada de informáticos me hace distinguirlos a simple vista? Entonces, si tengo ese sexto sentido... ¿por qué sigo cargándome el ordenador día tras día?
Para Eva, por la conversación.
Saw
A veces ocurre: anoche volví a recuperar mi confianza en el género del terror. Dejé de ver estas películas porque, después de haber leído todo lo legible desde la más tierna infancia, una termina adivinando a los asesinos. Aún estoy boquiabierta y la culpa la tiene Saw.
Saw es terror psicológico para personas inteligentes, olvídemonos de los manoseados trucos de El Sexto Sentido y de Los Otros. Con algunas escenas sangrientas, las justas, sugiere siempre más de lo que vemos. Esta película pone prueba al espectador: cuando éste ya ha satisfecho su ego dando por sentado que su asesino es el asesino, Saw te pone la piel de gallina. Sólo digo una cosa más: la mejor forma de esconder un fajo de billetes es dejarlo, entre otros papeles, sobre una mesa.
Los casi desconocidos James Wan (director) y Leigh Whannell (guión e interpretación) nos sosprender con este thriller donde lo más caro fue el sueldo de Danny Glover. La interpretación deja mucho que desear, pero un buen montaje y, sobre todo, un guión perfecto hacen que olvidemos ese pequeño detalle.
Apaguen la luz... ya me contarán.
Saw es terror psicológico para personas inteligentes, olvídemonos de los manoseados trucos de El Sexto Sentido y de Los Otros. Con algunas escenas sangrientas, las justas, sugiere siempre más de lo que vemos. Esta película pone prueba al espectador: cuando éste ya ha satisfecho su ego dando por sentado que su asesino es el asesino, Saw te pone la piel de gallina. Sólo digo una cosa más: la mejor forma de esconder un fajo de billetes es dejarlo, entre otros papeles, sobre una mesa.
Los casi desconocidos James Wan (director) y Leigh Whannell (guión e interpretación) nos sosprender con este thriller donde lo más caro fue el sueldo de Danny Glover. La interpretación deja mucho que desear, pero un buen montaje y, sobre todo, un guión perfecto hacen que olvidemos ese pequeño detalle.
Apaguen la luz... ya me contarán.
Todas las Ferias sois iguales
Si hay algo que une a los humanos es, sin duda, la Feria. Vaya donde vaya uno, siempre las reconocerá. Son especímenes de diversa extensión pero con características comunes.
Las ferias huelen: poseen ese olor característico, mezcla de pollo frito, sardinas, patatas asadas y berenjenas. Las Ferias también suenan: la tómbola, el choque de la paleta contra el metal de las garrapiñadas, el ninonino. Mención aparte se merece el hecho de que las Ferias consigan superar la canción del verano: mucha Shakira y mucha camisa negra, pero en una feria siempre habrá un líder indiscutible: Camela.
Las ferias también se tocan. Se tocan los cedés piratas, se tocan las faldas de moda, se tocan los bolsos y se tocan los pendientes, las pulseras, los monederos... hasta las carcasas de los móviles. Nos aferramos, también, a los barrotes de las atracciones de cuya seguridad dudamos. Nos aferramos a nuestra pareja, para no perdernos entre el gentío. Nos abrazamos con gente que reencontramos, en plan "¿Qué, vas a la Feria?" "Aquí dando una vueltecilla". Los niños nos enganchan para tirarnos hacia los puestecitos de juguetes de plástico, siempre eternos (aquí no valen modas: hasta el niño más acostumbrado a la Play pedirá un tambor de plástico o una pistola de dardos.)
Cómo no, las ferias se ven. ¿Quién diseña cada año las horribles bombillitas de colores que ves hasta cuando cierras los ojos? Me cuesta creer que haya alguien que se dedique a esto. Sin olvidar los fuegos artificiales. Si bien la evolución de éstos es lenta, en los últimos años hay más variedad de estrellitas y florecitas que creemos ver cuando se nos cae la baba mirando hacia arriba.
Por último, la Feria tiene sabor. Sabe a churros grasientos, a cañas calientes,a jamón untado de aceite, a patata con guarnición de todo menos de patata y a la pastilla para el ardor de estómago.
Media España está en Ferias mientras la otra media se recupera. Para todos aquellos que aún las disfruten: FELICES FIESTAS.
Las ferias huelen: poseen ese olor característico, mezcla de pollo frito, sardinas, patatas asadas y berenjenas. Las Ferias también suenan: la tómbola, el choque de la paleta contra el metal de las garrapiñadas, el ninonino. Mención aparte se merece el hecho de que las Ferias consigan superar la canción del verano: mucha Shakira y mucha camisa negra, pero en una feria siempre habrá un líder indiscutible: Camela.
Las ferias también se tocan. Se tocan los cedés piratas, se tocan las faldas de moda, se tocan los bolsos y se tocan los pendientes, las pulseras, los monederos... hasta las carcasas de los móviles. Nos aferramos, también, a los barrotes de las atracciones de cuya seguridad dudamos. Nos aferramos a nuestra pareja, para no perdernos entre el gentío. Nos abrazamos con gente que reencontramos, en plan "¿Qué, vas a la Feria?" "Aquí dando una vueltecilla". Los niños nos enganchan para tirarnos hacia los puestecitos de juguetes de plástico, siempre eternos (aquí no valen modas: hasta el niño más acostumbrado a la Play pedirá un tambor de plástico o una pistola de dardos.)
Cómo no, las ferias se ven. ¿Quién diseña cada año las horribles bombillitas de colores que ves hasta cuando cierras los ojos? Me cuesta creer que haya alguien que se dedique a esto. Sin olvidar los fuegos artificiales. Si bien la evolución de éstos es lenta, en los últimos años hay más variedad de estrellitas y florecitas que creemos ver cuando se nos cae la baba mirando hacia arriba.
Por último, la Feria tiene sabor. Sabe a churros grasientos, a cañas calientes,a jamón untado de aceite, a patata con guarnición de todo menos de patata y a la pastilla para el ardor de estómago.
Media España está en Ferias mientras la otra media se recupera. Para todos aquellos que aún las disfruten: FELICES FIESTAS.
Diversiones para la hora de la siesta
Seamos realistas: a la hora de la siesta hace calor. No podemos salir a tomarnos una cañita, no hemos podido ir a la piscina (o a la playa), no ponen nada en la televisión y ¡oh, sorpresa!, los peques de la casa se han callado y dormitan felizmente en su cuarto.
Nos sentamos agotad@s en un sillón sin, ni siquiera, ganas de dormir. Y entonces ¡horror! ¿qué hacemos? De repente, alejados del mundanal ruido... ¡nos aburrimos!
Tengo dos soluciones: punto de cruz y puzzles.
Punto de cruz
En contra de lo que pueda parecer a primera vista, el punto de cruz no es para marujas, no es inútil y no es difícil. Con un poquito de esfuerzo conseguiremos realizar una labor aceptable que podremos colgar en la pared, regalar a l@s amig@s, utilizar para decorar la casa, etc. Si tenemos una mentalidad abierta para todo, tengámoslo también para ver más allá del marujeo del punto de cruz.
Los especialistas dicen que las labores aumentan la capacidad de memoria a corto plazo, previene la artrosis y otras enfermedades y desarrolla los reflejos. Tengan cuidado, porque esto pica como las pipas: cuando le coges el truco, ya no podrás parar.
Lo mejor es que os acerquéis a vuestra mercería más cercana a comprar hilos, tela, aguja sin punta y una revista donde se explique la puntada básica y que tenga varios gráficos sencillos. Si es una de estas pequeñas tiendas de las que ya casi no van quedando, quizá os puedan enseñar sobre la marcha.
Una vez metidos en el amplísimo mundo del punto de cruz, podéis profundizar todo lo que queráis. Desde una sencilla cenefa para una toalla a "la última cena" de Leonardo. Ya me contaréis, ya.
Para que veáis que no os miento, podéis comprobar que el punto de cruz ha llegado también a la Red. Mirad:
- Siresilme-
- Gráficos personalizados
- Esquemas gratis
Puzzles
Su ventaja es que cunde más que el punto de cruz, es decir, nos permite calmar antes el ansia de ver cómo nuestra labor va tomando forma. Su desventaja es que tenemos que disponer de un espacio más o menos despejado, pues no lo podremos recoger tan fácilmente como la labor de punto de cruz.
Mi recomendación es que, cuando nos vayamos a poner manos a la obra, hayamos comprado un tablero de contrachapado (de venta en cualquier carpintería e increíblemente barato) de las medidas exactas del puzzle: esto nos permitirá hacernos a la idea del trabajo que nos queda por delante (no os agobiéis, por favor) y hará más fácil que lo transportemos de un lado a otro.
No todos los puzzles son ñoños, de paisajes o mascotas. Con el auge de este entretenimiento, hay puzzles cada vez más logrados de hasta 18000 piezas, de diversas medidas y diversas calidades. Algunas marcas han logrado evitar los reflejos de la luz sobre las piezas del puzzle: quizá el resultado quede menos brillante, pero facilitan el trabajo increíblemente.
Podéis comprar puzzles on-line pinchando aquí.
Nos sentamos agotad@s en un sillón sin, ni siquiera, ganas de dormir. Y entonces ¡horror! ¿qué hacemos? De repente, alejados del mundanal ruido... ¡nos aburrimos!
Tengo dos soluciones: punto de cruz y puzzles.
Punto de cruz
En contra de lo que pueda parecer a primera vista, el punto de cruz no es para marujas, no es inútil y no es difícil. Con un poquito de esfuerzo conseguiremos realizar una labor aceptable que podremos colgar en la pared, regalar a l@s amig@s, utilizar para decorar la casa, etc. Si tenemos una mentalidad abierta para todo, tengámoslo también para ver más allá del marujeo del punto de cruz.
Los especialistas dicen que las labores aumentan la capacidad de memoria a corto plazo, previene la artrosis y otras enfermedades y desarrolla los reflejos. Tengan cuidado, porque esto pica como las pipas: cuando le coges el truco, ya no podrás parar.
Lo mejor es que os acerquéis a vuestra mercería más cercana a comprar hilos, tela, aguja sin punta y una revista donde se explique la puntada básica y que tenga varios gráficos sencillos. Si es una de estas pequeñas tiendas de las que ya casi no van quedando, quizá os puedan enseñar sobre la marcha.
Una vez metidos en el amplísimo mundo del punto de cruz, podéis profundizar todo lo que queráis. Desde una sencilla cenefa para una toalla a "la última cena" de Leonardo. Ya me contaréis, ya.
Para que veáis que no os miento, podéis comprobar que el punto de cruz ha llegado también a la Red. Mirad:
- Siresilme-
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- Esquemas gratis
Puzzles
Su ventaja es que cunde más que el punto de cruz, es decir, nos permite calmar antes el ansia de ver cómo nuestra labor va tomando forma. Su desventaja es que tenemos que disponer de un espacio más o menos despejado, pues no lo podremos recoger tan fácilmente como la labor de punto de cruz.
Mi recomendación es que, cuando nos vayamos a poner manos a la obra, hayamos comprado un tablero de contrachapado (de venta en cualquier carpintería e increíblemente barato) de las medidas exactas del puzzle: esto nos permitirá hacernos a la idea del trabajo que nos queda por delante (no os agobiéis, por favor) y hará más fácil que lo transportemos de un lado a otro.
No todos los puzzles son ñoños, de paisajes o mascotas. Con el auge de este entretenimiento, hay puzzles cada vez más logrados de hasta 18000 piezas, de diversas medidas y diversas calidades. Algunas marcas han logrado evitar los reflejos de la luz sobre las piezas del puzzle: quizá el resultado quede menos brillante, pero facilitan el trabajo increíblemente.
Podéis comprar puzzles on-line pinchando aquí.
La estrella de Atocha
Si estás esperando un tren que no llega, si pasear por el centro de Madrid te abre el apetito... la Estrella de Atocha es tu lugar.
Por distintas razones he tenido que comer fuera estos días. Por referencias de amigos, me encaminé a este restaurante-cafetería y he salido encantada. Dependiendo de la hora, tendrás que esperar algo más o menos, pero merece la pena.
El menú del día cuesta 8.50€ e incluye dos platos, pan, bebida y postre. La calidad es excelente. He podido disfrutar de espárragos trigueros a la plancha, lubina y dorada a la plancha y de gazpacho andaluz. Mi acompañante ha optado por ensalada de pasta o de pollo, jamón mechado y ternera en salsa. El servicio es rápido y el sitio es bastante limpio. La pega es que el salón, emplazado en la planta superior, es algo estrecho. Además, se puede comer a la carta u optar por un menú especial a 18€.
En la planta inferior está la cafetería. Tardan más en hacer un bocadillo que en servirte el menú del día, eso es cierto, y además con un precio que ronda los 3€. A destacar: la caña a 1.10€ con tapa.
Pinchad en la página web para ver la galería fotográfica, la carta, etc.
nota: esta publicidad es totalmente desinteresada; sólo responde a mi experiencia.
Por distintas razones he tenido que comer fuera estos días. Por referencias de amigos, me encaminé a este restaurante-cafetería y he salido encantada. Dependiendo de la hora, tendrás que esperar algo más o menos, pero merece la pena.
El menú del día cuesta 8.50€ e incluye dos platos, pan, bebida y postre. La calidad es excelente. He podido disfrutar de espárragos trigueros a la plancha, lubina y dorada a la plancha y de gazpacho andaluz. Mi acompañante ha optado por ensalada de pasta o de pollo, jamón mechado y ternera en salsa. El servicio es rápido y el sitio es bastante limpio. La pega es que el salón, emplazado en la planta superior, es algo estrecho. Además, se puede comer a la carta u optar por un menú especial a 18€.
En la planta inferior está la cafetería. Tardan más en hacer un bocadillo que en servirte el menú del día, eso es cierto, y además con un precio que ronda los 3€. A destacar: la caña a 1.10€ con tapa.
Pinchad en la página web para ver la galería fotográfica, la carta, etc.
nota: esta publicidad es totalmente desinteresada; sólo responde a mi experiencia.
¡Cómo abundan las copisterías en Leganés!
No me gusta nada Leganés. Aparte de ser una ciudad que ofrece poco más que dormitorio, es que te vuelves loc@ para encontrar cualquier cosa.
Durante el curso, vivo en Getafe. No es que sea una maravilla, pero me costó mucho menos adaptarme porque la calle Madrid tiene todo lo que necesites (excepto mercerías.)
Mi primera odisea en Leganés cuando llegué a finales de junio fue intentar buscar un chollo (todo a 0'60, chinos, como deseen llamarlo.) Al final encontré dos o tres alrededor de la Catedral y otro más en la calle principal. ¡Prueba superada!
Hoy he tenido menos suerte. Es agosto y, para más inri, estamos en fiestas. Tenía entendido que empezaban el 13, pero ya he visto la Noria, los puestecillos y, qué cosa más curiosa, el vallado de los Encierros. Hago notar que ¡menos mal! me vuelvo a casa este finde, porque vivir cerca de la Cubierta tiene sus ventajas, pero el silencio no es una de ellas.
A lo que iba. Mañana iré a una editorial cuyo nombre me reservo a presentar mi primera novela y dispuesta a ser rechazada por primera vez (será mi primera vez: estoy nerviosa.) Lógicamente, hay que llevar la novela o, al menos, parte de ella. Mi impresora se ha negado a imprimir más allá de la página 117 así que, armada con mi pendrive, me he lanzado a la búsqueda infructuosa de una imprenta.
He ido a Carlin pero no ofrecen los servicios de impresión ni encuadernación. Me mandan amablemente a otro establecimiento, enfrente de la Universidad. Ilusa de mí, hacia allá voy para encontrármela cerrada. Me meto por calles intrincadas en obras (sí, esto parece Madrid aunque no lo sea) hasta dar con una librería que ni imprime ni conoce quien imprima. Preguntando llego a otra tienda de prensa y revistas que está cerrada por vacaciones.
Ya estaba dispuesta a embarcarme en MetroSur hasta Getafe cuando he visto que eran las 19.40 y que no me daría tiempo. Así que, a punto de meter el euro en la ranurita del billetico, me doy media vuelta y comienzo a deambular hasta llegar a, ¡maravillas de las cadenas de tiendas! a CopyRed.
Diez minutos de espera después, el ordenador no reconoce un simple pendrive. Maldiciendo mi mala suerte y con todas las tiendas cerradas ya, he vuelto a casa a recibir mimitos y consuelos de "el señor que vive conmigo" (que diría Cris.)
En fin, tendré que enviarla por el magnífico e impersonal método de e-mail acompañando la grandiosa novela con una carta de disculpa por verme obligada a faltar a mi primera cita. Una cosa es segura: así seguro que NO la leen.
Durante el curso, vivo en Getafe. No es que sea una maravilla, pero me costó mucho menos adaptarme porque la calle Madrid tiene todo lo que necesites (excepto mercerías.)
Mi primera odisea en Leganés cuando llegué a finales de junio fue intentar buscar un chollo (todo a 0'60, chinos, como deseen llamarlo.) Al final encontré dos o tres alrededor de la Catedral y otro más en la calle principal. ¡Prueba superada!
Hoy he tenido menos suerte. Es agosto y, para más inri, estamos en fiestas. Tenía entendido que empezaban el 13, pero ya he visto la Noria, los puestecillos y, qué cosa más curiosa, el vallado de los Encierros. Hago notar que ¡menos mal! me vuelvo a casa este finde, porque vivir cerca de la Cubierta tiene sus ventajas, pero el silencio no es una de ellas.
A lo que iba. Mañana iré a una editorial cuyo nombre me reservo a presentar mi primera novela y dispuesta a ser rechazada por primera vez (será mi primera vez: estoy nerviosa.) Lógicamente, hay que llevar la novela o, al menos, parte de ella. Mi impresora se ha negado a imprimir más allá de la página 117 así que, armada con mi pendrive, me he lanzado a la búsqueda infructuosa de una imprenta.
He ido a Carlin pero no ofrecen los servicios de impresión ni encuadernación. Me mandan amablemente a otro establecimiento, enfrente de la Universidad. Ilusa de mí, hacia allá voy para encontrármela cerrada. Me meto por calles intrincadas en obras (sí, esto parece Madrid aunque no lo sea) hasta dar con una librería que ni imprime ni conoce quien imprima. Preguntando llego a otra tienda de prensa y revistas que está cerrada por vacaciones.
Ya estaba dispuesta a embarcarme en MetroSur hasta Getafe cuando he visto que eran las 19.40 y que no me daría tiempo. Así que, a punto de meter el euro en la ranurita del billetico, me doy media vuelta y comienzo a deambular hasta llegar a, ¡maravillas de las cadenas de tiendas! a CopyRed.
Diez minutos de espera después, el ordenador no reconoce un simple pendrive. Maldiciendo mi mala suerte y con todas las tiendas cerradas ya, he vuelto a casa a recibir mimitos y consuelos de "el señor que vive conmigo" (que diría Cris.)
En fin, tendré que enviarla por el magnífico e impersonal método de e-mail acompañando la grandiosa novela con una carta de disculpa por verme obligada a faltar a mi primera cita. Una cosa es segura: así seguro que NO la leen.
Cálico Electrónico
Algunos podrían calificarlo de Animabasura (parodiando el término telebasura pero para animación) pero lo que nadie puede negar es la originalidad y la calidad de la que hace gala Niko (de Nikodemo Animation) en esta serie.
Cálico Electrónico es un antihéroe híbrido de Torrente, Austin Powers y Flo, que lucha contra el mal. Son sonadas sus palizas, sus tacos, sus expresiones carcajeantes y, sobre todo (y, personalmente, lo mejor) los colegas que le rodean como los Niños Mutantes de San Ildefonso o los Ri-Txars.
Cada capítulo se desarrolla de idéntica manera, lo que crea familiaridad entre unos episodios y otros. Separados por cortinillas de estrella se suceden un previous, el título del capítulo y, a continuación, la aventura en cuestión. Siempre, entre medias, aparece Electronicaweb, la teletienda del superhéroe. Tras el desenlace, llega lo más tronchante: tomas falsas, intervenciones de los personajes e, incluso, poemas.
¿Su gran virtud? Animado sobre flash, los capítulos se descargan en un instante. Además, el merchandising está disponible vía web y, cliqueando en Nikodemo Animation, podéis descargar fondos de escritorio. Se puede participar en el foro opinando sobre la serie (es una página muy interactiva.)
Ya sabéis, a visitarla (tenéis también un enlace en el margen izquierdo (véase Curiosidades) y a decirme qué opináis. Espero que os soprenda tanto como a mí.
Cálico Electrónico es un antihéroe híbrido de Torrente, Austin Powers y Flo, que lucha contra el mal. Son sonadas sus palizas, sus tacos, sus expresiones carcajeantes y, sobre todo (y, personalmente, lo mejor) los colegas que le rodean como los Niños Mutantes de San Ildefonso o los Ri-Txars.
Cada capítulo se desarrolla de idéntica manera, lo que crea familiaridad entre unos episodios y otros. Separados por cortinillas de estrella se suceden un previous, el título del capítulo y, a continuación, la aventura en cuestión. Siempre, entre medias, aparece Electronicaweb, la teletienda del superhéroe. Tras el desenlace, llega lo más tronchante: tomas falsas, intervenciones de los personajes e, incluso, poemas.
¿Su gran virtud? Animado sobre flash, los capítulos se descargan en un instante. Además, el merchandising está disponible vía web y, cliqueando en Nikodemo Animation, podéis descargar fondos de escritorio. Se puede participar en el foro opinando sobre la serie (es una página muy interactiva.)
Ya sabéis, a visitarla (tenéis también un enlace en el margen izquierdo (véase Curiosidades) y a decirme qué opináis. Espero que os soprenda tanto como a mí.
Hasta el pollo del pollo
Antena 3 fue la primera cadena de televisión que emite en abierto que salió a bolsa. El informativo de las 21 horas es el más seguido. ¿Por qué, entonces, no es capaz de cambiar la imagen del tío que mete el pollo en el microondas, imagen con la que, dicho sea de paso, nos martirizan ya varios días?
Entiendo que la salmonelosis por el pollo envasado al vacío es una noticia que merece seguimiento pero... ¿no hay algo más interesante que echar salvo gente metiendo y sacando pollos del microondas?
En agosto el país se paraliza, no es nada nuevo. Por eso no hay noticias más allá de las que seamos capaces de inventarnos, esto es: playas abarrotadas, atascos y muertos por accidente de tráfico. Sale una noticia pero como la gente no tiene ganas de trabajar pues se limitan a repetir durante tres días la misma sucesión de imágenes a la hora de comer y a la hora de cenar.
De vez en cuando ameniza la secuencia con una imagen del Hospital del Carmen de Ciudad Real diciendo que es el de Toledo, luego te ponen a la clásica viejecita sacando el pollo del frigo, al más que revisto tío (ponte a firmar autógrafos, chaval) metiendo el pollo al microondas, el cartelito de la fábrica de pollos y, para que quede más decorativo, las bandejas de pollo en los supermercados.
Ahora la pregunta es ¿con qué ilustrar una noticia sobre un pollo?
Entiendo que la salmonelosis por el pollo envasado al vacío es una noticia que merece seguimiento pero... ¿no hay algo más interesante que echar salvo gente metiendo y sacando pollos del microondas?
En agosto el país se paraliza, no es nada nuevo. Por eso no hay noticias más allá de las que seamos capaces de inventarnos, esto es: playas abarrotadas, atascos y muertos por accidente de tráfico. Sale una noticia pero como la gente no tiene ganas de trabajar pues se limitan a repetir durante tres días la misma sucesión de imágenes a la hora de comer y a la hora de cenar.
De vez en cuando ameniza la secuencia con una imagen del Hospital del Carmen de Ciudad Real diciendo que es el de Toledo, luego te ponen a la clásica viejecita sacando el pollo del frigo, al más que revisto tío (ponte a firmar autógrafos, chaval) metiendo el pollo al microondas, el cartelito de la fábrica de pollos y, para que quede más decorativo, las bandejas de pollo en los supermercados.
Ahora la pregunta es ¿con qué ilustrar una noticia sobre un pollo?
La verdadera Pandorga
Desde antes de empezar a estudiar Periodismo sufro indigestiones cada vez que leo los periódicos de Ciudad Real. No sólo por las faltas de ortografía, sino por la falta total de sentido periodístico.
Estos días se han celebrado las fiestas en honor a la Virgen del Prado, conocidas como la Pandorga. Olvidándome de celebraciones religiosas (no porque no me importen, sino porque no tienen nada que ver con el tema que voy a tratar) os ofrezco un resumen de los acontecimientos más llamativos.
El día 29 de julio se celebra, desde 1997 (creo recordar) un concierto gratuito en la Plaza Mayor. Este año le ha tocado el turno a Iguana Tango.
El día 30 de julio es la Zurra. Zurra es limoná y, como tal, se compone de zumo de limón rebajado con agua y vino blanco en proporción aproximada de 2 a 1. A ello se le añaden trocitos de fruta (melocotón, corteza de limón e, innovación este año por parte de mi grupo, ciruelas) y azúcar. Mazacotes de hielo y ¡a beber!. Desde las 3 de la tarde, los Jardines del Prado se llenan de gente joven con sus barreños de limoná (o contenedores, o bañeras, o cántaras de leche...). En los últimos años se ha puesto de moda tirarse por encima la limoná sobrante al estilo de la Tomatina de Buñol.
Realmente, el sitio oficial de celebración es, desde el año pasado, el Recinto Ferial. Hay que reconocer que le ponen empeño y los autobuses son gratuitos y hay conciertos todo el día, pero la tradición es la tradición y seguiremos yendo al Prado hasta que nos lo impidan. De momento, nos "castigan" sin baños y con escasa policía, pero qué le vamos a hacer.
El día 31 de julio es el día grande, la Pandorga. En los nodos principales se sitúan orquestas que intentan amenizar las fiestas. Es un botellón de miles de personas que se mueven en masa de lado a lado. Sólo estando ahí se puede imaginar qué magnitud alcanza este fenómeno. A las 2 es casi obligado correr los Toros de Fuego, que se "sueltan" en la Plaza San Francisco.
El tema de este post era reivindicar una mínima calidad en la información de uno de los eventos más importantes para el turismo en Ciudad Real, una localidad que intenta chupar lo que puede del Quijote y del Yacimiento de Alarcos, pero a la que no se le termina de encontrar el punto en esto de atraer gente.
Este año no estuve en la Pandorga, pero hay que reconocer que, por caer en sábado, el día grande fue el día 30. Al día siguiente compré el Día de Ciudad Real porque el resto de periódicos estaban agotados. Menuda mierda de reportaje (no tengo la referencia exacta aquí y siento lanzar una crítica tan destructiva para el periodista, en cuyo nombre ni me fijé.)
El reportaje era, más o menos, así:
"A la 1 de la tarde no había nadie en Ciudad Real (...). A las 2 de la tarde, no había nadie en Ciudad Real (...). A las 3 la gente comenzó a llegar a los Jardines del Prado (...). Y a la hora más taurina de la tarde, el Prado estaba abarrotado de gente".¿Creen que esto es un buen comienzo para un reportaje? ¡Qué venga Baco y lo vea!
Y hablando de Baco: las metáforas tienen su encanto si se saben utilizar, por eso yo casi nunca las empleo. En una de las pocas páginas dedicadas a la Zurra, había cinco o seis fotografías de no muy buena calidad y, en el centro, un híbrido entre intento de transmitir sensaciones y columna de opinión. Vamos, que eso no tiene ni nombre (o yo no lo he estudiado.) Recurriendo a los tópicos de todos los años hablaba, cómo no, de "hora taurina", del "bautizo de Baco, de "tierra de viñedos", etc. Me gustaría haber escaneado un ejemplar para que lo comprobárais.
Nadie habló de las anécdotas internas de la fiesta. Nadie habló de las camisetas más llamativas (hay grupos que merecerían un premio por esas obras de arte), de los ríos de vino que corrían ininterrumpidamente por el centro del paseo, de las lagunas de vino y tierra que se formaban, de las múltiples nacionalidades que allí se hallaban, de las horas sin dormir que llevaba la gente, de los niños de 10 años entre el tumulto, de los viejos que recogen las botellas y los barreños después de que termine la fiesta, de las distintas maneras de hacer la zurra, de los utensilios que se utilizan, de la dificultad para mear a la pata coja entre matorrales... Todos los años los mismos tópicos... y me niego a creer que ningún periodista esté dentro de la fiesta para contarlo. Este año, apenas si hay fotos.
Acá os dejo unos enlaces para que podáis opinar.
- Pandorga en Ciudad Real en imágenes
- El Torreón concentró el mayor número de público de la Pandorga (Lanza)
- Miles de personas festejan la pandorga... (Tribuna)
Estos días se han celebrado las fiestas en honor a la Virgen del Prado, conocidas como la Pandorga. Olvidándome de celebraciones religiosas (no porque no me importen, sino porque no tienen nada que ver con el tema que voy a tratar) os ofrezco un resumen de los acontecimientos más llamativos.
El día 29 de julio se celebra, desde 1997 (creo recordar) un concierto gratuito en la Plaza Mayor. Este año le ha tocado el turno a Iguana Tango.
El día 30 de julio es la Zurra. Zurra es limoná y, como tal, se compone de zumo de limón rebajado con agua y vino blanco en proporción aproximada de 2 a 1. A ello se le añaden trocitos de fruta (melocotón, corteza de limón e, innovación este año por parte de mi grupo, ciruelas) y azúcar. Mazacotes de hielo y ¡a beber!. Desde las 3 de la tarde, los Jardines del Prado se llenan de gente joven con sus barreños de limoná (o contenedores, o bañeras, o cántaras de leche...). En los últimos años se ha puesto de moda tirarse por encima la limoná sobrante al estilo de la Tomatina de Buñol.
Realmente, el sitio oficial de celebración es, desde el año pasado, el Recinto Ferial. Hay que reconocer que le ponen empeño y los autobuses son gratuitos y hay conciertos todo el día, pero la tradición es la tradición y seguiremos yendo al Prado hasta que nos lo impidan. De momento, nos "castigan" sin baños y con escasa policía, pero qué le vamos a hacer.
El día 31 de julio es el día grande, la Pandorga. En los nodos principales se sitúan orquestas que intentan amenizar las fiestas. Es un botellón de miles de personas que se mueven en masa de lado a lado. Sólo estando ahí se puede imaginar qué magnitud alcanza este fenómeno. A las 2 es casi obligado correr los Toros de Fuego, que se "sueltan" en la Plaza San Francisco.
El tema de este post era reivindicar una mínima calidad en la información de uno de los eventos más importantes para el turismo en Ciudad Real, una localidad que intenta chupar lo que puede del Quijote y del Yacimiento de Alarcos, pero a la que no se le termina de encontrar el punto en esto de atraer gente.
Este año no estuve en la Pandorga, pero hay que reconocer que, por caer en sábado, el día grande fue el día 30. Al día siguiente compré el Día de Ciudad Real porque el resto de periódicos estaban agotados. Menuda mierda de reportaje (no tengo la referencia exacta aquí y siento lanzar una crítica tan destructiva para el periodista, en cuyo nombre ni me fijé.)
El reportaje era, más o menos, así:
"A la 1 de la tarde no había nadie en Ciudad Real (...). A las 2 de la tarde, no había nadie en Ciudad Real (...). A las 3 la gente comenzó a llegar a los Jardines del Prado (...). Y a la hora más taurina de la tarde, el Prado estaba abarrotado de gente".¿Creen que esto es un buen comienzo para un reportaje? ¡Qué venga Baco y lo vea!
Y hablando de Baco: las metáforas tienen su encanto si se saben utilizar, por eso yo casi nunca las empleo. En una de las pocas páginas dedicadas a la Zurra, había cinco o seis fotografías de no muy buena calidad y, en el centro, un híbrido entre intento de transmitir sensaciones y columna de opinión. Vamos, que eso no tiene ni nombre (o yo no lo he estudiado.) Recurriendo a los tópicos de todos los años hablaba, cómo no, de "hora taurina", del "bautizo de Baco, de "tierra de viñedos", etc. Me gustaría haber escaneado un ejemplar para que lo comprobárais.
Nadie habló de las anécdotas internas de la fiesta. Nadie habló de las camisetas más llamativas (hay grupos que merecerían un premio por esas obras de arte), de los ríos de vino que corrían ininterrumpidamente por el centro del paseo, de las lagunas de vino y tierra que se formaban, de las múltiples nacionalidades que allí se hallaban, de las horas sin dormir que llevaba la gente, de los niños de 10 años entre el tumulto, de los viejos que recogen las botellas y los barreños después de que termine la fiesta, de las distintas maneras de hacer la zurra, de los utensilios que se utilizan, de la dificultad para mear a la pata coja entre matorrales... Todos los años los mismos tópicos... y me niego a creer que ningún periodista esté dentro de la fiesta para contarlo. Este año, apenas si hay fotos.
Acá os dejo unos enlaces para que podáis opinar.
- Pandorga en Ciudad Real en imágenes
- El Torreón concentró el mayor número de público de la Pandorga (Lanza)
- Miles de personas festejan la pandorga... (Tribuna)
No saben qué hacer con los jóvenes
En Ciudad Real, los jóvenes son una manada de ovejas sin redil donde abrevar su sed. Al menos, así creemos (también nosotros) que somos. A partir de hoy, día 1 de Agosto, estará prohibido practicar el botellón en los Jardines de El Torreón.
Hace muchos, muchos años, en aquellos en los que el término "botellón" aún era una palabra desconocida y sin significado, los jóvenes bebían alegremente en El Muro,
El botellón como tal comenzó celebrándonse en un céntrico descampado conocido como "Los Cortijos" en honor a uno de los dos bares que lo rodean. En el verano de 2001 a alguien se le ocurrió la feliz idea de levantar un muro de hormigón. Los jóvenes se trasladaron a la zona conocida como el Inem. Los Cortijos y sus alrededores quedaron como recinto para los drogadictos y como tal sigue prácticamente hasta ahora. Una muy buena imagen en el centro de la ciudad, sí señor.
El Inem pillaba un poco más lejos, pero pronto surgieron las botellonas o tiendas que venden alcohol y que generalmente están regentadas por chinos, que tienen un sexto sentido para detectar dónde está el negocio. ¿Cuál era el problema ahora? Que el Inem está rodeado por tres o cuatro colegio y los cristales van a parar a los patios de recreo. ¿Dónde quieren que echemos la basura si no hay un mísero contenedor en quinientos metros a la rendonda, dónde quieren que nos meemos si no hay un servicio público?
En verano no había ningún problema, pero con el invierno llegaron todos de golpe. Los niños comenzaban el colegio y los viernes tenían que hacer batida de limpieza; el frío atenazaba a los jóvenes reunidos en una explanada abierta. Sin embargo, este sitio de reunión se ha mantenido hasta hace muy poco. Cuando llovía, los soportales de Mapfre (el centro universal de quedada para los culipardos) eran el lugar idóneo.
Ahora a los jóvenes se nos ha ocurrido hacer botellón en el mismísimo centro de la capital, en su pulmón más verde y mejor habilitado. Rodeado de colegios y de bares ha sido el centro de cachondeo por excelencia, aunque también de paseo y de recreo. Todo el mundo va a pasear al Torreón. Todo el mundo se toma una copa en el Torreón. Todo el mundo aparca en el Torreón porque es el único sitio donde los gorrillas te cuidan el coche.
Y molestamos. El nivel de decibelios supera con creces el permitido y los vecinos se quejan, como es lógico. El césped aparece pisoteado (qué más dará digo yo; una cosa es un árbol y otra cosa es el césped, que en dos días ha vuelto a crecer). Los bares se quejan de que les revientan el negocio (¿qué joven puede permitirse un cubata a 4.50€?) y se mean en sus baños. Y un sinfín de etcéteras.
Los vecinos se han organizado. Organizado en reuniones a las que no acuden ni los jóvenes ni los representantes del Ayuntamiento, pero organizados al fin y al cabo.
Esta semana, la gente del Consejoven acampó en los Jardines del Prado para reivindicar el derecho al esparcimiento. Para reivindicar un lugar habilitado para reunirse al aire libre, donde no se moleste a nadie, con vigilancia policial, con baños públicos y, a ser posible, de fácil acceso. Un lugar para practicar el botellón, que para eso en Ciudad Real no está prohibido. ¿Se pide tanto? Donde tantísimo dinero derrocha este Ayuntamiento...
La solución, de momento, ha pasado por un decreto firmado por el Alcalde en el que se prohíbe la practica del botellón en El Torreón. La solución no es prohibir, sino ofrecer alternativas. La solución no es un muro de hormigón.
Hace muchos, muchos años, en aquellos en los que el término "botellón" aún era una palabra desconocida y sin significado, los jóvenes bebían alegremente en El Muro,
El botellón como tal comenzó celebrándonse en un céntrico descampado conocido como "Los Cortijos" en honor a uno de los dos bares que lo rodean. En el verano de 2001 a alguien se le ocurrió la feliz idea de levantar un muro de hormigón. Los jóvenes se trasladaron a la zona conocida como el Inem. Los Cortijos y sus alrededores quedaron como recinto para los drogadictos y como tal sigue prácticamente hasta ahora. Una muy buena imagen en el centro de la ciudad, sí señor.
El Inem pillaba un poco más lejos, pero pronto surgieron las botellonas o tiendas que venden alcohol y que generalmente están regentadas por chinos, que tienen un sexto sentido para detectar dónde está el negocio. ¿Cuál era el problema ahora? Que el Inem está rodeado por tres o cuatro colegio y los cristales van a parar a los patios de recreo. ¿Dónde quieren que echemos la basura si no hay un mísero contenedor en quinientos metros a la rendonda, dónde quieren que nos meemos si no hay un servicio público?
En verano no había ningún problema, pero con el invierno llegaron todos de golpe. Los niños comenzaban el colegio y los viernes tenían que hacer batida de limpieza; el frío atenazaba a los jóvenes reunidos en una explanada abierta. Sin embargo, este sitio de reunión se ha mantenido hasta hace muy poco. Cuando llovía, los soportales de Mapfre (el centro universal de quedada para los culipardos) eran el lugar idóneo.
Ahora a los jóvenes se nos ha ocurrido hacer botellón en el mismísimo centro de la capital, en su pulmón más verde y mejor habilitado. Rodeado de colegios y de bares ha sido el centro de cachondeo por excelencia, aunque también de paseo y de recreo. Todo el mundo va a pasear al Torreón. Todo el mundo se toma una copa en el Torreón. Todo el mundo aparca en el Torreón porque es el único sitio donde los gorrillas te cuidan el coche.
Y molestamos. El nivel de decibelios supera con creces el permitido y los vecinos se quejan, como es lógico. El césped aparece pisoteado (qué más dará digo yo; una cosa es un árbol y otra cosa es el césped, que en dos días ha vuelto a crecer). Los bares se quejan de que les revientan el negocio (¿qué joven puede permitirse un cubata a 4.50€?) y se mean en sus baños. Y un sinfín de etcéteras.
Los vecinos se han organizado. Organizado en reuniones a las que no acuden ni los jóvenes ni los representantes del Ayuntamiento, pero organizados al fin y al cabo.
Esta semana, la gente del Consejoven acampó en los Jardines del Prado para reivindicar el derecho al esparcimiento. Para reivindicar un lugar habilitado para reunirse al aire libre, donde no se moleste a nadie, con vigilancia policial, con baños públicos y, a ser posible, de fácil acceso. Un lugar para practicar el botellón, que para eso en Ciudad Real no está prohibido. ¿Se pide tanto? Donde tantísimo dinero derrocha este Ayuntamiento...
La solución, de momento, ha pasado por un decreto firmado por el Alcalde en el que se prohíbe la practica del botellón en El Torreón. La solución no es prohibir, sino ofrecer alternativas. La solución no es un muro de hormigón.
Silicónate
No hay duda: todo lo que se lleva contiene silicona. Mi experiencia de este mes en una mercería me ha ayudado a comprender los entresijos de este peculiar material.
1. Los tirantes para sujetador
Hace ya cinco años que aparecieron los tirantes de silicona. Provistos de dos ganchitos (inicialmente de pasta; de metal en la actualidad) para acoplar al sujetador en cuestión, así como de un regulador que permite alargarlos y acortarlos, supusieron una revolución. El precio de los primeros era de 1500 añoradas pesetas. ¡Y se vendieron! Después costaron 750 y, actualmente, rondan los 3€.
Nunca los he soportado, pero conozco algunos trucos:
- Si se escurre el tensor, probad a ponerlo del revés; de esta manera hará tope con la piel y no se dará tanto de sí.
- Nunca los pegues con pegamento fuerte. Si se te ha roto (venden todos los repuestos por separado, desde los ganchos (0.20 €/ud) a la tira de silicona (1.20 €/m) puedes coserlo con cualquier hilo simpre que se haga a zigzag.
- Procura quitarlos cuando laves el sujetador. Poco a poco van cogiendo un color amarronado, pero durarán más si no sufren un centrifugado ni si el horrible color visón destiñe sobre ellos.
No compres nunca tirantes de plástico (de los que venden en los chinos.) Parecen más duros y te pueden valer para salir de paso, pero el precio es similar y la calidad mucho menor, ya que se clavan en el hombro y se enrollan sobre sí mismos.
2. Tangas
Fue uno de esos inventos que no sirven para nada. El hilo dental del tanga era sustituido por silicona. Sin embargo, con el calor de "ciertas partes" y en verano, se clavaba que no veas. Nunca lo entendí porque, con perdón ¿a quién se le transparenta la raja del culo?
3. Las plantillas
Se venden tanto sueltas (por pares) como "añadidas" en la planta de las medias o panties. Su función es sujetar la planta del pie para que no se eche para adelante cuando llevas sandalias de tacón. Ahora mismo existen en el mercado otras que, además, amortiguan la pisada y "dan masajes" (¡!) para que no se carguen tanto los pies. Su precio ronda los 5€ y funcionan.
4. Copas para vestidos escotados
Con la revolución del verano podrás lucir camisetas con hombros y espalda descubierta (¿cómo se sujetan dichas camisetas? ¿alguien me lo puede explicar?) Cuando por fin logres colocar cada tirante en su sitio y el trapo que te hayas puesto tenga aspecto de camiseta o de vestido, te queda aún un sufrimiento más: se te ve todo el sujetador. Ni siquiera los multiposiciones logran solucionarte el problema. He aquí la solución: unas copas.
Hasta ahora sólo existían copas que podías coser a la prenda en cuestión o "sujetadores invisibles" más parecidos a esparadrapo cuyo adhesivo funcionaba tan bien que había que fortarse con alcohol al quitarselo (un buen comienzo para una noche de pasión, ¿no?.)
Existen dos modelos de copas de silicona: aquellas cuya totalidad es de este material y otras que sólo tienen en interior (el exterior es algo parecido a la gomaespuma.) Ninguna es mejor que la otra; la primera pesa algo más pero su aspecto es más natural. Sólo hacen tres tallas (a, b y c). Las segundas pesan menos, pueden quedar algo huecas y su tallaje es mayor (llegan hasta la talla 5, equivalente a una 105.)
Este invento, en general, sólo es efectivo hasta una talla 100 de pecho y si lo tienes "en su sitio". Lo siento por las ubres descolgadas, pero es mi deber avisar para que no os gastéis inútilmente el dinero. Primero se pega una copa y después la otra, se masajea bien el pecho para que el calor haga que se pegue el adhesivo y después se abrocha un cierre transparente que hay entre ambas.
Hay distintos trucos:
- si quieres levantar el pecho, no las coloques justo en el nacimiento del pecho. Es mejor que las pegues un poco más arriba y así "te las levantará".
- si quieres lucir canalilla, empieza pegándolas desde el exterior al interior; esta posición hará que se junten.
Cuando te las quieras quitar, hazlo con delicadeza (el cierre es de pasta y se rompe que no veas.) Lávalas bajo el chorro del agua con una pizca de jabón neutro (Sanex, pa' entendernos.) No las frotes. Déjalas secar al aire (nunca con secador) sobre su molde y ¡listas para usar de nuevo!
El precio de estas preciosidades es de 22.50, aunque varía según la marca. Su tiempo de vida es de unas 70-80 veces.
1. Los tirantes para sujetador
Hace ya cinco años que aparecieron los tirantes de silicona. Provistos de dos ganchitos (inicialmente de pasta; de metal en la actualidad) para acoplar al sujetador en cuestión, así como de un regulador que permite alargarlos y acortarlos, supusieron una revolución. El precio de los primeros era de 1500 añoradas pesetas. ¡Y se vendieron! Después costaron 750 y, actualmente, rondan los 3€.
Nunca los he soportado, pero conozco algunos trucos:
- Si se escurre el tensor, probad a ponerlo del revés; de esta manera hará tope con la piel y no se dará tanto de sí.
- Nunca los pegues con pegamento fuerte. Si se te ha roto (venden todos los repuestos por separado, desde los ganchos (0.20 €/ud) a la tira de silicona (1.20 €/m) puedes coserlo con cualquier hilo simpre que se haga a zigzag.
- Procura quitarlos cuando laves el sujetador. Poco a poco van cogiendo un color amarronado, pero durarán más si no sufren un centrifugado ni si el horrible color visón destiñe sobre ellos.
No compres nunca tirantes de plástico (de los que venden en los chinos.) Parecen más duros y te pueden valer para salir de paso, pero el precio es similar y la calidad mucho menor, ya que se clavan en el hombro y se enrollan sobre sí mismos.
2. Tangas
Fue uno de esos inventos que no sirven para nada. El hilo dental del tanga era sustituido por silicona. Sin embargo, con el calor de "ciertas partes" y en verano, se clavaba que no veas. Nunca lo entendí porque, con perdón ¿a quién se le transparenta la raja del culo?
3. Las plantillas
Se venden tanto sueltas (por pares) como "añadidas" en la planta de las medias o panties. Su función es sujetar la planta del pie para que no se eche para adelante cuando llevas sandalias de tacón. Ahora mismo existen en el mercado otras que, además, amortiguan la pisada y "dan masajes" (¡!) para que no se carguen tanto los pies. Su precio ronda los 5€ y funcionan.
4. Copas para vestidos escotados
Con la revolución del verano podrás lucir camisetas con hombros y espalda descubierta (¿cómo se sujetan dichas camisetas? ¿alguien me lo puede explicar?) Cuando por fin logres colocar cada tirante en su sitio y el trapo que te hayas puesto tenga aspecto de camiseta o de vestido, te queda aún un sufrimiento más: se te ve todo el sujetador. Ni siquiera los multiposiciones logran solucionarte el problema. He aquí la solución: unas copas.
Hasta ahora sólo existían copas que podías coser a la prenda en cuestión o "sujetadores invisibles" más parecidos a esparadrapo cuyo adhesivo funcionaba tan bien que había que fortarse con alcohol al quitarselo (un buen comienzo para una noche de pasión, ¿no?.)
Existen dos modelos de copas de silicona: aquellas cuya totalidad es de este material y otras que sólo tienen en interior (el exterior es algo parecido a la gomaespuma.) Ninguna es mejor que la otra; la primera pesa algo más pero su aspecto es más natural. Sólo hacen tres tallas (a, b y c). Las segundas pesan menos, pueden quedar algo huecas y su tallaje es mayor (llegan hasta la talla 5, equivalente a una 105.)
Este invento, en general, sólo es efectivo hasta una talla 100 de pecho y si lo tienes "en su sitio". Lo siento por las ubres descolgadas, pero es mi deber avisar para que no os gastéis inútilmente el dinero. Primero se pega una copa y después la otra, se masajea bien el pecho para que el calor haga que se pegue el adhesivo y después se abrocha un cierre transparente que hay entre ambas.
Hay distintos trucos:
- si quieres levantar el pecho, no las coloques justo en el nacimiento del pecho. Es mejor que las pegues un poco más arriba y así "te las levantará".
- si quieres lucir canalilla, empieza pegándolas desde el exterior al interior; esta posición hará que se junten.
Cuando te las quieras quitar, hazlo con delicadeza (el cierre es de pasta y se rompe que no veas.) Lávalas bajo el chorro del agua con una pizca de jabón neutro (Sanex, pa' entendernos.) No las frotes. Déjalas secar al aire (nunca con secador) sobre su molde y ¡listas para usar de nuevo!
El precio de estas preciosidades es de 22.50, aunque varía según la marca. Su tiempo de vida es de unas 70-80 veces.





