...desapareciendo...

"...en lentas gotas de borde cobrizo adelgazándose a lo largo del agua, desapareciendo a través de la vasta serena desolación, el barco achicándose más y más hasta que ya no parecía arrastrarse sino colgar inmóvil en el aéreo inmaterial ocaso, disolviéndose en una nada como una bolita de barro flotante."
(fragmento de Las palmeras salvajes)
Paràbola xinesa
Un home vell de nom Chung Lang, que vol dir "Mestre Roca", tenia una petita possessió a les muntanyes. Un dia es va donar el cas que va perdre un dels seus cavalls. I aleshores van anar-hi els veïns per manifestar-li el seu condol per aquella desgràcia.
Pero el vell va preguntar: "¿Com voleu saber si això és una desgràcia?" I mira: uns dies més tard va tornar el cavall amb una bandada sencera de cavalls salvatges. Una altra vegada aparegueren els veïns i el volien felicitar per la seva bona sort.
Però el vell de la muntanya va replicar:"¿Com voleu saber si això és bona sort?"
Des que tenien els cavalls a la seva disposició, el fill del vell va començar a tenir afecció per muntar, i un dia es va trencar la cama. I aleshores van tornar els veïns, per expressar-li el condol. Però novament els va dir el vell: "¿Com voleu saber si això és una desgràcia?"
L'any següent aparegué la comissió de la "llarga estaca" a les muntanyes, per endur-se homes forts per a la infanteria de l'emperador i per portar la llitera. El fill del vell, que encara tenia la cama malament, no el van agafar.
Chung Lang va haver de somriure.
de Elogi de la vellesa, Hermann Hesse
Partimos
Partimos para distanciarnos del lugar que nos crió y para ver el otro lado de la aurora.
Viajamos buscando la fuente de nuestro nacimiento. Partimos para completar el alfabeto, para cargar nuestro adiós de promesas, para viajar tan lejos como el horizonte, anulando nuestro destino y esparciendo las páginas al viento, antes de permitir que huya, o tal vez no, nuestra historia en otros libros.
Partimos hacia destinos no escritos para decir a los que hemos conocido que retornaremos para establecer relaciones otra vez.
Partimos para aprender el lenguaje de los árboles que no viajan; para escuchar el tintineo de campanas en los sagrados valles en busca de dioses más piadosos; para arrancarles a los extranjeros la máscara del exilio; para susurrar a los transeúntes que , como ellos, nosotros también pasamos, y que nuestra historia es efímera, tanto en la memoria como en el olvido, lejos de madres que encienden las velas de la ausencia y acortan el lapso del tiempo cada vez que elevan sus manos al cielo.
Partimos para no ver a nuestros padres envejecer, para no advertir las marcas del tiempo en sus rostros. Partimos para anunciarles a los que amamos que aún los amamos, que la distancia no puede asombrarnos y que el exilio puede ser tan dulce y fresco como la patria. Partimos para que al regresar un día, nos reconozcamos como exiliados donde quiera que estemos. Partimos para borrar la diferencia entre aire y aire, agua y agua, cielo e infierno. Nada nos importa el tiempo, contemplamos la inmensidad, vemos olas brincando como niños, mientras el mar refluye entre dos barcos: uno que parte y el otro hecho de papel en manos de un niño.
Partimos como un payaso que viaja de poblado en poblado, guiando a sus animales que enseñan a los niños su primera lección de tedio.
Partimos para engañar a la muerte que nos persigue de un sitio a otro.
Continuaremos así hasta que estemos perdidos, para que donde quiera que vayamos nunca más nos encontremos a nosotros mismos y para que de esta forma nadie pueda encontrarnos.
Issa Majluf
No reculis
Mentre hi hagi al món misèria
- amb tants erms a conrear! -
pobres masses que no pensen,
inconscients que tot ho llencen
i caiguts per aixecar;
mentre l'home tingui dèria
d'aferrar-se a la matèria
d'embrutir-se i destrossar,
no t'espantis , animeta,
si tens ganes de plorar!
Mentre vegis escopetes
i canons i baionetes
que assassinin a un germà;
grans senyors que van de caça,
molts que mengen prou i massa
i molts més mancats de pa;
mentre hi hagi tristes nines
de vellets i de fadrines
que mai més podran mirar;
mentre els Reis portin joguines
que serveixen per matar,
no t'espantis, animeta,
si tens ganes de plegar!
Però mentre a les muntanyes
hi hagi un brot de romaní;
mentre filin les aranyes,
cabdellant plata i setí,
una cambra fugissera
pel rou verge del matí;
mentre hi hagi Primavera
i a l'arboç una cirera
acabant-se d'enrogir;
i una mare i una estrella
i a la prada una rosella,
i un ocell i un ratolí,
mentre hi hagi un cor que estimi,
que tendreses regalimi
fins a l'hora de morir,
i un infant i una velleta,
i un gosset i una negreta
i un esclau a protegir;
mentre al món hi hagi un poeta,
no reculis, animeta,
val la pena de seguir!
Lina Casanovas
de A cavall d'un estel
P.D: Cuando tenia cinco añitos tenía predilección por los libros de poesía, no por sus letras, pues aun no las podía entender muy bien (sobre todo la poesía...), sino por el espacio en blanco que había en las hojas (más que en los libros de novelas..claro). Un lugar ideal para dejar mi huella, ya fuera en dibujos o en pequeñas palabras, pequeños poemas...
Así fue como mis padres, un día, ya cansados de mis juegos "literarios", (los musicales aun no los había descubierto..) decidieron regalarme mi primer libro de poesía.
Fue un 23 de Abril del año 86, Sant Jordi, justo cuando en mi pueblo habían reeditado por segunda vez el libro de Lina.
"No reculis" es uno de los poemas que me fascinó desde el principio.
La Rana que quería ser una rana auténtica
Había un vez una Rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad.
Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocía que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena Rana, que parecía Pollo.
Augusto Monterroso





