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...Y MÁS COSAS POR HACER
Cuentas viejas, cuentas nuevas y un sinfín de borrones.
Acerca de
Aldara. ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:1. treinta años, 2. aún fumo, 3.aún babeo con George Clooney, 5. aún sueño que me persiguen, siempre que ceno pizza 2. aún me muero de risa con Spongebob Squarepants. COSAS POR HACER: 3. Aprender a contar, 2. Madurar, 1. (vid. anterior) Buscar sitio donde dé sol a efectos de conseguir 2. (si no maduro, al menos me dará color, que parezco la radiografía de una sepia) hits
Sindicación
 
Yours, truly, the survivor...
My dearly beloved,

Tengo que poner un hasta luego en mis deshaceres diarios... y en mis listas de cosas por hacer. Esta es mi última semana en Richmond, y ya no estoy sola al frente del ordenador. Estoy formando a la que me sustituirá (que, por cierto, me cae genial y me da rabia que no podamos trabajar juntas) La semana que viene tengo vacaciones, tras las cuales vuelvo a mis Barcelonas queridas. Mis próximos ataques, pues, los escribiré ya desde mi portátil, desde mi ciudad.
Sí, claro... Londres siempre tendrá aquello de los recuerdos... y (por motivos personales que ya explicaré más adelante) voy a volver al menos una vez al mes.
Pero no me engaño: mi ciudad es Barcelona.
Les dejo con un hasta luego cortito... y muchos besos.

COSAS POR HACER:

1. Buscar a Guillermo en cuanto llegue y hacerle una oferta que no pueda rechazar (you brrroke my heaaaart)

2. Enviar muchos abrazos a todos y a todas...

Yours truly,
A.
 
Yours Faithfully vs. Barbie Fotocopias

-Ñiñiñiñiñiñiñiñiñiññiiii -berrea Barbie fotocopias en recepción. Barbie Fotocopias ha salido del edificio en el preciso y desafortunado momento en que Yours Faithfully (ésa soy yo) se estaba echando el piti de media mañana fuera, y a una distancia más que prudente de la puerta de entrada. Barbie Fotocopias, como ya comenté, tiene la inexplicable certeza de que "Respect" es una colonia de Calvin Klein, y de ahí no la sacas. Otra llama que llama, que las hay en todos los países y continentes, para avergonzar a la especie humana si algún día vienen extraterrestres (He llegado a esta conclusión tras un esfuerzo por ser positiva y verle la utilidad a todo. Esta es la utilidad de Barbie Fotocopias. Dejarnos quedar mal delante de extraterrestres).
Bien, Barbie Fotocopias sale del edificio y en su camino hacia Starbucks (que está al lado) decide hacer un detour para acercarse a Yours Faithfully (Menda Faithfully) y otros dos trajeaos que nos estábamos echando el piti, se para delante de nosotros y repite la tan recontracochinamente impertinente rutinita de la vez anterior: taparse la nariz con una mano, y aletear con la otra, espantando humo inexistente, porque fumábamos hacia la carretera, no hacia la acera.
Menda (Yours Faithfully) ya se conocía la coreografía de la Rubia SP (Subnormal Profunda Truly and Faithfully) pero los otros dos se han quedao de piedra. Uno de ellos, as gay as a meatball (más gay que una albóndiga, dice el dicho inglés. Y lo pongo porque me ha encantado que coincidiera que es gay, de esos megaelegantes e imperdonablemente agudos, así nos hemos despachado aún más).
Mientras la Rubia SP (A.K.A. Barbie Fotocopias) pedía un descafeinado sostenible (eso, les explico, para ella, es que se pueda sostener: es decir, que venga con el cartoncito para que no queme) con la leche desintegrada y sacarina light, los tres que allá fumábamos nos hemos empezado a animar con los comentarios acerca de la susodicha, tanto, tanto, que a la que la rubia ha salido, instintivamente le hemos echado el humo en toda la jeta. Y ahí es cuando se ha metido en recepción y ha empezado la sesión de tuna...

-Ñiñiñiñiñiñiñiñiiñi -chirría Barbie Fotocopias. Entramos, y me señala con el dedo (Esta mujer es una fuente inagotable de grosería callejera! Seguro que mastica con la boca abierta y eructa en medio de misa... mientras se tira al cura, quiero decir). Yo me acerco y le digo que no tengo la menor intención de mostrarle ningún respeto hasta que ella no me lo muestre a mí, y que ya no es una cuestión de fumar o no fumar. Porque ni estaba fumando cerca de ella, siquiera.
La muy cenutria me sigue por el vestíbulo, me sigue al cruzar la puerta, y me sigue siguiendo al subir las escaleras, mientras me provoca. Al final, viendo que no le hago ni P.C. (por no decir "puto caso" y quedar de maleducada) me chilla:

-You stink, you know that?! You stiiink! (apestas, sabes? apestaaas)
Ahí. Ahí sale la gallega que llevo dentro, que a modo de posesión satánica me hace girarme y decirle:
-So do you. The difference is, my stink can be washed off with water. Yours can't. And now I'm getting rude, so shut up.
(Tú también apestas. La diferencia es que lo mío se va con agua y lo tuyo no, y ahora me estoy volviendo maleducada, así que chapa la boca)
Dicho esto, me he metido en mi oficina, con una mala folla que no he sentido en muchos años.
No me considero una persona tan sumamente primitiva, pero hay seres (entes) que sacan algo de mí que ni yo misma soy capaz de explorar.
Eso sí... que se me vuelva a cruzar, que le voy a hacer un intensivo de cultura española que no va a tener ni que ver Torrente.
 
YespleasenothankyouImsorry
-Cuppa tea, anyone?

-Yes, please. White, please, no sugar, thank you– me oigo decir, antes de poder callarme y quedarme como estaba (¿Cómo? ¿Cómo estaba? ¿Quién era yo antes, qué me ha pasado?).
Me oigo soltando la consabida recua de protocolarios plises y zenquius y me doy cuenta de que es demasiado tarde. No lo he sabido evitar, o no lo había visto venir. Qué más da, no hay vuelta atrás.
¿Quién soy? ¿Qué me ha pasado?

No, la verdad es que no es tan existencialista ni profundo como podría parecer. Es más bien patético. Me he hecho adicta al té con leche. Y con él, a los plises, zenquius y sorris no sólo de pedirlo o de ofrecerlo, sino también de ir a la cocina del despacho, a "elaborarlo", y es que los ingleses ya nacen disculpándose. Se encuentran contigo en el ascensor y en vez de darte los buenos días te piden perdón. Les juro que no exagero. Las primeras veces respiré por la boca instintivamente, pensando que se disculpaban por haberse tirado un pedo o algo, pero no. Se disculpaban por entrar. Ya ven. algunos tanto, y otros (léase Barbie Fotocopias) tan poquísimo. Esa sí que tendría que disculparse sí, pero cada mañana y delante de Dios, por haberle salido tan rana, joder.
Los protocolos británicos van tan, tan unidos a la lengua que me hacen plantearme hasta qué punto se pueden traducir algunas cosas. A veces me pregunto si no se me habrá tragado la tele en medio de My Fair Lady. Henry Higgins and Pickering? No, thank you.

Pero la cuestión del té me mata. ¿Cómo lo escondo, como lo satisfago? Así no puedo volver a España, que ya bastante oveja negra soy como para que encima me vean en casa echándole leche al té. Al té! No thank you! Si ya beber té es de snobs, en mi casa! (¿Dónde carajo se habrá metido el signo de exclamación de entrada en este teclado? I'm sorry, I'm sooo sorry)
Ya hay que fu[CENSORED]ck oneself, ya. De idear con gran ingenio toda suerte de elaborados comentarios jocosos acerca de la gente que lo tomaba (Not sorry yet? You should be, love), he ido in decrescendo, paulatina pero imparablemente, a tomarlo, primero por obligación "No, thank..., ok, a'wight, go on, then" (a efectos de evitar úlcera satánica a causa de tanto café instantáneo, que es, al sistema digestivo, lo que Britney Spears a la Historia de la Música), luego por aburrimiento "yeah, why not, then", y finalmente, ayer, marqué hito: total de seis tés con leche de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Yes, please; yes please, yes please, yesyesyesyesyesyes pleasepleasepleaseplease.
En el camino de vuelta a casa me di cuenta de que realmente me gusta mucho más con leche que sólo. Y que puedo tomar muchos más de esos que de cafés solos sin que mi estómago y mi hígado me saquen el middle finger. (No, thank you.)
Y sí, soy completa y -semi- lúcidamente consciente de que todo este preámbulo tiene el misterio, el interés, la pasión y la intríngulis de un capítulo del libro gordo de Petete (es decir, nul, nul, nul), pero qué quieren… hay épocas y épocas, y esta época, como todas las transiciones, las esperas y las vísperas que no son las de después (como decía la canción) no tienen la molla que caracteriza a un argumento de película de acción. Pero eh, son parte de la vida. Yes, please!
Aún en épocas así, debo decir, sigo siendo el mismo caso crónico, perdedora y torpe por naturaleza. Sujeten tazas, vasos, y cualquier coroto susceptible de seguir la ley de la gravedad y romperse, por si acaso. I'm sorry.


ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. Resacoso. (Dioses, ¿Otra vez? ¿Cómo? ¿Cómo?) He llegado casi tarde al trabajo, lo cual ha resultado completamente irrelevante, dado que no había nadie en la oficina.
2. Starbuckaholic. (No pregunten, no quiero dar detalles) agggrf, agggrf, yes please, please, please!
3. Pinotgrigioholic (vid. 2)
4. Indianhomedeliveryholic (vid. 3)
5. Pasivo-agresivo-vegetativo-expectante-depresivo-regresivo-bragafajasostenboina. (como resultado de ingesta de lo aforementioned): No, and fuck off -please.
6. Viejo: treinta años menos dos días menos tres horas. Suerte que con la tercera edad (de la tercera década, quiero decir), llegan también el glamour y la sofisticación. Ajjjjjjuaaaajj (joder, y voy y me atraganto justo ahora con una galleta diámetro plazatoros del Starbucks de los coj…) En fin… (jjj, jjjj, jjjkkkkjjj), decía de la sofisticación y el glamour (la puta galleta, que ahora ni sube ni baja,. La jodsfjhguygfspolcushdyghsdsuputdsjhgjygamadrjehguygjhbj) Buaj… aaaaajjjjjjcuáaaaj!!!!! (apréciese gesto Melman, gi o ji-rafa hipocondríaca de Madagascar, gran clásico del cine, al tragarse un matasuegras, ojos salidos de las órbitas, dientes ocupando casi pantalla entera, etc etc. Pues sí.)
Decía, strike three, de la sofisticación y el glamour de los treinta, que por fin voy a conseguir ahora que real, realmente me merezco quejarme de la crisis de los treinta y que la gente me haga caso (y total, esto ya lo sabía, y la gente no se lo creía, siempre contestando, “pero si sólo tienes veintitrés!” Ya, pero algún día tendré treinta… y ya ven.)
Qué leches estaba diciendo, que la senilidad me puede… ah, sí. El día de mi cumple me han invitado a una obra de teatro en el Soho, que va, precisamente, de la Smoking Ban de los coj… Espero que sea de esas obras megavanguardistas en que el público puede salir a decir la suya, porque me voy a currar un monólogo que ríanse ustedes de Hitler y Goebbels juntos; ya, tanto prohibir fumar ni tanta jod…


COSAS POR HACER:

1. Postponer, (o posponer, o igual no, yo qué sé ya, con estas edades y las resacas día sí, día aún más, no me encuentro ni el…. En fin…) aplazar (ole! Menda aún contar con algo vivo ahí arriba que no ser pelo!) aplazar promesa de honor que llevar años haciéndome a mí misma (esa que decía “A los treinta lo dejo, a los treinta lo dejo”)…. Configurar nueva autopromesa, más ajustada a las circunstancias actuales (treinta tacos, separada, sin rumbo fijo a día de hoy más que el de meterme en una clase llena de ranas, sapos, caracoles y cacahuetes y con un vendaval por delante que ni les cuento) que evite que menda morir de muerte súbita, de esas que luego la gente en el funeral hacer chistes chungos, rollo “de que murió?” “Murió de golpe” –discúlpenme, es lunes…., autopromesa realista, con posibilidades de ser cumplida y que evite al mismo tiempo causar profunda frustración, típica en autopromesas no realistas, que frustra no sólo la no realización del hecho en sí, sino la no realización del planteamiento (que viene a ser lo mismo, al fin y al cabo, pero que es que va ser que lo del te con leche no era tan inócuo como pensábamos, que va a ser que también acelera, y tal)

2. (Ver anterior: ) DEJAR DE FUMAR A LOS TREINTA Y OCHO (CON PERIODO DE ADAPTACION CIRCUNSTANCIAL DE DOS AÑOS, ALARGADO HASTA LOS 40).
He hecho cálculos (creo que esta vez hasta renales y todo, a causa del Pinot) y no me salen las cuentas para dejarlo antes de esa edad, así que ahí queda por escrito. Que no lo quiero dejar, que no, que no y que no. ¿Que soy necia, testaruda, y todo un etcétera feroz? Pues sí. Acepto críticas constructivas. Otra cosa es que las oiga, y ya el súmum: que las escuche. Ahora que entro en edades de piedra me lo puedo permitir. Quién sabe, igual hasta me da por fumar puros a lo Sarita Montiel. Cosas peores se han visto.

3. Dejar de contar los días que faltan para volver a España. No van a ir más deprisa porque menda cuente más veces. Menda no escarmentar de cuentasatrases pasadas.

4. Dejar de contar los días que faltan para volver a España. No van a ir más despacio porque menda se empeñe en esquivarlos. Y lo decidido, decidido está, y lleva consigo todo el miedo, la esperanza, las buenas intenciones y el cúmulo de interrogaciones que se me atragantan en algún rincón inaccesible entre la garganta y la pituitaria.

 
Friday Jam Session

... Hoy me voy al pub, como está mandao en todas las biblias inglesas. (Saint Friday Evening, 2.34.12)
Hoy vamos a un pub genial cerca de Gunnersbury Station. No es como esos sitios míticos y carismáticos de Barcelona. Es un sitio particularmente acogedor, al estilo London-modern-life. (Yo ya me entiendo... qué consuelo), y queda cerca de casa.

Esta semana ha sido muy diferente al resto. Aparte de que he tenido más trabajo que en todos los meses anteriores, me siento como si ya estuviera en el avión de vuelta. La gente de la empresa me mira con otros ojos. No se puede negar que confiere autoridad, eso de que sepan que me voy a poner al frente de una clase. Es como si alguien de fuera hubiera tenido que venir a decirles "eh, que la pobre sea de letras no quiere decir que sea borderline, quiere decir que tiene otros talentos"

Nos queda mucho por aprender del resto de Europa, si queremos ser europeos. No digo que ser europeos sea mejor ni peor, sólo digo que tenemos mucho que cambiar. Es como una denominación de origen: nadie te dice que el Ribeiro sea mejor que otro; sólo, que si quieres ponerle el sello de Ribeiro, tienes que someterte a unas reglas. Pues esto es lo mismo.
A ustedes todo esto, puesto así, les parecerá de una obviedad casi infantil. A mí, después de trabajar en esta megaempresa española en medio de Londres unos meses, me parece un tema crucial. No sirven de nada todas las clases de inglés del mundo si no tenemos un cerebro lo suficientemente flexible como para adaptarnos también a la cultura. Esto lo he repetido hasta la saciedad, pero no parece hacer mucha mella en los expatriados. (Es curioso, pero las mujeres, al menos en esta empresa, se han adaptado mucho mejor que los hombres. No, no quiero generalizar, sólo estoy hablando del grupo de treinta y pico personas que conozco)
En fin, estoy muy, muy contenta de haber vivido esta experiencia, porque creo que me ha dado una visión muy realista de lo que es el mercado de trabajo, y de lo que va a ser cada vez más, con el tratado de Bolonia y toda la pesca. Tenemos que acostumbrarnos a concebir las lenguas extranjeras como herramientas de comunicación, no como asignaturas que "es que soy un negado, es que soy una negada". No hay negaciones que valgan: se puede ser mejor o peor, pero en un currículum, hoy en día, el nivel de inglés es indispensable. Y es con toda esa exigencia, que vuelvo a España, y que me voy a tener que armar de paciencia para ir cambiando protocolos.
En mi clase se va a ver mucho cine. En mi clase se van a leer libros de verdad, y se van a redactar escritos de verdad. En mi clase se va a pencar durísimo. En mi clase no van a existir ni los negados, ni las negadas. En mi clase, todo el mundo va a hablar inglés, sea inglés del séptimo de caballería o del sioux más puro, me da igual. En mi clase, se va a necesitar el inglés.
No, no es una declaración de intenciones, aún. Es una especie de enumeración de hechos futuros. Cuando llegue a algún tipo de declaración de intenciones, lo encuadernaré y lo entregaré como memoria del proyecto que tengo que hacer para el postgrado.

...Y last but not least, que menudo caos llevo encima hoy de cosas mezcladas (sin lista! Pánico!) Sólo me queda desearle muuuuy feliz cumpleaños a la niña más mujer que conozco... me gustaría deleitarme en todo lujo de detalles sobre ella, pero no lo voy a hacer. Una, porque ya lo he hecho demasiadas veces y no quiero que se me vuelva una creída. Otra, porque no quiero repetir lo que ya le he escrito en el regalo sorpresa que le voy a enviar (a la mierda que se fue la sorpresa) y para acabar, porque prefiero decírselo con un video que me he encontrado por esos youtubes de dios.
You rock, Ol' Phoebe. Keep kicking ass forever, girl.



And many happy returns...
 
Scriptum Post


Mis más sinceras disculpas. Soy una desdicha con dedos (porque las patas no se me ven, están enterradas de tanto meterlas hasta el cuello)
El libro del que hablaba en el post anterior es "El péndulo de Foucault", de Umberto Eco. No es que me guste hacer valoraciones sobre obras sin citar el título. Es que soy así de rústica, oigan.
 
School of Comparative Irrelevance

"Every great thinker is someone else's moron"

(Umberto Eco)


Pues sí... Tal como dediqué el año pasado a leer obras clásicas (Jane Austen y fabulosos cuentos para cacahuetes), este año ha sucedido que me he ido topando con otro tipo de clásicos, clásicos de esos que nunca y siempre lo son, o sólo a veces. Depende de quién los lee, como todo en la vida.
Ello prueba, muy a mi pesar, que incluso la existencia de entes como, pongamos, Paris Hilton, tiene su utilidad, según quién observa, quién se topa, quién interactúa, y que los defectos sólo son parte de las características. O igual me estoy revolcando en tautologías absurdas, claro.

En todo caso, lean el libro, si no lo han leído ya. Intenten romper la carcasa casi ilegible de las primeras páginas, no se dejen intimidar, estoy convencida de que lo hace a propósito, porque lo revela después, en uno de los personajes:

"What makes you trust me?"
"Who says I trust you? But if you come, I'll trust you. I trust curiosity"

Y de la misma manera, nos confía la lectura del libro si tenemos la curiosidad suficiente como para comernos el primer capítulo sin masticar, tragando huesos enteros de líneas de una historia que es como meterse en medio de una conversación cuando no te han invitado ni te han pedido opinión.
En fin, era mi deber hacer algún comentario sobre el libro, porque es un tesoro repleto de imaginación, sarcasmo y elegancia.

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. Exhilarated. Desde que dije que me iba de la empresa y les comenté, además, por qué otro puesto y en que condiciones lo dejaba, parece como que de repente todo el mundo me quiere, me adora y me valora. Send eggs. Se habrán dado cuenta por fín de que no son los únicos que fueron a la universidad.

2. Alcofrolicking. Ayer me explicaron que el consumo de alcohol se puede medir por unidades. (Algo sabía, pero es de esas cosas que ni quieres, ni tienes talento matemático para contar... ni suficientes neuronas activas, por motivos obvios). Así, una mediana creo que representa una unidad y media, o una unidad.
Interesting. Hum...
Porca miseria. Debo de andar por un índice semanal de unidades que el mosquito temerario que se atreva a picarme sufrirá de cirrosis para el resto de su mísera vida. (Eso sí, también será el mosquito más cachondo del planeta, y probablemente morirá célebre, con un séquito de mosquitas que recuerden el gran repertorio de rancheras que cantó antes de espicharla.)

3. De nerviosismo nervioso. Falta un mes exacto para mi vuelo de vuelta a Barcelona, y empieza a hacer buen tiempo en Londres AHORA, precisamente ahora, en plan "pa que me eches de menos...tonta". Londres es muy, muy gamberra. Londres mala.

4. De remojamiento de barbas (es un decir, menda no tener barba, carajo, que hay que explicarlo todo) ante la llegada sádica e inminente de mi cumpleaños, con el que por fín voy a tener una excusa para mi perpétua crisis de los treinta: la excusa no es, ni más ni menos, que el hecho de cumplirlos de verdad. Mi vida se acaba, todo se viene abajo, oh, existencia efímera de los que aquí moramos y en ajeno vivimos, etc. etc.
Tengo ganas de montar fiesta pantagruélica de desmadre rozando cotas de la ilegalidad... pero no para celebrarlo, no: para olvidarlo más rápido.

COSAS POR HACER:

1. intentar mirar de ver si conseguir encontrar modo de no tener que cumplir años (que no requiera pasar por quirófano)

2. Reducir consumo de sustancias inícuas a dos unidades semanales de cada (incluyendo tb. chocolate relleno de eggnog, festivales hipercarbohidratados de pad thai, sandwiches de Starbucks, y otros demonios de la vida postmoderna)

3. Bueno, que sean tres. Tres unidades semanales.

4. En fin, que estamos en verano. Redondeamos a cinco, cinco de cada, pero ni una más.

5. (vid. 2, 3 y 4) Excepto en cumpleaños y días adyacentes a éste.