logotipo

img_google
El triste blog de un alma en pena penita pena...
Una página de un libro que hace tiempo que cerré.
Acerca de
Me gustas cuando callas Porque estás como ausente Y me oyes desde lejos Y mi voz no te toca... Neruda
Estadísticas
Sindicación
 
14 de febrero by Silvio Rodríguez Domínguez
Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida

Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo: “Patria”,
y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.

 
22:42
Solo...
Taciturno...
Meditabundo...

Solo...
Entregado...
Impulsivo...

Solo...
Reflexivo...
Dadivoso...

Solo...
Fuerte...
Contradictorio...

Solo...
Caprichoso...
Soñador...

Solo...
Perseverante...
Coherente...

Solo...
Iluso...
Ambicioso...

Solo...
Utópico...
Cariñoso...

Solo...
Sincero...
Inconformista...

Solo...
Luchador...
Valiente...

Solo...
Valiente...
Poderoso...

Solo...
Empático...
Carismático...

Solo...
Enigmático...
Auténtico...

...
 
Ensayo sobre los negativos, frenazos, las anchoas y la pintura a pistola en general.
Expulsado al país de las maravillas, cual Alicia de tres al cuarto, gobierno mi vida tratando de encontrar un rumbo que apenas sé si existe para mí.

Deambulo errático, tropiezo con mi propia sombra y, por más que corro, jamás consigo despistarme de mi mismo.

Evoco susurros colgado de un teléfono que atormentaron mi mente durante cinco horas y atormento mis recuerdos desde aquel día autotorturándome con lo que pudo ser y no fue.

Engaño al hambre, la más astuta de las tentaciones, haciéndole creer que sencillamente "hoy no toca".

Y así, un día tras otro, juego al escondite conmigo mismo... y, mira tú por dónde, resulta que no me encuentro.

Uy, casi se me olvida... NO, no estoy loco... ojalá lo estuviera...