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Una noche con Afrodita
El placer está en la mente. ¿Podrías pasar una noche con Afrodita?
Acerca de
Mis aficciones, mis gustos y mi foto, sólo la última podría ponerla aquí sin caer en la locura o dejar que mi mente vuele tantas veces como oportunidades tenga de reescribir lo ya escrito.
Sindicación
 
Un concierto
Siempre me ha gustado que mis parejas se masturben delante de mi, pero nunca lo había experimentado con una desconocida. Para pasar el verano decidimos alquilar una casita con piscina, la Chemin du Riou Merlet. Una preciosa villa con apartamentos para turistas y mucha gente joven. Nos sorprendió a nuestra llegada la cantidad de treintañeros que había allí ya que son unos alojamientos muy caros, pero al fin y al cabo nosotras todavía no habíamos pasado la barrera de los 30 y también estábamos allí. Llevábamos 3 días en la playa, de compras, en fin de turistas... hasta que los españoles del 4ºH se les ocurrió hacer una barbacoa con concierto en la piscina. A las 6 de la tarde decidimos pasarnos por la fiesta y nos esperaba una grata sorpresa: se trataba de un encuentro nudista, un encuentro nudista internacional, allí había más de 15 nacionalidades: españoles, italianos, suecos, franceses, argentinos, portugueses, noruegos...y en medio de todos ellos estaba ella. Rubia, con la piel de porcelana y los ojos verdes, mirándome fíjamente. Nunca me han atraido las mujeres, pero ella había dejado de tener sexo por un momento. Empezó a tocarse el pecho, a relamerse, a girar la cabeza manteniendo la vista fija en mi. De pronto abrió las piernas y empezó a masturbarse. Yo sabía en cada momento lo que estaba sintiendo por la forma de mover sus manos. Se acariciaba el clítoris en círculos con movimientos cortos y presionando cuando la intensidad de sus caricias le recorría todo el cuerpo. Después cuando ya estaba tan excitada que parecía que iba a correrse, paraba para hacerme partícipe de su locura, lamiéndose los dedos y recorriéndolos por toda su piel.
Se escuchó un grito de alguien que había saltado a la piscina y la perdí de vista. Me sentía defraudada por que me había dejado con la sensación de un polvo no finalizado, a medias. Hasta que vi como se acercaba a mí, me rodeó y empezó a lamerme el cuello.
 
Comentario:
Yo también he estado en esa fiesta. ¿Te acuerdas de mí?
No