Hasta siempre, hasta luego.
Alas de Albatros
(versión completa).Alas de Albatros Redux
(versión abreviada).(ahora en Blogspot.com).
Dos años dan para mucho, pero nunca pensé que me traerían tanto. Unos pocos días antes de iniciar mi singladura en este lugar, lo único que venía a mi mente frente a la expresión “cuaderno de bitácora” era la vaga visión de un legajo de papeles húmedos y tinta grumosa en el camarote del capitán de algún galeón victoriano. Ni que decir tiene que “blog” me podía sonar a cualquiera de aquellas onomatopeyas imposibles de los dibujos de Batman.
En aquella primavera asistía a un fructífero taller de cuento literario (y qué mejor fruto que reconocer que como cuentista no tengo duende -si como poeta sólo tengo arranques, me queda intentarlo con la novela, en esa prosa en la que me siento en mejor ropaje, y si tampoco resulta, plantaremos calabazas y saludaremos a los motoristas desde la cuneta-), y un compañero (Jose, gracias por ello, ¿dónde está Wally ahora…?) me explicó por primera vez lo que era una bitácora virtual. Por aquel entonces mi experiencia internauta no pasaba del correo electrónico y algunos foros (aunque esa parte resultó una verdadera tragedia griega, o peor, un culebrón de segunda, pero esa es otra historia). Tener la posibilidad de mostrar algunos de mis trémulos pasos por las letras a desconocidos sugería, por lo menos, una motivación nueva. Siempre albergué ese impulso, siempre acababa abriéndose camino, como raíces que buscan el agua. Aunque fuera inconstante, desesperanzadas las yemas de no hallar más que tierra reseca y sol severo. La sombra del padre puede agostarlo todo. Pero la savia seguía arremolinándose contra la piedra, de vez en cuando. De niño en la revista del colegio, de adolescente en cartas de ¿amor? y en la historia de una prostituta que quería parecerse a Poe (la historia, la chica era más bien mediterránea). De jovencito (aunque este rostro prestado me esconda los años, ya no lo soy tanto) con cartas de amor (este sí) y aullidos con nombre propio a la Luna (¿verdad, Chema?). De algún modo u otro siempre llegaba el momento en que necesitaba expresar algo con la palabra. Hay quien sabe lo que quiere hacer desde pequeño y enfoca todos sus pasos en esa dirección (yo no tuve ni la lucidez ni el guía). Hay quien decide olvidarlo porque ya no sabía caminar. Hay quien supuestamente descubre su vocación en el ecuador de su existencia. Lo más probable es que nada brote de repente, que sólo fuéramos incapaces de intuir la erección vegetal si no hacíamos más que mirar ese suelo de baldosas. Pero las semillas que duermen de antiguo se abren con más fuerza, y el árbol que germina despacio se asienta con mayor firmeza, hasta reventar el enlosado de cualquier prisión. Y mis ramas ya arañaban las ventanas desde dentro cuando mi tronco lucía casi treinta y dos anillos (lo sé porque un leñador descamisado –desamor, vacío, identidad extraviada, qué importa el nombre- me había talado unos meses antes y tuve tiempo de contarlos; lo bueno de que la vida te abra en dos es poder mirar dentro, más allá de la corteza, voluntaria o forzosa, lo malo es si no lo recuerdas bien ni lo usas para crecer mejor).
Un taller de cuentos, no estaba mal para empezar, una vez que había reconocido la vieja voz (sólo por antigua, porque sonaba con el mismo eco del juego solitario y el canto desacomplejado del niño –ese que de mayores sólo nos atrevemos a repetir en la ducha- en los claustros de un colegio de curas). Un paso trae la inercia del siguiente, y, de repente, un “blog”. Y seguir compartiendo mis letras con desconocidos, semana tras semana leyendo mi ejercicio ante las damas y caballeros de una mesa cuadrada, y poco después lanzando botellas descorchadas, sin fiesta ni factura, a un océano virtual… Y resulta que algunas (unas cuantas, por lo visto) han llegado a otras playas, incluso más de una regresó, con el mensaje empapado pero legible. Resulta curioso leer ahora aquella primera entrada del once de mayo de dos mil cuatro.
Dos años dan para mucho, pero nunca pensé que me traerían tanto. Dos años dan para recuperar viejos poemas sin ritmo y para trazar nuevos versos sin miedo. Dan para tener la descortesía (tenías razón, Pablo) de publicar en bruto los ejercicios del taller y también volcar una y otra vez mis impulsos sin corregir una coma. Dan para tener la arrogancia de pensar que ciertas neuras y cuitas puedan llegar a interesarle a alguien y para mostrar la humildad de condenarse y la valentía de desnudarse. Dan para airear parte de una vida sin esconderla en literatura y mostrar parte de una supuesta literatura sin desvestirla de vida. Dan para haber encontrado en una historia real una idea preciosa para una primera novela y para que luego quede todo en agua de borrajas (espero que estéis en ello, Ana). Dan para empezar otra novela, y quemar el manuscrito, y empezarla otra vez, y congelarla hasta que la caldera aprenda a cocer el talento con el oficio. Dan para caer al pozo, para irse, para apagarse, y para regresar después con la voluntad de una sonrisa. Dan para bajarse los pantalones y enseñarla (algún testigo debe quedar, fue de lo más fugaz –e inoportuno-) en un ataque de rabia, un arrebato incontenible de abjurar de la condición humana. Dan para ayudar a alguien que no te lo pidió y para dar más de lo que pidió a quien lo hizo, aunque no siempre hubiera camino de vuelta (¿verdad, Zoe?). Dan para recibir más de lo imaginado de aliados anónimos. Dan para que te lean en antena (gracias, Philo -ese café…-); para revolucionar una universidad canaria con cierta cartografía (María José dixit); para que alguien te avise de que circulan poemas tuyos por la red y un desconocido te regale un ordenador; para que una profesora de literatura escoja un texto tuyo para mostrarlo a sus alumnos (me llegó adentro, Magda); para aliviar alguna soledad, dar voz a quien no supo encontrar las palabras, para defraudar a alguien sin saberlo y para equivocarse, para acertar sin pretenderlo y reconfortarle. Dan para que te fallen y te sorprendan. Dan para deslizar folletos en pasajes escogidos de algunos libros, como ladrón de tiendas que se esconde para dejar algo en vez de llevárselo. Dan para que un “hacker” te sabotee el “blog”; para acumular casi noventa mil visitas (entre dos contadores) y para volver a cerciorarse de que el verdadero arte (no lo digo por mí, sino por algunas joyas que encontré a veces por ahí) acabe siendo cosa de minorías encantadoras y la plebe acuda cual rebaño a los señuelos de siempre. Dan para publicar cartas parecidas (porque nacen de la misma sed) a musas distintas, de toda índole, inolvidables, inmerecidas, inmaculadas, inmarcesibles, impresionantes, imposibles, impasibles, imbéciles. Dan para tomar café con personas con quien jamás te hubieses cruzado en el camino (nunca mejor dicho en algún caso). Dan para que de repente un extraño te haga sentir menos extraño y solo, porque se convierte en repentino espejo o comparte algo contigo, una desazón, un amor por cierto detalle, una manera genuina de mirar el mundo. Dan para colarse un poco en otras vidas mientras se comparte la propia, porque en este tiempo, mientras uno volaba como albatros y aterrizaba como pingüino, habéis sido felices y desdichados, habéis perdido a alguien y habéis tenido hijos, os habéis casado, habéis amado y os han roto la ilusión, habéis enfermado, habéis sanado, habéis reído, habéis crecido, hemos vivido. Dos años dan para mil cosas más, para mucho, pero nunca pensé que me traerían tanto.
Porque de las otras mil que no hablé, hay una que me trajo esta deriva, más preciosa e improbable que cualquier otra. Dos años de “Alas de Albatros” me han traído, sobre todo, un puñado de amigos, el haz, breve y flexible, como de espigas, pero contundente, como martillo de herrero, con que defenderme del vacío cada vez que regrese a pelear conmigo y mellar el hacha del leñador y hasta su risa insolente si aparece de nuevo para segar mi vertical. No tengo que nombraros porque ya sabéis de sobras quiénes sois, unos ya estabais aquí cuando llegué y seguís ardiendo en hogueras fértiles y brillando sobre bosques y acantilados; otros os retirasteis a plena luz y sin alevosía, con batir de alas ligeras, o permanecéis al otro lado del buzón, con la quietud del agua en los estanques; a algunos os animé a dar el primer paso en el camino y otros habéis venido en el último tramo a sumar vuestras notas a esta partitura… Algunos tan lejos en los mapas del mundo, todos tan cerca en el mío.
Llega el momento de cambiar de ruta. Hasta aquí, justo en el día en que se cumplen dos años de la botadura (increíble, "china", te acordaste, eres lo más), la nave hizo lo que pudo. En cabotaje por orillas demasiado conocidas, naufragando en los mismos escollos de siempre, blandiendo las velas contra el horizonte, como sábanas de ausencia, como cartas marcadas que a uno le colaron en la manga, como dagas de infinita eslora. Lo dice la frase que aparece desde no hace mucho (desde que me di cuenta del todo y cambié la que había antes) bajo el título de este espacio, no lo pretendía, pero al final me salió un diario. Porque si por algo se han caracterizado casi todas las entradas de estas alas de albatros, fue, tanto más cuanto más reculemos, por la inmediatez de los impulsos, por la palabra a bocajarro y la emoción (oscura o luminosa según el día) vertida en letras. Habrá quien le encuentre cierto encanto. Habrá a quien le chirríe tan poca literatura y tanta realidad descarnada. Ni lo niego ni lo afirmo, simplemente llegó el momento de cambiar. De dejar la deriva incierta y la letanía de la madera contra las olas.
Hay otros motivos, claro, siempre los hay, problemas logísticos, de creatividad con grilletes, de espacio, de piratería (lo de los comentarios parece que de momento se ha solucionado, aunque, por si acaso, voy a publicar en “El baúl del albatros” esta misma despedida, para tener la seguridad de que podréis dejar vuestro rastro). Pero todo sucede por algo, y si se han amontonado las contrariedades ha sido para llevarme a demoler la pared y buscar aire fresco. No me quejo entonces. Adaptarse es vencer. Una intuición líquida ha ido espesándose como al final de un remolino, hasta hacerse sólida certeza y golpearme en la sien. Despierta, albatros, hay mucho que hacer. Urge deshacerse del capitán, pasar por la quilla al timonel, consumar el motín de un hombre solo y quemar las naves. Hasta aquí “Alas de Albatros” tal y como lo habéis conocido. No se cierra del todo, no se desdice de nada, aquí permanecerá, en letargo (por si acaso, nunca se sabe...) como pecio invadido por el coral, para siempre, o al menos mientras el portal exista, pero seguro que en algún rincón de carne y hueso ya tiene un recuerdo asegurado, y eso me da el salario y el goce necesarios.
Comienza una nueva singladura, esta vez con rumbo, con el gobierno de una motivación lúcida al timón. Aparcaré un poco la brutalidad de la desnudez, pero sin llegar a disfrazarme. Dejaré que la vida siga recorriendo sus cauces y cuando haya crecida, que desborde los diques sin anegar la palabra justa, porque si vengo a vuestra puerta lo haré con la cortesía del oficio y el regalo (eso espero) de cierta literatura. Para todo lo demás ya tengo las calles, las puertas, los amigos, y a esta primavera cómplice que ya desnuda los brazos de ciertas mujeres. Gracias a todos, por todo.
Bienvenidos todos aquellos que decidáis volver a abrir mi puerta (esta que abajo os muestro), y seguir caminando conmigo. Si las nuevas alas me traen la mitad de lo que me dieron las viejas, podré confesar haber sonreído. Pero si algo pretendo con el cambio y la nueva dirección, precisamente, es daros el doble (en calidad, ojalá) a los que me leéis. Gracias especialmente a vosotros por seguir haciéndolo.
Alas de Albatros
(ahora en Blogspot.com).

"5 to 5".
HE DESACTIVADO TEMPORALMENTE LOS COMENTARIOS POR CULPA DEL SPAM, HASTA QUE BLOGS.YA.COM SOLUCIONE EL TEMA Y PONGA ALGÚN TIPO DE FILTRO. MIENTRAS, PODÉIS ESCRIBIRME AL CORREO QUE APARECE EN "De mis alas:", AUNQUE MIS AMIGOS YA SABEN BIEN QUE NO ME SOBRA TIEMPO PARA CONTESTAR (como con el móvil, ¿no, Sergi? lo sé, lo sé, soy lo peor...), PERO LO INTENTARÉ. También podéis visitar "El baúl del albatros", ahí a la derecha... donde de momento se pueden dejar comentarios.
LOS ALMACENADOS HASTA HOY NO SE PIERDEN Y REAPARECERÁN UNA VEZ SE REACTIVEN. DISCULPAD LAS MOLESTIAS; COMO VÉIS, SIGO CON LOS CAMBIOS (Y AÚN VIENEN MUCHOS), HASTA DESPUÉS DEL PUENTE.
SED FELICES, Y NO TENGÁIS PRISA AL VOLANTE,
¿VALE? QUE LA MÚSICA SE OYE MEJOR... Y os quiero a todos de vuelta.
pd: espero que os estén gustando a todos los interesados los nuevos enlaces... os los envío cuando queráis.
---------------
Aviso:
Para mi gente, sé que he estas últimas semanas he estado un poco ausente. Prometo regresar con fuerza. Estoy realizando muchos cambios en mis alas, poco a poco, me tomará al menos una semana terminarlos; nuevas secciones, nuevos enlaces (que estoy personalizando a mi gusto -y ojalá que al vuestro- con el Paint, y que os regalo cuando queráis), nueva presentación, nuevos textos, eliminación de varios antiguos (y mediocres) para hacer espacio, y peleándome con el chino Cudeiro de las narices que va dejando comentarios spam por ahí...
En fin, una manera como otra de pasar el domingo con los amigos que estáis lejos.
¡Feliz día del libro a todos!
Feliç Sant Jordi a tothom!!
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24 de Abril de 2006, 90 aniversario del genocidio armenio. Pocos olvidan a Charles Aznavour (cantante y actor), Etom Egoyan (director), Gary Kasparov (ajedrecista), Aram Khachaturian(compositor), André Agassi (tenista), Alain Prost (ex-piloto), o Caterina Hagopian (presentadora, bailarina, y musa silenciosa, esquiva, hiriente). Pero todos nos olvidamos de las tragedias que no salen en TV. Olvidamos todo aquello que no nos filtran por un tamiz interesado. Y lo peor es que muchas siguen aconteciendo muy lejos de Washington y Bagdad.Visita esta web y otros enlaces allí, infórmate, y deja tu huella si lo consideras oportuno.
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"5 to 5".

Youssou N'Dour: No more.
No pido la luna... sólo la Tierra.
No pretendo estropearos las vacaciones, tan sólo que mantengáis la sonrisa si estos días os pilla el atasco en la carretera o si no encontráis el mejor sitio en la playa o el restaurante. Agradeced la suerte que tenemos, y haced lo mejor que podáis para mejorar la de los demás. Por poquito que sea, gota a gota pueden llenarse océanos...
LOS ALMACENADOS HASTA HOY NO SE PIERDEN Y REAPARECERÁN UNA VEZ SE REACTIVEN. DISCULPAD LAS MOLESTIAS; COMO VÉIS, SIGO CON LOS CAMBIOS (Y AÚN VIENEN MUCHOS), HASTA DESPUÉS DEL PUENTE.
SED FELICES, Y NO TENGÁIS PRISA AL VOLANTE,
¿VALE? QUE LA MÚSICA SE OYE MEJOR... Y os quiero a todos de vuelta.pd: espero que os estén gustando a todos los interesados los nuevos enlaces... os los envío cuando queráis.
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Para mi gente, sé que he estas últimas semanas he estado un poco ausente. Prometo regresar con fuerza. Estoy realizando muchos cambios en mis alas, poco a poco, me tomará al menos una semana terminarlos; nuevas secciones, nuevos enlaces (que estoy personalizando a mi gusto -y ojalá que al vuestro- con el Paint, y que os regalo cuando queráis), nueva presentación, nuevos textos, eliminación de varios antiguos (y mediocres) para hacer espacio, y peleándome con el chino Cudeiro de las narices que va dejando comentarios spam por ahí...
En fin, una manera como otra de pasar el domingo con los amigos que estáis lejos.
Feliç Sant Jordi a tothom!!
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24 de Abril de 2006, 90 aniversario del genocidio armenio. Pocos olvidan a Charles Aznavour (cantante y actor), Etom Egoyan (director), Gary Kasparov (ajedrecista), Aram Khachaturian(compositor), André Agassi (tenista), Alain Prost (ex-piloto), o Caterina Hagopian (presentadora, bailarina, y musa silenciosa, esquiva, hiriente). Pero todos nos olvidamos de las tragedias que no salen en TV. Olvidamos todo aquello que no nos filtran por un tamiz interesado. Y lo peor es que muchas siguen aconteciendo muy lejos de Washington y Bagdad.Visita esta web y otros enlaces allí, infórmate, y deja tu huella si lo consideras oportuno.
"5 to 5".
Youssou N'Dour: No more.
No pido la luna... sólo la Tierra.
No pretendo estropearos las vacaciones, tan sólo que mantengáis la sonrisa si estos días os pilla el atasco en la carretera o si no encontráis el mejor sitio en la playa o el restaurante. Agradeced la suerte que tenemos, y haced lo mejor que podáis para mejorar la de los demás. Por poquito que sea, gota a gota pueden llenarse océanos...
Álbum de vida y viaje.
Alas de Albatros
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Sí, algo hastiado de las palabras, por eso... Las fotos irán cambiando de vez en cuando, añadiendo o quitando alguna. Los dos álbumes funcionan a la vez, así que mejor tómate tu tiempo para uno y después baja con el ratón y échale un vistazo al otro. No están todas las que son, evidentemente, pero sí son todas las que están. Los pies de foto van en inglés porque en realidad estos álbumes fueron pensados para un perfil en otra página que llega a angloparlantes de todo el mundo.
Creo que queda claro que cuando viajo no me gusta salir en las fotos, aunque en realidad siempre aparezco, tal vez más intensamente que nunca, pues en mi mirada sobre el mundo hay más de mí que en mi propia carne. Además, uno se aburre de verse en el espejo, por eso es mucho mejor retratar a alguien más guapo o dejar que el paisaje hable por mí. En fin, como siempre, desnudándome...
Si hay dos canciones abiertas al mismo tiempo en la página suenan a la vez, así que para evitar mezclas extrañas, cuando cuelgue una nueva, las de artículos anteriores sólo sonarán si haces click en la radio... Entonces minimiza la página que aparece y deja que suene la banda sonora mientras lees mis alas.
Lou Reed: Coney Island Baby.
Menos es más...

"Encontrar
Lo que deseas, a veces
no es lo que necesitas
Lo que buscas, a menudo
no es tan bello
como lo que llega sin esperarlo
Lo que amas, casi siempre
es algo que no sabías
que querías".
(La culpa fue mía, Navegante. Un abrazo).
Para el epistolario...
(Del 21/10/2004... círculos que jamás se terminan de cerrar...):
Hoy te escribo a golpe de yemas y a fuerza de pensarte, aquí, sí, y no en "nuestro" cuaderno de lomo de tela marrón y tapas de sellos antiguos. No sé si ahora traiciono la esencia de estas cartas que te escribo desde hace meses y que voy cosiendo con los años en una cortina extraña que me va tapando el mundo y enturbiando la cordura.
Te hablo siempre como si estuvieras delante, como si yo mismo fuese arena y espuma, testigo del encuentro, cuando lleguen a tus pies estas botellas de náufrago con mensaje, cuando las lleves a tu cabaña, las coloques unas al lado de otras en baldes de madera, o algunas acaben siendo pie para una vela llena de goterones de cera, para alumbrar un poco el cabecero de tu cama, y para leer los papiros que con tinta de sangre te escribo todos los días desde aquí... todos los días, incluso los que no escriben nada mis manos, ni las yemas de mis dedos.
Son cartas sin medida, sin relectura, sin repaso, sin miedo, sin escondites, cartas preñando botellas viejas y enteladas de salitre, que ven a medias el mundo, como desde una ventana llovida en invierno. Yo no sé jugar estas manos, no se me da bien el ajedrez, no sirvo para levantar castillos, o muros, o almenas, o torres, o cualquier otra forma de prisión. Sólo tengo mis alas para volar a tu lado, sólo me sustenta un corazón marinero para gobernar esta nave humilde, sólo tengo mi piel para abrigar tu soledad, sólo mis labios para encender tu hogar y mi voz para ser viento y marea que limpien tu playa de algas muertas y toneles rotos, para llevarme de tu valle, de tu isla y tu acantilado todas las brumas, todas las nieblas, todo el humo espeso de la mentira, las rodillas magulladas, los aros de fuego que tuviste que pasar (chamuscando tus ilusiones) para que te dejaran ser la mitad de lo que tus ojos de ámbar y ébano atesoran.
La plaga de palomas urbanas, la manada de hienas, el vasto rebaño de ovejas cabizbajas, gritan más alto, balan verdades de pacotilla, y me dicen que estoy loco, que soy un iluso, que soy un malabarista, un desgraciado, un poeta desesperado, casi un parásito en la gran fábrica, porque no produzco, no soy rentable, no acepto mi puesto en galeras.
No me importa si tienen razón o no, sólo me importa encontrarte, que ando a saltitos desde siempre, como pingüino a mil millas de la costa, ya sabes. Sabes casi todo de mí, menos el exponente de sorpresa que a drede nos guardamos, para elevar a la enésima potencia todo el valor (que ese sí es activo, inversión y emporio) que late fuerte bajo tu pecho y el mío.
En realidad no estoy escribiendo una carta, Amor, en realidad no pasaré esto a limpio, en realidad no estoy parándome a pensar qué decirte... porque este momento es lo más parecido a mirarte a los ojos, a hundir dichoso mis manos, que ahora torpes juntan letras, en tu cabello oscuro, en las lianas lisas de tu selva anhelada, mientras me sonríes con las cejas y me lloras de alegría con tus labios, brillando como melocotones abiertos y goteando sobre mi lengua azúcar y aromas de relojes detenidos.
El deseo, la complicidad, la afinidad, serán caricaturas inocentes del Amor que siento en ti, y en mí. Necesito, quiero, merezco, casi tanto como tú, que eres mejor que yo, un Amor que deje en pañales todas las trampas del ego, todos los avatares de lo mundano. Que el deseo se haga cura febril y herida feliz, sudor sagrado y sanación del alma; que la complicidad se convierta en comunión, y las manos trenzadas en crisol de corazones... que la afinidad llegue a ser alambique donde tu esencia y la mía se hagan una, la marmita del alquimista donde dos más dos sumen uno.
No, ya lo sé, mi niña, ya lo sé, todo esto suena a loco, a utopía... sé que no te escuchan cuando susurras y no te oyen cuando gritas... como a mí... sé que a los albatros y a las sirenas no se nos olvida el amanecer quejumbroso, las ojeras, el olor del enfermo en las sábanas empapadas, las cosas de la carne vulnerable, las pequeñas cosas del día a día... los defectos y flaquezas que nos hacen humanos, y que sólo serán más piezas del puzzle, más motivos para Amarnos.
No importa siquiera si tú también me esperas o no, si no te fijarás en mí por no llevar la capa de caballo ganador, ese toque mágico (o más bien prestidigitador e ilusionista) que siempre atrapa la atención de las mujeres; no importa si el montón de polvo y telarañas que me cubre y lastra las alas no te dejan ver a la primera mi verdadero rostro. No importa si la inercia del mundo te lleva, como a una sirena en la corriente de un río urbano, no importa, patria mía, porque lo único que de veras dará sentido a Todo, será que llegue el momento de mirarnos a los ojos, de asomarnos por esos ventanales al corazón del otro, y reconocernos.
Me dirán los imanes del pragmatismo y lo cabal que le declare la guerra santa a la poesía, a la Magia, y me vuelva un hombre de provecho, y haga acopio de derrotas diarias para sobrevivir, pero, aún a costa del riesgo... me niego, y no pienso rendirme jamás. Aunque tardes en venir, aunque tarde yo en volar, aunque tarden mis libros en hablar por mí en millones, en miles, o en decenas de baldes de madera, aunque me encuentres un poco más gastado... sé que es nuestro destino.
Si te asustas, si te vas, si te ríes de los subcampeones, si calculas, si sólo bailas, si me miras desde arriba y no Lo Ves, si te felicitas por tristes victorias... si sólo dejas señuelos y reflejos pasajeros en el agua... no hay problema, es que no eras Tú.
Y Tú eres Ella, a quien escribo estas cartas, eres real pero inaudita, no el reflejo en el agua que una mano caprichosa pueda desfigurar jugando con el mar... eres una Mujer de carne y hueso, de piel y sueños, de llanto y risa, de agua y fuego, de tierra y aliento. Y no harás caso de las palomas que te agobien con sus murmulos de gargantas abultadas, cuando te digan que no te merezco, que eres mejor que yo (pero no en el modo que tú y yo sabemos), que te busques al macho dominante de la manada, al mejor ejemplar, y no pierdas tu tiempo con un albatros nómada y poeta. No les harás ni puñetero caso, porque aunque ni ahora mismo sepas que me esperas, no dudarás un instante cuando te des cuenta de que soy el cáliz para todo lo que ansías dar y el océano para llenar todos los mundos que te habitan.
Hasta pronto, Mujer.
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Desde el 11 de mayo de 2006; NUEVA DIRECCIÓN DEL BLOG:
Hoy te escribo a golpe de yemas y a fuerza de pensarte, aquí, sí, y no en "nuestro" cuaderno de lomo de tela marrón y tapas de sellos antiguos. No sé si ahora traiciono la esencia de estas cartas que te escribo desde hace meses y que voy cosiendo con los años en una cortina extraña que me va tapando el mundo y enturbiando la cordura.
Te hablo siempre como si estuvieras delante, como si yo mismo fuese arena y espuma, testigo del encuentro, cuando lleguen a tus pies estas botellas de náufrago con mensaje, cuando las lleves a tu cabaña, las coloques unas al lado de otras en baldes de madera, o algunas acaben siendo pie para una vela llena de goterones de cera, para alumbrar un poco el cabecero de tu cama, y para leer los papiros que con tinta de sangre te escribo todos los días desde aquí... todos los días, incluso los que no escriben nada mis manos, ni las yemas de mis dedos.
Son cartas sin medida, sin relectura, sin repaso, sin miedo, sin escondites, cartas preñando botellas viejas y enteladas de salitre, que ven a medias el mundo, como desde una ventana llovida en invierno. Yo no sé jugar estas manos, no se me da bien el ajedrez, no sirvo para levantar castillos, o muros, o almenas, o torres, o cualquier otra forma de prisión. Sólo tengo mis alas para volar a tu lado, sólo me sustenta un corazón marinero para gobernar esta nave humilde, sólo tengo mi piel para abrigar tu soledad, sólo mis labios para encender tu hogar y mi voz para ser viento y marea que limpien tu playa de algas muertas y toneles rotos, para llevarme de tu valle, de tu isla y tu acantilado todas las brumas, todas las nieblas, todo el humo espeso de la mentira, las rodillas magulladas, los aros de fuego que tuviste que pasar (chamuscando tus ilusiones) para que te dejaran ser la mitad de lo que tus ojos de ámbar y ébano atesoran.
La plaga de palomas urbanas, la manada de hienas, el vasto rebaño de ovejas cabizbajas, gritan más alto, balan verdades de pacotilla, y me dicen que estoy loco, que soy un iluso, que soy un malabarista, un desgraciado, un poeta desesperado, casi un parásito en la gran fábrica, porque no produzco, no soy rentable, no acepto mi puesto en galeras.
No me importa si tienen razón o no, sólo me importa encontrarte, que ando a saltitos desde siempre, como pingüino a mil millas de la costa, ya sabes. Sabes casi todo de mí, menos el exponente de sorpresa que a drede nos guardamos, para elevar a la enésima potencia todo el valor (que ese sí es activo, inversión y emporio) que late fuerte bajo tu pecho y el mío.
En realidad no estoy escribiendo una carta, Amor, en realidad no pasaré esto a limpio, en realidad no estoy parándome a pensar qué decirte... porque este momento es lo más parecido a mirarte a los ojos, a hundir dichoso mis manos, que ahora torpes juntan letras, en tu cabello oscuro, en las lianas lisas de tu selva anhelada, mientras me sonríes con las cejas y me lloras de alegría con tus labios, brillando como melocotones abiertos y goteando sobre mi lengua azúcar y aromas de relojes detenidos.
El deseo, la complicidad, la afinidad, serán caricaturas inocentes del Amor que siento en ti, y en mí. Necesito, quiero, merezco, casi tanto como tú, que eres mejor que yo, un Amor que deje en pañales todas las trampas del ego, todos los avatares de lo mundano. Que el deseo se haga cura febril y herida feliz, sudor sagrado y sanación del alma; que la complicidad se convierta en comunión, y las manos trenzadas en crisol de corazones... que la afinidad llegue a ser alambique donde tu esencia y la mía se hagan una, la marmita del alquimista donde dos más dos sumen uno.
No, ya lo sé, mi niña, ya lo sé, todo esto suena a loco, a utopía... sé que no te escuchan cuando susurras y no te oyen cuando gritas... como a mí... sé que a los albatros y a las sirenas no se nos olvida el amanecer quejumbroso, las ojeras, el olor del enfermo en las sábanas empapadas, las cosas de la carne vulnerable, las pequeñas cosas del día a día... los defectos y flaquezas que nos hacen humanos, y que sólo serán más piezas del puzzle, más motivos para Amarnos.
No importa siquiera si tú también me esperas o no, si no te fijarás en mí por no llevar la capa de caballo ganador, ese toque mágico (o más bien prestidigitador e ilusionista) que siempre atrapa la atención de las mujeres; no importa si el montón de polvo y telarañas que me cubre y lastra las alas no te dejan ver a la primera mi verdadero rostro. No importa si la inercia del mundo te lleva, como a una sirena en la corriente de un río urbano, no importa, patria mía, porque lo único que de veras dará sentido a Todo, será que llegue el momento de mirarnos a los ojos, de asomarnos por esos ventanales al corazón del otro, y reconocernos.
Me dirán los imanes del pragmatismo y lo cabal que le declare la guerra santa a la poesía, a la Magia, y me vuelva un hombre de provecho, y haga acopio de derrotas diarias para sobrevivir, pero, aún a costa del riesgo... me niego, y no pienso rendirme jamás. Aunque tardes en venir, aunque tarde yo en volar, aunque tarden mis libros en hablar por mí en millones, en miles, o en decenas de baldes de madera, aunque me encuentres un poco más gastado... sé que es nuestro destino.
Si te asustas, si te vas, si te ríes de los subcampeones, si calculas, si sólo bailas, si me miras desde arriba y no Lo Ves, si te felicitas por tristes victorias... si sólo dejas señuelos y reflejos pasajeros en el agua... no hay problema, es que no eras Tú.
Y Tú eres Ella, a quien escribo estas cartas, eres real pero inaudita, no el reflejo en el agua que una mano caprichosa pueda desfigurar jugando con el mar... eres una Mujer de carne y hueso, de piel y sueños, de llanto y risa, de agua y fuego, de tierra y aliento. Y no harás caso de las palomas que te agobien con sus murmulos de gargantas abultadas, cuando te digan que no te merezco, que eres mejor que yo (pero no en el modo que tú y yo sabemos), que te busques al macho dominante de la manada, al mejor ejemplar, y no pierdas tu tiempo con un albatros nómada y poeta. No les harás ni puñetero caso, porque aunque ni ahora mismo sepas que me esperas, no dudarás un instante cuando te des cuenta de que soy el cáliz para todo lo que ansías dar y el océano para llenar todos los mundos que te habitan.
Hasta pronto, Mujer.
Desde el 11 de mayo de 2006; NUEVA DIRECCIÓN DEL BLOG:







