Strawberry Fields Forever
...Piensas que el lugar que ha dado nombre a una canción tan mítica debe de estar infestado de japoneses sacando fotos, y de beatlemaníacos/as como tú, devorando con los ojos hasta el último milímetro cuadrado de cada sitio histórico, de cada lugar que les vio crecer, de cada anéctoda vital que les inspiró un verso, una estrofa, una canción, un título, una....
Una ruina. Llegas al sitio, y es una ruina. Una ruina descuidada, y cerrada con candado.
Strawberry field era (o es, en fin, aunque a ver quién es el chulo que atraviesa la maleza...) el jardín/parque de un colegio, o una residencia para señoritas; una propiedad privada en que John Lennon se colaba de pequeño, porque fue un rebelde toda su vida. Cuando le venía alguien corriendo para echarlo, al grito de "You're trespassing!! We're gonna call the police!" El decía Hey, this is no big crime, nada como para que me cuelguen, nothing to get hung about
Y así siguió, porque a veces ser un rebelde pasa por las pequeñas rebeldías, no las grandes zapatiestas... a veces, Strawberry Fields es cuando robas azucarillos en un Starbucks, o una toalla en un hotel, o cuando batallas por cosas en las que crees y haces demasiado ruido... A veces el placer más grande es que socialmente no les gustas, pero legalmente, no te pueden enchironar.
Nothing to get hung about
Strawberry fields forever.
A John Lennon le decía su tía Mimi (entre otra gente, imagínense, en medio de Liverpool, familia obrera, padres divorciados... ), la mujer que lo crió, que lo de la guitarra estaba muy bien pero no le daría nunca de comer. Al empezar a conocerse el grupo, la tía Mimi se le quejaba de que las fans no dejaban la puerta ni el jardín, que siempre había un alboroto tremendo, y John se la llevó de vacaciones. Al entrar en la casa de vacaciones, lo primero que vió la tía Mimi, sobre la chimenea, fue una placa que ponía "Lo de la guitarra está muy bien, pero nunca te dará de comer". La tía Mimi preguntó qué quería decir aquello, y él respondió "La casa es tuya, te la he comprado con el dinero que he ganado tocando la guitarra, que nunca me iba a dar de comer. Has cuidado de mí toda mi vida, y ahora me toca a mí cuidar de ti".
Eso sí que debió de ser un verdadero paseo por Strawberry Field, tras tremendo salto de valla. Comprarle la casa, cuidar de ella, agradecerle que le hiciera de madre... con el dinero del producto de su propia rebeldía.
Toma ya.
No es pasión de fan. Realmente, hubo momentos este fin de semana de esos de echar la lagrimilla torpe, sobre todo en la última parte del museo, dedicada a John Lennon, a cómo vivió y qué clase de persona fue, con un par de gafas que le pertenecieron presidiendo una de las salas: el mundo a través de los lentes de John Lennon, e Imagine de fondo. Menda con los pelos de gallina, oigan.
Ya ven... Nothing to get hung about, pero quizás sí something to get shot about. Qué final tan violento para alguien que ansiaba la paz con tanto, tanto anhelo.
He visto las casas en que crecieron, el lugar de la archiconocida parada de autobús en la rotonda/plaza al lado de Penny Lane, la barbería, ahora convertida en peluquería unisex (Las cosas en Liverpool no van a la misma velocidad que en Londres. No hay Starbucks! Díganme si no es felicidad...)
Y el Cavern... una sorpresa infinita. Pensé que se habría vuelto uno de esos mausoleos extracaros, imposibles de franquear, sólo para celebridades o gente rica.... qué va. Un pub a un lado de Mathew Street, el club histórico donde los Beatles dieron 292 conciertos, al otro. Geniales ambos. Música brillante, precios asequibles (en el orden de cosas británico, quiero decir), y un ambiente local, distendido, alegre, sencillo, carismático. No sé ni cómo describir la magia que tuvo aquella noche.
En el Cavern no sólo empezaron y tocaron los Beatles, sin embargo. Se montó todo un movimiento musical, the Mersey Beat, con un montón de grupos y artistas ahora de renombre... pero quien quiera más información puede visitar la página del Cavern Club , que yo me he quedado completamente invadida de Beatles por todas partes.
Fui porque tenía la ilusión, aunque sólo fuera, de decir "lo he visto".
He vuelto desbordada; impresionada por la gente de Liverpool, el ambiente obrero-pescador, por las calles, por el carisma de la ciudad y tanta, tanta historia de la música con la que crecí y aprendí inglés. La música que desde más tierna infancia, fue explicando, verso a verso, cada uno de los momentos más inolvidables de mi vida, mis rebeldías de adolescencia, mis tristezas, mis esperanzas, ilusiones, alegrías, pasiones...
Buf... sólo se me ocurre una cosa que les diría si pudiera...
Thank you, guys. Strawberry Fields Forever.
Comentario:
check your mail please.
xxx
xxx
Comentario:
check your mail please.
xxx
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Comentario:
En el último examen oral que hice en la Escuela de Idiomas el examinador me felicitó por mi pronunciación (:P) y me preguntó (dentro de examen) que a qué se podía deber eso; yo les contesté que seguramente a que había crecido cantando las canciones de los Beatles.
Naaaaaaa naaa naaaaaaa na-na-na-náaaaaa, na-na-na-náaaaaaaa, hey jude!
Kissssssssses.
(((Oyeeeee, vas al cole a estudiar???? ¿¿¿¿El qué???? Yo también voy a preinscribirme!!!)))
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