Nadie pensó
Nadie pensó que esa noche acabaría así.
Habíamos salido a divertirnos sin preocupaciones, como siempre, un viernes más sin otra aspiración que emborracharnos, drogarnos quizás y disfrutar, siempre disfrutar.
Y ahora, ¿cómo explicar que el Chini ya no estuviera? ¿Que se hubiera ido para siempe y no por un rato como acostumbraba?
Esos paseos al amanecer que tanto le gustaban ahora aparecían difusos, incompletos tal vez, porque el de este amanecer no lo daría, ni el de este ni el de ninguno más...
Y la sensación de ahogo que me subía desde el estómago no me la podía quitar a pesar de las diez veces que había vomitado. A pesar de que ya no me quedaba más mierda en el cuerpo, yo me sentía llena de ella. Tan llena que me costaba respirar. Y dormir, de hecho, desde esa noche, ya nunca más volvería a dormir como lo hacía antes.
Y drogada...es muy probable que aún estuviera drogada, y que a partir de ahí lo estuviera por siempre.
Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
Habíamos salido a divertirnos sin preocupaciones, como siempre, un viernes más sin otra aspiración que emborracharnos, drogarnos quizás y disfrutar, siempre disfrutar.
Y ahora, ¿cómo explicar que el Chini ya no estuviera? ¿Que se hubiera ido para siempe y no por un rato como acostumbraba?
Esos paseos al amanecer que tanto le gustaban ahora aparecían difusos, incompletos tal vez, porque el de este amanecer no lo daría, ni el de este ni el de ninguno más...
Y la sensación de ahogo que me subía desde el estómago no me la podía quitar a pesar de las diez veces que había vomitado. A pesar de que ya no me quedaba más mierda en el cuerpo, yo me sentía llena de ella. Tan llena que me costaba respirar. Y dormir, de hecho, desde esa noche, ya nunca más volvería a dormir como lo hacía antes.
Y drogada...es muy probable que aún estuviera drogada, y que a partir de ahí lo estuviera por siempre.
Tan adorable que siempre...OS QUIERO.





