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Ad libitum
un petit racó on reprendre l'alè...al teu aire
 
La Rana que quería ser una rana auténtica

Había un vez una Rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad.
Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocía que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena Rana, que parecía Pollo.


Augusto Monterroso






 
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Encontré tu ventana abierta y en ella me colé...
Saludos.
 
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La lucha diaria de algunos por representar lo que no se es o por gritar lo que si se es más nadie ve.

Genial Monterroso
Un abrazo
 
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Llevo días pensando..
Y lo más auténtico es no querer ser, sino que dejar hablar al propio instinto, escuchar nuestro ser.. Bueno, discúlpame, es otra opción más ¿verdad preciosa? Gracias. Te mando un abrazo enorme.
P.D: Sabes que leo tu página, pero a veces las palabras no me salen de dentro.
No