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Mi psiquiatra no me entiende y tú tampoco...
Vísceras, traumas y secretos, lo cotidiano y prescindible de mi vida.
Acerca de
Soy diferente, diferente, al resto de la gente, diferente... Me gustan muchas cosas, música, literatura, cine, ciencia, deporte y vida. Para esto último no tengo mucho tiempo lately... Mi lugar favorito de vacaciones es el sofá resort de mi casa, con un paquete de filipinos blancos, un par de dvd y una tarde-noche por delante... A veces me pasan cosas raras y las cuento. A veces me pasan cosas curiosas y las cuento. A veces no me pasa nada y para contar algo me lo tengo que inventar... Últimamente me han comparado con un santo... ya me tendrán que explicar porqué...
Sindicación
 
Homenaje a Pastora (y a Skyzos, y a Meg, y a...)
Esto está empezando a parecer un meme, pero es cierto que esta canción tiene una componente terapéutica bastante importante en días como este, que son días tontos. Será porque a pesar de hablar de dolor del alma, me proporciona paz interior y ánimos. Así que después de un día como el que voy llevando (un día de lo más tonto, con aparatos tontos que no funcionan, bacterias tontas que no crecen, lorzas tontas (y malvadas) que no decrecen, insomnios tontos (y sus correspondientes ojeras a juego) que aparecen cuando más necesitas dormir, pelos tontos que no se permiten domar y jefes incalificables que vienen y van...) recomiendo escuchar esa canción, si puede ser alta, si puede ser, cantada, y si puede ser hasta bailada. Yo no puedo, que sigo en el laboratorio.

Día Tonto
Pastora


Me he quedao planchá
De no saber dónde voy a ir a parar.
Me he hecho un croquis pa controlar el sistema
Pero hay una tecla que toco y toco
Y nunca suena.
Que será esa nota que me da tantos problemas
Qué bien me sientan los treinta
Aunque mi piano chute cómo quiera.

Llorar llorar llorar

Hoy tengo un día de esos majaderos
Que me cae mal to el mundo
Y que lloro porque quiero
Que el desorden me acompaña
Que el descuido me amenaza
Que me arrimo a la nevera
Y no me apetece nada de nada

No puedo dejar de llorar, tengo el día tonto
De esos que por más que salte
Toco el suelo pronto.
Y correr del revés, qué merdé!

Debe ser que al verte he notao que la risa va y viene
Y tú vas pasando
Y he buscado en la planta de mis pies
Un camino hacia el placer.

Llorar llorar llorar

No puedo dejar de llorar, tengo el día tonto
De esos que por más que salte
Toco el suelo pronto.
No puedo dejar de llorar

Llorar llorar llorar

Debe ser que el tiempo me ha viciao
Con tanta tontería se me va escapando
Me vestiré despacio y volveré
A tantear por mis pies.
 
Métodos de relajación y petición popular

Capítulo 1. Infusiones relajantes.
Funcionan. Mezcla de melisa, hierbaluisa, azahar y tila. Bueno, cuando no estás excesivamente nervioso, una infusioncica te deja "al pelo". Vamos, que te dicen que Gael García Bernal está bañándose en bolas en la fuente de la Plaza de las Flores y te da igual. Eso sí, si estás nervioso, la eficiencia ya va a depender de cada caso particular. Ya sabemos que cá uno es ca uno y cá seis media docena.

Capítulo 2. Un porrete.
Vale. Yo nunca los he utilizado como Agustina (tienes cáncer) pero será porque mi madre ni es jipi ni tiene joyas de plástico del bueno. Pero vamos, me consta porque "tengo un amigo" que sí lo ha probao. Concretamente (concretas de cocido HacendaPeich) antes de acostarse a dormir, en su cuartico, un petardico. Y hasta la mañana siguiente, durmiendo más pacífico que la niña del anuncio de Vicks Vaporud.

Capítulo 3. Relajante muscular.
Esto, niños, no lo hagáis en casa. Yo los relajantes musculares no los he probao ná más que aquella vez que atravesé España de arriba a abajo (empezando desde el sur de Francia) con: una maleta grande y una mediana, una bolsa grande del Pulanbéar llena de trastos, un ordenador portátil de la generación "pesá", una mochila, un bolso de mano y un bolso "maricona". En medio de la Cataluña profunda (donde a los niños les dan pantumaca en cuanto se destetan) se me rompieron las ruedecillas de la maleta grande... y empezó el festival-festival, festival del humor. El caso es que la cosa se puso aún más graciosa cuando perdí un tren... Bueno, que me desvío del tema. Que quitando esa vez, por prescripción facultativa, no los he probao, pero, como su propio nombre indica, relajar, relajan.

Capítulo 4. TV.
Buenooo. A ver quién no se duerme con la tertulia del Garci...

Capítulo 5. El gimnasio.
Un par de sesiones de spinning. O una de spinning y otra de step. O un poco de body-pump. O un rato de sala y tres cuartos de hora de cinta. O 15 minutos de sauna... Está feo ser vigoréxic@, es triste de pedir, pero más triste es de robar, la verdad es que saliendo del gimnasio ni te acuerdas de las ganas que tienes de matar a tu jef@...

Pero, lo que más relaja en la vida y en la muerte es...

Capítulo 6. El sexo.
Vale. Que levante la mano el que después de un buen rato de dale que te pego y tal no se queda más a gustico que to las cosas. Vamos, que ni mil clases de spinning. ni dos o tres porretes, ni un diazepán con cocacola, ni mil tertulias de la Campos... A mí es lo que mejor me deja...

Por todo esto PIDO: Novios y novias del mundo, hombres y mujeres del mundo, si después de darle al fornicio con vuestras parejas, amig@s, vecin@s, butaner@s, rolletes o "ese cuerpo que te has encontrao borrach@ en medio de la discoteca", en vez de abrazarse a vosotros y deciros cuánto os quieren o lo bien que has estado, lo bien que te lo montas y lo buen@ que estás, caen muertos y empiezan a roncar, por favor, no se lo tengáis en cuenta, eso es señal de "lo bien que se han quedao"

Shepperdsen dixit.
 
De vicios y demás temas...

Hola... Tú tenías un cachirulo para empaquetar columnas, ¿no?. Sí, un vibrador, lo he usado, pero no lo tengo yo, lo tiene tu jefe en el despacho, pregúntale, pregúntale... (A.M. y yo entramos en el despacho de M.C.) Míralo, ahí está, ahí lo tiene. ¿Qué, qué pasa?. No, nada, que Shepperdsen estaba buscando el vibrador. Ay, Shepperdsen, que los vicios hay que dejárselos en casa. Risas varias.
Para que luego me queje yo de mi jefe. Si él supiera lo fácil que es meter la pata hablando en broma. En fins...
 
De la huerta, de volver, de referir y de criticar...
Aprovecho la pregunta lanzada por Swaggerboy, y en respuesta a la denominación establecida por Peibols Beckham, de los Minogue de toda la vida, para enlazar con un post (o varios) que llevaba unos días con ganas de escribir. A diferencia de Skyzos, yo no soy de la huerta. Yo soy del Campo de Cartagena. Bueno, no tan del campo, soy más bien de más cerca del Corte Inglés, que uno es un chico cosmo-cosmo, muy cosmopolita y el campo lo ve sólo de visita (fíjate, un pareado). Eso sí, desde hace unos años vivo en la capital de la provincia, a orillas del Segura.
En cambio, mis padres sí son del Campo de Cartagena, y aquí entra mi tema (qué bueno soy enlazando ideas, se nota que soy científico, y sexy, sexy). Me encantó Volver, de Almodóvar. Y ahora a por mi post.
Agustina, tienes cáncer.
Antes de que nadie se me asuste, tranquilos, no pienso destripar la película. Viendo Volver tuve la impresión, durante todo el tiempo que duraba la película, de estar viendo a mi madre y a mis tías sentadas en mitad de la casa de campo, hablando. Mejor dicho, rajando, porque cuando mis tías se juntan, no dejan títere con cabeza. No voy a decir que mi madre es menos cotilla, pero es que claro, mi tita Lola es mucha tita Lola. Yo, que cada vez me alejo más de reuniones familiares, llevaba unos cuantos meses sin acercarme a estas “reuniones” en las que se pega un repaso a los dimes y diretes de los vecinos del pueblo... bueno, y de otros pueblos limítrofes, que lo de cotillear y de referir, una vez puestos, no es para circunscribirse a una zona minima... Hace como un mes llevé a mis padres a la casa del pueblo, a pasar revista y regar un par de limoneros. Total, que asistí a una conversación (no más de 15-20 minutos) en la que me enteré de unos cuernos, una separación, dos muertes, un accidente de tráfico, una viuda que se arrejuntó con un viudo, una viuda que no se quiso arrejuntar con un viudo y alguna cosa más. Y aún le sobró tiempo a mi tita Lola para restregarme que su nieto, que no tiene estudios superiores (cosa que yo sí) tenía un trabajo fijo, de ocho horas al día, mejor coche que yo, cobraba una pasta y además era mucho más trabajador que yo que, en calidad de estudiante, no dejo de ser una lacra para la sociedad, un ser inútil y vacío incapaz de levantar un saco de cemento ni de hacer un esfuerzo físico. Yo estuve a punto de levantarme y mandarla a la mierda, porque por muy tita Lola mía que sea, para que me llamen holgazán, vago e inútil no me recorro yo ni un kilómetro en coche, máxime teniendo en cuenta a cómo va el litro de gasofa y que yo no tengo un trabajo fijo como el de su nieto, ni un sueldo como el de su nieto, ni la po**a de su nieto. Pero mira, yo de eso no me quejo. De la po**a, digo, que lo de mejorar en lo laboral siempre es un tema agradable, quieras que no...
Ains, me he ido por los cerros de Úbeda (provincia de Jaén, que queda al norte de Huercal-Overa y Cuevas de Almanzora, y al sur de Huesconsin, de donde es Peibols Beckham). Bueno, mejor, porque así no he revelado nada de la película.
Sólo decir que me pareció la historia de ficción más real jamás contada, que podría perfectamente ocurrir en el pueblo de mis padres, o en el de los vuestros. O incluso en nuestra ciudad, que los personajes no me resultaron nada artificiales ni forzados. Y que hay que ir a verla pero ya mismo.

Shepperdsen dixit.
 
ASÍ ME LO APRENDÍ YO...
 
Con las ganas me quedo
De estar ahora en el pre-estreno o, como dice Peeeedroooo, en el estreno mundial de "Volver" en Puertollano (España profunda). Más o menos la mitad de los habitantes de Calzada de Calatrava y Almagroestán ahora viendo la película.

Pa que luego nos quejemos de falta de glamour y oferta cultural en provincias. Si Mahoma no va a la alfombra roja , la alfombra roja terminará yendo a Mahoma. Y autobuses fletados llenos de marujillas y marujillos de los pueblos que han participado de extras en la película invitadas especialmente para el evento. Me quedo muerto al ver las imágenes del pueblo aclamando a Peeeedroooo.

Esto es tener clase... y lo demás son tonterías.

Más información en:

http://imdb.com/title/tt0441909/

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/10/cultura/1141979519.html
 
La bicicleta número trece

Ese día no pillé atasco. Tampoco me costó mucho encontrar una plaza bastante amplia para aparcar. Llegué al piso y cogí mis bártulos: camiseta, pantalón, zapatillas de deporte y una muda de ropa interior.
Llegué al gimnasio y había spinning a las 20:30. Me voy a la lista de bicis y sólo quedan dos libres (a priori): la bicicleta 13 y la 14. La 14 está en una esquina en la tercera fila. La 13 está junto a la puerta y en la segunda fila. Me apunto a la 13.
Comienza la clase con Jose, que nos advierte de que viene "una gran montaña". La montaña con Jose vienen siendo más de cuatro canciones. En la cuarta, a mitad de canción, el pedal se parte y me llevo un golpe en la pantorrilla. Doler no duele mucho, pero la chica de la bicicleta de al lado me advierte: "estás sangrando". Me salgo y María me corta la hemorragia. Se queda flipando cuando le digo qué es lo que ha pasado. Saco a Ramón de la clase de aerobic para que me lleve a Urgencias. Pim pam púm, varios pinchazos de anestesia y unas puntadas. No noto nada... hasta que a mitad de la noche se van los efectos de la anestesia. La pierna estirada duele. La pierna doblada duele. Sólo puedo dormir de un lado. Si puedo dormir... Al día siguiente muévete lo menos posible... Y al día siguiente, primera cura: arráncate la gasa de la piel abierta. Bueno, no sigo contando, que a mí también me da asco...
 
Queridísimo
Tengo la certeza de que otra vez me estoy volviendo loca: noto que no podré aguantar otra de esas épocas horribles. Y esta vez no me repondré. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Por eso voy a hacer lo que parece la mejor solución. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los sentidos lo que alguien puede ser. Creo que no ha habido dos personas más felices hasta que llegó esta enfermedad terrible. No puedo luchar más, sé que te estoy estropeando la vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Ya ves que ni siquiera acierto a escribir esto debidamente. No puedo leer. Quiero decir que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido conmigo de lo más paciente e increíblemente bueno. Quiero decir que... todo el mundo lo sabe. Si alguien hubiese podido salvarme, habrías sido tú. Lo he perdido todo menos la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinándote la vida. No creo que haya dos personas que hayan sido más felices que nosotros.

V.


"Las Horas".
Michael Cunningham.





Esta es la carta que Virgina Wolf dejó a su marido antes de meterse en las frías aguas de un río inglés con una piedra atada a los pies. Para mí es un símbolo reflejo del gran amor que por él sintió en vida, y de la locura que la llevo a la muerte. Y en ella se dice algo tan duro como: "te quiero, sé que me quieres y que te voy a hacer daño matándote, pero te hago más daño en vida." Cada vez que leo la última frase ("No creo que haya dos personas que hayan sido más felices que nosotros") me recorre el cuerpo un escalofrío."
Las Horas" me marcó profundamente en su momento. Primero la película y después el libro y ahora estoy seguro de que el orden fue el adecuado. Me marcó porque me dió ganas de hablar, de cambiar, de tomar las riendas de mi vida y porque me dió ánimos para hacerlo. Fui a verla con dos personas que han sido muy importantes, aunque el tiempo hiciera que cada una fuera por su lado. Ayer volví a verla y volví a sentir el mismo desazón ante el discurrir de las vidas de Virgina, Laura y Clarissa esos tres días separados en el tiempo. ¿Cómo lo que hoy haga alguien puede influir en las vidas de los demás dentro de veinte años? ¿Por qué las historias se repiten? ¿Por qué la vida es cíclica? ¿Por qué es tan difícil amar?

Si alguien hubiese podido salvarme, habrías sido tú.