Cartografía erótica II.
Deliberadamente iré dejando el gorro cónico de la maga para los últimos episodios de esta serie, la quinta esquina, donde residen los espejos.
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Los vértices de una estrella. Parte 1ª (tus pies).
Hoy me acerco desde la hierba, como una serpiente amable que quisiera enroscarse a tus tobillos, como Luzbel antes del destierro, para ir mojando tu piel con la neblina del deseo.
Son tus pies las gotas que llueven desde tu mundo a mi país, cuando caminas sin intención y distraída en el zoco, dejando que los aromas de las especias o los rumores de las telas guíen tu extravío.
Son tus pies las baquetas que hacen del salón un escenario y levantan el antiguo espíritu de motorista que me habita, entre ala y ala, y el redoble me incita a deslizar mis manos falda arriba y derramar mi mirada hacia tus tacones.
No pueden ser tus pies aquellos de largos dedos angulosos y pulgares casi prénsiles, como los nativos de las islas Andamán, al oriente del golfo de Bengala. No son esos primitivos pies de ave rapaz que afean las sandalias, ni esos otros oprimidos, como pies de anciana china, fracturados por capricho. No son esclavos de modas borgoñonas y medievales, ni esos arcos tortuosos que disparan flechas contra la estética. Ni tiene tus pies esos dedos de espátula, de ranita, de maza o de manopla.
La cultura los ha sometido (vuelvo a China) a torturas, a devaneos con el absurdo, porque no aceptamos que nos señalen con el dedo... del pie. De mal gusto en Oriente. Como todo lo que estropeamos. Hay que regresar a la pureza de lo natural, pero sin dejar la elevación de una estética en equilibrio por el camino.
Sólo en esencia, tan sencillos y amistosos como los pies de un Hobbit, amantes de la campiña, descalzos y libres. Pero tan delicados como un cristal de Swarovski. Cuidados como Egipto mimaba la piel de sus doncellas y sacerdotes.
Tus pies son flores de loto en la corriente, que te traen hasta mí, que se extravían por los caminos con alevosía, que rematan cumbres nevadas y pierden la cuenta de las calles de París o los adoquines de un pueblo dormido en los siglos, que en las aceras se ríen con nocturnidad y alegría.
Bombean cansancio al llegar a casa, embutidos en cuero, y los baño como un carpintero palestino. Pies helados de mujer que se acurrucan en mi jersey, entre mis piernas bajo las sábanas, o que se derriten en mi boca por el aliento que te adora, para calentarse.
Pies breves, de seda y mármol al sol en el empeine, de guijarros en el tobillo, de chocolate blanco en las yemas de tus deditos. Pies de trigo de agosto. Aprenderé por ti reflexología esperando que tu aprendas masajes thais para hacer crujir mis vértebras con ellos.
Les regalas libertad en la hierba, descalzos, o entre la arena y las olas del mar, posados en un puf de Marrakech o en mi lengua traviesa.
Asoman en sandalias ibicencas, bajo la mesa, oscilan en el aire, piernas cruzadas, juguetones como el tic tac de una bomba de relojería a punto de estallarme en el pecho. Se doran en largas caminatas por la playa. Se visten de tacones como si fueran lencería podal, y a ti te encanta, sumergirte en botines que acarician la piel y la vista y rasgan el bolsillo. Cintas que serpentean por tus tobillos, todo como una sonrisa sin abrirse o una mirada sin moverse.
Tobillos para abarcarlos con mis manos, al quitarte los zapatos o al sujetarte mientras nos mezclamos a embestidas y jadeos, cara a cara. Basamento de los pilares de tu templo, de mi altar, firmes, firmes, porque, Amor mío, lo que más me hace adorar tus pies, es la manera en que pareces utilizarlos con desdén, nadie sabría decir si deliberada o inocentemente... para caminar. Los adoro porque te traen a mí.
Al acercarte no flotas, no te contoneas, no avanzas en línea recta, no andas, en realidad. Cuando vienes, te me regalas, simplemente.
Los vértices de una estrella. Parte 1ª (tus pies).
Hoy me acerco desde la hierba, como una serpiente amable que quisiera enroscarse a tus tobillos, como Luzbel antes del destierro, para ir mojando tu piel con la neblina del deseo.
Son tus pies las gotas que llueven desde tu mundo a mi país, cuando caminas sin intención y distraída en el zoco, dejando que los aromas de las especias o los rumores de las telas guíen tu extravío.
Son tus pies las baquetas que hacen del salón un escenario y levantan el antiguo espíritu de motorista que me habita, entre ala y ala, y el redoble me incita a deslizar mis manos falda arriba y derramar mi mirada hacia tus tacones.
No pueden ser tus pies aquellos de largos dedos angulosos y pulgares casi prénsiles, como los nativos de las islas Andamán, al oriente del golfo de Bengala. No son esos primitivos pies de ave rapaz que afean las sandalias, ni esos otros oprimidos, como pies de anciana china, fracturados por capricho. No son esclavos de modas borgoñonas y medievales, ni esos arcos tortuosos que disparan flechas contra la estética. Ni tiene tus pies esos dedos de espátula, de ranita, de maza o de manopla.
La cultura los ha sometido (vuelvo a China) a torturas, a devaneos con el absurdo, porque no aceptamos que nos señalen con el dedo... del pie. De mal gusto en Oriente. Como todo lo que estropeamos. Hay que regresar a la pureza de lo natural, pero sin dejar la elevación de una estética en equilibrio por el camino.
Sólo en esencia, tan sencillos y amistosos como los pies de un Hobbit, amantes de la campiña, descalzos y libres. Pero tan delicados como un cristal de Swarovski. Cuidados como Egipto mimaba la piel de sus doncellas y sacerdotes.
Tus pies son flores de loto en la corriente, que te traen hasta mí, que se extravían por los caminos con alevosía, que rematan cumbres nevadas y pierden la cuenta de las calles de París o los adoquines de un pueblo dormido en los siglos, que en las aceras se ríen con nocturnidad y alegría.
Bombean cansancio al llegar a casa, embutidos en cuero, y los baño como un carpintero palestino. Pies helados de mujer que se acurrucan en mi jersey, entre mis piernas bajo las sábanas, o que se derriten en mi boca por el aliento que te adora, para calentarse.
Pies breves, de seda y mármol al sol en el empeine, de guijarros en el tobillo, de chocolate blanco en las yemas de tus deditos. Pies de trigo de agosto. Aprenderé por ti reflexología esperando que tu aprendas masajes thais para hacer crujir mis vértebras con ellos.
Les regalas libertad en la hierba, descalzos, o entre la arena y las olas del mar, posados en un puf de Marrakech o en mi lengua traviesa.
Asoman en sandalias ibicencas, bajo la mesa, oscilan en el aire, piernas cruzadas, juguetones como el tic tac de una bomba de relojería a punto de estallarme en el pecho. Se doran en largas caminatas por la playa. Se visten de tacones como si fueran lencería podal, y a ti te encanta, sumergirte en botines que acarician la piel y la vista y rasgan el bolsillo. Cintas que serpentean por tus tobillos, todo como una sonrisa sin abrirse o una mirada sin moverse.
Tobillos para abarcarlos con mis manos, al quitarte los zapatos o al sujetarte mientras nos mezclamos a embestidas y jadeos, cara a cara. Basamento de los pilares de tu templo, de mi altar, firmes, firmes, porque, Amor mío, lo que más me hace adorar tus pies, es la manera en que pareces utilizarlos con desdén, nadie sabría decir si deliberada o inocentemente... para caminar. Los adoro porque te traen a mí.
Al acercarte no flotas, no te contoneas, no avanzas en línea recta, no andas, en realidad. Cuando vienes, te me regalas, simplemente.
Cartografía erótica I.
Comienza hoy una serie. He estado dudando acerca del título, "anatomía del deseo, astronomía anatómica, los mapas de la piel, la..." pero al final la intuición ha decidido por mí (es más sabia). O será que escucho (muy atento) a Franz Liszt mientras escribo esto.
También he cavilado sobre el enfoque y la tarea, vomitarlo todo desde las entrañas sin más, armar un andamio e ir adosando los textos a ese primer guión, hacer un trabajo de artesano y venir a vuestra puerta sólo cuando los párrafos estuvieran pulidos, barnizados, revisados... pero mi intuición de nuevo tomó la palabra, y volcaré en carne viva (nunca mejor dicho) mis emociones, ideas, visiones, recuerdos y anhelos. Sencillo: elijo un país del mapa de su cuerpo, vengo, y en menos de una hora (d)escribo el paisaje y sus ecos. Lo que de una hora, ni un minuto más, y puede que algún día un rato menos.
Por último (ma molto importante), no sabía si dejar que un sentido imperara sobre los demás y construir esta serie desde la vista, o si hacer un plano general, un barrido, un primer plano, una secuencia de planos cortos... empezar desde arriba, de la cabeza a los pies. Y no puedo poner orden ni concierto. Porque esto es caos bendito y melodía salvaje. Así que he decidido un enfoque "cardiocéntrico", como un Galileo de las letras que colocara el corazón de la mujer en el centro de su universo y se acercara a él desde las orillas.
Así que empezaré por las esquinas... pero antes, hoy:
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Prólogo
Sólo tengo que lanzar al mar una ristra de anzuelos sin cebo, sin trampa, que poco a poco iré pescando tu aliento y tus latidos, los peces de colores y los peces espada que irán ensartando mi corazón y mi lengua como carne humeante para tu hambre de Amor. Y me dejaré, sólo después de jugar un poco, para caldear el ambiente, que con más furia el beso es más profundo y más agotados los cuerpos son más tiernos.
No me entiendas, no me estudies, sobre todo no me juzgues, sólo mírame, tócame, come de mí hasta saciarte y descubre que el ansia crece y sólo sumergirse en ella alivia la sed, y no hay cáliz que la apague, ni ganas de someterla. Que no es meta el deseo sino camino, que no es vasallo el amante sino rey, que duele caer al suelo pero en el suelo te apoyas primero al levantarte, y buceando en tus temores hallarás tu coraje.
No hay pecado ni pasión de la que huir en el monasterio, en la cueva del asceta. Sólo son estratagemas para débiles. Débiles son los que se atan a los impulsos del cerebro reptiliano y sólo ven cópula y ganancia, posesión y trofeo, servidumbre y renta. Sí, débiles los que son esclavos de la materia. Pero débiles también los que se divorcian de la vida y rechazan su regalo, débiles los que lucen medallas celestiales de virtud, alejados del mundanal ruido y de los humores voluptuosos. Débiles si creen escuchar a Dios en los salmos y beber la sangre de la santidad en los cálices.
Mi audacia, la tuya, nuestra Verdad, está en aceptar el regalo, en adorar sin vasallaje, en reinar sin cetros. Al suelo caes y en el suelo te apoyas al levantarte. Al mundo caemos y del mundo tomaremos impulso para volar. Al alma llegaremos por las sendas del cuerpo, en el corazón habitaremos abriendo las puertas de la carne. No es el camino del exceso, no son las puertas de la huída hacia adelante, tampoco es eso, no se trata de ser bestias, ni santos, ni bohemios de postura estudiada. Se trata de reconocer lo sagrado de un beso de lenguas combativas que quieren ganar la misma guerra, juntas, contra el tiempo; lo divino de la carne tibia hiriendo la entraña ardiente para que mane la sangre de tus ojos y mi mirada vampira se la beba a tragos; y el agua de la vida en el sudor de tus muslos.
Tu placer es mi paraíso, tu indiferencia mi infierno, tu piel mi templo, tu alegría mis votos, tu pasión mi éxtasis místico, tu mente mi monasterio, tu silencio mi retiro espiritual, tu voz mi Réquiem, tu Amor mi religión y tu corazón mi único Dios. Tu cabello el cordel para ceñir mi hábito, que es la tela de tu piel que cada día tejeré a besos, tu lengua mi pan para la misa, nuestro lecho la asamblea, el néctar de tu sexo el vino de mis comuniones diarias. Tus labios mi biblia en verso y en beso, tus pechos los obispos de mis manos, a los que juran obediencia, tus nalgas la ascesis de mis dientes y tu sonrisa la expiación de mis miserias, el Génesis de este albatros.
Tus brazos, el hueco entre tus clavículas, tus mejillas, tu ombligo, tu nuca y el botón entre tus labios mojados, ese que abre las puertas de los infiernos de Dante, pero para que salga Beatrice y vuelvan a volar... tu barbilla, y por todas las células de mi ser... tus ojos, no son otra cosa que mis Mandamientos.
Que me excomulguen si los quebranto, que hago apostasía de todos los becerros de oro que sojuzgan a los humanos.
Llegar al Todo y ser inmortal por Amarte. ¿Es que no lo ves? Si lo hago desde siempre...
Sólo espero tu Revelación, Amor, que en mayúscula hay que escribirte si otros la ponen para su dios.

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Extenso y caótico prólogo para comenzar la próxima vez por la primera parte de la serie... las esquinas de la estrella, tus manos y tus pies. Mañana.
También he cavilado sobre el enfoque y la tarea, vomitarlo todo desde las entrañas sin más, armar un andamio e ir adosando los textos a ese primer guión, hacer un trabajo de artesano y venir a vuestra puerta sólo cuando los párrafos estuvieran pulidos, barnizados, revisados... pero mi intuición de nuevo tomó la palabra, y volcaré en carne viva (nunca mejor dicho) mis emociones, ideas, visiones, recuerdos y anhelos. Sencillo: elijo un país del mapa de su cuerpo, vengo, y en menos de una hora (d)escribo el paisaje y sus ecos. Lo que de una hora, ni un minuto más, y puede que algún día un rato menos.
Por último (ma molto importante), no sabía si dejar que un sentido imperara sobre los demás y construir esta serie desde la vista, o si hacer un plano general, un barrido, un primer plano, una secuencia de planos cortos... empezar desde arriba, de la cabeza a los pies. Y no puedo poner orden ni concierto. Porque esto es caos bendito y melodía salvaje. Así que he decidido un enfoque "cardiocéntrico", como un Galileo de las letras que colocara el corazón de la mujer en el centro de su universo y se acercara a él desde las orillas.
Así que empezaré por las esquinas... pero antes, hoy:
Prólogo
Sólo tengo que lanzar al mar una ristra de anzuelos sin cebo, sin trampa, que poco a poco iré pescando tu aliento y tus latidos, los peces de colores y los peces espada que irán ensartando mi corazón y mi lengua como carne humeante para tu hambre de Amor. Y me dejaré, sólo después de jugar un poco, para caldear el ambiente, que con más furia el beso es más profundo y más agotados los cuerpos son más tiernos.
No me entiendas, no me estudies, sobre todo no me juzgues, sólo mírame, tócame, come de mí hasta saciarte y descubre que el ansia crece y sólo sumergirse en ella alivia la sed, y no hay cáliz que la apague, ni ganas de someterla. Que no es meta el deseo sino camino, que no es vasallo el amante sino rey, que duele caer al suelo pero en el suelo te apoyas primero al levantarte, y buceando en tus temores hallarás tu coraje.
No hay pecado ni pasión de la que huir en el monasterio, en la cueva del asceta. Sólo son estratagemas para débiles. Débiles son los que se atan a los impulsos del cerebro reptiliano y sólo ven cópula y ganancia, posesión y trofeo, servidumbre y renta. Sí, débiles los que son esclavos de la materia. Pero débiles también los que se divorcian de la vida y rechazan su regalo, débiles los que lucen medallas celestiales de virtud, alejados del mundanal ruido y de los humores voluptuosos. Débiles si creen escuchar a Dios en los salmos y beber la sangre de la santidad en los cálices.
Mi audacia, la tuya, nuestra Verdad, está en aceptar el regalo, en adorar sin vasallaje, en reinar sin cetros. Al suelo caes y en el suelo te apoyas al levantarte. Al mundo caemos y del mundo tomaremos impulso para volar. Al alma llegaremos por las sendas del cuerpo, en el corazón habitaremos abriendo las puertas de la carne. No es el camino del exceso, no son las puertas de la huída hacia adelante, tampoco es eso, no se trata de ser bestias, ni santos, ni bohemios de postura estudiada. Se trata de reconocer lo sagrado de un beso de lenguas combativas que quieren ganar la misma guerra, juntas, contra el tiempo; lo divino de la carne tibia hiriendo la entraña ardiente para que mane la sangre de tus ojos y mi mirada vampira se la beba a tragos; y el agua de la vida en el sudor de tus muslos.
Tu placer es mi paraíso, tu indiferencia mi infierno, tu piel mi templo, tu alegría mis votos, tu pasión mi éxtasis místico, tu mente mi monasterio, tu silencio mi retiro espiritual, tu voz mi Réquiem, tu Amor mi religión y tu corazón mi único Dios. Tu cabello el cordel para ceñir mi hábito, que es la tela de tu piel que cada día tejeré a besos, tu lengua mi pan para la misa, nuestro lecho la asamblea, el néctar de tu sexo el vino de mis comuniones diarias. Tus labios mi biblia en verso y en beso, tus pechos los obispos de mis manos, a los que juran obediencia, tus nalgas la ascesis de mis dientes y tu sonrisa la expiación de mis miserias, el Génesis de este albatros.
Tus brazos, el hueco entre tus clavículas, tus mejillas, tu ombligo, tu nuca y el botón entre tus labios mojados, ese que abre las puertas de los infiernos de Dante, pero para que salga Beatrice y vuelvan a volar... tu barbilla, y por todas las células de mi ser... tus ojos, no son otra cosa que mis Mandamientos.
Que me excomulguen si los quebranto, que hago apostasía de todos los becerros de oro que sojuzgan a los humanos.
Llegar al Todo y ser inmortal por Amarte. ¿Es que no lo ves? Si lo hago desde siempre...
Sólo espero tu Revelación, Amor, que en mayúscula hay que escribirte si otros la ponen para su dios.

Extenso y caótico prólogo para comenzar la próxima vez por la primera parte de la serie... las esquinas de la estrella, tus manos y tus pies. Mañana.
Un fantasma en la tele.
Alas de Albatros
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ESTA ENTRADA HA SIDO SUPRIMIDA POR EL AUTOR POR DECEPCIÓN CON LA CALIDAD DE SU PROPIA INTUICIÓN: QUIEN PARECÍA ALGUIEN MÁGICO SÓLO ERA ALGUIEN CORRIENTE, UN ESPEJISMO, UN EGO COMO CUALQUIER OTRO, O ACASO DEMASIADO ACOSTUMBRADO AL HALAGO. ESPERO ACERTAR LA PRÓXIMA VEZ. AUNQUE DETESTO CUALQUIER DESAIRE ANTE LO QUE SÓLO IBA CARGADO DE BUENAS INTENCIONES, ESTO NO ES NADA PERSONAL, SEGURAMENTE ELLA ES BUENA GENTE SI QUIERE, NO LO DUDO, PERO, DESDE LUEGO, CATERINA HAGOPIAN NO ES UNA MUSA, SÓLO UNA MUJER NORMAL, QUE NO ES POCO.
NO ME GUSTA VOLAR A ISLAS QUE ME DAN LA ESPALDA.
QUE TENGAS SUERTE, MOROCHA.
Desde el 11 de mayo de 2006; NUEVA DIRECCIÓN DEL BLOG:
Alas de Albatros
En el camino.
Acabo de dejar este comentario en el "blog" de mi buena amiga Enelcamino. Quería comenzar hoy mi tratado erótico de frutas y carnes sentidas, pero he leído lo que ayer escribió nuestra compañera de la "blogosfera", y mi mente ha secuestrado la atención en cualquier otra cosa... los lugares que pertenecen a una persona, los ecos de aquellos besos por sus calles, la huella de aquellos abrazos y extravíos felices por los adoquines, el rumor de aquellos silencios que fueron comunión en los senderos de un parque, el aroma animal a deseo lamiendo las ventanas de aquél hostal... En fin, no he podido evitar extenderme y luego he pensado en compartirlo con todos vosotros.
Esta semana subiré la temperatura de las nubes y bajaré a los infiernos más dulces, pero ahora tengo otras postales revoloteando en mi mente.... Ahí va el comentario:
-------------
Barcelona y Madrid, y hasta un poco Berlín, Santiago(s) -el compostelano y el austral- y Amsterdam son de Isabel.
Nunca me gusta llevar a dos personas al mismo sitio, es una de mis manías.
Una vez le dije a una chica pelirroja que recordaría su ciudad por ella, y que por eso era importante para mí el lugar de la primera cita. Un puente sobre el Guadalquivir. Aquello no era lo que parecía ser y me encontré un corazón cobarde y calculador. Y Sevilla nunca tuvo su aroma, por suerte, y permaneció virgen en el recuerdo, sólo Sevilla. Tal vez para una morena.
En otra ocasión fue París el escenario, con una mujer de aguijones cargados (yo no sabía hasta qué punto). Por suerte, llegué a la Ópera con el bus de Roissy, y caminé solo durante horas. Ella llegó horas más tarde. Tres días juntos. Y se fue antes. Y yo me perdí por las calles de París, un día más, de nuevo solo. Así que París tampoco le pertenece a nadie en mi corazón. Lo encontré y me despedí con un "hasta pronto" de él a solas. Iré con mi Amor, cuando aparezca, a buscar libros viejos y a besarnos en algún café de la île de Saint Louis, con sabor a crêpes de fresa y chocolate en los labios.
Y me pregunto... ¿qué ciudad será la de Ella, cuando venga a mí, qué lugar se grabará a sangre y fuego, a sudor y saliva en mi pecho para siempre...?
¿El mundo entero?
Esta semana subiré la temperatura de las nubes y bajaré a los infiernos más dulces, pero ahora tengo otras postales revoloteando en mi mente.... Ahí va el comentario:
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Barcelona y Madrid, y hasta un poco Berlín, Santiago(s) -el compostelano y el austral- y Amsterdam son de Isabel.
Nunca me gusta llevar a dos personas al mismo sitio, es una de mis manías.
Una vez le dije a una chica pelirroja que recordaría su ciudad por ella, y que por eso era importante para mí el lugar de la primera cita. Un puente sobre el Guadalquivir. Aquello no era lo que parecía ser y me encontré un corazón cobarde y calculador. Y Sevilla nunca tuvo su aroma, por suerte, y permaneció virgen en el recuerdo, sólo Sevilla. Tal vez para una morena.
En otra ocasión fue París el escenario, con una mujer de aguijones cargados (yo no sabía hasta qué punto). Por suerte, llegué a la Ópera con el bus de Roissy, y caminé solo durante horas. Ella llegó horas más tarde. Tres días juntos. Y se fue antes. Y yo me perdí por las calles de París, un día más, de nuevo solo. Así que París tampoco le pertenece a nadie en mi corazón. Lo encontré y me despedí con un "hasta pronto" de él a solas. Iré con mi Amor, cuando aparezca, a buscar libros viejos y a besarnos en algún café de la île de Saint Louis, con sabor a crêpes de fresa y chocolate en los labios.
Y me pregunto... ¿qué ciudad será la de Ella, cuando venga a mí, qué lugar se grabará a sangre y fuego, a sudor y saliva en mi pecho para siempre...?
¿El mundo entero?
Felicidades, Víctor.
El sábado traje a este lugar algunos de mis conatos de haikus (la primera mitad, los siguientes, que parecen enlazados como si formaran un solo poema, son espontáneos que saltaron al ruedo –una hoja verde para la lista de la compra- este mismo fin de semana), de los que improvisamos en uno de los últimos días de clase, en el primer taller de cuento literario que se organizó en la biblioteca regional Joaquín Leguina de Madrid. El Taller (ya va por su segunda edición) fue promovido e impartido por Víctor García Antón, un amante de las letras al que me resisto a llamar ”profe”, no porque no haya aprendido algo en sus clases, todo lo contrario, no sólo mejoró mi prosa, además también aprendí a leer y a explorar con mayor acierto en las páginas de mis autores favoritos, incluso a descubrir sabores amables en las de otros escritores menos queridos por mí; pero es que preferiría pensar que Víctor es un compañero de letras y amigo o al menos una persona a la que con el tiempo me gustaría poder llamar así.
Bien, ayer escuché una frase en ese programa nocturno, alevoso, extraño pero curioso, ese que provoca mareos y tortícolis con sus movimientos de cámara, sí, “Nosolomúsica”… era un dicho escocés: “Ninguna buena historia pierde aunque se cuente mil veces” (or something like that…). Y eso, entre otras cosas, me animó a seguir escribiendo, puede que “todo esté escrito”, pero la Voz personal de cada cual contará de nuevo las mismas historias eternas, y tal vez ese sea el camino. Y esta tarde, al acudir a la biblioteca, en la que por cierto cada vez va peor la conexión a internet, robándome más tiempo (hoy ni siquiera he podido leer vuestros comentarios…), he tenido otro espaldarazo para seguir acechando a mi sueño: el bueno de Víctor ha sido el ganador del Premio Caja España de Libro de Cuentos de 2004.
¡Felicidades, Víctor! Con más razón hemos de reunirnos pronto, para celebrar esa gran noticia, que sin duda será un primer trampolín para otras muchas en el futuro. Cuando ese galardón llevaba el nombre de Premio Jauja, en 1993 y 1990 su finalista, que no ganador, (perseverante, el hombre) fue nada menos que el ubicuo Juan Manuel de Prada (para nada santo de mi devoción, y mucho menos sabiendo que su primera y exitosa novela, “Coños”, fue dictada por la imaginación y no por la experiencia… que ya sabes que yo soy poco borgiano…).
Es decir, que por esa regla de tres, dentro de unos años Víctor García Antón será el nuevo Premio Nacional de Literatura… ¿no?
En fin, Víctor, que te auguro un futuro feliz, que te envidio el presente (amor, letras, ¿qué más quieres, bribón?) y que te deseo todo el Éxito del mundo, aunque sepa de sobra que preferirías mil veces escribir una “Metamorfosis” o algo así y no comerte un rosco en vida, que hacer de juntaletras y ganar el Planeta. Pero en fin… un búdico punto medio sería la leche, ¿no? Bromas aparte, felicidades, Víctor. Eso sí, ya estás invitando a algo, maestro.
................................
Pd: Pinchad el enlace si queréis saber lo que es un haiku. La primera vez que supe lo que era un haiku -algunos tan hermosos como las pinturas japonesas o sus jardines, livianos, puros...- fue con el primero, el que trajo Víctor a clase (el japonés original lo busqué en la red), el segundo es uno que me gusta especialmente:
furu-ike ya
kawazu tobikomu
mizu no oto
Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido del agua.
Basho
shira-tsuyu ya
ibara no toge ni
hitotsu-zutsu
Blanco rocío.
Cada púa en la zarza
tiene una gota.
Buson
Bien, ayer escuché una frase en ese programa nocturno, alevoso, extraño pero curioso, ese que provoca mareos y tortícolis con sus movimientos de cámara, sí, “Nosolomúsica”… era un dicho escocés: “Ninguna buena historia pierde aunque se cuente mil veces” (or something like that…). Y eso, entre otras cosas, me animó a seguir escribiendo, puede que “todo esté escrito”, pero la Voz personal de cada cual contará de nuevo las mismas historias eternas, y tal vez ese sea el camino. Y esta tarde, al acudir a la biblioteca, en la que por cierto cada vez va peor la conexión a internet, robándome más tiempo (hoy ni siquiera he podido leer vuestros comentarios…), he tenido otro espaldarazo para seguir acechando a mi sueño: el bueno de Víctor ha sido el ganador del Premio Caja España de Libro de Cuentos de 2004.
¡Felicidades, Víctor! Con más razón hemos de reunirnos pronto, para celebrar esa gran noticia, que sin duda será un primer trampolín para otras muchas en el futuro. Cuando ese galardón llevaba el nombre de Premio Jauja, en 1993 y 1990 su finalista, que no ganador, (perseverante, el hombre) fue nada menos que el ubicuo Juan Manuel de Prada (para nada santo de mi devoción, y mucho menos sabiendo que su primera y exitosa novela, “Coños”, fue dictada por la imaginación y no por la experiencia… que ya sabes que yo soy poco borgiano…).
Es decir, que por esa regla de tres, dentro de unos años Víctor García Antón será el nuevo Premio Nacional de Literatura… ¿no?
En fin, Víctor, que te auguro un futuro feliz, que te envidio el presente (amor, letras, ¿qué más quieres, bribón?) y que te deseo todo el Éxito del mundo, aunque sepa de sobra que preferirías mil veces escribir una “Metamorfosis” o algo así y no comerte un rosco en vida, que hacer de juntaletras y ganar el Planeta. Pero en fin… un búdico punto medio sería la leche, ¿no? Bromas aparte, felicidades, Víctor. Eso sí, ya estás invitando a algo, maestro.
Pd: Pinchad el enlace si queréis saber lo que es un haiku. La primera vez que supe lo que era un haiku -algunos tan hermosos como las pinturas japonesas o sus jardines, livianos, puros...- fue con el primero, el que trajo Víctor a clase (el japonés original lo busqué en la red), el segundo es uno que me gusta especialmente:
kawazu tobikomu
mizu no oto
Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido del agua.
Basho
shira-tsuyu ya
ibara no toge ni
hitotsu-zutsu
Blanco rocío.
Cada púa en la zarza
tiene una gota.
Buson
Haikus.
rauda entre los álamos
pasa una sombra
Cae el olvido
pesado y polvoriento
sobre mi tumba
Las alas se abren
y el viento las empuja
el viaje espera
Su piel me llama
como arena a la lluvia
para mojarla
Como caricia
lamen tus olas de mar
mi playa ardiente
Labios que esperan
tiritando entreabiertos
a que los quemen
Cuando te besé
revivieron en mi ser
fibras eternas
Al asomarme
volcaste en mi penumbra
la luz de tu alma
Y me bebías
y lloraba yo feliz
de ser tu maná
Ávidos muslos
zarandean mi pelvis
y me deshago
Dormir rendido
al amor de tu espalda
soñar que vivo
Despertar blanco
en azul el abrazo
naranja el beso
Lugares privados.
Hoy el cielo de Madrid llueve mercurio y plomo, y aviva el asfalto con sus lametones de nubes grises. Y en parte me gusta. Pero ahora mi cielo particular he de pintarlo de azul eléctrico, como en esta vista desde la azotea de mi antiguo estudio, en la Plaza Barceló.
En este momento necesito, aunque me tiemblen las alas, de frío y de fatiga, volar a otros lugares, a otras islas, a otras costas. Quiero estar en otra parte, sin dejar jamás de ser yo mismo. Quiero ser lo mejor que pueda dar de mí. No me pidan las palomas urbanas cordura ni coherencia, que no la traigo en el lomo, no me pida la plaga gris resignación, que no sirvo para hincar rodillas demasiado tiempo, sólo un poco, sólo un aliento antes de la gran carrera. No escucho su gorjeo insoportable, sólo me elevo, me elevo, y vuelo lejos. Quiero estar en otra parte.
En la isla de Kodiak, en la carretera a Prudhoe Bay, empapado de nieve de las ramas perennes del Yukón, siguiendo la procesión de aletas negras en la Columbia Británica, tomando un café con tres razas distintas en Seattle, haciendo la siesta en Baja, comiendo tacos en Puebla, sentado en alguna acera de Antigua mientras planeo un cuento nuevo para mi libro, tostado por el sol en un cayo de Belice, entre mormones y mandingas, zambulliéndome en aguas turquesas nada más salir de la cabaña en los Roques, viendo las estrellas en Maranhao y sus sábanas de arena y agua, olvidando la civilización salvaje y recordando los trazos de la canción en la Tierra de Arnhem, en el Alto Orinoco, en Borneo o en Papúa. Remontando la curva del Níger, las orillas eternas del Nilo, el verde oscuro y turbio chocolate del Mekong. De regreso a los canales de la Patagonia chilena. Viendo saltar las ballenas en Península Valdés o en Kaikorua. Pedaleando por el resto de Nueva Zelanda, aprendiendo Tai Chi en Guangdong, tomando un baño termal en Hokkaido, a la vera de un jardín japonés. En el camino del Inca, en el Bruce Trail, por las laderas del Himalaya, en el camino de Santiago, en el GR10, gastando las botas a pares en los Andes o en Nepal. Ayunando en el Tibet o en Kerala, meditando en Gujarat o Varanasi. Conduciendo en Escocia, en el sur de Italia, atravesando el Outback. Maravillándome en el norte de Italia, en París, Praga, Estambul... perdiéndome... encontrándome...
Y sobre todo, entre sus muslos, pegado a sus nalgas, sumido en su mirada, desecho en sus labios, sellado a su espalda, atado en sus dedos... libre en su corazón... ahí quisiera estar ahora...
En este momento necesito, aunque me tiemblen las alas, de frío y de fatiga, volar a otros lugares, a otras islas, a otras costas. Quiero estar en otra parte, sin dejar jamás de ser yo mismo. Quiero ser lo mejor que pueda dar de mí. No me pidan las palomas urbanas cordura ni coherencia, que no la traigo en el lomo, no me pida la plaga gris resignación, que no sirvo para hincar rodillas demasiado tiempo, sólo un poco, sólo un aliento antes de la gran carrera. No escucho su gorjeo insoportable, sólo me elevo, me elevo, y vuelo lejos. Quiero estar en otra parte.
En la isla de Kodiak, en la carretera a Prudhoe Bay, empapado de nieve de las ramas perennes del Yukón, siguiendo la procesión de aletas negras en la Columbia Británica, tomando un café con tres razas distintas en Seattle, haciendo la siesta en Baja, comiendo tacos en Puebla, sentado en alguna acera de Antigua mientras planeo un cuento nuevo para mi libro, tostado por el sol en un cayo de Belice, entre mormones y mandingas, zambulliéndome en aguas turquesas nada más salir de la cabaña en los Roques, viendo las estrellas en Maranhao y sus sábanas de arena y agua, olvidando la civilización salvaje y recordando los trazos de la canción en la Tierra de Arnhem, en el Alto Orinoco, en Borneo o en Papúa. Remontando la curva del Níger, las orillas eternas del Nilo, el verde oscuro y turbio chocolate del Mekong. De regreso a los canales de la Patagonia chilena. Viendo saltar las ballenas en Península Valdés o en Kaikorua. Pedaleando por el resto de Nueva Zelanda, aprendiendo Tai Chi en Guangdong, tomando un baño termal en Hokkaido, a la vera de un jardín japonés. En el camino del Inca, en el Bruce Trail, por las laderas del Himalaya, en el camino de Santiago, en el GR10, gastando las botas a pares en los Andes o en Nepal. Ayunando en el Tibet o en Kerala, meditando en Gujarat o Varanasi. Conduciendo en Escocia, en el sur de Italia, atravesando el Outback. Maravillándome en el norte de Italia, en París, Praga, Estambul... perdiéndome... encontrándome...
Y sobre todo, entre sus muslos, pegado a sus nalgas, sumido en su mirada, desecho en sus labios, sellado a su espalda, atado en sus dedos... libre en su corazón... ahí quisiera estar ahora...
El mundo en un día.
Rabia, dolor, Alegría, decepción, amor, Anhelos, puentes, hilos, temblores, dicha, angustia, llagas, sonrisas, puñaladas y besos, todo todito en el mismo día. A veces no pasa Nada y caen las hojas del calendario con más tedio y con mucha menos belleza que las de los árboles en otoño. Y en ocasiones se dan cita todas las emociones del mundo en un sólo día. No entiendo nada.
Hoy, Eugenia hubiera cumplido años. Pero ya no está.
Hoy, mi ex ha roto unos cuantos platos de cristal en mi alma con sus ademanes elefantinos. Esta amistad me hiere, aunque sepa que querré Siempre a esa persona.
Hoy, mi aliada incondicional me ha llenado el corazón de alegría al hacerme saber que ayudé un poco a que su sonrisa regresara del exilio. Sabes que cuando mi corazón dice algo, es inflexible, flaquita. Te Quiero.
Hoy, un amor platónico (aunque no hubiera dejado ni un sólo poro de su piel sin mi saliva en su momento, y eso no es muy platónico, o sí, sino leed mi antiguo post) que después se recicló en amiga porque jamás vió un hombre deseable en mí, y porque es una gran persona y mi amistad por ella es sincera y ya se olvidó del primer impulso, pues, hoy me ha llamado, después de mucho tiempo (está hasta arriba de trabajo) y con saber que está bien me vale.
Hoy, echo de menos a mucha gente.
Hoy, sólo hoy, me compadezco fugazmente (detesto ese sentimiento) por no haber tenido mucha suerte. Si vivieran mis padres, si un par de cosas hubieran salido de otra manera, ahora no estaría tan agobiado, quemado, y solo (porque tengo el cariño de muchas personas, de Almas bonitas, sí, pero en lo material nadie puede ayudarme, y necesito salir de la jaula -¿alguien se cree que tres metros y pico de alas caben en una jaula?- para ser Yo, un puñetero trabajo, un techo, un plato... esas cosas tangibles y mediocres que por desgracia necesitamos todos... hasta un poeta, aunque fuera capaz de vivir con tan poco para Vivir tanto).
Hoy, he sabido de nuevo de una mirada llena de lava del Vesubio que se me cuela por las venas.
Hoy, tengo ganas de que me toquen los Euromillones, para hacer todo lo que ya dije mi "post" más estúpido, pero sobre todo para dos cosas: ser libre (para caminar, volar y escribir) y ayudar, hoy, más que nunca, a todas esas personas que me importan y no lo están pasando bien. A Dheniss, por ejemplo.
Hoy, iba a cometer un sacrilegio, iba a colgar un extracto del epistolario intermitente que hace meses (en un cuaderno con lomo de tela marrón y tapas con letra y sellos de cartas antiguas) o hace años (en mi interior) le escribo a esa Desconocida, a Ella.
Hoy iba a hacer eso, pero los acontecimientos se precipitan y me empujan a escribir lo que estoy terminando de escribir, y ese sacrilegio (me había jurado no mostrar una letra de ese libreto a nadie, hasta que no fuese a Ella, pero una vocecilla me incitaba a serme infiel) no sucederá hoy, no, hoy no.
Hoy escuché, después de oirla mil veces en la radio, una canción. Pasa cuando uno afina el oído y abre el corazón, y deja atrás el eco extraño de un "wuachu waru wí wachu wó" en la cabeza (cuando nos da pereza -o no sabemos o no podemos- Escuchar la letra en inglés de una canción). La escuché, la primera del día, y se metió en mí hasta la cocina. La llevo canturreando toda la tarde (con algún fallo, que de oídas mi inglés es regular), y pensando en las veces que otros escribieron y sintieron lo mismo que yo.
Hoy estoy más hundido que nunca. Hoy sé, más que nunca, que Vivir vale la pena. El mundo en un día. Es agotador.
Hoy, aunque sea en futurible (como quiero sentirme alguna vez), mi banda sonora (esa canción, retrata en algunos matices Toda mi esencia) es de John Denver:
Annie's Song
You fill up my senses like a night in the forest.
Like a mountain in spring-time
like a walk in the rain
like a storm in the desert
like a sleepy blue ocean
You fill up my senses, come fill me again.
Come let me love you, let me give my life to you.
Let me drown in your laughter, let me die in your arms.
Let me lay down beside you, let me always be with you.
Come let me love you, come love me again
Hoy, Eugenia hubiera cumplido años. Pero ya no está.
Hoy, mi ex ha roto unos cuantos platos de cristal en mi alma con sus ademanes elefantinos. Esta amistad me hiere, aunque sepa que querré Siempre a esa persona.
Hoy, mi aliada incondicional me ha llenado el corazón de alegría al hacerme saber que ayudé un poco a que su sonrisa regresara del exilio. Sabes que cuando mi corazón dice algo, es inflexible, flaquita. Te Quiero.
Hoy, un amor platónico (aunque no hubiera dejado ni un sólo poro de su piel sin mi saliva en su momento, y eso no es muy platónico, o sí, sino leed mi antiguo post) que después se recicló en amiga porque jamás vió un hombre deseable en mí, y porque es una gran persona y mi amistad por ella es sincera y ya se olvidó del primer impulso, pues, hoy me ha llamado, después de mucho tiempo (está hasta arriba de trabajo) y con saber que está bien me vale.
Hoy, echo de menos a mucha gente.
Hoy, sólo hoy, me compadezco fugazmente (detesto ese sentimiento) por no haber tenido mucha suerte. Si vivieran mis padres, si un par de cosas hubieran salido de otra manera, ahora no estaría tan agobiado, quemado, y solo (porque tengo el cariño de muchas personas, de Almas bonitas, sí, pero en lo material nadie puede ayudarme, y necesito salir de la jaula -¿alguien se cree que tres metros y pico de alas caben en una jaula?- para ser Yo, un puñetero trabajo, un techo, un plato... esas cosas tangibles y mediocres que por desgracia necesitamos todos... hasta un poeta, aunque fuera capaz de vivir con tan poco para Vivir tanto).
Hoy, he sabido de nuevo de una mirada llena de lava del Vesubio que se me cuela por las venas.
Hoy, tengo ganas de que me toquen los Euromillones, para hacer todo lo que ya dije mi "post" más estúpido, pero sobre todo para dos cosas: ser libre (para caminar, volar y escribir) y ayudar, hoy, más que nunca, a todas esas personas que me importan y no lo están pasando bien. A Dheniss, por ejemplo.
Hoy, iba a cometer un sacrilegio, iba a colgar un extracto del epistolario intermitente que hace meses (en un cuaderno con lomo de tela marrón y tapas con letra y sellos de cartas antiguas) o hace años (en mi interior) le escribo a esa Desconocida, a Ella.
Hoy iba a hacer eso, pero los acontecimientos se precipitan y me empujan a escribir lo que estoy terminando de escribir, y ese sacrilegio (me había jurado no mostrar una letra de ese libreto a nadie, hasta que no fuese a Ella, pero una vocecilla me incitaba a serme infiel) no sucederá hoy, no, hoy no.
Hoy escuché, después de oirla mil veces en la radio, una canción. Pasa cuando uno afina el oído y abre el corazón, y deja atrás el eco extraño de un "wuachu waru wí wachu wó" en la cabeza (cuando nos da pereza -o no sabemos o no podemos- Escuchar la letra en inglés de una canción). La escuché, la primera del día, y se metió en mí hasta la cocina. La llevo canturreando toda la tarde (con algún fallo, que de oídas mi inglés es regular), y pensando en las veces que otros escribieron y sintieron lo mismo que yo.
Hoy estoy más hundido que nunca. Hoy sé, más que nunca, que Vivir vale la pena. El mundo en un día. Es agotador.
Hoy, aunque sea en futurible (como quiero sentirme alguna vez), mi banda sonora (esa canción, retrata en algunos matices Toda mi esencia) es de John Denver:
You fill up my senses like a night in the forest.
Like a mountain in spring-time
like a walk in the rain
like a storm in the desert
like a sleepy blue ocean
You fill up my senses, come fill me again.
Come let me love you, let me give my life to you.
Let me drown in your laughter, let me die in your arms.
Let me lay down beside you, let me always be with you.
Come let me love you, come love me again
No hay distancia.
No es por esconder la cabeza bajo tierra, como un avestruz (más dinosaurio que ave, porque eso de no volar...), pero cuando uno va a la deriva, como ahora, olvidarse de la vida propia y atesorar las del prójimo, las de los aliados queridos, alivia bastante el escozor de estas llagas. Ya sabéis, ir a la deriva sobre una balsa de troncos podridos por las algas, a merced del sol, sin parapetos (ni de poemas, como decían Manolo y Quimi en la entrañable "Canta por mí"), te va desgastando poco a poco.
Así que prefiero, hoy por hoy, anhelar alegrías para la gente que quiero, desear fortuna a los seres que me importan, exigir al destino sonrisas para esos aliados en el camino.
Siempre los tengo presentes, aún más veces de las que lo demuestro, que por mi vena detallista son varias, pero por mis arrebatos solitarios y de tristeza son menos de las que podrían.
¿Os ha pasado alguna vez el haber encontrado a alguien, con el que inexplicablemente, se tiende un puente eterno y sólido, al instante, como por una varita mágica, un amigo o un alma compañera que de manera incondicional vas a querer, y no sabes cómo ni por qué, pero sientes que vas a querer siempre, pase lo que pase?
Ya que la vida me ha tejido plumas de albatros en el pecho, me ha pegado un pico amarillo (para usarlo de estilete en páginas de papel) en los labios y me ha cosido dos alas enormes en los bra... quiero decir en el corazón... ya que Enamorarme para mí es tan difícil (y tan sencillo a la vez, joder, tan sencillo... ) para compensar se me ha dado la facultad de entregar sin rodeos mi cariño, mi querencia fiel, mi lealtad, mi incombustible Amistad, venga teñida de cualquier otra cosa, que hay amores que fueron Amigas y amigas que nunca fueron otra cosa y amigas que tal vez sean algo más sin yo saberlo y... amigos que fueron compañeros y conocidos que fueron Amigos y ¿amigos? que se fueron, desconocidos al final...
Es verdad que no me pasa con cualquiera, ni a cada momento, pero necesito casi las dos manos para contar ya a las personas con las que he sentido ese puente mágico, sólido y real. Y eso no quiere decir que el abrazo sea diario, o que mi amigo me hable todos los días, o que mi amiga me visite a menudo o que... ni siquiera quiere decir que todo vaya a durar para siempre, la complicidad, las risas, los hombros embotados de lágrimas del otro, no... sólo una cosa es cierta, pase lo que pase, y no lo puedo evitar, y es que a esas personas las querré siempre, y he dicho Siempre, que me conozco...
Hoy sólo quiero mencionar a dos. Una, porque hoy es su cumpleaños; es un ser lindo y genuino, dulce y con un precioso mundo interior, como un jardín andalusí del que puedes ver retazos de sol a través de celosías de cedro libanés... del que puedes adorar los murmullos del agua recostado en alguna columna antigua. Un ser afín que me hace sentir menos solo y menos loco en este mundo. Hoy me ha alegrado el día felicitarle y saber de la sonrisa provocada. Qué poco cuesta y cuanto vale regalar sonrisas. Feliz cumpleaños, sirenita.
Y la otra persona... es un corazón noble y grande, que late fuerte apretadito entre las costillas de una niña, que es huracán de sol allá entre fiordos y almas frías. El amor (un noruego) y el destino (su propio destino, su propia evolución) le llevaron a esas tierras, y su alma de orquídea única se va marchitando porque no soporta la libertad menguada, porque anhela sus sueños pero los anhela conseguir a pulso, por ella misma. Cielo verdoso de verano eterno nublado por la agonía de un sol de invierno ártico. Sólo quiero una vez más, decirle que la quiero incombustiblemente, y que mis cejas de brujo se estrechan, como alas... que se pliegan... pidiendo en oración que todo le vaya bonito y mi niña sea Feliz, haga lo que haga, donde sea y como sea. Y que las lágrimas decepcionadas se enjuagen pronto y vuelva a brillar su tremenda sonrisa.
Mira por la ventana, flaquita, el paisaje que te rodea es hermoso, pero no acaba en esas montañas ni en unos fiordos más allá, te rodea el mundo, niña, y es todo tuyo...
Mi abrazo más intenso para esas dos personas, en el día de hoy. Qué ganas de verlas...
Así que prefiero, hoy por hoy, anhelar alegrías para la gente que quiero, desear fortuna a los seres que me importan, exigir al destino sonrisas para esos aliados en el camino.
Siempre los tengo presentes, aún más veces de las que lo demuestro, que por mi vena detallista son varias, pero por mis arrebatos solitarios y de tristeza son menos de las que podrían.
¿Os ha pasado alguna vez el haber encontrado a alguien, con el que inexplicablemente, se tiende un puente eterno y sólido, al instante, como por una varita mágica, un amigo o un alma compañera que de manera incondicional vas a querer, y no sabes cómo ni por qué, pero sientes que vas a querer siempre, pase lo que pase?
Ya que la vida me ha tejido plumas de albatros en el pecho, me ha pegado un pico amarillo (para usarlo de estilete en páginas de papel) en los labios y me ha cosido dos alas enormes en los bra... quiero decir en el corazón... ya que Enamorarme para mí es tan difícil (y tan sencillo a la vez, joder, tan sencillo... ) para compensar se me ha dado la facultad de entregar sin rodeos mi cariño, mi querencia fiel, mi lealtad, mi incombustible Amistad, venga teñida de cualquier otra cosa, que hay amores que fueron Amigas y amigas que nunca fueron otra cosa y amigas que tal vez sean algo más sin yo saberlo y... amigos que fueron compañeros y conocidos que fueron Amigos y ¿amigos? que se fueron, desconocidos al final...
Es verdad que no me pasa con cualquiera, ni a cada momento, pero necesito casi las dos manos para contar ya a las personas con las que he sentido ese puente mágico, sólido y real. Y eso no quiere decir que el abrazo sea diario, o que mi amigo me hable todos los días, o que mi amiga me visite a menudo o que... ni siquiera quiere decir que todo vaya a durar para siempre, la complicidad, las risas, los hombros embotados de lágrimas del otro, no... sólo una cosa es cierta, pase lo que pase, y no lo puedo evitar, y es que a esas personas las querré siempre, y he dicho Siempre, que me conozco...
Hoy sólo quiero mencionar a dos. Una, porque hoy es su cumpleaños; es un ser lindo y genuino, dulce y con un precioso mundo interior, como un jardín andalusí del que puedes ver retazos de sol a través de celosías de cedro libanés... del que puedes adorar los murmullos del agua recostado en alguna columna antigua. Un ser afín que me hace sentir menos solo y menos loco en este mundo. Hoy me ha alegrado el día felicitarle y saber de la sonrisa provocada. Qué poco cuesta y cuanto vale regalar sonrisas. Feliz cumpleaños, sirenita.
Y la otra persona... es un corazón noble y grande, que late fuerte apretadito entre las costillas de una niña, que es huracán de sol allá entre fiordos y almas frías. El amor (un noruego) y el destino (su propio destino, su propia evolución) le llevaron a esas tierras, y su alma de orquídea única se va marchitando porque no soporta la libertad menguada, porque anhela sus sueños pero los anhela conseguir a pulso, por ella misma. Cielo verdoso de verano eterno nublado por la agonía de un sol de invierno ártico. Sólo quiero una vez más, decirle que la quiero incombustiblemente, y que mis cejas de brujo se estrechan, como alas... que se pliegan... pidiendo en oración que todo le vaya bonito y mi niña sea Feliz, haga lo que haga, donde sea y como sea. Y que las lágrimas decepcionadas se enjuagen pronto y vuelva a brillar su tremenda sonrisa.
Mira por la ventana, flaquita, el paisaje que te rodea es hermoso, pero no acaba en esas montañas ni en unos fiordos más allá, te rodea el mundo, niña, y es todo tuyo...
Mi abrazo más intenso para esas dos personas, en el día de hoy. Qué ganas de verlas...
Lo peor de Sergi.
Creo que es significativo que pueda hoy suscribir tantas cosas, después del año y medio, creo, que hace de esto -fue un correo que le mandé una vez a alguien- que hoy os muestro:
¿Lo peor de Sergi?.
Susceptible, si le juzgan prematuramente, si le juzgan injustamente, si cuestionan su sinceridad, o su sensibilidad, la susceptibilidad hace saltar la alarma... (y entonces desaparece).
Para los cánones de hoy día, irresponsable. Sigue persiguiendo sus sueños (ser escritor por encima del resto, y por debajo de Amar, que no es un sueño, es un destino), y para él eso es más importante que comer todos los días o labrarse un futuro, y así le va, que no tiene ahora ni un duro, a sus 31 años (y a los casi 33, buff, qué mal...).
Vago para lo que detesta hacer, aunque lo acabe haciendo, pero da rodeos, la limpieza de casa, etc., por ejemplo.
Puede ser algo obsesivo para lo que le motiva de verdad, cuando lo que le motiva se le niega sin motivo, pero si tiene una razón, la comprende al instante (no me gusta cómo expresé esto entonces, pero espero que se entienda).
Nunca insulta o habla groseramente, sólo contadísimas ocasiones en su vida cuando estaba al límite, llevado por la mala leche de otra persona a ese punto, pero a veces sí habla en tono alto cuando está molesto de verdad (menos mal que tengo el listón de la paciencia alto).
Sinceridad, a veces un poco cruda, aunque con los años gana en tacto, lo cual es a veces una virtud, pero otras puede dolerle a alguien la verdad, y eso no es siempre la mejor opción, pero prefiere ser sincero a costa de ello, y eso tal vez no sea sólo nobleza si no también orgullo...
Un poco orgulloso, ya puestos, aunque visto lo visto, menos que la media general...
Aunque es una persona tolerante y dialogante, hay dos o tres puntos de su personalidad o visión del mundo en los que jamás cambiaría un ápice su postura.
A fuerza de palos y pérdidas (sus padres, la inocencia, la conexión como él quisiera con el resto de la família, el amor que pensaba eterno, la oportunidad perdida de haber hecho un viaje larguísimo, perdida por ayudar a alguien primero y por estar depre después, etc.) aunque tiene un corazón hipersensible, una costra se ha aposentado a su alrrededor, y cuesta quitarla para llegar de veras a él. Para causarle simpatía y afecto no tanto, es un tipo sociable, pero para llegarle dentro de verdad, cuesta.
Su sexualidad es bastante sana y es un tipo abierto, sin tabúes pero sin cosas raras, pero por lo visto, su apetencia sexual está por debajo de las exigencias "normales", prefiere poco y bueno, siempre bueno, la rutina jamás, que mucho y regular. Claro que sería mejor mucho y bueno, de perogrullo, pero mira, no lo necesita, desde luego, no es un tipo que piense con la... y eso a priori le parece muy bonito a una chica, pero cuando la pareja demanda sexo diario y él tiene bastante con la mitad, parece que se convierte en un "problema"... También es algo "femenino" para el sexo, en que si no está a gusto del todo, especialmente con lo que sienta por esa persona, que puede no ser Amor, pero ha de ser algo, si no es la situación adecuada, no se le despierta la líbido, por mucho que a la otra parte sí.
Cuando se alían su susceptibilidad y algo de orgullo, y se siente dolido, puede ser muy crítico y ácido. Aunque se arrepienta luego (con el tiempo he visto que es más efectivo y menos perjudicial el desaparecer, simplemente).
Es una persona positiva, aunque no alegre, optimista, aunque no risueño, o será que le falta una alegría que le dibuje una sonrisa de verdad en su cara para siempre...
Le gusta estar con gente con la que se sienta a gusto, pero necesita a veces la soledad, y en eso es inflexible, necesita a veces tiempo para estar solo.
Cuando siente que sus sueños pueden no realizarse nunca, corre el peligro de tirar la toalla, y como no le gustan las medias tintas, eso puede ser peligroso... por suerte nunca cae del todo en el desánimo, si no....
Físicamente no se ha cuidado nada en varios años, tiene barriguita, o sin el "ita"..., aunque eso tiene solución, gimnasio, etc (dieta no, porque ya come bien, y no mucho), pero ahí está (eso ha cambiado un poco, adelgacé 8 kilos y ya quedan poquitos intrusos bajo mi ombligo).
No se gusta mucho en general por fuera, excepto algunas cosas, y esas le gustan bastante, pero sin embargo las que no le gustan las detesta, no tiene mucho punto medio para valorarse/criticarse...
Bueno, creo que hay más cosas, pero básicamente eso es lo peor de Sergi...
Si aún quieres conocerme, o seguir conociéndome, o tenerme por amigo, o no olvidarme, o no hacerlo del todo, a pesar de mis rarezas creo que el resto puede compensar, como amigo sobre todo, pero me apetecía este ejercicio de desnudez...
Un beso.
Susceptible, si le juzgan prematuramente, si le juzgan injustamente, si cuestionan su sinceridad, o su sensibilidad, la susceptibilidad hace saltar la alarma... (y entonces desaparece).
Para los cánones de hoy día, irresponsable. Sigue persiguiendo sus sueños (ser escritor por encima del resto, y por debajo de Amar, que no es un sueño, es un destino), y para él eso es más importante que comer todos los días o labrarse un futuro, y así le va, que no tiene ahora ni un duro, a sus 31 años (y a los casi 33, buff, qué mal...).
Vago para lo que detesta hacer, aunque lo acabe haciendo, pero da rodeos, la limpieza de casa, etc., por ejemplo.
Puede ser algo obsesivo para lo que le motiva de verdad, cuando lo que le motiva se le niega sin motivo, pero si tiene una razón, la comprende al instante (no me gusta cómo expresé esto entonces, pero espero que se entienda).
Nunca insulta o habla groseramente, sólo contadísimas ocasiones en su vida cuando estaba al límite, llevado por la mala leche de otra persona a ese punto, pero a veces sí habla en tono alto cuando está molesto de verdad (menos mal que tengo el listón de la paciencia alto).
Sinceridad, a veces un poco cruda, aunque con los años gana en tacto, lo cual es a veces una virtud, pero otras puede dolerle a alguien la verdad, y eso no es siempre la mejor opción, pero prefiere ser sincero a costa de ello, y eso tal vez no sea sólo nobleza si no también orgullo...
Un poco orgulloso, ya puestos, aunque visto lo visto, menos que la media general...
Aunque es una persona tolerante y dialogante, hay dos o tres puntos de su personalidad o visión del mundo en los que jamás cambiaría un ápice su postura.
A fuerza de palos y pérdidas (sus padres, la inocencia, la conexión como él quisiera con el resto de la família, el amor que pensaba eterno, la oportunidad perdida de haber hecho un viaje larguísimo, perdida por ayudar a alguien primero y por estar depre después, etc.) aunque tiene un corazón hipersensible, una costra se ha aposentado a su alrrededor, y cuesta quitarla para llegar de veras a él. Para causarle simpatía y afecto no tanto, es un tipo sociable, pero para llegarle dentro de verdad, cuesta.
Su sexualidad es bastante sana y es un tipo abierto, sin tabúes pero sin cosas raras, pero por lo visto, su apetencia sexual está por debajo de las exigencias "normales", prefiere poco y bueno, siempre bueno, la rutina jamás, que mucho y regular. Claro que sería mejor mucho y bueno, de perogrullo, pero mira, no lo necesita, desde luego, no es un tipo que piense con la... y eso a priori le parece muy bonito a una chica, pero cuando la pareja demanda sexo diario y él tiene bastante con la mitad, parece que se convierte en un "problema"... También es algo "femenino" para el sexo, en que si no está a gusto del todo, especialmente con lo que sienta por esa persona, que puede no ser Amor, pero ha de ser algo, si no es la situación adecuada, no se le despierta la líbido, por mucho que a la otra parte sí.
Cuando se alían su susceptibilidad y algo de orgullo, y se siente dolido, puede ser muy crítico y ácido. Aunque se arrepienta luego (con el tiempo he visto que es más efectivo y menos perjudicial el desaparecer, simplemente).
Es una persona positiva, aunque no alegre, optimista, aunque no risueño, o será que le falta una alegría que le dibuje una sonrisa de verdad en su cara para siempre...
Le gusta estar con gente con la que se sienta a gusto, pero necesita a veces la soledad, y en eso es inflexible, necesita a veces tiempo para estar solo.
Cuando siente que sus sueños pueden no realizarse nunca, corre el peligro de tirar la toalla, y como no le gustan las medias tintas, eso puede ser peligroso... por suerte nunca cae del todo en el desánimo, si no....
Físicamente no se ha cuidado nada en varios años, tiene barriguita, o sin el "ita"..., aunque eso tiene solución, gimnasio, etc (dieta no, porque ya come bien, y no mucho), pero ahí está (eso ha cambiado un poco, adelgacé 8 kilos y ya quedan poquitos intrusos bajo mi ombligo).
No se gusta mucho en general por fuera, excepto algunas cosas, y esas le gustan bastante, pero sin embargo las que no le gustan las detesta, no tiene mucho punto medio para valorarse/criticarse...
Bueno, creo que hay más cosas, pero básicamente eso es lo peor de Sergi...
Si aún quieres conocerme, o seguir conociéndome, o tenerme por amigo, o no olvidarme, o no hacerlo del todo, a pesar de mis rarezas creo que el resto puede compensar, como amigo sobre todo, pero me apetecía este ejercicio de desnudez...
Un beso.
Gracias. Lo siento.
Gracias por preocuparos. Siento mucho no haber podido contestar antes. No es sólo que esté bajo mínimos de ilusión, que nada ni nadie pueda ya dibujarme la sonrisa o soplar fuerte, por muy fuerte que lo haga, para que se eleven mis alas. No, no es sólo que mi vida, dicho sin prismas, sin metáforas, sin maquillaje, sin frases hechas, sin filosofía teórica (que por sí misma no sabe sacar al albatros de este atolladero) sea ahora mismo una enorme caja llena por los cuatro costados (Amor-vocación-material-libertad) de bosta de elefante, no es sólo que sea la madre de todas las Mierdas (sin perdón); no es sólo que esté harto de no sonreir, cuando (aunque nadie se lo crea) soy un ser en el fondo optimista y vital, bueno, al menos sensible y vital... no... no es sólo que haya estado además un poco enfermo y sin saldo en el móvil... no, además, es que estoy harto de hablar de mí mismo como si yo no fuera una gota más en este inmenso océano.
Me aburro, y nada más descortés que aburrir al prójimo... bueno, sí, no dar señales de vida cuando te lo piden, y por eso vomito hoy aquí estas letras.
No tengo ganas de hablar con nadie, amigos, de momento, lo siento.
Gracias de corazón.
Me aburro, y nada más descortés que aburrir al prójimo... bueno, sí, no dar señales de vida cuando te lo piden, y por eso vomito hoy aquí estas letras.
No tengo ganas de hablar con nadie, amigos, de momento, lo siento.
Gracias de corazón.







