Finales inesperados
Después de una cena estupenda, una cerveza con panchitos, una partida de billar desastrosa pero divertida, un porro acompañado de una conversación interesante y un ataque a una máquina para comprar donuts de chocolate y demás proquerías que estan bueniiiiiiiisimas, acabamos a las 2:30 de la mañana jugando al futbol en un parque, usando de pelota un tubo de cartón del que cinco minutos antes habían salido confetis y me encantó porque me sentí como cuando era pequeña y cualquier cosa servía para jugar :o) Hasta que ya nos faltaba el aire de tanto correr y reirnos.
Un final inesperado que hizo la noche un poco más especial.





