Tan adorable como Audrey
Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma.
Acerca de
No, no soy Audrey (la Hepburn claro), aunque si pretendo ser tan adorable como ella. Y de igual manera pretendo contarles mi adorable vida, o al menos eso me gustaría. Y no olvideis, para conseguir esto, mi máxima: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma". Gracias Almodóvar.
Sindicación
 
Asco en el dedo
Asco en el dedo, en todo el cuerpo y en todo yo.

Asco no sé si de mí o de otro. De nadie o de todos. De la soledad o la compañía. De la tristeza o la alegría.

Asco en lo que sea.

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
 
Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás...
Frases sueltas sin sentido, pero poesía al fin y al cabo que es lo que duele.

Tan adorable que siempre...OS QUIERO!!
 
Es ¿mejor? si estoy contigo
¿Es mejor cuando estoy contigo o es peor?

Siempre quiero verte y luego me angustio..., quiero que me hables y empiezo a pensar en lo malo, me agobio...

Es ¿mejor? si estoy contigo!!

Tan adorable que siempre OS QUIERO!!
 
Me ahogo
Una sensación que me ahoga, que me aprieta el pecho y solo me dan ganas de llorar, sin parar, sin darme siquiera la posibilidad de parar.

¿Y qué se puede hacer en estos momentos?

¿Y si de verdad me ahogo?

¿Y si de verdad no puedo parar de llorar nunca jamás?

¿Se puede morir de pena?

Tan adorable que siempre...OS QUIERO
 
La mujer más bonita
Ella era la mujer más bonita que habia visto nunca.

Cuando pasó caminando por la plaza todo el pueblo se volvió a mirarla y no sólo porque fuera una intrusa, sino por su belleza, porque impactaba y hacía que cualquiera que se encontrara dentro de su radio de acción fuera atraído como un imán hacia ella y no pudiera dejar de mirarla.



Llevaba el pelo a lo garçon, como lo llamaban en la vecina ciudad de la luz, París, ese sueño que se nos tenía tan prohibido. En la época, ese corte de pelo sólo estaba permitido para mujeres como ella en nuestro país, mujeres que estuvieran hechas de otra pasta.

Las gafas de sol le cubrían casi toda la cara, negras, sobrias, elegantes, elegantes como nunca las habíamos visto en el barrio. Porque en la época, si llevabas gafas de sol, o querías ocultar algo, o estabas hecho de otra pasta.



Mejor olvidarla.



Alguien así no nos podía hacer ningún bien.



Tan adorable que siempre...OS QUIERO.