Blogs.ya.com Quitar publicidad
Una noche con Afrodita
El placer está en la mente. ¿Podrías pasar una noche con Afrodita?
Acerca de
Mis aficciones, mis gustos y mi foto, sólo la última podría ponerla aquí sin caer en la locura o dejar que mi mente vuele tantas veces como oportunidades tenga de reescribir lo ya escrito.
Sindicación
 
La primera vez
Todo fue muy rápido. Una discusión, demasiadas mujeres alrededor de un sólo hombre, mi hombre. En un momento estábamos sentados el uno frente al otro, dos desconocidos. Podía notar el calor de su respiración en mi boca. Mi cuerpo estaba completamente erecto y el calor había paralizado toda mi capacidad de raciocinio. Era la primera vez que estabamos tan cerca, sólo nos separaban unos centímetros y miles de kilómetros de distancia. El choche cultural no había podido frenar nuestros impulsos más primitivos. Le deseaba con todas mis fuerzas, quería recorrer sus labios con mi lengua, besarle todo el cuerpo con la boca de terciopelo y acariciarle con todo mi ser, pero se entrometió la pasión. Empezó a jugar entre los volantes de mi falda con su cara de niño y en un momento su cabellera rubia había desaparecido por completo. En ese momento me di cuenta de que sería mio para siempre. El contacto de sus labios me hizo estremecer y por un momento sentí como las piernas me temblaban. Mientras él se entretenía jugando con mi clítoris mi cuerpo respondía a sus estímulos con una ducha de placer. Éramos muy jóvenes, pero sabíamos perfectamente como eran las reglas de aquel juego.
Cuando se puso de pie sentí un impulso irrefrenable de besarle, pero lo impidió y me penetró el cuerpo y el alma. No dejó en ningún momento que me acercase a su boca, ni que retirase la vista de sus ojos verdes. Quería ver como se entreabrían mis labios llevados por el placer y el fuego que me quemaba por dentro. Me penetró una y otra vez con movimientos circulares, violentos y suaves a la vez, mientras acariciaba mis nalgas con sus enormes manos. Jamás había sentido tanto placer.