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Hoy tengo una cita con Salsa de Soja
todo lo referente al manga y a la cultura asiatica en general
Acerca de
Hace 24 años....En los albores de una noche lunar bajo el signo de leo,( gallo para el horoscopo chino),nació esta mangaka,a la cual le encanta leer todo tipos de libros y comics, más todo lo relacionado con el mundo asiático.
Sindicación
 
Nueva Zhengzhou "La gran urbe china"
El objetivo es hacer lo que a otros les ha costado generaciones en poco más de una década.En el próximo año, vivirán,100.OOO personas y en 2.015, 1,5 millones.El proyecto del arquitecto japonés Kisho Kurokawa está pensado para una clase adinerada que disfrutará de una urbe bañada por canales,con grandes parques,un largo de 800 hectáreas.

Es 112 veces menor que Beijing y cuatro veces menor que Madrid:

N.Zhengzhou
150 km cuadrados
( 1.5OO.OOO hab )

Madrid
607 km cuadrados
( 3.167.424 hab ).

El carácter de la nueva urbe se lo darán dos inmensos círculos alrededor de los que desarrollará el resto del proyecto:uno creado por edificios residenciales y el segundo por rascacielos destinados a oficinas.En el centro quedará el Distrito Financiero Central,cuya seña de identidad será un rascacielos de forma piramidal de 380 metros de altura y un inmenso palacio de exposiciones que cuenta con tres salas de 34.000 metros cuadrados cada una.
Desde el el doble círculo,la ciudad se expandirá como una célula a través de 150 km cuadrados de barrios residenciales,centros comerciales,un parque tecnológico,la nueva universidad o el Lago del Dragón,la mayor extensión de agua artificial del mundo,con más de 800 hectáreas.

La Ciudad del Agua,como también ha sido bautizada la Nueva Zhengzhou,aspira a ser una Venecia ultramoderna que utilizará el histórico Río Amarillo,que atraviesa el centro del país,y otors 33 ríos menores de la región para crear una urbe en la que todo girará en torno al agua.Sus habitantes podrán ir al trabajo en taxi acuático,la policía patrullará en lanchas y el sistema público de transporte estará centrado en un sistema de barcos y monorraíles.Los diferntes distritos estarán unidos por canales,empezando por los dos principales centros financieros,que serán conectados por un río artificial de 3,4 kilómetros.Ambas áreas de negocios,al iluminarse por la noche,formarán el símbolo chino " ruji ", que significa "tal y como lo deseas" y que además simboliza la felicidad.

Una esquina dedicada a España.

El ex monje Fan Xin Min ha creado el Centro Español en la nueva ciudad:
"Quiero que mis compatriotas sepan las cosas buenas de España".
En total siete edificios formarán el mayor centro de promoción de la cultura española del mundo.EN los próximos meses prepara su último lanzamiento: ¡cargamentos de jamón y otros productos ibéricos para el país más poblado del mundo!.

China sigue siendo,a pesar del desarrollo de los últimos años,un país pobre donde la renta per cápita es 14 veces inferior a la de España.
La mayoría de los 30.000 obreros que trabajan en ella son campesinos llegados con la esperanza de abandonar la pobreza rural que todavía atenaza a cerca de 800 millones de personas en China.Arriesgan sus vidas a diario desde lo alto de los rascacielos en lo que han sido asignados como peones por un sueldo que no llega a los 120 euros al mes.Su horario es de 06:00 a 12:00 y de 13:30 a 22:00,todos los días de la semana,sin fiestas ni descansos.Las bajas por enfermedad no se pagan y cualquier queja supone ser reemplazado por otro.
Para estos obreros llegados desde toda China quedan por delante 10 largos años de trabajo hasta completar la gran urbe del siglo XXII.



Ja ne
 
LOS HIJOS ROBADOS DE CHINA


Nada ha vuelto a ser lo mismo desde que las mafias de tráfico infantil empezaron a visitar este humilde barrio de trabajadores de la capital de la provincia china de Yunnan. Los niños ya no juegan solos los días de fiesta, los vecinos han organizado partidas de vigilantes, algunos padres envían a sus hijos al colegio atados en corros y lo más precavidos encadenan a sus pequeños a la cama antes de salir de casa. Todo vale para evitar que el hijo único, el que permite la ley, pase a formar parte de la nueva generación de hijos robados de China.

Los muros del barrio viejo de Fude, en la ciudad china de Kunming, han ido cubriéndose de fotografías. Junto a ellas, un número de teléfono, una dirección postal y una petición desesperada de ayuda. «Enlai, dos meses, desapareció mientras dormía en su cuna». «No tengo nada más que mi hijo. Ofrezco 10 años de trabajo gratis a quien me ayude». «Bao, dos años, ¿alguien lo ha visto?».

La cadena de secuestros que vive el país se encuentra fuera de control, regida por la demanda de un mercado en el que una niña china apenas se paga a 5.000 yuanes (500 euros) y un niño puede alcanzar cuatro veces ese precio.

El tráfico infantil es una de las consecuencias de la política que durante más de dos décadas ha impedido a las parejas chinas tener más de un hijo. En la cultura china el éxito personal depende, en gran parte, de los méritos de los hijos y en qué se convierten. Si sólo se puede tener un hijo, sólo hay una oportunidad de acertar. Las familias creen que esa única oportunidad tendrá más posibilidades de cumplirse si el hijo es un varón que garantice la continuidad del apellido y la seguridad financiera de los padres cuando envejezcan. Para miles de familias adineradas la solución pasa por comprar ese hijo soñado; para miles de familias pobres significa la pérdida de su única oportunidad.

La elección de barrios pobres para llevar a cabo los secuestros infantiles no es casualidad. La mayoría de sus habitantes son inmigrantes llegados del campo, no tienen dinero ni papeles y las mafias saben que sus casos son a menudo ignorados por la policía. Muchos de ellos se encuentran las puertas de las comisarías cerradas, sus denuncias archivadas y los policías que les atienden pidiendo dinero antes de iniciar cualquier investigación.

Las posibilidades de encontrar al hijo robado son mínimas. No tanto por el temor de madres como Pu Caiju a que el paso del tiempo debilite la memoria del hijo desaparecido o a que los cambios físicos le conviertan en un extraño, sino porque la mayoría son vendidos a familias que viven en la otra punta de un país 15 veces mayor que España y con una población de 1.300 millones de personas. Las víctimas sienten que han sido traicionadas por un Gobierno que les obliga a limitar su familia a un sólo hijo y después se muestra incapaz de protegerlo.

100 SECUESTROS DIARIOS.

Nadie sabe con certeza cuántos menores son secuestrados cada año en China. Los diarios gubernamentales locales hablan de cerca de 2.000 y la APHD, basándose en las llamadas que recibe desde todo el país, de 40.000. Si ésta última cifra es correcta, cada día desaparecen un centenar de niños.

La gravedad de la situación ha llevado al Gobierno a colaborar con UNICEF en una campaña nacional, a endurecer con penas de muerte las sentencias para los traficantes y a lanzar redadas por todo el país. Las policías locales, a menudo más preocupadas por mantener el orden público y evitar cualquier disidencia política contra el régimen, realizan contadas operaciones frente a las cámaras de la televisión estatal. Al día siguiente, cuando los focos se apagan, vuelven a cerrar las puertas de sus comisarías a quienes no tienen dinero o posición social.

SOBORNOS.

El comercio de niños es un trueque brutal que, más allá de su carácter criminal, refleja los desequilibrios de la nueva China capitalista, surgida tras un cuarto de siglo de apertura económica. Las divisiones sociales han creado grandes desigualdades y dos justicias paralelas, una para quienes tienen y otras para quienes no tienen.

Las autoridades locales permiten a las víctimas de los secuestros tener un segundo hijo, pero muchos se niegan a dar el paso, atrapados en una mezcla de sentimientos que van desde la culpabilidad a la traición.

Las víctimas del tráfico infantil suelen iniciar una nueva vida de abundancia con las familias que pagaron por el secuestro. Reciben otro nombre, regalos y atenciones con la intención de que olviden a sus padres naturales y se adapten cuanto antes a la situación en sus casas adoptivas. Guo Yang fue raptado poco antes de cumplir los cinco mientras jugaba cerca de su casa, encerrado en un apartamento situado a 500 metros de la vivienda durante dos semanas, drogado y finalmente vendido a una familia rica del condado de Fuyuan. Los compradores tenían tres hijas, pero ningún varón que garantizara la continuidad del apellido familiar, así que decidieron comprarlo.
El pequeño fue trasladado a su nueva vivienda, le dijeron que sus padres habían muerto y tras unos meses terminó aceptando a la familia que había provocado su secuestro. Pero los secuestradores habían cometido un error: la familia del niño no era ni pobre ni inmigrante, sino dueña de una fábrica de papel en Kunming y con buenos contactos en la ciudad. El caso fue perseguido y resuelto por la policía y Guo Yang volvió con su madre en abril de 2004, un año después de su desaparición. «Cuando me lo entregaron no era el mismo. No respondía a su nombre y se encontraba extraño, tardó más de dos semanas en acercarse a mí», recuerda Tan Qin, su madre. «Ahora no puedo separarme de él. Le acompaño al colegio todos los días, jamás le dejamos solo y vivimos con el temor de que se lo lleven de nuevo».

A estos padres sólo les queda dejar las fotografías de sus queridos hijos en los muros del barrio viejo de Fude,e invierten el poco dinero que ganan en viajes a lugares donde sospechan que fueron llevados sus hijos o en pagar por la información falsa que ofrecen los aprovechados que responden a sus anuncios.
En éstos muros se pueden ver carteles, los hay pequeños y grandes, con fotos en color y en blanco y negro, recientes y con el color amarillento del paso del tiempo.

Todos varones: los hijos robados de China.


Ja ne