Strip-poker
Una noche tranquila entre amigos. Algo suave para comer, copas y marihuana. Una noche de alcohol, risas y relax. Todo estaba relajado hasta que se nos fue de las manos. No sabría decir el momento exacto ni el porqué, pero se nos fue de las manos. Decidimos jugar una partida de strip-poker, una al aire libre, con la luna de testigo y unas siete personas más. Ya ni siquiera habíamos dejado espacio al rubor, nuestras mejillas estaban sonrosadas por culpa del desenfreno. Una copa más y ya había perdido toda la ropa, tan sólo conservaba un sujetador y un tanga de color fresa. Los comentarios a cerca de mi pecho ya habían dejado de sofocarme y me hacían gracia, hasta que llegó él. Entró como un Dios, se llenó todo a su paso a la vez que desaparecía el resto. Su forma de caminar desvelaba su seguridad, su firmeza y ese cigarro de medio lado de pronto me volvía loca. Empecé a revolverme en la silla, como buscando rozar mi cuerpo con algo y acabar con el calor que me invadía.
-Te toca, ¿qué te pasa te has quedado dormida.
No estaba dormida, estaba como se dice vulgarmente encoñada.
-Ya voy, pero que sepais que si vuelvo a perder no pienso quitarme el tanga.
Pero unos minutos más tarde, todos estaban recriminando mi actitud y me pedían a voces que cumpliese con mi parte del trato.
-Yo lo hago por ti. No podía creerlo. Él se había levantado de su rincón y venía hacia mí con el rostro imperturbable. No pude ni moverme, ni oponerme, mientras él se agachaba y dirigía su boca hacia mi ropa interior. Apoyó sus manos en mis muslos desnudos y con los dientes empezó a bajarme el tanga con los dientes. Nadie podía creerse lo que estaba pasando y yo tampoco, pero ya me había enganchado su juego y decidí ver hasta dónde sería capaz de llegar. En un momento descubrí que era capaz de eso y mucho más. Cuando estaba con su boca a la altura de mi vello, sacó la lengua y la pasó por mi vagina. !Dios, creí que explotaba en ese momento!, pero me esperaba lo mejor. Subió rápidamente mi tanga y les dijo a los demás:
Esta partida la jugamos los dos sólos
Después me cogió del brazo...
-Te toca, ¿qué te pasa te has quedado dormida.
No estaba dormida, estaba como se dice vulgarmente encoñada.
-Ya voy, pero que sepais que si vuelvo a perder no pienso quitarme el tanga.
Pero unos minutos más tarde, todos estaban recriminando mi actitud y me pedían a voces que cumpliese con mi parte del trato.
-Yo lo hago por ti. No podía creerlo. Él se había levantado de su rincón y venía hacia mí con el rostro imperturbable. No pude ni moverme, ni oponerme, mientras él se agachaba y dirigía su boca hacia mi ropa interior. Apoyó sus manos en mis muslos desnudos y con los dientes empezó a bajarme el tanga con los dientes. Nadie podía creerse lo que estaba pasando y yo tampoco, pero ya me había enganchado su juego y decidí ver hasta dónde sería capaz de llegar. En un momento descubrí que era capaz de eso y mucho más. Cuando estaba con su boca a la altura de mi vello, sacó la lengua y la pasó por mi vagina. !Dios, creí que explotaba en ese momento!, pero me esperaba lo mejor. Subió rápidamente mi tanga y les dijo a los demás:
Esta partida la jugamos los dos sólos
Después me cogió del brazo...
Comentario:
Comentario:
;-).. pufff.





