Mar adentro
Llevo más de dos años ya asomándome a ésta, mi peculiar ventanita a mi propio interior.
No recuerdo si alguna vez publiqué bajo este título, y Google no me resuelve esta tácita incertidumbre.
Si así fuere, ruego se me excuse; y en cualquier caso valga esta declaración de intenciones como excusa, pretexto o similar.
Acabo de finiquitar una conversación MSN de esas que evocan un pasado de los que se puede considerar que "siempre fue mejor"; y me ha sido muy grato traer aquel recuerdo a mi mente.
Tengo una edad (según se mire, incluso DOS) en la que, a pesar de ser muy consciente de tener TOOOODA una vida aún por delante que vivir con plena intensidad, empiezo a valorar en incluso atesorar una serie de recuerdos de los que, inevitablemente, cierta princesita tarada acapara una cantidad importante.
Jamás nos vimos cara a cara, jamás la intensidad de un beso, abrazo, caricia o cualquier otro tipo de expresión corporal nos fue un lujo concedido...
Y, sin embargo, me siento y considero MUY cercano a ella y con frecuencia añoro y deseo, en el silencio de mis más intrínsecos pensamientos, el regalo de la sola posibilidad de romper un día esa barrera que la distancia física e internet nos imponen.
Querida Princesita mía, de mis entretelas y mis entreternillas...
GRACIAS, desde lo más hondo y profundo de mi ser, por ser parte de mi vida (y una parte importante además) y por dejarme ser yo también una parte de la tuya; o, como mínimo, dejarme creerlo así.
Mil besitos cariñositos (acaso lujuriosos quizá?) desde el otro lado del "charco".

No recuerdo si alguna vez publiqué bajo este título, y Google no me resuelve esta tácita incertidumbre.
Si así fuere, ruego se me excuse; y en cualquier caso valga esta declaración de intenciones como excusa, pretexto o similar.
Acabo de finiquitar una conversación MSN de esas que evocan un pasado de los que se puede considerar que "siempre fue mejor"; y me ha sido muy grato traer aquel recuerdo a mi mente.
Tengo una edad (según se mire, incluso DOS) en la que, a pesar de ser muy consciente de tener TOOOODA una vida aún por delante que vivir con plena intensidad, empiezo a valorar en incluso atesorar una serie de recuerdos de los que, inevitablemente, cierta princesita tarada acapara una cantidad importante.
Jamás nos vimos cara a cara, jamás la intensidad de un beso, abrazo, caricia o cualquier otro tipo de expresión corporal nos fue un lujo concedido...
Y, sin embargo, me siento y considero MUY cercano a ella y con frecuencia añoro y deseo, en el silencio de mis más intrínsecos pensamientos, el regalo de la sola posibilidad de romper un día esa barrera que la distancia física e internet nos imponen.
Querida Princesita mía, de mis entretelas y mis entreternillas...
GRACIAS, desde lo más hondo y profundo de mi ser, por ser parte de mi vida (y una parte importante además) y por dejarme ser yo también una parte de la tuya; o, como mínimo, dejarme creerlo así.
Mil besitos cariñositos (acaso lujuriosos quizá?) desde el otro lado del "charco".






