Ensayo sobre los negativos, frenazos, las anchoas y la pintura a pistola en general.
Expulsado al país de las maravillas, cual Alicia de tres al cuarto, gobierno mi vida tratando de encontrar un rumbo que apenas sé si existe para mí.
Deambulo errático, tropiezo con mi propia sombra y, por más que corro, jamás consigo despistarme de mi mismo.
Evoco susurros colgado de un teléfono que atormentaron mi mente durante cinco horas y atormento mis recuerdos desde aquel día autotorturándome con lo que pudo ser y no fue.
Engaño al hambre, la más astuta de las tentaciones, haciéndole creer que sencillamente "hoy no toca".
Y así, un día tras otro, juego al escondite conmigo mismo... y, mira tú por dónde, resulta que no me encuentro.
Uy, casi se me olvida... NO, no estoy loco... ojalá lo estuviera...
Deambulo errático, tropiezo con mi propia sombra y, por más que corro, jamás consigo despistarme de mi mismo.
Evoco susurros colgado de un teléfono que atormentaron mi mente durante cinco horas y atormento mis recuerdos desde aquel día autotorturándome con lo que pudo ser y no fue.
Engaño al hambre, la más astuta de las tentaciones, haciéndole creer que sencillamente "hoy no toca".
Y así, un día tras otro, juego al escondite conmigo mismo... y, mira tú por dónde, resulta que no me encuentro.
Uy, casi se me olvida... NO, no estoy loco... ojalá lo estuviera...





