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Alberto Mate
Acerca de
Soy Alberto, actor de Gritos de mimo. Tengo 30 años y me encantan los deportes en general, sobre todo el fútbol. Soy un ferviente seguidor del Valencia.
Sindicación
 
La planchada
La siguiente leyenda urbana da un poco de...



¿Será verdad?
 
Un conductor ebrio conduce el coche de la Guardia civil hasta su casa mientras le practicaban un control
En la carretera N-V, a la altura de Talavera de la Reina, un hombre que responde a las iniciales de A.J.M., y que al parecer circulaba bajo los efectos del alcohol, fue obligado a parar por la Guardia Civil en un control rutinario de alcoholemia. Mientras la patrulla le estaba pidiendo la documentación, se produjo un accidente leve a escasos 300 metros del lugar, lo que obligó al agente a alejarse unos minutos.



Aprovechando el momento, el conductor borracho se dio a la fuga, llegó a su casa, metió el coche en el garaje, cerró el garaje con llave y le dijo a su mujer que, si alguien preguntaba, dijera que él había estado toda la noche en casa y que no había salido para nada.
Unas dos horas después, la policía se presentó en su domicilio. El conductor borracho y su mujer dijeron que no habían salido de casa en toda la noche, pero la policía les pidió que les indicaran dónde guardaban el coche. Cuando abrieron el garaje, apareció dentro el coche patrulla, con las luces superiores todavía encendidas y dando vueltas. El hombre lo había confundido con su propio vehículo debido a su extremo estado de embriaguez.
 
Los nuevos billetes de euro perderán su tinta en menos de diez años
La tinta empleada en la impresión de los billetes de euro se desprende por el simple contacto con el papel. En menos de diez años podrían convertirse en simple papel cebolla.



Según un informe interno del Banco Central Europeo, existe gran preocupación por la durabilidad de los billetes de euro, que actualmente están ya en los bolsillos de más de 300 millones de personas.

El motivo principal de tal preocupación es la calidad de la tinta, elegida por sus particularidades en cuanto a seguridad y que hacen que la falsificación sea una labor tremendamente complicada, pero de la que se ha omitido una importante propiedad. Y es que los billetes destiñen. En efecto, la tinta se desprende facilmente por el simple contacto o la acción directa de la luz solar. Esto se puede comprobar fácilmente cuando al frotar un pañuelo contra el billete, éste queda impregnado del mismo color.

Según el estudio, realizado por rigurosos invesigadores de la Universidad de Lovaina (Bélgica), la vida útil de estos billetes no llegará a diez años, pues antes de tal fecha, habrán perdido totalmente su color. El BancoCentral Europeo está apresurándose a poner en marcha un plan secreto para retirar, sin causar alarma, todos los billetes en circulación por otros mucho más resistentes.
 
El hombre del saco
El hombre del saco o viejo del saco es un personaje de mito popular aún presente en algunas zonas. Se le representa como un hombre que vaga por las calles cuando ya ha anochecido en busca de niños extraviados para llevárselos en un gran saco a un lugar desconocido. Este personaje es caracterizado como un asustador de niños, y se utiliza como argumento para obligarlos a que regresen a casa a una hora temprana. Es similar al coco e identificable con el Sacamantecas, ya que tiene el mismo origen que éste último.


Retrato de Manuel Blanco Romasanta, El Hombre Lobo de Allariz, uno de los asesinos que dio origen a la leyenda del Hombre del Saco o Sacamantecas.

Historia
La leyenda del Hombre del saco tiene su base real en un crimen cometido en Gádor, un pueblo de Almería, en 1910.
Francisco Ortega el Moruno estaba gravemente enfermo de tuberculosis y buscaba desesperadamente una cura. Acudió a una curandera, Agustina Rodríguez, quien al ver el caso lo mandó a Francisco Leona, barbero y curandero que tenía antecedentes criminales.
Leona le pidió tres mil reales a cambio de la cura y le reveló el remedio: tenía que beber la sangre de un niño sano, recién salida del cuerpo, y ponerse en el pecho emplastos de las mantecas aún calientes de la criatura. Le prometió que de esa forma sanaría enseguida.
Leona se ofreció él mismo buscar al niño, y tras ofrecerle dinero a varios campesinos a cambio de sus hijos de manera infructuosa, salió junto con el hijo de Agustina, Julio Hernández el tonto, en busca de algún niño extraviado.
En la tarde del 28 de junio de 1910 secuestraron a Bernardo González Parra, de siete años, que se había despistado mientras jugaba con sus amigos y se había separado de ellos. Leona y Julio lo durmieron con cloroformo, lo metieron en un saco y lo llevaron al cortijo de Ardoz, aislado del pueblo, que Agustina había puesto a disposición del enfermo. Otro hijo de Agustina, José, fue a avisar a Ortega, mientras en la casa se quedaba su mujer, Elena, preparando tranquilamente la cena.
Una vez que todo el mundo estuvo en la casa, sacaron a Bernardo del saco, despierto pero aturdido, y le realizaron un corte en la axila para sacarle sangre, que recogieron en un vaso. Mezclada con azúcar, Ortega se bebió la sangre antes de que se enfriara. Mientras, Julio mató al pequeño golpeándole la cabeza con una gran piedra. Leona abrió el vientre del niño y le extrajo la grasa y el epiplón, y lo envolvió todo en un pañuelo que puso sobre el pecho de Ortega. Una vez terminado el ritual, ocultaron el cuerpo en un lugar conocido como Las Pocicas, en una grieta en la tierra, y lo taparon con hierbas y piedras.
Al realizar el reparto de dinero Leona intenta engañar a Julio y no le paga las cincuenta pesetas que le prometió por el asesinato. Éste decide vengarse y le cuenta a la Guardia Civil que ha encontrado el cuerpo de un niño por casualidad mientras cazaba liebres. Detuvieron a Leona por tener antecedentes, y éste culpó a Julio, que en un principio declaró haber presenciado el crimen desde unos matorrales. Al final los dos hombres confesaron el crimen.
La Guardia Civil detuvo a todas las personas implicadas en el asesinato de Bernardo. Leona fue condenado al garrote vil, pero murió en la cárcel. Ortega y Agustina fueron también condenados a la pena máxima y ejecutados. José fue condenado a 17 años de cárcel y su mujer, Elena, fue absuelta. Julio el tonto, condenado en un principio al garrote vil, fue indultado.
 
No sólo los perros lamen
EL RELATO DE LA DESGRACIADA HISTORIA DE UNA NIÑA DE NUEVE AÑOS Y SU PERRO Y EL ESCALOFRIANTE SUCESO QUE ENVIÓ A ESTA POBRE NIÑA AL MANICOMIO:


La citada historia le sucedió a una niña de 9 años, hija única de padres de gran influencia en la política local. Esta niña tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña normal con buena educación, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.

Todo cambió cuando le compraron un cachorro (para que hiciese compañía a la niña): pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra los padres fueron a despedirse de la niña; el perro, ya acostumbrado a dormir con la niña, se postraba debajo de la cama.



Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo. Ya aproximadamente como a las 2:30 de la madrugada un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) y lo hizo y entonces ella se tranquilizó y durmió otra vez.

Cuando ella se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: en el espejo del tocador había algo escrito con letras rojas. Cuando se acercó, vio que era un rastro de sangre que decía así: "NO SÓLO LOS PERROS LAMEN". Entonces dio un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.

Se dice que cuando los padres la encontraron ella no hablaba de otra cosa más que de "¿quién me lamió?" y decía el nombre de su perro, se volvió loca y hasta la fecha está en un manicomio y sus padres, tratando de olvidar lo que hallaron en el cuarto y a su hija, se fueron al extranjero.

Y la incógnita más grande es que según los que fueron a investigar al cuarto de la niña, el perro ya estaba muerto, es decir crucificado en el suelo, desde hacía horas. ¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama?
 
Lo que me han contado
A mí me molan lo qe todo el mundo conoce como "Leyendas urbanas". Digamos que se trata de relatos que brotan por doquier, muy antiguos a veces, en continua transformación siempre; que se difunden imparablemente por el mundo a través del boca a boca, los medios de comunicación y la red. Se presentan como historias creíbles, a menudo referidas a un conocido de un amigo y que expresan narrativamente preocupaciones tan cotidianas como éstas: ¿hay gente en los espejos?; ¿hay tal vez una mujer tras cada curva peligrosa?.
A estas leyendas nunca suele faltarles una buena moraleja, explícita o no: a todos, llegado el caso, podría pasarnos algo así…
 
Presentación
Mi nombre es Alberto, nací hace 30 años y desde entonces he trabajado en muchos y diversos oficios. Actualmente lo hago en Gritos de mimo, una compañía de teatro en la que entré hará cerca de dos años. Mi mejor amigo es Héctor, que fue quien me metió en la compañía.